Las reacciones adversas están determinadas para cada medicamento pero no necesariamente tienen que darse en todos los pacientes, estás reacciones adversas se ven afectadas de acuerdo al sistema inmunitario de cada paciente, porque no a todos les puede dar cefaleas, urticaria, vómitos, nauseas, por lo que se debe hacer un estudio exhaustivo de las personas que presentan este tipo de reacciones adversas para adaptarlas a las de la comunidad, para determinar cuáles son los efectos adversos que más persisten en los pacientes hospitalizados.
1.16. Efectos secundarios
Los efectos secundarios son efectos no deseados causados por las medicinas. La mayoría son leves, tales como dolores de estómago o mareos y se van después de dejar de tomar el medicamento. Otros pueden ser más graves (Rockville, 2016, p.12).
Son efectos no deseados por el organismo de un paciente causado por la medicación administrada, entre las más comunes dolor de estómago, mareos, que se van aliviando luego de dejar de tomar la medicación.
Otro tipo de efecto secundario de los medicamentos son las alergias. Pueden ser leves o graves. Las reacciones en la piel, como urticaria y erupciones cutáneas, son el tipo más común (Rockville, 2016, p.12).
Existen también otro efecto secundario denominadas alergias, que pueden ser leves o graves e incluso pueden causar la muerte por un schock anafiláctico por el cual se debe manejar con cuidado al realizar una buena conciliación medicamentosa para prevenir cualquier problema con la medicación del paciente.
1.17. Interacciones medicamentosas
Según el diccionario de la Real Academia Española una interacción “es una acción que se ejerce recíprocamente entre dos o más objetos, agentes, fuerzas, funciones”. Por tanto, las interacciones medicamentosas las podemos definir como las alteraciones o modificaciones cuantitativas (en cantidad) o cualitativas (calidad) del efecto de un fármaco, causadas por la administración conjunta o continuada de otro fármaco, planta medicinal, alimento, bebida o contaminante ambiental (p. 765).
Las interacciones medicamentosas suelen definirse como cualquier alteración en cantidad o en calidad del efecto de un fármaco, que puede ser causada por la administración en dependencia de más de dos fármacos o en dependencia al alimento ingerido.
Dicha transformación se traduce bien en una variación de la intensidad (aumento o efecto sinérgico-disminución o efecto antagónico) del efecto que normalmente produce, o bien origina un efecto distinto (subterapéutico, terapéutico, tóxico) al esperado. (Rockville, 2016, p.14).
Pueden ser clasificadas de numerosas formas, en función del criterio utilizado para tal fin. Pero en la bibliografía los conceptos que se utilizan más habitualmente son:
1. Según las consecuencias que originan: pueden ser beneficiosas, insignificantes o perjudiciales. Un ejemplo de interacción beneficiosa podría ser buscar interacciones que potencien la acción de un fármaco mediante otro que produzca los mismos efectos pero por distinto mecanismo de acción. Permitiendo disminuir las dosis de cada uno de ellos así como los posibles efectos secundarios. La mayor parte de las veces las interacciones suelen ser perjudiciales porque producen efectos tóxicos (Rockville, 2016, p.14).
2. Según el conocimiento que se tenga de ellas: pueden ser conocidas (las menos numerosas), o desconocidas. También pueden ser previsibles o imprevisibles (Rockville, 2016, p.15).
3. Según el sentido de la interacción: se puede producir un efecto sinérgico que origina un incremento del efecto del fármaco, bien de sumación o de potenciación. El peligro que tiene este tipo de interacción es el de originar manifestaciones tóxicas de uno de los dos fármacos que intervienen en la interacción. También se puede producir efecto antagónico, que origina una disminución del efecto de los fármacos, este tipo de
interacción el peligro que origina es que uno de los dos fármacos no resulte eficaz (Rockville, 2016, p.16).
4. Según su naturaleza: se pueden clasificar en interacciones farmacodinámicas (las que se producen sobre el mecanismo de acción de un fármaco), farmacocinéticas (las que se producen sobre uno o varios de los procesos cinéticos de: absorción, distribución, metabolización o eliminación) o físico-químicas (más bien consideradas incompatibilidades y se presentan cuando se administran fármacos disueltos en soluciones de gran volumen por vía intravenosa) (Rockville, 2016, p.16).
