5 Infinite Progress of Reason
5.2 Truth as Ideal of Reason
El establecimiento de un sistema de clasificación aceptado internacionalmente es esencial no sólo para comparar el consumo de un país a otro, sino para el seguimiento del patrón nacional de consumo a lo largo del tiempo en un país determinado, para la farmacovigilancia y cuando se necesita información sistemática sobre los medicamentos y sobre su uso(Capellá, 1993).
Los medicamentos pueden ser clasificados en distintas formas: según como actúan, por categorías farmacoterapéuticas, según las enfermedades para las que están indicados, por categorías diagnósticas, según su estructura, por grupos químicos, etc.
El sistema de clasificación recomendado por el Drug Utilization Research Group (DURG) de la OMS para los estudios de utilización de medicamentos es la clasificación ATC.
Tradicionalmente se han empleado en los estudios internacionales de utilización de medicamentos la clasificación anatómico-terapéutica de la European Pharmaceutical Market Research Association (EPhMRA) y la clasificación ATC.
8.1 Clasificación anatómica-terapéutica de la EPhMRA.
En esta clasificación las especialidades farmacéuticas se distribuyen en 14 grupos principales, designados por una letra, según el sistema u órgano sobre el que ejercen su acción principal. Cada uno de estos grupos está dividido en un número variable de subgrupos, indicados con dos dígitos numéricos (01, 02, 03, etc.). A su vez, cada subgrupo está subdividido en otros subgrupos, en un tercer nivel de división, que corresponde a subgrupos terapéuticos. Así por ejemplo, el grupo N (sistema nervioso central, primer nivel) está dividido en 7 grupos terapéuticos (segundo nivel) cada uno de los cuales se subdivide a su vez en más subgrupos (tercer nivel).
Grupos de la clasificación anatómico-terapéutica de la EPhMRA y de la clasificación ATC del Nordic Council on Medicines.
A Aparato digestivo y metabólico. B Sangre y órganos hematopoyéticos. C Aparato cardiovascular.
D Dermatología.
G Aparato genitourinario y hormonas sexuales. H Hormonas de uso sistémico, excepto las sexuales. J Antiinfecciosos por vía general.
37 L Terapia antineoplásica.
M Aparato musculoesquelético. N Sistema nervioso central. P Parasitología.
R Aparato respiratorio. S Órganos de los sentidos. V Varios.
Cuando la especialidad farmacéutica es una combinación a dosis fijas que contiene dos o más principios activos, se clasifica según su indicación principal. Así, un medicamento que contenga un analgésico y un ansiolítico indicado para el tratamiento del dolor se clasifica como analgésico.
Esta clasificación presenta dos limitaciones principales:
1) Los códigos no permiten la identificación de especialidades con un principio activo determinado, puesto que el último nivel de clasificación es de subgrupo terapéutico.
2) Dado que las combinaciones a dosis fijas se clasifican según la indicación principal de la especialidad, pueden contener un principio activo oculto que puede pasar desapercibido. Si en un estudio de utilización de psicofármacos no se tienen en cuenta las combinaciones a dosis fijas con analgésicos o con otros grupos terapéuticos, se puede subestimar el consumo de los primeros(Laporte et al., 1983).
Con el fin de mejorar las limitaciones de la clasificación de la EPhMRA, desde 1976 el Nordic on Medicines ha desarrollado y adoptado la clasificación ATC.
8.2 Clasificación anatómica-terapéutica-química (ATC).
Se basa en los mismos principios que la clasificación de la EPhMRA. Los tres niveles de clasificación son comunes, pero la clasificación ATC incluye dos niveles adicionales; un cuarto nivel que corresponde al subgrupo químico-terapéutico y un quinto nivel que designa cada principio activo en particular. Se trata, por tanto, de dos sistemas de clasificación parcialmente superponibles. Los fármacos se clasifican según su principal indicación terapéutica; inicialmente cada principio activo tenía un solo código ATC, pero actualmente se acepta más de un código para un mismo principio activo, si éste se emplea en indicaciones diferentes, en formas farmacéuticas diferentes (por ejemplo ácido acetil salicílico como analgésico N02BA y como antiagregante plaquetario B01AC).
El sistema de clasificación ATC divide a los medicamentos en diferentes grupos según el órgano o sistema sobre el que actúa y según las propiedades químicas, farmacológicas y terapéuticas. Ejemplo:
Primer nivel: grupo anatómico principal: designados por una letra del alfabeto (A,B,C,D,G,H,J,L,M,N,P,R,S,V ) que designa el sistema orgánico sobre el que el medicamento ejerce las acciones principales.
Segundo nivel: grupo terapéutico principal: Formado por un número de dos cifras.
Tercer nivel: subgrupo terapéutico: Formado por una letra del alfabeto.
Cuarto nivel: subgrupo químico/terapéutico: Formado por una letra del alfabeto.
Quinto nivel: constituido por un número de dos cifras, y que es específico del principio activo.
Ejemplo: clasificación de la especialidad farmacéutica Zocor®, cuyo principio activo es el simvastatina.
C: Sistema cardiovascular. 10: Hopilipemiante.
A: Modificadores de los lípidos.
A: inhibidores de la hidroxi-metil-glutaril Co A reductasa 01: Simvastatina.
