CHAPTER 2 Background & Literature Review
2.6 Uncertainty Quantification in Trajectory Prediction
En esta sección trato la controversia sobre la acción farmacológica de la hoja de coca, los estudios sobre la asimilación de la cocaína por la vía oral, la importancia del “reactivo alcalino” en el akulliku, la asimilación de la cocaína natural a través de la mucosa de la boca y los efectos psicofísicos del akulliku.
La acción farmacológica de la hoja de coca
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Este artículo, “Nutrición y Coqueo”, apareció originalmente en la temprana fecha de 1965 en Lima (Revista del Viernes Médico, Vol. 16, N°1).
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Vale recordar el significado preciso de tónico: “Que entona, que da tensión y vigor al organismo.” (Enciclopedia Sopena, 1930).
En el capítulo 1, he planteado la controversia que existe al respecto. La evidencia demuestra que durante el chakchado se asimila cocaína -en pequeña proporción y benéfica para el organismo-:
“(...) la acción esencial de la coca en su consumo humano está relacionada directamente con su contenido en cocaína.” (Ossio et. al., 1989: 259).
“En el estado actual de nuestros conocimientos, debemos aceptar que, como se ha creído durante mucho tiempo, el principio activo de las hojas de coca es la cocaína. No hay hasta el momento estudios que nos permitan emitir un juicio razonable sobre la acción de los otros alcaloides contenidos en ellas.” (op. cit.: 264).
“En experimentos realizados en nuestro laboratorio del Museo Peruano del Ciencias de la Salud (Paly, Jatlow, Van Dyke, Cabieses y Byck 1980), hemos logrado establecer con toda seguridad que el método de consumo tradicional da como resultado el pasaje de cocaína a la sangre del consumidor en concentraciones farmacológicamente activas.” (op. cit.: 262).
La cantidad de hojas de coca que los usuarios consumen por “cocada” o sesión de akulliku varía entre 20 y 30 gramos, lo que hace un consumo diario de alrededor de 80 a 100 gramos. Un usuario tradicional consumiría habitualmente entre 500 y 900 mg de cocaína al día y en una “cocada” se pone en la boca de 150 a 200 mg de este alcaloide (Ossio et. al., 1989: 261). Según Henman (2005: 212), la cantidad de cocaína que hay contenida en un bolo de coca es algo menor: alrededor de 50 mg, y señala que es equivalente a la cantidad que se absorbe a través de un “toque” (aspiración nasal) de clorhidrato de cocaína. Sin embargo, los efectos de la cocaína ingerida vía oral son muy diferentes a los efectos de la cocaína administrada por la vía nasal, pulmonar o intravenosa.118
Por vía pulmonar (a través del fumado de pasta básica de cocaína o crack), nasal (a través de la aspiración de los polvos del clorhidrato de cocaína) y endovenosa (inyección de una solución con clorhidrato de cocaína), la cocaína se absorbe rápidamente y alcanza niveles altos de concentración en la sangre, produciendo una fuerte estimulación del sistema
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Para determinar estos efectos, se tiene en cuenta la farmacocinética y la farmacodinamia. La farmacocinética estudia el ingreso, la absorción y el recorrido de una substancia a través del organismo, la curva de concertaciones de la sangre y los tejidos, y finalmente su degradación en metabolitos y eliminación. La farmacodinamia considera los efectos de la sustancia, y el curso temporal de sus acciones sobre los diversos órganos (Ossio et. al., 1989: 260).
nervioso. La absorción de cocaína es más rápida e intensa cuando se fuma pasta básica que por cualquier otra vía de administración. La vida media de la cocaína en la sangre circulante es variable, se destruye más rápidamente mientras mayor es su concentración (Ossio et. al., 1989: 259).
Cocaína oral: la experimentación pionera de Sigmund Freud
La ingestión de cocaína por vía oral oral incluye diferentes modalidades que varían un poco entre sí: el akulliku de hojas, la infusión o “mate” de coca, el consumo de harina de coca y la ingestión de clorhidrato de cocaína. En todas estas modalidades la cocaína -una vez deglutida- se absorbe lentamente por el intestino y se destruye rápidamente al entrar a la sangre y en el hígado, sin alcanzar concentraciones altas en el organismo.