5. Según la repercusión clínica que tengan: pueden ser muy graves, graves, leves o sin trascendencia (Rockville, 2016, p.17).
6. Según la frecuencia de aparición: pueden ser muy frecuentes, frecuentes, de baja frecuencia o raras (Rockville, 2016, p.17).
Las podemos agrupar en cuatro grupos:
- Interacción fármaco-fármaco: son las más numerosas dada la gran cantidad de fármacos que se manejan en atención primaria. Por ello evite la automedicación y consulte siempre al médico (Rockville, 2016, p.18).
- Interacción fármaco-alimento: los alimentos poseen sustancias que pueden interaccionar con el fármaco a nivel de la absorción, distribución, metabolización y eliminación (Rockville, 2016, p.18).
- Interacción fármaco-sustancia procedente de plantas medicinales: actualmente está muy de moda la fitoterapia, y cada vez son más numerosas las personas que utilizan las plantas medicinales para curar enfermedades, sin ningún tipo de asesoramiento médico. Lo que está originando que se produzcan interacciones, que en algunos casos pueden resultar graves, al utilizar hierbas junto con el tratamiento farmacológico (Rockville, 2016, p.18).
- Interacción fármaco-con otras sustancias. Dentro de este apartado podemos incluir:
- La interacción de los fármacos con el alcohol: Este tipo de interacciones pueden dividirse en dos clases: las que se producen por modificaciones en el metabolismo y las
que se producen por el efecto depresor del alcohol sobre el Sistema Nervioso Central (SNC) (Rockville, 2016, p.19).
- Interacción con el tabaco. Algunos componentes del humo del tabaco actúan como inductores del isoenzima CYP1A2 acortando la vida media de eliminación de los fármacos que se eliminan por esta vía. Ejemplo de estos fármacos pueden ser haloperidol, cimetidina, teofilina, fenilbutazona (Rockville, 2016, p.19).
- Sustancias que proceden de la forma de cocinar los alimentos: el asado a la brasa sobre el carbón vegetal hace que sobre la carne se depositen hidrocarburos aromáticos policíclicos que inducen la oxidación y la glucuronización, originando una disminución de la vida media de eliminación de los fármacos que siguen esta vía metabólica (Rockville, 2016, p.19-20).
En fin las interacciones se pueden dar no sólo entre medicamentos sino entre alimentos, y no sólo afectan al organismo del paciente en consecuencia pueden dar falsos positivos en los exámenes a realizar del paciente, por eso se toma en cuenta una buena conciliación y estar pendiente de la historia clínica del paciente para que se proceda a determinar el mejor tratamiento para el paciente en determinada patología.
1.18. Falla terapéutica
Aunque no existe una definición adoptada de fallo terapéutico, es un término ampliamente usado e incorporado tanto en la Terminología de Reacciones Adversas de la Organización Mundial de la Salud, como en el diccionario médico de terminología para actividades regulatorias. Las dos referencias relacionan el fallo terapéutico con una serie de sinónimos entre los que se destacan: interacción farmacológica, ineficacia, inefectividad, respuesta terapéutica disminuida, resistencia, taquifilaxia, tolerancia, insuficiencia a la respuesta en anestesia, embarazo con uso concomitante de anticonceptivos orales, así como defectos farmacéuticos (Vacca, 2015, p.175).
Pueden ser fallos terapéuticos en relación a interacción farmacológica, ineficacia, inefectividad, entre otros todo en lo concerniente al mal tratamiento o mal diagnóstico que se le puede dar a un paciente.
Algunos autores han establecido que la inefectividad terapéutica es un problema relacionado con medicamentos, que se presenta frecuentemente y que puede ocurrir en una variedad de situaciones relacionadas con el uso inapropiado, las interacciones farmacocinéticas y farmacodinámicas y los polimorfismos genéticos (Vacca, 2015, p.175).
