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Primero presentaremos los diferentes elementos del sistema territorial de los que hablaremos; enseguida, le dedicaremos un capítulo específico a cada uno de ellos. A partir de una representación, los actores van a proceder a la distribución de las superficies, a la implantación de nudos y a la construcción de redes. Es lo que podríamos llamar “lo esencial visible” de las prácticas espaciales, a pesar de que las divisiones, nudos y redes no sean siempre directamente observables. Estos pueden pura y simplemente depender de una toma de decisiones. Incluso sin que se les pueda discernir, tienen una existencia con la cual hay que contar, ya que intervienen en las estrategias. Pero si nos limitamos al territorio concreto, esos actos van a traducirse en “observables”. Esto se puede constatar perfectamente desde la Antigüedad hasta nuestros días, ya que “los pueblos civilizados parecen haber aspirado muy temprano a la universalidad, pero siempre dividieron cuidadosamente el espacio entre ellos para distinguirse de sus vecinos.”17 Aunque esta observación es restrictiva, ya que no se trata solamente de separar, sino de diferenciar. Cualquier práctica espacial inducida por un sistema de acciones o de comportamientos, incluso embrionaria, se traduce en una “producción territorial” que hace intervenir a la trama, nudo o red. Es importante demostrar, a este respecto, que ninguna sociedad, por elemental que sea, escapa a la necesidad de organizar el campo operatorio de su acción. Los individuos o los grupos ocupan puntos en el espacio y se distribuyen según modelos que pueden ser aleatorios, regulares o concentrados. Son, en parte, respuestas posibles al factor distancia y a su complemento: la accesibilidad.18 La distancia puede ser aprehendida

14 Usaremos siempre el término retícula en el sentido de la división territorial.

15 Cf. Georges NICOLAS, L’axiomatisation de la géographie: 1. L’axiome chorologique, tesis en prensa. 16 No se trata de ninguna manera de fórmulas matemáticas, sino simplemente un intento de formalización de un proceso.

17

Jean GOTTMANN, The Significance of Territory. Press of Virginia, Charlottesville 1973, p.1 “Civilized people seem to have early aspired to universality, but they have always partitioned space among them carefully to set themselves apart from their neighbours” en el original (NdT)

18 Cf. Edward W. SOJA, The Political Organization of Space; Association of American Geographers, Washington D.C., 1971.

107 en términos estrictamente espaciales (distancia física o geográfica), temporales, psicológicos o económicos.19 La distancia concierne a la interacción entre los diferentes lugares. Interacción política, económica, social y cultural, producto de los juegos de ofertas y demandas que emanan de individuos y/o de grupos. Esto conduce a sistemas de tramas,

de nudos y de redes que se imprimen en el espacio y que constituyen, de alguna manera, el territorio. No solamente realizan una diferenciación funcional, sino también una diferenciación determinada por el principio jerárquico, que contribuye a ordenar el territorio según la importancia que los individuos y/o los grupos le otorguen a sus diversas acciones.

Esos sistemas de tramas, nudos y redes, organizados jerárquicamente, permiten asegurar el control sobre lo que puede ser distribuido, asignado y/o poseído. Permiten también imponer y mantener uno o varios órdenes. Finalmente, también permiten realizar la integración y la cohesión territorial.20 Dichos sistemas son la envoltura en la que nacen las relaciones de poder. Mallas, nudos y redes pueden ser diferentes de una sociedad a otra, muy diferentes inclusive, pero siempre están presentes. Se les encuentra en todas las prácticas espaciales, independientemente de que se hayan formado a partir del principio de la propiedad individual o colectiva. Si insistimos en este hecho es porque estamos en presencia, sin duda alguna, de “universales”, o de constantes propiamente geográficas. No las hemos trabajado, ni hemos profundizado en ellas suficientemente; tampoco las hemos analizado y disecado para comprender la naturaleza de su orientación intencional en los grupos sociales. Con las tramas, los nudos y las redes tenemos tres subconjuntos estructurales que organizan la práctica espacial. Conjuntos estructurales aparentemente proteiformes, pero que son de hecho imágenes posibles de una estructura de base. Seguramente pero, como diría Eco, eso nos remite a otra estructura y finalmente no tocamos las verdaderas estructuras.21 Para salir del círculo infernal en el que Eco nos encierra, se puede considerar el problema distinguiendo el desarrollo de los procesos desde afuera.

La estructura tramas-nudos-redes se exterioriza mediante una agrupación. Y ésta es el reflejode otra estructura interiorizada; esta última, hipotéticamente, bio-social. Pero el solo hecho de que para cualquier grupo se manifieste este conjunto estructural indica que, independientemente de las formas que pueda tomar, se observa en el paso de la interioridad a la exterioridad. Siempre se puede constatar su presencia, incluso si no se puede explicar su origen o sus raíces en el hombre y/o en el grupo.