Llosa, en el primer estudio toxicológico realizado con harina de coca, demuestra que los controles de la presión arterial, el pulso, la respiración, la temperatura, el diámetro pupilar y los niveles de ansiedad, no se alteraron y se mantuvieron dentro de rangos normales, incluso en quienes consumieron mayor cantidad de harina de coca. Ninguna persona durante el estudio presentó signos de intoxicación. La asimilación de cocaína por vía oral “estimula” pero no “excita”, es decir tendría un efecto comparable al café. Mejora el ánimo, aumenta el rendimiento laboral y reduce el estrés; no produce trastornos psíquicos ni físicos ni conducta adictiva patológica (Llosa, 2006).
Estudios sobre consumo de clorhidrato de cocaína por vía oral fueron realizados en Estados Unidos.119 Aun en dosis superiores a las consumidas por los chakchadores tradicionales y por los bebedores de infusiones de coca, la cocaína consumida por via oral no produce trastornos psicológicos ni enfermedades, e inclusive es recomendada para estudios clínicos bajo supervisión médica (Llosa, 2006). Estas investigaciones ratifican la vigencia de los escritos de Sigmund Freud.
El 31 de enero de 1885, Freud publicó “Contribución al conocimiento de los efectos de la cocaína”. En este artículo, presentó los resultados de su estudio sobre los efectos energizantes de la cocaína, por medio de aparatos que permiten cuantificar la energía
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Walsh y Colbs, “Modulation of cocaine intravenous effects by chronic oral cocaine in humans”, 2000.
muscular y el tiempo de reacción. El objetivo de Freud fue “(...) poner a prueba y medir
cuantitativamente uno de los impresionantes efectos generales de este alcaloide, que consiste en crear un estado de ánimo alegre y un aumento de la capacidad y la resistencia física y mental.” (Freud, 1980: 142).
Freud experimentó en sí mismo con el alcaloide puro –cloridrato de cocaína- por vía oral, observando que “(...) lo mejor es que se administre en dosis pequeñas pero eficaces (de
0.05 a 0.10 gramos), y que se repita la dosis tan a menudo que los efectos se superpongan.” (op. cit., 111). Freud apuntó cuidadosamente los datos resultantes,
describiendo los cambios en el estado de ánimo y la percepción.120 El experimento permitió constatar que la cocaína produce un aumento considerable de la fuerza motriz. La presión ejercida por una mano aumenta de 2 a 4 kg.; y por las dos manos, de 4 a 6 kg. El aumento del poder motriz se presenta repentinamente después de unos 15 minutos, y se puede prolongar varias horas, reduciéndose gradualmente. El tiempo de reacción es el mismo que cuando la persona se encuentra descansada y en perfecto estado de salud. Se produce una sensación de bienestar general y un notable aumento de la eficacia (op. cit., 153).
Freud tuvo ocasión de observar los efectos de la cocaína en muchas personas, esto le permitió percibir que la reacción frente a la droga varía mucho según los individuos: “(...)
los síntomas subjetivos de la cocaína son diferentes según las personas. Mientras algunos hablan de una euforia incluso más intensa que la que observé yo mismo en mis experimentos subjetivos, otras se sienten incómodas, confusas e intoxicadas.” (Freud,
1980: 142). Algunos sienten euforia, otros no experimentan ningún efecto, y otros intoxicación y mareos; “(...) sólo algunas [personas] experimentan, como en mi caso, una
euforia sin alteración.”.121
El factor de la predisposición individual es clave: “Sospecho
que el motivo de la irregularidad del efecto de la cocaína es la serie de variaciones individuales existentes de excitabilidad y en la variación del estado de los nervios
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Este artículo coloca a Freud ente los fundadores de la psicofarmacología moderna, señala Robert Byck en la introducción de “Escritos sobre la cocaína” (1980). Y añade: “(...) los artículos de
Freud crearon una escuela o una tradición sobre la forma en que deben ser registrados las experiencias y datos relativos a los estudios de sustancias con propiedades sicoactivas” (op. cit.,
18). Efectivamente, Freud se adelantó a Albert Hofmann, quien en 1943 descubrió los efectos del ácido lisérgico dietilamida (LSD) y a las experimentaciones de Aldous Huxley con mescalina, registradas en “The Doors of Perception”.
