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Types of Engine Used in term of the Fuel Composition

LITERATURE REVIEW

2.5 Types of Engine Used in term of the Fuel Composition

El sistema producto ornamentales, está compuesto por tres tipos fundamentales de cultivos, la flor de corte, la flor en maceta y las plantas de follaje, en México es la única actividad del sector agropecuario que genera empleos permanentes durante todo el año porque requiere de tiempos precisos y cuidados específicos para mantener la calidad óptima de los tallos y flores. (Plan rector nacional Ornamentales, 2007)

El conocimiento de los gustos extranjeros en colores y variedades, la especialización del personal y el diseño de estrategias para conservar la belleza de las flores que se exhiben en anaquel por mas días, constituyen las ventajas competitivas que puede explotar México para colocarse a la vanguardia en la producción florícola mundial y competir con países como Holanda, Ecuador y Colombia.

La amplia variedad de productos ornamentales con que cuenta y la demanda que generan países como Estados Unidos, Canadá y algunos de la Unión Europea son factores que podrían convertir a nuestro país en un atractivo abastecedor y participar en esos mercados, compitiendo con otras naciones latinoamericanas, como Colombia, Ecuador y Costa Rica.

Estados Unidos ofrece a la flor mexicana un nicho potencial de negocios. El vecino país tiene un mercado florícola que asciende a seis mil millones de dólares anuales y México tiene una condición geográfica y climática favorable que lo podría convertir en un abastecedor regular de este tipo de producción a la Unión Americana.

La Coordinación General de Fomento y Promoción a las Exportaciones, de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria señaló que actualmente en México existen 22,884 hectáreas de producción (flores, plantas y follajes), 11 mil son para flores; 92 por ciento se cultiva a cielo abierto y 8 por ciento en invernadero tradicional, aunque no necesariamente se obtiene la mejor calidad.

El consumo nacional es alto comparado con otros países, con 90 por ciento de la producción, y 10 por ciento restante para exportación; el valor total del mercado es de 2 mil 273 millones de pesos y el consumo per cápita es de 12 dólares.

De la producción, 90 por ciento se concentra en cinco estados del país: México con 73.7 por ciento; Morelos, 5.4 por ciento; Puebla, 5.2 por ciento; Sinaloa con 3.8 por ciento y Baja California, 3.8 por ciento.

La floricultura es una rama de la horticultura que tiene como finalidad la explotación comercial a través de la multiplicación y cultivo de las plantas con flores y de las plantas con follaje ornamental, destinadas a la decoración de interiores o de las zonas ajardinadas.

La importancia de trabajos de apoyo al sector, como es el presente caso, radica en estructurar los elementos que deben cumplir los productos y sus unidades productivas para ingresar a los mercados, además de los conocimientos tecno económicos, es decir, la viabilidad de contemplar la utilización de tecnología y recursos en la producción agrícola. No basta con el conocimiento técnico, o con apoyos aislados, sino que se requiere un análisis sistemático de una serie de elementos socio-económicos los cuales permitan a su vez, examinar de manera cuantitativa y cualitativa, las ventajas y desventajas de asignar recursos a una determinada propuesta con un mínimo de riesgo, y esto forma parte de la llamada competitividad.

En México la producción comercial de flores de corte inició en la década de los Cuarenta con la llegada de la familia japonesa Matsumoto y los españoles Barto, quienes trajeron rosales, crisantemos, claveles, anturios, gladiolas y tulipán.

Posteriormente, el cultivo de las flores en México se volvió más que una tradición. Hoy es un negocio con potencial de crecimiento tanto en el mercado interno como en el exterior. Prueba de ello es que, a la fecha, se destinan cada vez más hectáreas a

la producción, con lo que se coloca entre los seis países con mayor productividad en el mundo, después de Japón, Italia, Colombia, Holanda y Ecuador.

En el año de 1994, con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, se dio inicio a una nueva etapa del comercio internacional en México que parecía ofrecernos un gran número de ventajas. Sin embargo, México empezó a enfrentarse con un sin número de problemas, como el desconocimiento de los requisitos para exportar o la infraestructura existente incompetente, que todavía hoy no han sido completamente solucionados.

El sector de la floricultura no fue la excepción en empezar con problemas a la puesta en vigor del TLC. En 1994 México ya exportaba una buena cantidad de productos florícolas a Estados Unidos y Canadá, pero la reglamentación vigente en el mercado, como los requisitos de embalado, marcado, requisitos fitosanitarios, etc., aunados a la política de desgravación arancelaria impidieron el crecimiento proyectado para los años siguientes al TLC.

La competencia internacional también fue un factor importante. En esta época, países como Colombia, Israel y Holanda, invirtieron la mejora de sus procesos productivos de la floricultura desplazando a los productos mexicanos en cantidad y calidad.

Por otro lado, México no se ha preocupado por abarcar otros mercados. Hoy, más del 85% de las exportaciones se dirigen a Estados Unidos y una pequeña parte se dirige a Europa que es un mercado potencialmente más grande para comerciar. Los mercados asiáticos también están en crecimiento; su consumo de flores es cada vez mayor lo que sin duda debe ser aprovechado por nuestro país.

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