Desde ahí se puede construir una matriz que dé cuenta de este conjunto estructural que presenta, una vez exteriorizado, un gran número, si no es que una infinidad de imágenes. Es esencial hacer bien la distinción entre “imagen” por un lado, y “estructura” por el otro. La imagen es la forma que adquiere la estructura manipulada por un sistema de objetivos intencionales y de acciones. Los diferentes modelos urbanos, los diferentes modelos de centralidad y los modelos de distribución de densidades no son más que una sola y misma estructura, determinada por objetivos y acciones diferentes, que genera imágenes variadas de ciudades y de redes urbanas, por ejemplo.22 (Tabla 1)

19

Se conoce el uso o abuso que se hace del concepto distancia, concepto-piloto, concepto fundador de todas las tipologías.

20 Cf. Edward W. SOJA, op.cit.

21 Cf. Humberto ECO, La structure…, op.cit. 22

108 Tabla 1 EL SISTEMA TERRITORIAL Sistemas de objetivos y de acciones Conocimientos y Prác- ticas. Elementos del espacio

Económicos Políticos Sociales Culturales

Superficies Mallas Ibíd. Ibíd. Ibíd.

Puntos Nudos Ibíd. Ibíd. Ibíd.

Líneas Redes Ibíd. Ibíd. Ibíd.

Esta tabla del sistema territorial resume la producción territorial. No lo explica, evidentemente, ya que para eso hay que hacer intervenir los principios o códigos que aseguran, a través de los sistemas sémicos, la comunicación entre los modos de producción y el espacio.

Las “imágenes” territoriales revelan relaciones de producción y, en consecuencia, relaciones de poder y es descifrándolas como se obtiene la estructura profunda. Del Estado al individuo, pasando por todas las organizaciones, grandes o pequeñas, se encuentran los actores sintagmáticos que “producen” el territorio. En efecto, el Estado trata de organizar sin cesar el territorio nacional haciendo nuevos cortes, nuevas implantaciones y nuevos enlaces. Lo mismo sucede con las firmas o con otras organizaciones para las que el sistema precedente constituye un conjunto de factores favorables y apremiantes. Igual ocurre con el individuo que se construye una casa o, de manera más modesta, para aquél que amuebla un departamento. En diversos grados, en diferentes momentos y en distintos lugares, todos somos actores sintagmáticos que producimos “territorio”. Esta producción de territorio se inscribe perfectamente en el campo de poder de nuestra problemática relacional. Todos combinamos energía e información, y las estructuramos mediante códigos en función de objetivos. Todos elaboramos estrategias de producción que chocan con las estrategias de otras relaciones de poder.

Cuando el geógrafo se enfrenta a un sistema territorial, descubre una producción ya elaborada, ya realizada. Esta producción es susceptible de cambiar, pero es lo suficientemente firme como para ser analizada. Cualquier análisis requiere un lenguaje, pues sin lenguaje no hay lectura posible, ni interpretación ni conocimiento de la práctica que generó el territorio.

Vamos a considerar por separado los tres sub-conjuntos estructurales evidenciados en la tabla, para tratar de realzar los principios de lectura. En el sentido más general del término, cualquier entramado implica la noción de límite: descubrimos que esta noción es uno de los componentes generales de cualquier práctica, no sólo de la espacial. Sería fácil demostrar que la imagen de la noción de límite es casi universal, en cualquier orden de prácticas y de conocimientos. Definir, caracterizar, distinguir, clasificar, decidir, actuar, implican la noción de límite: es necesario delimitar. La historia de la noción de límite sería apasionante… y probablemente agotadora, ya que va más allá de las posibilidades de un solo hombre. Hablar de territorio es referirse implícitamente a la noción de límite, la cual expresa la relación que mantiene un grupo con una porción de espacio, aún si no siempre se hace explícita. La acción de dicho grupo genera inmediatamente la delimitación. Si no lo hiciera, la acción se disolvería pura y simplemente. La acción siempre es determinada por un objetivo, que es también una delimitación en relación a otros objetivos posibles. El problema de la escala se reserva, por supuesto.