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vasomotrices sobre los que actúa la cocaína.” (Freud, 1980: 220).122
En el caso de que tome cocaína una persona fatigada o con hambre:
“Después de un corto periodo de tiempo (de 10 a 20 minutos), se tiene en este caso la sensación de haberse elevado a las cotas máximas de vigor intelectual y corporal, y se entra en un estado de euforia que se distingue de la euforia que se tiene tras tomar alcohol, porque no se siente ninguna sensación de alteración. Por asombroso que pueda ser este efecto de la coca, la ausencia de todo tipo de signos que diferencien este estado del de una buena salud normal y de la euforia consiguiente, hacen muy posible que subestimemos la acción de la droga. En cuanto se olvida el contraste entre el estado actual y el que se tenía antes de consumir coca, es difícil creer que uno se encuentra bajo la influencia de una sustancia extraña, y, sin embargo, la alteración es profunda y dura de cuatro a cinco horas. Mientras duran los efectos, se pueden realizar trabajos físicos e intelectuales sin sentir fatiga y se pueden dejar de lado, como si no existieran, las necesidades normales de descanso, alimento y sueño. Este efecto del alcaloide se van desvaneciendo gradualmente (...), y tras él no aparece ningún síntoma depresivo.” (Freud, 1980: 157).
Freud recogió el testimonio de un escritor que llevaba varias semanas sin ser capaz de realizar ningún tipo de producción literaria y que pudo trabajar catorce horas sin interrupción después de tomar 0.1 gramos de hidrocloruro de cocaína (Freud, 1980: 157). Freud observó que los psiquiatras cuentan con una amplia gama de productos que permiten reducir la excitación de los centros nerviosos, pero no hay ninguna sustancia que aumente la actividad de los mismos, cuando esta se encuentra disminuida.123 Sugirió a los médicos recetar la cocaína oral para el tratamiento de trastornos como histeria, hipocondría y melancolía (op. cit., 111).
Acción de la cocaína en los sistemas noradrenalínico y dopaminérgico
La explicación científica sobre cómo se produce el efecto energizante de la cocaína fue alcanzada por la ciencia médica en el siglo pasado, cuando se supo sobre la acción de la noradrenalina y otros neurotransmisores que actúan en el cerebro humano. La
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Al respecto, es bueno recordar que en la medicina china se considera que, para cada persona, hay una especie vegetal que más se ajusta a su constitución física y mental. La coca sería ideal para personas con apatía, lentitud y tendencia al frío (Barrio Healey, 2007: 14).
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Todavía nos se descubrían las anfetaminas, que poseen propiedades estimulantes en cierta forma comparables a las de la cocaína.
noradrenalina es un neurotransmisor que desempeña un papel fundamental en la transmisión sináptica y en la placa neuromuscular, que transmite los impulsos nerviosos a las fibras musculares. La cocaína potencia o prolonga la excitación de todos los circuitos neurológicos donde el transmisor químico es la noradrenalina (Ossio et. al., 1989: 267- 268).
“(...) el fundamento esencial de la acción de la coca es su efecto antifatigante, pues todos los mecanismos fisiológicos con los que el organismo normal combate la fatiga funcionan sobre la base de la transmisión nor-adrenérgica (...) la cocaína, que en concentraciones elevadas puede inhibir la conducción nerviosa (de alli su valor como anestésico local), produce a concentraciones pequeñas una prolongación de la excitación noradrenérgica y, por consiguiente, potencia todas las funciones en las que normalmente interviene la adrenalina.” (Ossio et. al., 1989: 267).
