around 0.04 in most cases, suggesting that demand would increase by 4 % even after removing price and income
23 This study is amongst the very few studies on the developing countries to employ the Johansen’s method 24Table 3.2 summarizes a selection o f studies on sectoral energy demand conducted fo r developed countries for
3.3.3.2 Transportation Sector
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randes transformaciones están iniciadas y otras apenas están comenzando cuando los niños cumplen su primer año. Están en el tránsito de aprender a caminar, o lo hacen desde hace poco y esto significa que están en plena conquista del mundo. Antes, las cosas debían venir hacia ellos, ahora ellos pueden desplazarse y tomar posesión de las cosas. Empiezan un lento y largo trayecto ha- cia la autonomía. Ya no siempre esperan, o simple- mente atienden, ahora pueden movilizarse, coger,Aprender a caminar.
agarrar, alcanzar y en esa práctica crean nuevos hechos, nuevas relaciones, nuevos sentidos. Una manera de decirlo es que consolidan la apropiación del mundo con la exploración y manipulación de nuevos y variados objetos.
Otra evolución está enfocada en los cambios que hacen para transformarse de ‘espectadores’ en ‘ejecutores’. Empiezan a coordinar sus dos manos, lo que los habilita para ‘poder hacer- y -resolver’. Coordinarlas significa un enorme poder debido a que cada mano puede cumplir un papel distinto, que les facilita increíblemente la vida. Organizar las manos en secuencias de acción, apoyarse en una mano, para derribar con la otra un obstáculo y lograr acercarse para agarrar el objeto de manera precisa, algo que poco antes representaba varios in- tentos fallidos y procesos de corrección hasta lograr su propósito, son ahora pasos importantes en el camino de organizar secuencialmente las acciones en el mundo. Los niños descubren que para lograr una meta necesitan ejecutar varios pasos, emplear diversos medios y esto es logro de las competencias del ‘poder hacer’.
Desarrollo infantil y competencias en la Primera Infancia
Respecto a la coordinación de las dos manos, los cuidadores y los padres deben ser sensibles a las dificultades que deben sobrepasar cuando no las coordinan.
Esa conjugación de las dos manos que puede cum- plir papeles diferentes les abre el universo a un sin fin de actividades que les descubren mil nuevas realidades. Es así como avanzado el primer año, au- mentan de manera considerable las cosas que pue- den hacer con ellas. Ellos pueden ‘enroscar’ tapas en los frascos, sostener con una mano el tambor y golpearlo con la otra produciendo el param-pam- pan, con las dos manos arman un objeto, toman la cuchara y se la llevan a la boca de manera casi perfecta y así un sinnúmero de ejecuciones que evi- dencian sus nuevas conquistas.
Todos hemos visto que cuando comienzan a dar sus primeros pasos, los niños se entretienen ratos
enteros caminando hasta el adulto, entregándole objetos, luego los piden y los devuelven. Esos jue- gos de entregar y devolver objetos se hacen repeti- tivos pero no los aburren. Son participantes activos, que dan y reciben, como sujetos que actúan sobre su entorno. Dar pataditas a una bola cuando domi- nan el caminar, resulta una experiencia espléndida, es un ‘saber’ nuevo y un mejor ‘hacer’. Cuando su madre, padre o cuidador los acompañan, llevándo- los de la mano y facilitándoles esas coordinaciones al caminar, el juego de patear la bola se convierte en una verdadera aventura, aunque hay algunos que quieren ‘probar ellos solos’.
Todas estas conquistas en su conjunto constituyen la transformación del bebé al niño. Los niños están habilitados para iniciar un camino hacia nuevas for- mas de ‘haceres’ que les dan una capacidad des- conocida hasta ese momento que es la de actuar por sí mismos, de alcanzar objetos con sus despla- zamientos, de secuencialmente realizar y distribuir pasos en las tareas para lograr las metas. Esos nue- vos retos requieren otra disposición de parte de los cuidadores y cuidadoras. Ellos también deben pa- sar de una actitud protectora a una en la que poco a poco les permiten una mayor autonomía.