Delimitar es, por el momento, aislar, abstraer o, aún más, manifestar un poder en un área precisa. El trazo de una división o de un conjunto de divisiones es la consecuencia de una

109 relación con el espacio y, en consecuencia, la forma más elemental de la producción de territorio. En teoría, se puede dividir de infinitas maneras una superficie. En realidad ese no es el caso, ya que el sistema de objetivos y acciones está siempre guiado por una serie de principios que tienen un orden, jerárquico o no. La división territorial puede tener niveles determinados por las funciones que deben realizarse en cada uno de ellos. Según la importancia y la naturaleza de las funciones encargadas a cada nivel, se puede hablar de centralizaciones o descentralizaciones. Al respecto, cabe señalar que la finura de las redes resulta ambigua si no se tienen en cuenta los objetivos. En efecto, una división con muchos niveles puede tener como objetivo asegurar el funcionamiento óptimo de un conjunto de actividades para la población, o puede utilizarse para tener un mejor control de la población. Por estas razones, conviene ser muy prudentes en la interpretación. Hay que distinguir la divisióndeseada deladivisión en que el grupo vive. La división “deseada” es la que trata de optimizar el campo operatorio del grupo, mientras que la división “que se vive” es la que trata de maximizar el control sobre el grupo. El límite no tiene en lo absoluto el mismo significado en uno y otro caso. En ambos, la división es la proyección de un sistema de límites o de fronteras más o menos funcionales (regresaremos a esta cuestión). Un entramado es siempre una red de poder, o de un poder. La escala delatrama determina la escala de los poderes. Existen poderes que pueden intervenir en cualquier escala y los que se limitan a ciertas escalas. Finalmente, la trama expresa el área de ejercicio o el área de capacidad de los poderes.

Esto nos lleva a considerar a los límites no sólo desde el punto de vista lineal, sino también desde el punto de vista zonal. La percepción aprendida de los límites conduce, con frecuencia, a privilegiar a la línea más que a la zona, y la experiencia que tenemos de las fronteras contribuye mucho a esta forma de ver. De hecho, muchos límites son zonales, en la medida en que el área delimitada no es necesariamente la sede de una soberanía, de manera estricta, sino la sede de una actividad económica o cultural que se agota de forma progresiva en el territorio, en lugar de hacerlo bruscamente. Es decir, las tramas se superponen, se cortan y se recortan sin cesar. Pensemos en la redagrícola, por ejemplo; las parcelas agrícolas, mallas funcionales, no coinciden necesariamente-incluso es raro que lo hagan- con las parcelas como expresión de propiedad.23 A un nivel superior, las regiones administrativas casi nunca coinciden con las regiones económicas.

Cualquier proyecto de un actor sintagmático se realiza en varios planosa la vez, incluso cuando éste ni lo sospecha, y esto ocasionacoacciones y contradicciones que disminuyen su acción.

Las divisiones políticas creadas por el Estado tienen, en general, una mayor estabilidad que las que son producto de la labor de actores empleados en la realización de un programa: los límites políticos y administrativos son relativamente estables; los límites económicos son mucho menos estables y más dinámicos, ya que se adaptan a los cambios de estructuras y de coyunturas.24 Aunque las áreas de distribución o de fusión de las firmas monopólicas u oligopólicas, generalmente desconocidas para el público, pueden ser muy estables. Sin embargo, la gran diferencia entre las redes política y económica reside en el hecho de que la primera es producto de una decisión de un poder ratificado, legitimado, mientras que la segunda es producto de un poder de facto. Además, las divisiones políticas no se borran, no se eliminan tan fácilmente como las económicas. Podemos encontrar porciones de fronteras comunales convertidas en fronteras nacionales. La Iglesia de Roma en Europa recuperó parcialmente ladivisión del Imperio Romano; los departamentos franceses no alteraron de manera drástica los límites de las provincias del Antiguo Régimen. La

23 Es particularmente típico en la llanura de Francia.

24 Cf. A. BAILLY y Ch. VARACA, Lieux centraux et comportements commerciaux: études des niveaux

110 divisiónpolítica se transmite y se hereda mucho más fácilmente que laeconómica, ya que es la expresión de un estado de derecho, de soberanía, más que de acciones continuas, como en el plano económico. Las transformaciones se hacen por subdivisiones o reagrupamientos. Sería interesante -no se ha hecho aún- buscar las relaciones entre dimensión y naturaleza del poder. La dimensión de una división nunca es aleatoria, o rara vez lo es. En ella se cristaliza una serie de factores, algunos de los cuales son físicos y otros humanos: económicos, políticos, sociales y/o culturales. Los ensayos de Toschi, que iban en ese sentido, no continuaron.25 Generalmente, es a posteriori que se plantean las preguntas en esta materia. Es así como se ha podido decir que las regiones de programa, en Francia, no eran operativas porque eran muy pequeñas. La voluntad de construir regiones de la misma dimensión no es necesariamente racional ni pertinente. La historia nos legó comunas muy diferentes en cuanto a sus dimensiones y se sabe hoy que las razones de ello son profundas.

