2. SECTION TWO: LITERATURE REVIEW
2.3 TRAINING PROGRAMME DEVELOPMENT
Un actor se co n cen tra, según S trasb e rg , p a ra d e s p ertar en él la em oción. Pero este punto de partida encierra errores relativos a l desarrollo inicial del co nocimiento que un actor debe evitar.
C o n el paso de los años, algunos aspectos de la teoría de Stanis- lavski no fueron bien interpretados p o r otros autores, quienes sobredim ensionaron puntos específicos y le otorgaron un sen tido diferente al propuesto por el ruso. «Preocúpate de ti mismo, pues ahí vas a encontrar las cosas con las que trabajar.»
U n sitio técnicam ente contradictorio porque conduce a que el intérprete acabe creyendo que aquellas cosas que no están su jetas a la voluntad pueden ser posibilitadas desde la voluntad.
Imaginemos un personaje definido po r el odio, un odio que es factible poseer en algún sitio de nuestras huellas vitales al cual hay que recurrir desde la decisión voluntaria de localizarlo para identificarse con el personaje. N o decim os que sea im posible utilizar alguna vez u n odio aprendido en la vida y proyectarlo en el personaje, lo que nos preguntam os es qué ocurre cuando no se consigue. E n ese caso, y ante la im posición de un resultado, se acaba m ostrando u n odio que no se tiene.
E n nom bre de una gran verdad, se term ina obteniendo un resultado opuesto al p u n to de partida. Ese odio que sabe que posee, pero que no logra habitar para encarnar al personaje, se convierte en la respuesta fingida de un odio que hay que m os trar porque así lo im pone la situación.
La concentración se orienta sobre todo hacia las relaciones que el actor-personaje m antiene en escena y lo que esas rela ciones van generando.
Si la palabra escrita no es el objeto de la concentración, y las vivencias internas tampoco, nos queda la opción del intercam bio. Establecer relaciones que vayan construyendo la causalidad.
En la relación que establecemos con lo que está afuera, germ i nan las causas. En definitiva, no hay otro lugar donde p o ner la concentración que no sea en la interacción entre el individuo y todo lo que está afuera.
T o do 'con ocim ien to o progreso de nuestra inteligencia es siempre lina reconstrucción endógena de datos exógenos apor tados por la experiencia. En la m edida en que voy generando experiencia voy reconstruyendo internam ente algunas cosas. Lo que debe buscar el actor es una causalidad que se constituya des
de el intercam bio. Por el contrario, cuando Strasberg sostiene que la causalidad debe buscarse dentro de uno, lo que está plan teando es que prim ero debem os creer para luego poder hacer. En cambio, si se trata de hacer y en ese hacer se va constitu yendo la credibilidad, el proceso se origina en otro lugar.
La concentración aplicada al te x to u orientada hacia la ex p eriencia personal, anterio r al com ienzo del proceso, desvía la realización en la práctica e im pide que el objeto, determ inado p o r las relaciones entre el actor y lo externo, sea elaborado.
C uando el actor da p o r hecha la búsqueda, el intercam bio se hace fallido y la experiencia del ensayo se torna vacía. N o es ex traño que Stanislavski pensara que el mayor error de los actores es que piensan más en los resultados de la acción que en la ac ción en sí.
C uando esto ocurre, se tiende a dar p o r hecha una construc ción form al de acciones que privilegia el diseño exterior por encima del conocim iento, lo cual anula la mayor parte de las op ciones de intercam bio. Si entendem os que sobre la base de ese intercam bio va apareciendo una estructura, la tarea del director y los actores durante los ensayos es cuidar la limpieza del inter cam bio que garantiza la construcción de aquélla.
Sobre esa estructura unos y otros van depositando su con centración. Se trata de una m acroconcatenación de acciones con una inevitable relación de necesidad entre ellas.
N o una estructura que se posee en la im aginación de un di rector o en la experiencia de los actores, sino una estructura que se construye vez a vez y que el actor la habita a m edida que la construye. Esa estructura garantiza la aparición de un signo equilibrado sin postergar al actor en su im plicación creadora.
La concentración implica integrar la m ente y el cuerpo, pero esto es una tarea imposible si el actor no logra desprenderse de
la excesiva preocupación p o r sí mismo: si la meta es la autoafir- mación, cualquier intento de integración es vano.
En la m edida en que modifica, transform a y elabora lo ex terno, se inicia u n proceso recíproco por el cual es modificado, transformado y reelaborado.
Esa es la esencia de la actuación. N o sirve de m ucho saber de m em oria un texto o entender po r qué Ham let dice «Ser o no ser, ése es el dilema».Tampoco educarse para ser u n m em orizador de palabras escritas p o r otro y emitirlas con claridad. Lo específico de la tarea actoral es la capacidad de modificar para ser modifi cado, de escuchar para ser escuchado y de mirar para ser mirado. Toda negación de la actuación com o un proceso com unica tivo hará que el texto sólo sea com prendido por un actor, fal tando pues la posibilidad de intercam biar la experiencia entre el actor y el espectador. E n ese sentido, cada actor debe elegir éti ca y técnicam ente los elementos necesarios para que el proceso de com unicación sea productivo.
Lo que cada actor hace —o, com o diría Althusser, la m anera en que cada uno se representa la realidad- manifiesta su ideolo gía. Lo cual incluye la pelea contra el narcisismo.
U n com bate contra el egocentrism o. U na elección cons ciente y deliberada que encauza la aparición del narcisismo y lo socializa. D e hecho, subirse a un escenario supone una decisión narcisista sostenida con otros narcisistas y p o r eso mism o solida riam ente compartida.