En el camino de la autonomía los niños avanzan ha- cia la independencia. Cuando se acercan a los dos años manifiestan mayor interés en hacer las cosas por sí mismos y en ocasiones se rehusan a recibir ayuda de sus cuidadores. Este sentido de autono- mía muestra la confianza que tienen en sí mismos y sus capacidades. Entre los dos y los tres años bus- can hacer muchas cosas por sí mismos y se arries- gan a tomar decisiones, aunque todavía necesitan apoyo. A menudo no aceptan la ayuda de un adulto sólo por poder intentar algo hasta que finalmente lo consiguen, pero otras veces se rinden y la piden con insistencia.
Igualmente, experimentan cambios extremos en las relaciones con los otros mientras ensayan a hacer las cosas por sí mismos15. Por ejemplo, después de
Coordinar las dos manos les abre el universo a un sin fin de posibilidades.
Descubriendo el desarrollo de los niños y las niñas en la primera infancia
ponerse la chaqueta sin la colaboración de su cui- dadora, el niño puede estar contento y decir orgu- llosamente “lo hice”. Un minuto después se siente muy triste y llora porque no pudo cerrarla. Cuando la cuidadora empieza a ayudarlo, él dice “yo pueo”. Por otra parte, la mayoría de los niños de dos años se relacionan mejor con alguno de sus dos padres. Por ejemplo, pueden querer que sólo la madre o el padre los ayuden a vestirse, o jueguen con ellos. Esto puede ser difícil para los padres, porque quie- ren hacer las cosas sólo con mamá y mamá está cansada de intentar resolver todas las necesidades del niño mientras el papá se puede sentir no ama- do o dejado a un lado. Al mismo tiempo, los niños pueden ser muy posesivos con su madre, su padre, sus hermanos o sus cuidadores. Por ejemplo, un niño puede decirle a su hermanito “tú no puedes hablarle, él es mi papi”.
Este es un período de muchas y variadas transicio- nes tales como lograr estar vestidos, terminar el jue- go e ir a la cama. Ellos pueden ser demandantes, a veces agresivos, empujando o golpeando para con- seguir lo que quieren. Las rabietas de frustración
15. Greenspan, S. & Thorndike-Greenspan, N. (1997).
Las Primeras Emociones. Barcelona: Paidos.
pueden aparecer entre los dos y tres años. Muchas veces realmente no saben por qué son miedosos, pero sí saben que quieren evitar algunas cosas, como
ALgUNAS CONqUISTAS: LA MARChA A LA AUTONOMíA Y OTRAS COSAS
> Tal vez la conquista más importante de los niños al final del primer año y buena parte del segundo es la autonomía. Es la transformación de bebé al niño. Cuando deja de ser un ser absolutamente depen- diente, para convertirse en un sujeto ejecutor. Ese es el camino al que lo llevan los primeros pasos, las posibilidades que le brindan la coordinación de manos expertas, la capacidad de solucionar proble- mas, así como la de comunicación y los inicios del lenguaje.
> Los cuidadores, padres o abuelitos juegan un papel importante en la apertura de ese espacio, para que consoliden sus conquistas. Es el momento en que los ‘saberes’ y ‘haceres’, transformados completa- mente en ‘poder hacer’ necesitan el tiempo y los grados de libertad para actuar. Los niños requieren desplazarse, necesitan muchos intentos que son como poder-hacer-lentamente, sin la ansiedad de los adultos siguiéndolos.
La conquista más importante al final del primer año es la autonomía.
Desarrollo infantil y competencias en la Primera Infancia
estar solos o quedarse en la oscuridad. Al tiempo se observa que frente a todas estas transiciones, se es- fuerzan por controlar sus rabietas repentinas y por empezar a llevar a cabo actividades que les dan se- guridad y satisfacción. Ellos están muy interesados en controlar sus emociones, porque la regulación emocional les permite alcanzar una mayor autono- mía en sus relaciones sociales.