Además, la cocaína influye en el sistema dopaminérgico, que interviene en la sensación de placer y bienestar general. “El sinergismo de ambos sistemas, el adrenérgico y el
dopaminérgico, uno que controla todos los mecanismos antifatigantes y otro que regula las sensaciones placenteras, constituye un efecto farmacológico que explicaría el arraigo social que la coca ha adquirido dentro de la cultura andina” (Ossio et. al., 1989: 268). La importancia del reactivo alcalino
Esta expresión acuñada por Anthony Henman, “reactivo alcalino”, presenta la ventaja de que sirve para designar sus varias formas (tuqra, llipta, cal) y expresa la función fundamental de este complemento de la coca, que es activar el poder de las hojas durante el
chakchado, haciendo asimilable por el organismo a su principal alcaloide: la cocaína.
El reactivo alcalino es un ingrediente indispensable, está siempre presente junto a la coca, en las prácticas de los diferentes grupos étnicos. En lengua aimara se lo denomina metafóricamente hilaqata, que es el nombre de la máxima autoridad de la comunidad, lo que denota su importancia para el akulliku (Mamani Pocoaca, 2006: 31).
“No es sorprendente, en consecuencia, que la mayoría de los coqueros se preocupen tanto
el mambe se produce a nivel doméstico, y las actividades que rodean su producción probablemente están sometidas a una elaboración aún más grande que aquellas concernientes al cultivo y preparación de la cosecha de coca.” (Henman, 2005: 213).
Desde la ciudad de Lima hacia el norte se utiliza como “reactivo alcalino” un polvo blanco y muy fino, llamado mambe en Colombia. Se elabora a partir de piedra caliza o conchas calcáreas de mar, que se pulverizan en una preparación ritual con fuego y agua. El mambe se guarda en una pequeña calabaza, conocida como ishkupuru en el Perú y popóro en Colombia, cuya boca es cerrada por una larga espátula que sirve para su aplicación (Martín, 1996: 23).
“Hoy existen en Colombia dos variedades de calabazos empleados para llevar el polvo de la cal. Uno es el yabúru (poporo), que una vez se usó extensivamene en todo el nororiente de Colombia y en Venezuela y cuyo empleo sobrevive todavía en la Sierra Nevada de Santa Marta. Tiene la forma de un reloj de arena y es bastante grande (15 a 25 centímetros de largo). En la región del Cauca, los indios Páez prefieren uno más pequeño (5 a 10 centímetros de largo), el cual tiene una simple forma de pera. Ambos pertenecen a la especie Lagenaria siceraria (...)” (Henman, 2005: 246).
Desde Lima hacia el sur (en la sierra central y sur de Perú y en Bolivia) se utiliza como reactivo alcalino una pasta sólida de color oscuro, llamada llipta en aimara y tuqra en quechua. Con la llipta o tuqra los efectos de la coca son levemente más suaves que con el
mambe, aunque presenta la ventaja de ser más agradable para las encías y la mucosa de la
boca. Según los niveles ecológicos, la llipta es elaborada con diferentes materias primas y procedimientos. En la región del altiplano generalmente se confecciona a partir de los tallos de la quinoa (Chenopodium quinoa L.). Los tallos se queman al anochecer y al día siguiente se recoge la “flor de la ceniza” (la parte superficial de la misma), se mezla con agua haciendo una pasta -a veces se incluye tambíen fécula de papa sancochada- que se deja secar al sol. En la selva se confecciona con ceniza de la cáscara del plátano. En los valles, se utiliza la ceniza de la coronta o marlo del choclo. La llipta tiene un importante contenido en minerales. En el oriente boliviano y en el noroeste argentino se ha impuesto el bicarbonato (Mamani Pocoaca, 2006: 31-36).
Asimilación de la cocaina natural
Las propiedades “mágicas” de la cocaína se caracterizan por su ambivalencia: por un lado es un anestésico local, que ejerce “(...) una acción inhibidora y paralizante del impulso
excitatorio a través de las fibras nerviosas” (Ossio et. al., 1989: 265),124
y por otro lado –y al mismo tiempo- estimula el sistema nervioso central y el sistema nervioso simpático. Ninguno de los otros 13 alcaloides presentes en la hoja es capaz de producir este complejo efecto. La ecgonina genera un estímulo nulo o muy leve del sistema nervioso simpático, y prácticamente no tiene cualidades anestésicas (Henman, 2005: 205-209).