Resultado: C10AA01.
Muchos de los trabajos sobre utilización de medicamentos son de difícil interpretación por que no definen claramente cada uno de los grupos farmacológicos. A veces esto puede estar justificado si se emplea la clasificación de la EPhMRA, que no distingue cada uno de los fármacos; sin embargo, con la clasificación ATC se pueden usar códigos que identifiquen cada uno de los principios activos. Por otra parte, su estructura ramificada permite utilizar, según convenga, los datos referentes a un fármaco, un grupo farmacológico, o a un grupo terapéutico.
En España, la clasificación oficial sigue básicamente la ATC, aunque en algunos casos presenta variaciones relevantes respecto a ésta.
JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS
41 La cardiopatía isquémica y la enfermedad cerebrovascular isquémica son las dos enfermedades ateroescleróticas que producen un mayor número de muertes de origen cardiovascular. Pese a que ambas entidades comparten numerosos factores de riesgo, el papel de éstos y su importancia en la morbimortalidad es variable.
La dislipemia es uno de los factores de riesgo cardiovascular de elevada prevalencia en España, sin embargo muchos de los pacientes que tienen un riesgo cardiovascular alto no reciben tratamiento hipolipemiante y además, el grado de control de la dislipemia sigue siendo bajo (EUROASPIRE III, 2009).
Pese al aumento en la utilización de los inhibidores de la hidroximetilglutaril- CoA reductasa (estatinas) para el tratamiento de la dislipemia, no se alcanzan los objetivos indicados por las guías clínicas al uso, por lo que es necesario realizar nuevos esfuerzos y establecer estrategias adecuadas que permitan mejorar el abordaje terapéutico para alcanzar completamente los resultados deseados.
Los Estudios de Utilización de Medicamentos (EUM) son una herramienta básica que nos van a permitir un uso racional del medicamento, o lo que es lo mismo, garantizar la efectividad y la seguridad dentro del menor coste posible. Cuantitativamente, la utilización de medicamentos tiene un gran impacto sanitario y económico sobre el Sistema Nacional de Salud. En el ámbito de la Atención Primaria, el gasto que ocupa el primer lugar por capítulos es el gasto en farmacia. En el gasto farmacéutico del SNS, en 2010, el conjunto de los fármacos hipolipemiantes supuso cerca del 15 % del gasto farmacéutico total y las estatinas fueron el subgrupo farmacológico de mayor gasto. En consecuencia, se hace fundamental conocer si el consumo de este subgrupo de medicamentos ha seguido creciendo y de si la implantación de las políticas de calidad han resultado eficaces.
En este trabajo pretendemos alcanzar los siguientes objetivos:
1) Analizar y comparar el perfil de factores de riesgo cardiovascular de los pacientes ingresados en el hospital Carmen y Severo Ochoa de Asturias con el diagnóstico de infarto agudo de miocardio e ictus isquémico aterotrombótico durante los años 2006- 2011.
2) Conocer el número de pacientes que al año de sufrir un infarto agudo de miocardio o un ictus isquémico aterotrombótico, alcanzan los objetivos marcados por la guía europea de prevención cardiovascular, en lo referente al control de la dislipemia.
3) Analizar el tipo de tratamiento hipolipemiante prescrito a los pacientes con infarto agudo de miocardio e ictus isquémico aterotrombótico.
4) Analizar el consumo del subgrupo terapéutico C10 (hipolipemiantes) y su evolución, por subgrupos químico-terapéuticos y principios activos durante los años 2006-2011 en el Área Sanitaria II de Asturias.
5) Valorar cualitativamente, mediante indicadores de calidad, el consumo de fármacos hipolipemiantes.
45 FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULAR Y CONTROL DE LA
DISLIPEMIA
Estudio descriptivo de prevalencia de factores de riesgo cardiovascular realizado con metodología de registro de historias clínicas e informes de alta de una serie retrospectiva de 464 pacientes ingresados consecutivamente en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Carmen y Severo Ochoa de Asturias durante el período comprendido entre el 01-01-2006 al 31-12-2011 con el diagnóstico de infarto agudo de miocardio y de ictus isquémico aterotrombótico.
Con el fin de valorar el cumplimiento de las recomendaciones de la guía europea de prevención cardiovascular del año 2008, en lo que se refiere al control de la dislipemia en pacientes de muy alto riesgo, se comprobó, el número de pacientes que tras sufrir un infarto agudo de miocardio o un ictus isquémico aterotrombótico alcanzaron los objetivos marcados por la mencionada guía durante el año siguiente a su ingreso en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Carmen y Severo Ochoa de Asturias, al mismo tiempo que se analizó el tratamiento hipolipemiante, dietético o farmacológico, pautado al alta, así como la eficacia del mismo.
Los criterios de inclusión fueron: pacientes de ambos sexos, de edad igual o superior a 18 años, diagnosticados de infarto agudo de miocardio o ictus isquémico aterotrombótico en el momento del ingreso hospitalario y de los que se disponía, tanto en el ingreso como al año del mismo, de una analítica con valores lipídicos entre los que estaban incluidos, por lo menos, los valores de concentración de colesterol total y colesterol LDL.
Los criterios de exclusión fueron: pacientes con incapacidad para cumplir con los criterios clínicos o analíticos anteriormente mencionados.