2. Expresividad y resonancia: el hierro y la madera en espacios domésticos y colectivos, Mérida
3. Memoria: el entorno de los muertos
4. Herencia ignorada, memoria colectiva o imaginario individual una conclusión. 1. RuPtuRAs Y contInuIDADes: un contexto HIstÓRIco De LA APARIcIÓn DeL HIeRRo
Durante el siglo XIX, principalmente en su segunda mitad, la modernización de los entornos urbanos y domésticos en México tuvo lugar debido a un auge económico y a una voluntad política de embellecer las ciudades acorde a materiales y usos existentes en otras latitudes. El porfiriato o época de gobierno de Porfirio Díaz, manejo su excedente económico para lograr el progreso, identificándolo como orden y belleza. La belleza se lograba alcanzando códigos estéticos de otras latitudes. Concretamente Porfirio Díaz quiso tener a Francia en México, parte de esto se logró, importando obras de arte para los espacios colectivos y domésticos, obras elaboradas con el material de moda, el hierro. Las importaciones del hierro fundido fueron en sus inicios escondidas, se pintaban las esculturas para que parecieran de mármol o de bronce. Poco a poco el uso de este material se convirtió en símbolo de grandeza y modernidad, algunos autores como Lira señalan que primero se utilizó en la arquitectura y posteriormente en la producción industrial.3 Pero en algunos entornos como el yucateco, esto sucedió casi a la par. Sea lo que hubiese sido primero, es un hecho que el hierro transformó gran parte del entorno rural y de los asentamientos urbanos a partir de su uso en espacios y mobiliarios colectivos y domésticos.
En Yucatán, sureste de México, la evolución de las haciendas ganaderas y maiceras en henequeneras y las demandas de engavilladoras principalmente de Estados Unidos desde 1878 hizo necesario sustituir al- gunos sistemas prehispánicos mecánicos y manuales por tecnológicos más avanzados para la producción y sus procesos. Los productos y subproductos empezaron a tener un significado de progreso no sólo por su 3 | Lira señala que la utilización del fierro en la arquitectura fue anterior a la producción industrial nacional. Según éste autor: “…hacía 1884, tanto las
viguetas de hierro como la lámina acanalada galvanizada, se importaban de Inglaterra y Bélgica”, en Rubén Vega, La Industria de la construcción en Yu- catán (Mérida, UADY, 2012),132.
REALID AD MA TERIAL, SIMBÓLIC A Y UTILIT ARIA EN HIERRO Y MADERA, EN YUC AT ÁN, C AMBIO DEL SIGL O XIX -XX 1. R uptur as y continuidades: un conte
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novedad en uso sino por su expresividad y estética derivada de los sueños de otras latitudes y de los pro- pios de una parte de la sociedad. Se importaba maquinaria para aumentar la exportación del henequén, desfibrar, transportarlo, etc. Además existían elementos estructurales para la construcción, subproductos para la vivienda, mobiliario, enseres domésticos y elementos expresivos como fuentes y esculturas.
Las haciendas henequeneras fueron conjuntos de producción latifundista, contaban con equipamiento y diferentes tipos de vivienda, llegaron a existir más de mil doscientas en el siglo XIX y cerca de 300 en la segunda mitad del siglo XX según algunos autores.4 Estas haciendas estaban basadas en la explotación y esclavización de gran parte de la mano de obra yucateca e importada de otras latitudes. El viejo milpero del campo yucateco, su hijo y su esposa sufrieron una gran ruptura cultural pagaron muchas veces con su vida la explotación que conllevo este progreso productivo, la mano de obra importada a partir de 1880 estuvo cons- tituida por chinos, huastecos, coreanos y yaquis5. Estos centros de producción agroindustrial concentraron aún más la riqueza y transformaron gran parte del espacio rural yucateco y por tanto de su paisaje.