Vamos a la práctica: el akulliku. A los pocos instantes de haber agregado el reactivo alcalino, se produce una sensación de calor y adormecimiento (anestesia local) en las encías y las zonas de la boca que se hallan en contacto con el bolo; al mismo tiempo el organismo recibe un estimulo general, físico y psíquico. Este efecto no puede explicarse de otra forma que por la acción directa de la cocaína. “(...) puesto que se dice que la ecgonina
no causa anestesia alguna, debe ser la cocaína la que produce la tan famosa anestesia de las mejilla y las encías que normalmente acompaña la masticación de coca.” (Henman,
2005: 210).
Los jugos de la región gastrointestinal tienen el efecto de degradar en ecgonina a la cocaína, que se asimila en baja proporción y de manera muy lenta. El reactivo alcalino, al cambiar el ph del zumo de coca neutralizando su acidez natural, permite –además de mejorar el gusto de la coca- que las moléculas de cocaína vegetal contenida en las hojas se conserven intactas y penetren al torrente sanguíneo:
“(...) siendo una base débil, al estar ionizada la cocaína no puede cruzar fácilmente la membrana celular de la mucosa digestiva. Para ser absorbida, debe necesariamente estar en su forma no ionizada y esto solamente puede obtenerse en un medio alcalino que eleva el ph y evita la ionización de las moléculas básicas” (Ossio et. al., 1989: 262).
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Nos recuerda la primera aplicación importante de la cocaína en la medicina occidental, como anestésico local.
“(...) el polvo de cal desempeña un papel vital, ya que eleva el nivel de ph de la saliva preservando así la molécula ligeramente alcalina de la cocaína en un estado básicamente no ionizado. De esta manera, todavía es plenamente soluble en la materia grasa y puede en consecuencia penetrar las gruesas membranas con facilidad y pasar a la sangre.”
(Henman, 2005: 211).
Un estudio farmacológico sobre la harina de coca (Llosa, 2006), ha confirmado que la cocaína oral se libera mejor de las hojas en un medio alcalino (ph >7) que en un medio neutro (ph = 7) o ácido (ph < 7). Esto ayuda a explicar por qué, desde hace 5000 años, las hojas de coca aparecen acompañadas por receptáculos con cal o ceniza. En algunso casos (como en la cultura Quimbaya de la cuenca del Cauca, famosa por la excelencia de su orfebrería) estos recipientes y sus espátulas -resaltando la importancia de la cal-, han sido finamente labrados en oro.125 La coca, sin su complemento alcalino, actúa como una hoja desalcaloinizada: pues si bien la cocaína vegetal está contenida en la hoja, no puede ser asimilada por el organismo. El reactivo alcalino hace efectivo el poder –cocaína- de las hojas de coca. Hay un carácter “mágico” en el complemento alcalino, por ello tanto esmero y arte en su confección.
Por otra parte, es un hecho confirmado por la experiencia y la práctica de millones de usuarios tradicionales, que los efectos de la cocaína se asimilan mejor por las membranas bucales que por la vía digestiva. De hecho, los chakchadores expertos no tragan ni ingieren el zumo de la coca, lo que equivaldría para ellos a desperdiciar sus efectos más preciados. Como sugiere Henman, la ruta probable de aimilación de la cocaína es a través de las membranas de la boca: “(...) a juzgar al menos por la experiencia personal, es a través de
las membranas bucales que se absorbe la mayoría de los efectos de la coca, y no por medio del estómago.” (Henman, 2005: 210).126
125 “Los descubrimientos quimbaya incluyen gran cantidad de recipientes de oro para la cal (los
llamados popóros) con sus respectivas espátulas, lo mismo que estatuillas de oro representadas con esos mismos elementos en la mano. En el Museo de Oro de Bogotá pueden apreciarse varias de estas piezas, la más notable de las cuales es un popóro de oro de 23,4 cms. de altura y de un