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Chapter 4 ADI method based on C 2 continuous two-node IRBFEs

4.3 Derivation of C 2 continuous ADI method

4.4.2 Triangular cavity

En primer lugar, es necesario señalar qué entendemos por el término Espiritualidad, pues por lo general se le entiende como sinónimo de Religiosidad. Por ello presentamos definiciones de varios autores para señalar las diferencias que existen entre ambos términos.

Según Marzal “dentro de la Iglesia católica hay distintos grupos que cultivan una peculiar espiritualidad, que consiste en optar por algún punto importante del mensaje cristiano, convirtiéndolo en piedra angular de su propio edificio espiritual. Además no es raro que dichos grupos tengan un comportamiento que puede parecer sectario, como una manera de afirmarse y de salvaguardar su propia identidad religiosa. Por eso, creo que, para analizar este hecho, hay que recurrir a las teorías de las ciencias sociales sobre espiritualidad o subcultura religiosa y sobre secta.”246

Por tanto, Marzal define la espiritualidad como “(el) modo concreto que tienen de vivir su fe los distintos grupos religiosos de una Iglesia. Aunque todos los miembros de ésta acepten y traten de vivir las creencias, los ritos, las formas de organización y las normas éticas comunes, sin duda no todos lo hacen de la misma manera, sino que suelen constituir grupos diferentes que optan por algún punto importante del patrimonio religioso común y viven su fe y reordenan de algún modo el patrimonio común a partir de su propia opción”247El

autor, llama a este “punto importante del patrimonio religioso”, la experiencia religiosa fundante. Sin embargo, el concepto de

246 Ídem, (M :C y S . Nº 106. Pag. 12). 247 Ibíd.

religiosidad no engloba a aquellas manifestaciones religiosas particulares que se dan al interior de cada nación.

Caro Baroja aclara que “la religiosidad no es ‘la práctica y esmero en cumplir las obligaciones religiosas’ sino la facultad de practicar una religión, dentro de las limitaciones (y posibilidades) individuales y sociales que le son impuestas a todo hombre al nacer”248

Hernández, antropólogo que estudia la espiritualidad pentecostal, señala que los fieles, viven su fe y la doctrina a partir de sus peculiaridades de raza, clase social, cultura, etc.

Es en este tipo de experiencias particulares que encontramos el concepto de espiritualidad. Considera “que lo que puede ofrecer la Iglesia Católica es una diversidad de modos de ver y experimentar lo sagrado, y por tanto, toda una diversidad de grupos que, dentro del respeto a la jerarquía y a la doctrina ortodoxa fundamental, permiten esa oferta.”249

Catalina Romero en primer lugar, define Religión como “un sistema unificado de creencias y prácticas relacionadas a cosas sagradas que unen a todos sus adherentes en una comunidad llamada Iglesia".Así mismo, considera que la Iglesia "consiste en cada una de las organizaciones que buscan directamente encender, renovar y guiar la vida religiosa de la gente." Dice en relación al concepto de Espiritualidad: “... se entiende el término ‘religiosidad’ como un compromiso personal con la religión, entendiéndola como adhesión”250

A partir de estas definiciones, arma una tipología tomando la adaptación como factor principal, y considerando también la aceptación y rechazo de las estructuras sociales. Las cinco categorías que presenta su tipología son:

Conformidad, Innovación, Ritualismo, Retraimiento y Rebelión.

Además señala, que con la dimensión religiosa de la cultura sucede lo que Ruth Benedict afirma sobre la cultura en su conjunto. “Es sabido que dicha antropóloga sostiene que toda cultura tiende a ser integrada”. Una cultura como un individuo, es una pauta más o menos coherente de pensamiento y de acción y que solamente podemos entender las formas que estos actos adoptan (se refiere a los rasgos extraños de una cultura), entendiendo primero las principales fuentes emocionales e intelectuales de esa sociedad.”251

248 BAROJA, Caro (1985). 249 HERNANDEZ, Pág. 40. 250 ROMERO, 1970: capítulo I.

8. 2. La Espiritualidad en el mundo contemporáneo. Rasgos generales.

La perenne cuestión acerca del lugar que ocupa el hombre en el orden social, es notable en toda la sociología clásica, sobretodo en los estudios referidos a la represión y la libertad, y al orden y la anarquía. Constituye también, la cuestión fundamental de la teoría de las instituciones sociales, del cambio social y de la teoría de la socialización del individuo.

Así mismo, está unida a la teoría del rol y al estudio antropológico de la personalidad y la cultura. Es obvio el puesto central que ocupa en la ciencia política y en algunos de los axiomas básicos de la teoría económica. En este sentido, puesto que el problema no puede resolverse ni articularse dentro de alguna disciplina singular, es por lo tanto un problema que debe importar directa o indirectamente a todas las ciencias sociales.

