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Two examples

5.1 Preliminaries

5.1.1 Two examples

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En junio de 2003, dieciséis de los principales donantes internacionales reconocieron la obligación colectiva internacional de hacer frente a las necesidades humanitarias internacionales, y se compro metieron a poner en práctica 23 principios básicos de la “buena donación humanitaria” para mejorar y hacer más transparente la financiación de la acción humanitaria. En la reunión se propuso también un plan de trabajo para llevar estos principios a la práctica. España se adhirió a esa iniciativa en noviembre de 2004, pero no ha desarrollado todavía ningún plan para concretar la puesta en práctica de estos compromisos. Más información en www.goodhumanitariandonorship.org.

58En mayo de 2005, España se comprometió a apoyar a AMIS con despliegue de expertos en logística y de 5 observadores militares, así como la donación de dos aviones CASA 212

y el entrenamiento de las tripulaciones necesarias para operar estos aparatos. En la actualidad España cuenta con 5 observadores militares, además de dos oficiales en los cuarteles generales de Jartum y El-Fasher. (Fuente: Ministerio de Defensa).

visible, pero mucho más eficaz, y puede ayudar a África a salir del círculo vicioso de pobreza y conflicto en el que se ha visto envuelta.

El Plan África recoge esta tendencia y apunta la necesidad de un mayor apoyo a la prevención de conflictos en el continen- te. Sin embargo, las medidas que se proponen para alcanzar este objetivo son a todas luces insuficientes, y parecen más fruto de la improvisación por completar el Plan, que de una reflexión a fondo y una voluntad de reforzar un área que hasta ahora ha estado prácticamente ausente de la política exterior española. Así, se menciona el “apoyo a actividades de coope- ración cultural como refuerzo identitario y vehículo de cohe- sión social” y saca a la luz un desconocido “Plan Nacional de Prevención de Conflictos Violentos” del año 2002, a través del cual se impulsarán programas preventivos con especial atención a África subsahariana.59Finalmente, se anuncia un apoyo financiero al Centro de Prevención, Gestión y Resolución de Conflictos de la UA en Accra.

Asimismo, el Plan prevé una importante contribución econó- mica al Programa de Control de Armas Ligeras de la CEDEAO en el África del oeste. Es difícil encontrar la coherencia entre

esta contribución y las exportaciones de armas y munición española a esta misma región. Entre 2003 y 2005 se expor- tó a la zona material de defensa y de doble uso por un valor que supera los 5,6 millones de euros. Esta situación es incoherente e inaceptable para un país que pretende hacer creíble una apuesta por la promoción de la paz y el desarrollo del continente africano.

El refuerzo de la cooperación en materia de seguridad y defensa es otro de los elementos que prevé el Plan África,

impulsando negociaciones para la firma de protocolos de cooperación en este ámbito con Angola, Mozambique, Sudáfrica y Namibia, en línea del ya existente con Cabo Verde, y la apertura de nuevas agregadurías de Defensa en Cabo Verde, Senegal y Gabón, que se suman a la ya existen- te en Pretoria. Sin negar la importancia de esta cooperación, es necesario garantizar que no se traducirá en un incremen- to de las ventas de material militar español a estos países, que incremente su gasto militar en perjuicio del gasto en ser- vicios sociales como la salud y la educación.Países como Etiopía, Mozambique, Angola, o Zimbabue figuran en los pri- meros puestos mundiales en cuanto a porcentaje de su PIB dedicado a gasto militar.

59Plan África, pág. 51. P ablo Tosco / I ntermón O xfam c

Los conflictos por los recursos naturales

Petróleo, diamantes, oro, cobre, madera... África es rica en recursos naturales, y es innegable que éstos han contribuido a financiar y prolongar los conflictos africanos. La falta de transparencia que rodea a este comercio contribuye a que los beneficios del mismo se utilicen a veces para financiar el gasto militar de los países en detrimento del gasto en

desarrollo. En el caso de Angola, petróleo y diamantes sirvieron para financiar un conflicto de más de 20 años. Recientemente, en un momento de grandes tensiones con el vecino Sudán, el presidente del Chad defendía su derecho a utilizar los ingresos del petróleo para comprar armamento, a pesar de una ley que le obligaba a invertir gran parte de estos ingresos en programas de lucha contra la pobreza62.

60Fuente: NISAT Database (sin tener en cuenta el resto de componentes vinculados a este tipo de material). 61Según la propia página web de la empresa: www.eads.com/

62Chad ocupa el puesto 173 (el quinto más bajo) en el índice de desarrollo humano elaborado por el PNUD. Según los indicadores de la ONG Transparency International, Chad es consi-

derado el país más corrupto del mundo.

Durante los últimos años España ha mantenido un flujo constante de armamento a muchos países africanos: países como Angola, Nigeria, Ghana y Mali han sido receptores de material español de defensa y de doble uso, lo que resulta profundamente incoherente con cualquier esfuerzo en el ámbito del desarrollo en la región africana más azotada por los conflictos.

La munición española, fuera de control

Un lugar destacado en estas transferencias de material militar español lo ocupa la munición y sus componentes.

España es el primer exportador mundial de munición a África subsahariana, aunque en muchas ocasiones dichas transferencias no figuren en las estadísticas oficiales de material de defensa, ya que, según el gobier- no, este tipo de munición tiene como destino la caza y el tiro deportivo. Resulta preocupante lo desorbitado de estas cifras: en el año 2003 España exportó a Ghana 34 millones de cartuchos, y en el 2002 fueron 500 millones, teniéndose constancia de similares niveles de transferen- cias desde el año 1995. Así, sólo en el trienio 2002-2004 se produjeron transferencias de munición a Ghana por un valor de 3,5 millones de euros60. Recordemos que Ghana es limítrofe con un país como Costa de Marfil, que sufre un grave conflicto interno, y cercano a otros países de gran inestabilidad como Sierra Leona o Liberia.

