Es claro que en la comunidad La Victoria hay muchas acciones concretas que vienen respondiendo a una pastoral de la tierra en defensa del territorio, como las que se mencionaron en el tercer paso de la metodología de dicha pastoral, pero también es claro que hay mucho por hacer, ya que sin “acciones concretas que respondan a una realidad crítica, pero a la vez esperanzadora, la Iglesia no podrá ser señal del amor de Dios”204.
De este modo la Pastoral de la tierra y del territorio como una vocación exige los siguientes desafíos:
a) Escuchar, ver y sentir el clamor de las víctimas del desplazamiento como un llamado que hace Dios a todos los seres humanos, es decir ver la pastoral de la tierra y del territorio como una vocación.
b) Insertarse en la realidad de las víctimas del desplazamiento y caminar con ellos viviendo las consecuencias y el modo de vida que ellos llevan.
c) Descubrir cuál es la voluntad de Dios, es decir que quiere Dios del ser humano con respecto a las víctimas del desplazamiento.
d) Responder al llamado que hace Dios en el clamor de las víctimas del desplazamiento, trabajando en lo más urgente oportuno y eficaz, que ayude a las víctimas a revertir la lógica del sistema opresor.
e) Asumir el cuidado de la Tierra como un ministerio que exige la entrega sin medida de las personas.
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Ferro, Alfredo, Pistas para una pastoral rural o una pastoral de la tierra. Conferencia Episcopal de Colombia. En LXXV Asamblea plenaria Bogotá D.C., 30 de Junio de 2003, 12.
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Junto a estos desafíos que brotan de la lectura de fe, hecha al drama del desplazamiento que vive la Comunidad la Victoria, se pueden asumir los siguientes desafíos propuestos por el Padre Alfredo:
Colocar los medios y recursos económicos al servicio de las víctimas de la injusticia que genera el sistema de apropiación de la tierra.
Cuestionar de manera radical al sistema injusto que centra sus propuestas sociales, económicas y políticas en el libre mercado, sumiendo así en la pobreza y miseria a tantos Hombres y mujeres.
Denunciar proféticamente todo aquello que hiera o atente contra la dignidad de las personas.
No apoyar la violencia, como medio para lograr cambios y transformaciones en la sociedad, sentar una enérgica protesta ante los grupos armados en la defensa y protección de los DDHH y el cumplimiento de las normas del DIH.
No desfallecer en la incansable lucha por la paz.
Partir para cualquier acción de la cosmovisión, de los intereses, necesidades, potencialidades, acumulados de experiencias y sabiduría de los campesinos, en respeto por sus culturas milenarias.
Denunciar la agresión a la naturaleza que hacen quienes imponen el sistema capitalista, condicionada por el lucro a erosionar los suelos, devastar los bosques, atentar contra la biodiversidad, disminuir las fuentes de agua, producir indiscriminadamente, hacer uso inapropiado de los agroquímicos.
Impulsar, contribuir y participar en la formulación de propuestas de desarrollo regional sostenible, que cubra y responda a las necesidades directas de las comunidades.
Ayudar a buscar soluciones a corto, mediano y largo plazo, locales, regionales, nacionales y de gran impacto. Teniendo proyección y visión de la realidad.
Ayudar a gestar una verdadera reforma agraria, que nazca desde las necesidades del campesino, y que tenga en cuenta sus necesidades sociales, económicas, políticas, culturales etc.
Acompañar y fortalecer los procesos de las comunidades campesinas.
Abogar por el derecho a la tierra, a defenderla y a retornar a ella, apoyando los esfuerzos por cambios y transformaciones estructurales, que posibiliten el acceso a la tierra y a los recursos para trabajarla y cuidarla dignamente.
Animar y apoyar una reflexión en el marco de la legislación internacional en derechos humanos sobre la Tierra, (cumbre de la Tierra- Río de Janeiro; 10 años de Río y Cumbre de la sostenibilidad-Johannesburgo).
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Seguir apoyando y ayudando en la formación de líderes comunitarios, teniendo en cuenta sus realidades.
Seguir creando redes de apoyo entre las ciudades, las zonas urbanas y las rurales. Apoyar a las comunidades como sujetos de la pastoral.
Seguir promoviendo la reflexión Bíblica y teológica desde la realidad rural.
Fomentar la espiritualidad de la tierra y del territorio que tienen las comunidades campesinas.
Acompañar y animar a las comunidades rurales en sus celebraciones litúrgicas, como expresión de su fe y de su vida.
Trabajar en conjunto y de una manera orgánica en todos los niveles (local, regional, provincial, parroquial, diocesana) en una pastoral de la tierra y del territorio205.
Cada uno de estos desafíos, tanto los que nacen de la lectura de fe hecha a la comunidad La Victoria como los propuestos por el Padre Alfredo Ferro, buscan responder a una pastoral de conjunto donde se tiene una visión de misión compartida y con otros, con campesinos de diversas comunidades y culturas, con creyentes y no creyentes, con religiosos y laicos, en la cual todos aportan desde su diferencia, a la defensa de la vida y el territorio, que se da sólo en la Tierra; y así hacer realidad el Reino de Dios, que es comunidad desde la diversidad.
De esta forma la metodología, las dimensiones, los desafíos y los fundamentos antes descritos son válidos en la Pastoral de la Tierra en cualquier lugar de América Latina, pero hay que dejar en claro en qué consiste la propuesta de Pastoral de la Tierra y del territorio que brota desde la lucha de los desplazados de la comunidad La Victoria.
Esta Pastoral surge de la comprensión de la Tierra como un Sacramento, vivido en la lucha de la comunidad de Desplazados La Victoria, y consiste en ver a Dios habitando y salvando a las víctimas del desplazamiento, para luego ser anunciada como experiencia de salvación. La cual esta comprensión de la Tierra genera una comprensión del ser Humano, de Dios y
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Ferro, Alfredo, Pistas para una pastoral rural o una pastoral de la tierra. Conferencia Episcopal de Colombia. En LXXV Asamblea plenaria Bogotá D.C., 30 de Junio de 2003, 12-17.
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de la Iglesia, distinta a la tradicional, en la que el ser Humano y la Tierra están hermanados por ser creaturas de Dios. Dicha comprensión de Tierra, del ser Humano y de Iglesia hacen de la Evangelización un proceso no convencional, puesto que invierte el orden tradicional de Evangelización, ya no se lleva a Dios para que lo conozcan, los que no lo conocen, sino que hay que ir a verlo, cómo acontece en estas personas para poder generar experiencia de comunión; entonces ya no se Evangeliza a los otros sino que nos Evangelizamos en una experiencia de encuentro con los otros desde las experiencias de fe vividas por cada ser humano.
De manera que todo el esfuerzo de programación metódica y ordenada de las acciones y actividades de la misión para ser Evangelizados, en este caso, es lo que se llama Pastoral de la Tierra y del territorio, que no es otra cosa sino los frutos de la vivencia de la fe, la caridad, la profecía, la solidaridad, la esperanza y las bendiciones de la Vida. Estos frutos muestran los lineamientos Teológicos pedagógicos que pueden articular la relación de comunión que existe entre la Humanidad la Tierra y Dios, que son tomados de la pedagogía de Jesús, que se encarna en la miseria humana y en el mundo para dignificarlo y salvarlo.
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