El fallo terapéutico se reconoce en la literatura como un problema que representa más de la mitad de las admisiones hospitalarias relacionadas con eventos adversos. Ocasionalmente, el reporte de inefectividad terapéutica puede contribuir a identificar defectos farmacéuticos. Sin embargo, deberá evitarse que los problemas de calidad de los medicamentos se conviertan en el objetivo principal de un programa de farmacovigilancia, dado que no es el método más adecuado y eficiente para hacerlo (Vacca, 2015, p.175).
Es muy importante reportar los fallos terapéuticos con el fin de prevenir posteriormente y tener un programa de farmacovigilancia.
Otros métodos como los sistemas de muestreo de medicamentos en el mercado y la verificación permanente del cumplimiento de las buenas prácticas pueden ser más pertinentes para establecer problemas de medicamentos subestándar. Las distorsiones derivadas del reporte de fallo terapéutico asociado exclusivamente a problemas de calidad puede favorecer el uso inadecuado del propio sistema. Adicionalmente, ésta orientación puede convertirse en un mecanismo de competencia desleal mediante la inducción al reporte (Vacca, 2015, p.175).
1.19. Áreas de salud
Se entiende como tal aquella circunscripción administrativa que agrupa un conjunto de centros y de profesionales de atención primaria bajo su dependencia organizativa y funcional. Dicha denominación se aplica con independencia de que se trate de una Gerencia específica de atención primaria de área, o de una Gerencia o Dirección única para primaria y especializada desde el punto de vista de la estructura de gestión. Son equivalentes las denominaciones de Dirección de Sector, de Comarca, de Distrito, de Departamento, o cualquier otra establecida por las Comunidades desde el punto de vista de nomenclatura utilizada para su división administrativa territorial (0MS, 2010).
Las áreas de salud no son otra cosa que el lugar determinado en el cual se encuentran un determinado número de profesionales, cada uno para diferentes patologías, para que los pacientes acudan a los distintos niveles de asistencia que van desde ser primarios, básicos, generales, hasta de especialidades, con el fin de socorrer las distintas patologías en la comunidad.
1.20. Hospitalización
Este servicio está orientado a proporcionar cuidados básicos y especializados seguros en ambiente hospitalario confortable, que genere la satisfacción de nuestros usuarios y sus familias, además que propicie su participación en el proceso de atención con respeto de la autonomía y dignidad humana, así como el derecho a la intimidad y confidencialidad, garantizando de este modo la prestación de servicios asistenciales con altos estándares de calidad para el atención integral de los pacientes (0MS, 2010).
La hospitalización es un servicio de salud predestinado a los cuidados básicos y especializados en un ambiente confortable, para generar la satisfacción del usuario como de los familiares.
Desarrolla actividades médicas y de enfermería encaminadas al tratamiento y recuperación de la salud del paciente hospitalizado, ofreciendo la prestación de los servicios con recurso humano calificado, comprometido y humanitario (0MS, 2010).
Está conformado por un grupo de profesionales tanto médicos como de personal de enfermería, farmacéuticos, destinadas al tratamiento y pronta recuperación del paciente hospitalizado, ofreciendo la prestación de servicios de calidad y calidez en cada una de sus áreas de salud.
1.21. Emergencia
Es un hospital o departamento de atención primaria o sección de un hospital que ofrece un tratamiento inicial de pacientes con un amplio espectro de enfermedades y lesiones, algunas de las cuales pueden ser potencialmente mortales y requieren atención inmediata. En algunos países, los servicios de urgencias se han convertido en importantes puntos de entrada para quienes no tienen otros medios de acceso a la
atención médica. Personal de los equipos de tratamiento de pacientes de emergencia y proporcionar apoyo a los miembros de la familia. Los servicios de emergencia de la mayoría de los hospitales operan todo el día, aunque los niveles de dotación de personal intenten de reflejar el volumen de pacientes. La mayoría de los pacientes buscan el Departamento de Emergencia en la tarde y horas de la noche, y la dotación de personal refleja este fenómeno (0MS, 2010).
El departamento de emergencia del Hospital Luis Gabriel Dávila cuenta con un total de 15 camas poniendo a disposición en todas las áreas como medicina interna, cirugía, ginecología, pediatría, neonatología, unidad de cuidados intensivos, velando por el tratamiento del paciente y su pronta recuperación.