La hacienda estaba compuesta por diversas edificaciones y espacios, por ejemplo existían el área habi- tacional, el área productiva, el área de equipamiento y la infraestructura. En la habitación existían casas para diferentes tipos de usuarios (casa principal para el dueño, casa del mayordomo, casa para los peones, para el encargado, también estaba la casa del maestro y la del cura), entre los peones había trabajadores obreros, luneros, solo para raspar llego a haber 14 oficios, más adelante 15 con el plataformero. En el área productiva estaban las bodegas, la cocina, las trojes, los burreros, caballerizas, milpas, montes, manga, co- rrales y casa de máquinas, empacadora, bodegas, cordelería, talleres de herrería y carpintería, plaza de acceso, planteles y montes. Entre la infraestructura estaba la noria, los caminos o senderos, los sistemas de pozo y los caminos primarios. Las casas tenían interacción con todo esto. Y en casi todo intervenía el hierro.6
4 | Como lo señala la Dra. Blanca Paredes, en el capítulo Haciendas IV.6, “Entre 1992-1994 se inventario todo ese patrimonio arquitectónico según dos encabezados: HACIENDAS (326), PLANTAS DESFRIBRADORAS (750)”, 326, en Pablo Chico y Ana García, Atlas de Procesos Territoriales (UADY, 1999) y como el arquitecto Salvador Díaz Berrio Fernández lo señala en “Introducción” en Blanca Paredes, Arquitectura de las Haciendas de Yucatán (México: BANA- MEX, UADY, ICY, 2006), 27.
5 | Alejandra García Quintanilla, “Producción de henequén, producción de hombres”, en Mario Cerutti (coord.), El siglo XIX en México, (México: Claves Latinoamericanas, 1985),133.
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Los edificios previos de las haciendas se consolidaron, ampliaron, especializaron y modernizaron espacial- mente, pero también se reforzaron, modificaron o construyeron a partir de nuevos materiales como el hierro. Gran parte de los aspectos de la vida del sitio y su entorno se transformaron, tanto a través de elementos sencillos como el carrillo utilizado para sacar con mayor facilidad agua del pozo, hasta elementos mayores como las vigas de hierro. En las casas de los trabajadores se generalizo el uso de las vigas de hierro emplea- das inicialmente para el transporte. En las haciendas los llamados “trucks” y “Decauville” (rieles portátiles) para transporte de la fibra: a los tendederos, al corte, al sitio de los desperdicios, a la prensa de empaca, a la bodega y a la estación del tren, todo era de hierro. En 1881 se trajo la primera máquina para prensar henequén movida por vapor.7 Sin embargo Vega nos indica que el hierro era “Utilizado al principio en la elaboración de herramientas y herrajes (clavos, goznes, flejes, etcétera)”8 mientras que en otras partes del país eran puentes, edificios, museos, iglesias, las cuales mencionaré más adelante.
“Si bien la monumentalidad y expresión formal en las haciendas no se debió solo al hierro, la representación de ser moderno sí. El hierro logro expresividad, además permitió combinaciones diversas de techumbre, madera, tejas de barro y mayor libertad como fue la utilización de rieles en las techumbres y tuberías de hierros en losas y columnas etc. En la construcción de las viguetas de hierro y las columnas como elementos estructurales fueron utilizadas hasta el último tercio del siglo XIX de manera generalizada.9 Las soleras, los ángulos, las barras redondas y cuadradas también se emplearon. Los barandales en puertas y ventanas, escaleras, lámparas, estatuas, algunos enseres domésticos como planchas, vasijas, bombas manuales de agua, verjas fueron parte de los elementos que complementaron el escenario de las haciendas y que ahora en muchas ocasiones vemos incrustados entre raíces de árboles añosos en muros en algunos casos conservados para el turismo y en otros siendo restos de las últimas huellas, ruinas quejosas de colores deslavados cuya presencia, parece corresponder al mundo fantasmagórico . Basta pasar quincenalmente por haciendas como San Antonio y Uayalceh, para impresionarse, no sólo por la reso- nancia y monumentalidad que tienen las huellas materiales sino por el olvido e invisibilidad en que se encuentran, a lo mucho sirven como atajo para los habitantes del lugar y para los extraños regionales extraviados.”
7 | Rubén Vega, La Industria de la construcción en Yucatán, 47. 8 | Rubén Vega, La Industria de la construcción en Yucatán, 131. 9 | Rubén Vega, La Industria de la construcción en Yucatán, 255.