Las ciencias sociales han descuidado el estudio del fenómeno religioso. En términos de Funezalida “La ciencia social ha sido, con todo, la última en prestar atención a la crisis de la razón secular y la ciencia. La ciencia social objetivando la vida y la historia, se pregunta por explicaciones formales (...) Pero sus explicaciones se reducen a antecedentes y causas que definen efectos. Sus imágenes-modelo se revelen como elaboradas construcciones mecánicas u orgánicas que desconocen o subordinan la experiencia viviente del hombre. Al bisturí le es inaccesible la vida, y la interioridad escapan al modelo.”252

Las ciencias y el pensamiento científico gozan de un enorme valor y legitimación sociales y en ese sentido, Jaspers afirma que “.. la ciencia se ha convertido en la religión laica de occidente, porque mucha gente cree en ella por fe y no porque hayan entendido las explicaciones científicas”253. El autor, considera además que si no se logra alcanzar

la manera de pensar científica, ingresa en lugar de la vieja magia, “un pensar menesteroso, parcialmente mágico, invistiendo de carácter científico a una serie de razonamientos que no se formulan desde la lógica del pensamiento científico, sino desde un modo de pensar mágico-religioso”254.

“Según esta tesis -define el sociólogo Peter Berger- la modernidad, basada en el cimiento de la ciencia y la tecnología, trajo consigo una mentalidad cada día más racional, que ya no acepta como algo plausible las interpretaciones religiosas del mundo, supuestamente irracionales (...) Dicho en forma sucinta, en ella se plantea la idea de que la modernización trae consigo, de modo inevitable, la decadencia de la religión en la vida humana, tanto en lo que se refiere a las instituciones sociales como en el ámbito de la conciencia individual.”

255 252 FUENZALIDA, Fernando (1995). Pág: 76. 253 JASPERS. 254 Idem. 255 BERGER, Meter (1997). Pág: 16.

“El propósito de la ciencia, era pues, conocer las leyes de la naturaleza y ponerlas al servicio del hombre. Sin embargo lejos de acercarse a estos objetivos, privilegia la razón y el pensamiento lógico-matemático; excluyendo de esta manera, al pensamiento mítico-religioso y subestimándolo a nivel de valoración social.”256

A partir de la definición de l término Espiritualidad, se puede advertir que los discursos de algunos grupos religiosos se construyen a partir de un lectura muy particular de los textos “oficiales” (el caso de la Biblia por ejemplo), pero también de los “sedimentos” que se encuentran en los imaginarios de las personas. En un mismo individuo encontramos múltiples factores que construyen su imaginario religioso y social. Tenemos por ejemplo a la familia, el lugar de origen, el consumo de medios, etc.

Mucha gente cree en la, la ciencia, por fe y no porque hayan entendido las explicaciones científicas”257. Si no se logra alcanzar la

manera de pensar científica, ingresa en lugar la vieja magia, “un pensar menesteroso, parcialmente mágico, invistiendo de carácter científico a una serie de razonamientos que no se formulan desde la lógica del pensamiento científico, sino desde un modo de pensar mágico-religioso”258.

La sensibilidad religiosa es un indicador de los cambios estructurales que ha pasado la humanidad en estas últimas décadas. Se ha pasado de ideales radicales de transformación social y su total desmoronamiento, al ideal “capital”, como única salida posible. Por tanto, presenciamos un rápido proceso de adaptación a los nuevos valores, y por tanto al nuevo “lugar” de lo religioso. La religión se presenta como obsoleta, sin embargo, se buscan otros ideales espirituales que no “parezcan” religiosos. En cualquier caso, la religión no es otra cosa que la manifestación de lo sagrado en el contexto sociocultural y espiritual de nuestra época y la creatividad religiosa pasa por estos intentos.

Sin embargo todas estas manifestaciones son expresión de la vitalidad y presencia de lo sagrado, y comprobación que existe todavía, en el hombre y la mujer de hoy, una búsqueda en la experiencia religiosa que le permita dar sentido a sus vidas.

Para Hernández, ésta sería una diferencia importante con la religión tradicional, “adscriptiva” por naturaleza, mientras que la contemporánea es “aquella en la que el individuo, no el grupo, es quien en su necesidad de satisfacer exigencias religiosas, inicia una exploración a través de diversas iglesias”259

Este autor va más allá en sus reflexiones y sostiene que en el mundo actual asistimos al surgimiento de nuevo tipo de espiritualidad. “En esta selva apenas explorada y extremadamente densa resulta difícil discriminar lo verdaderamente falso, de lo nuevo que no es otra cosa

256 FUENZALIDA, Fernando (1995). 257 JASPERS.

258 Idem.

que la reviviscencia de lo antiguo, la manifestación de un nuevo tipo de espiritualidad del síndrome de regresión de la conciencia religiosa hasta los estratos atávicos más dudosos. ¿Estamos ante un despertar de Dios, un fracaso de la religión o un sucedáneo de la fe?”260

Todas las sociedades se basan en conocimientos entendidos en ese sentido. La sociología del conocimiento trata de comprender sus diversas modalidades”. Para Berger, es la sociología del conocimiento el mayor reto actual de la teología.