Esas divisiones no son homogéneas ni uniformes y contienen, además de la población, otros elementos que manifiestan la organización territorial: son los puntos o nudosidades territoriales o, más aún, lo que pudiera calificarse de señal. En esos conjuntos de puntos, que son también localizaciones, donde se reagrupan los individuos y los grupos, se construye toda la existencia, ya sea de ciudades, pueblos, capitales o de metrópolis gigantes. Se notará que la geografía, durante mucho tiempo, no supo tratar esos nudos espaciales, esas nudosidades que podían modificar no solamente la imagen, sino la situación de las mallas en las que se inscribían. Ello se debe, sin duda, a que el punto, en esencia, se presta sobre todo a los análisis de repartición y de jerarquización. Ciertamente, el punto puede ser estudiado en sí, pero se sacrifica una descripción estática. Si nos atenemos a los ejemplos enunciados más arriba, pueblos, ciudades, etc., descubrimos que estamos frente a lugares de concentración, a lugares de poder, es decir a centros. Como hemos mostrado, todo actor se ve y se representa como un centro.26 El punto es una suerte de expresión del ego individual o colectivo. Lugares de poderes, pero también lugares de referencia cuya posición se determina de manera absoluta o relativa. Lo mismo se puede decir de los puntos como lugares de poder, que se definen mejor en términos relativos que absolutos. Lo que es importante saber es dónde se sitúa el Otro, aquél que puede molestar o ayudarnos, aquél que posee o no tal o cual cosa, aquél que tiene acceso o no a tal o cual recurso, etc. Los puntos simbolizan la posición de los actores.

Pero esos actores no están cara a cara; actúan y en consecuencia buscan mantener relaciones, asegurar sus funciones, influenciarse, controlarse, impedirse, permitirse alejarse o separarse y desde ahí a crear redesentre ellos. Una red es un sistema de líneas que dibuja tramas. Una red puede ser abstracta o concreta, visible o invisible. La primera idea es considerar la red como algo que asegura la comunicación, pero la red que dibuja los límites y las fronteras no asegura, por naturaleza, la comunicación. Se trata de una red de disyunción. Pero incluso una red de comunicaciones puede, al mismo tiempo, asegurar aquello para lo cual fue concebida e impedir otras comunicaciones. Cuántas ciudades no fueron cortadas en dos, seccionadas por redes de comunicación terrestres o ferroviarias. La ambivalencia se da a escalas diferentes. Lo que puede verse como comunicación a pequeña escala puede verse como pérdida de comunicación a gran escala. Es lo que se puede observar en el caso de las carreteras que arruinan, con frecuencia, el tráfico de paso en las ciudades pequeñas.27

Esto es particularmente cierto en redes concretas como las carreteras, ferroviarias y fluviales. Esas redes, que se traducen en infraestructuras en el territorio, parten de y/o unen

25 TOSCHI, Appunti…, op.cit.

26 Cf. Abraham A. MOLES y Elisabeth ROMER, op.cit. 27

111 siempre puntos específicos, que marcanincluso la jerarquía de los puntos. Si seguimos la construcción de la red ferroviaria francesa, notamos que alrededor de 1845 los puntos privilegiados eran París, con conexiones hacia el norte y con Orleáns y Tours; Lyon, con conexiones hacia Saint-Etienne, y Nimes, con conexiones hacia Montpellier y Sète. Además, esos tres conjuntos de puntos se ubican en un eje Norte-Sur. Se puede hablar de un “eje central”. Las redes aseguran el control del espacio y el control en el espacio. Entre una serie de puntos, las posibilidades no son infinitas, pero con pensar sólo en tres puntos, tenemos ya ochoposibilidades. (Figura 33)

Figura 33

Para cuatro puntos, tenemos 64 alternativas y para seis, ¡32 768! Los actores tienen numerosas estrategias posibles.28 Digamos que a escala humana, éstas son prácticamente infinitas, aunque de hecho, y dados los recursos disponibles, se trata de un conjunto finito. Cualquier red es una imagen de poder, o más precisamente, de un poder que obedece a actores dominantes. El ejemplo ferroviario francés es evidentemente clásico y lo es hasta caricaturizarlo, sin duda, pero no por ello es menos repetido para otras redes concretas. Cualquier red revela, al igual que las segmentaciones y la implantación de puntos, cierto control del espacio; de hecho, un control de la envoltura espacio-temporal. Efectivamente, hay que introducir el tiempo por las razones ya señaladas, pero también porquelas redes abstractas, cuyas cúspides pueden ser concretas y visibles, esconden las curvas que conectan dichos puntos: redes de radio y de televisión, redes bancarias, etc.

Sea como sea, las organizaciones están fuertemente influenciadas por las redes de comunicación y se puede pretender que los cambios en la red provoquen modificaciones sensibles en el equilibrio social del grupo.29 El sistema es un medio y un fin al mismo tiempo. Como medio denota un territorio, una organización territorial, pero como fin

28 Cf. P. HAGGETT, Andrew D. CLIFF, Alan FREY, Location Models, Edward Arnold, London, 1977, quienes dan la formula siguiente para el cálculo de las posibilidades: 2{½n (n-1)}; p.77, t.I.