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TUVALU CONT’D

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niño o niña.

Hay causas personales (niños que tienen una personalidad con tendencia pesimista), y otras pueden depender de la edad del niño.

De 3 a 4 años. Ausencia de la persona que le cuidaba siempre o desatención de sus necesidades.

De 5 a 10 años. Priman causas familiares (situaciones inestables entre los padres, discusiones, divorcios, etc.) perdida de su autoestima.

Sociales (cambios en las relaciones con los compañeros, situaciones conflictivas en la escuela) experiencias de fracasos.

Posibles problemas biológicos, mala regulación de las sustancias de los neurotransmisores, como es la disminución de la será tonina. Y posibles efectos de la herencia de familias depresivas.

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Aunque la depresión en los niños no es igual que en los adultos (los niños no disponen de tanto lenguaje y no tienen por lo tanto los recursos necesarios para comunicar sus sentimientos), lo cierto es que hay aspectos bastantes comunes a todas las edades, generalmente los niveles de esta depresión la sufren más las niñas, y las mujeres, que los hombres, o niños, y se manifiestan en el hogar como en el entorno escolar, pues la maestra es una de las personas que pueden ayudar dando a conocer los síntomas que tiene algún niño a sus padres o superiores”35.

Un niño o niña pueden presentar síntomas como: alteraciones en el apetito y alteraciones en el sueño; nerviosismo; desmotivación o falta de interés por todo; sentimiento de culpa continua y baja autoestima; bajo rendimiento escolar; agresividad y conflictividad; ser sensible en forma exagerada; menos comunicación con los compañeros de clase y padres; quejarse de dolores físicos muchas veces inexistentes.

Los tipos de padres o estilos de padres, con sus conductas y actitudes inciden en un gran porcentaje en los problemas psicológicos de sus propios hijos. Es por ello importante la siguiente clasificación:

a) Padres Absorbentes.- “Son los que se pretenden imponer constantemente en las diversas situaciones y se sienten superiores en sabiduría, en reflexión, en autoridad, sobre sus hijos. Saben siempre lo que tienen que hacer, aunque con frecuencia se llenan de dudas y vacilaciones cuando encuentran obstáculos impensados”36. Tienden a ser moralistas y piensan ingenuamente que en todas las familias les acontece lo que a ellos. Lo que consiguen es formar hijos con personalidades inseguras, que no pueden decidir por sí solos, y que siempre tienen miedo a ser reprochados por su círculo social, por el miedo de errar en cualquier acto.

b) Padres Desconcertantes.- El estar desconcertado los convierte en personas inestables, inseguras, que varían inesperadamente de humor, de actitud o de decisiones. “La inseguridad interior los lleva a rehuir los contactos con los demás. No gustan de reuniones, ni de entrevistas, se sienten incapaces de justificar sus

35MAYER. R.E. Psicología, Pág 157. 36Ibídem 157.

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opciones o indecisiones. Ante los hijos acuden constantemente al criterio de autoridad, fomentando con ello protestas y malos entendidos”37. Al igual sus hijos son poco sociables, con tendencia a la depresión, pues al no poder relacionarse adecuadamente tienden a aislarse y ahogarse en sus conflictos en lugar de buscar ayuda o alguien con quien poder conversar y liberarse de sus angustias.

c) Padres Anárquicos.- “Se hallan dominados por la improvisación y el desorden”38. Unas veces justifican ideológicamente sus posturas, presentando sus procedimientos como marginados de toda regla fija. Su postura educativa está determinada por el deseo de que reine la libertad y la autonomía sobre otra consideración. Prefieren que sus hijos tomen sus decisiones y sean dueños de sus actos. Aluden a la convivencia de que los niños recojan experimentalmente las ventajas o los inconvenientes de sus actos. Gustan hablar de una educación abierta y liberal, no directiva y democrática. Lo que carecen es de fijar también reglas en las actividades de sus hijos y cuando crecen los niños están acostumbrados a realizar lo que ellos quieren sin respetar las opiniones de los demás o los límites que permiten convivir socialmente.

d) Padres Depresivos.- “Viven en permanente tristeza, son pesimistas ante la vida, y ante el futuro de sus hijos, ante la evolución social”39. El temperamento triste y nostálgico suele ser la principal causa de sus situaciones morales, ya que las mismas desgracias y pruebas de la existencia son fácilmente superadas cuando predomina el ideal de la vida y de las personas. A veces la indiferencia es cobarde, pero la mayor parte de veces procede de carencia de conceptos claros sobre la función en la formación de la personalidad de los hijos, viven inmersos en quejas y amenazas. Siembran angustia en los hijos, se lamentan con frecuencia del ritmo y rumbo de las cosas. Los niños son predispuestos a la depresión por ellos es muy importante, un tratamiento a tiempo para reeducar a la familia y fomentar un mejoramiento en las condiciones familiares, buena y afectiva relación con los niños y lo mejor de todo mejorar su autoestima para que se sientan seguros de sí mismo y así de los demás.

37 MAYER. R.E. Psicología, Pág 159. 38 MAYER. R.E. Psicología, Pág 159. 39 MAYER. R.E. Psicología, Pág 159.

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e) Padres Agresivos.- “Suelen ser conocidos como padres de mal genio, se manifiestan duros, displicentes, a veces rencorosos y vengativos, mordaces y resentidos”40. No calculan el alcance de sus resentimientos y ponen en la dureza el principal síntoma de su fortaleza. Generan en los hijos sentimientos encontrados y dan pocas facilidades para el desahogo y la confianza. Los hijos en el periodo escolar suelen tener relaciones conflictivas con sus compañeros, pues usan constantemente la violencia sea psicológica o física para solucionar sus problemas, reflejan lo aprendido en el hogar y tienden a ser egoístas y tener problemas académicos, que si no se tratan a tiempo pueden llegar a desarrollar fuertes conflictos en su desarrollo afectivo- cognitivo.

El padre ideal se halla próximo a los hijos. Sabe comprender las situaciones y armoniza la autoridad con las exigencias, los estímulos con las ayudas, la libertad con el orden. Es el padre sincero, responsable, metódico, sencillo, liberal y flexible. Sabe alejarse por igual de los extremos y en todo momento tiende a buscar criterios claros de sus comportamientos y de sus razones de obrar. Respeta los gustos de sus hijos y cuando cometen errores, los vuelve a encaminar sin uso de violencia sino basándose en el dialogo. Trata por todos los medios de compartir el mayor tiempo con sus hijos dándoles no solo calidad sino cantidad. El amor es la base para educar a sus hijos fomentando el respeto y mejorando la autoestima del niño, con el fin de formar un ser capaz de desarrollarse y superar todo obstáculo para que pueda encontrar sus sueños y alcanzar sus metas.

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