Hay que tener en cuenta además que los hombres son seres sociales, lo cual supone que dicha “socialidad” incluye el hecho de que piensan o creen “conocer” algo del mundo. La mayor parte de lo que conocemos, lo hemos tomado de los demás y por tanto gozan para nosotros de una cierta autoridad, por que estos conocimientos siguen valiendo para nosotros mientras los demás continúan confirmándolos. Por esta razón, Berger sostiene que aquel “conocimiento” no sancionado socialmente, queda en entredicho “no sólo en nuestro trato con los demás, sino también- y más gravemente- en nuestro propio pensamiento. Por ello el status de una minoría cognitiva resulta así invariablemente poco cómodo”261 En este sentido, también esto

constituye un problema socialmente cognitivo.

Minoría Cognitiva, supone un grupo de individuos cuya cosmovisión difiere notablemente de la que la sociedad a la que pertenecen juzga absolutamente válida. En relación al adjetivo “cognitivo”, señala que “en vez de decir que las sociedades tienen cuerpos o bloques de conocimiento, podemos decir que tienen estructuras cognitivas.”262

Ahora bien, una minoría cognitiva es un grupo que se constituye en torno a un cuerpo de “conocimientos” desviados.

Sin embargo y siguiendo algunas reflexiones de Berger, en el mundo moderno actual, florecen múltiples sistemas de “conocimiento” en competición y en comunicación mutuas, y son cada vez más raras las estructuras cerradas en las que se pueda mantener intacto un “conocimiento” desviado.

En este sentido señala, “que la desviación cognitiva tropieza con muchos problemas de “ingeniería social”. Ello explica cómo algunos grupos inician una labor de “traducción”, de modo tal que las afirmaciones religiosas tradicionales pasan a expresarse en los términos apropiados a su estructura de referencia.”263

260 BERGER, Peter (1997). Pág: 133. 261 Ibid.

262 Ibid p 22. 263 Ibid p 44.

De esta manera, la mayor parte de los grupos religiosos se inclinan por alguna forma, más o menos intensa, de aggiornamiento, es decir, de acomodación limitada y controlada. Desde el punto de vista cognitivo, esta postura supone un cierto compromiso con el pensamiento moderno, el abandono de algunos elementos tradicionales y el mantenimiento de otros. Según Berger, quizá esto exprese “la discrepancia significativa entre un asentimiento externo de los “axiomas “de la modernidad y una cosmovisión afectiva mucho mayor.” 264

Finalmente, no hay que dejar de considerar que la condición humana, cargada como está de sufrimientos y con un final como la muerte, pida interpretaciones que no sólo “satisfagan” teóricamente, sino que también puedan proporcionar fuerzas para soportar las consiguientes crisis.

El hombre, según este autor,”...para ser solo y sinceramente hombre, anda en busca de un sentido unitario de su propia existencia, y por esto tiende velozmente el oído a tales doctrinas salvíficas.”265

Según Berger, “La desaparición de lo sobrenatural ha sido recibida de muy diversas formas: con angustia profética, con profundo dolor, con jubiloso triunfalismo o simplemente como un hecho carente de toda resonancia emotiva.”266. Sin embargo, el dice que tanto el predicador

como el intelectual coinciden en reconocer que vivimos una época “en que lo divino, especialmente en sus formas clásicas, ha ido dejando de interesar a la conciencia humana”267

Según este autor, el término sobrenatural, ha sido objeto de muchas críticas. Sin embargo, puntualiza que el mundo que se nos impone como “natural”, según algunos filósofos el “lebenswelt”, es el que se nos impone como Natural. Es en ese mundo, el de la vida diaria, en el que desarrollamos nuestras actividades normales, en el que compartimos proyectos y trabajos con otros hombres. Para graficar mejor lo que sustenta, recoge lo que dice Alfred Schutz respecto de la vida cotidiana “... en el que el hombre consciente y adulto desenvuelve sus experiencias con la actitud natural..." Este mundo “sobrenatural”, lo imaginaban poblado de seres divinos y de fuerzas ocultas; como una especie de trasfondo del mundo natural, afectando a éste de muchas formas.

Según Berger, “La aventura espiritual del hombre moderno parece haber sido motivada por el objetivo exactamente opuesto: evitar cualquier terror metafísico. Si la “desaparición” de lo sobrenatural en virtud del pensamiento lógico-matemático es un hecho; dice Berger que este objetivo parece haberse alcanzado, al menos aparentemente.

264 Ibid p 52. 265 S. Pág. 45. 266 B. Pág.14. 267 B. Pág. 14.

Sustenta esta idea señalando que una de las características de la sociedad actual es la secularización. Sin embargo, Berger no se refiere al ámbito institucional del que hemos hablado en otras partes de este trabajo. El considera que la secularización es el “proceso interior del pensamiento, esto es, como secularización de la conciencia.”268

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