El caso de Angola

Tras el fin en 2002 de un conflicto que asoló el país durante veinticinco años, Angola vive hoy una paz inesta- ble, debido en parte a la tenencia de armas ligeras entre la población. Además, el conflicto armado continúa vivo en algunas zonas como el enclave de Cabinda, con cerca de medio millón de desplazados, y con informes de casos de violencia por motivos políticos y de represión.

Según el PNUD, Angola, que se sitúa en el número 160 del índice de desarrollo humano, tiene un gasto militar similar a lo que invierte anualmente en sanidad y educación.

Entre 2000 y 2004 España transfirió armamento a Angola por valor cercano a los 1,5 millones de euros. En 2005, el ministro de exteriores, Miguel Ángel Moratinos, anunció durante un viaje al país que la ayuda española a Angola sería de 40 millones de euros entre 2005 y 2008, lo que le convirtió en el segundo país receptor de la coo- peración española, por detrás sólo de Mozambique. Durante este viaje, fuentes oficiales angoleñas indicaron su interés por la compra de varios aviones españoles del tipo EADS-CASA C-295 para “transporte civil”, a pesar de que esos aparatos están diseñados para operaciones militares61

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¿Armas o desarrollo?

El Plan África establece prioridades geográficas y sectoriales de la inversión española, entre ellas la minería y el petróleo, y prevé un incremento de la presencia empresarial española en la región. Reconociendo los potenciales beneficios para el desarrollo que podría llevar de la mano este aumento de la inversión, es necesario unir a estas medidas otras que garan- ticen el impacto positivo de estas inversiones en el desarrollo63.

Después de la guerra

La paz no se alcanza sólo porque se firme un acuerdo. Tras este primer paso todavía hay que afrontar muchos y diversos problemas: el desarme, la desmovilización y la reinserción de los combatientes, el retorno y la integración de refugiados y desplazados, o la recuperación de medios de vida. Las infraestructuras están destrozadas, las instituciones no funcionan y la pobreza perdura. Un excelente caldo de cultivo para que las tensiones resurjan. Las cifras hablan por sí solas: 4 de cada 10 países recaen en conflicto en los cinco años posteriores a la firma de un acuerdo de paz64. El círculo vicioso entre guerra y pobreza no sólo contribuye a perpetuar los conflictos, sino que hace que sea mucho más difícil salir de ellos. Afrontar la pobreza subyacente, apoyar el desarrollo institucional, y en particular la reforma y el fortalecimiento de los sectores de la justicia y la seguridad, adecuados programas de desarme, desmovilización y reinserción de excombatientes... Son muchos los elementos necesarios para consolidar la paz, y evitar que ésta sea sólo una ficción.

El Plan África indica de forma muy general una serie de acciones, centradas en el apoyo a agencias de la ONU y en el incremento de actuaciones bilaterales en ámbitos como el retorno de desplazados y refugiados, la reinserción de excombatientes, el apoyo a mujeres víctimas de la violencia, el desminado y la lucha contra la impunidad.

Se echa en falta una mención y apoyo explícito a la sociedad civil local, que juega un papel crucial en los proce- sos de construcción de la paz. El éxito de éstos depende en gran medida de su involucración en el desarrollo y la puesta en práctica de las estrategias de reconstrucción. Las organi-

zaciones locales son las mejor posicionadas para identificar las prioridades de la población, e informar e implicar a los ciu- dadanos en el proceso. Las organizaciones de mujeres jue- gan un rol clave, contribuyendo a afrontan ciertos problemas sociales y económicos que de otro modo serían ignorados.

En el Plan África falta también una referencia al órgano crea- do el pasado año por la ONU, que puede ser crucial para la reconstrucción de muchos países africanos: la Comisión para la Consolidación de la Paz. Su misión es ayudar a la rehabili- tación de los países que se han visto afectados por conflictos armados, proponiendo estrategias integrales de rehabilita- ción, ejerciendo un rol de coordinación de los actores involucrados, y contribuyendo a asegurar un financiamiento predecible para estas actividades. Para ello se ha creado el Fondo de Consolidación de la Paz, de 250 millones de dólares, que ahora los Estados deberán dotar. En su primera sesión, en junio de 2006, la Comisión decidió ocuparse en primer lugar de las situaciones de Burundi y Sierra Leona.

África es el continente más afectado por los conflictos, y es muy positivo que el Gobierno haya decidido contribuir de manera más activa en su prevención y resolución, así como en la reconstrucción de las regiones afectadas. Sin embargo, las medidas que se recogen en el Plan para alcanzar estos objetivos son a todas luces insuficientes, y se centran casi exclusivamente en la financiación de diversas iniciativas, que tendrán un impacto muy relativo si no van unidas a una mayor acción diplomática de España con los gobiernos africanos y en la UE y otros foros relevantes. Las nuevas estrategias sectoriales de acción humanitaria y prevención de conflictos y construcción de la paz podrán servir para dar una mayor coherencia a las actuaciones previstas en el Plan África.

63Véanse a este respecto el análisis y las propuestas planteadas en el epígrafe “Inversión privada” de este capítulo. 64Human Security Report, disponible en http://www.humansecurityreport.info/.

El círculo vicioso entre

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