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1.2 Does it really pay to be green? Micro-level evidence on the correlation

1.2.2 Understanding the drivers: why environmental performance

1.3.1. Contaminación de cuerpos de agua

La contaminación por metales pesados en la actualidad es uno de los principales problemas principalmente por el efecto negativo que se presenta en el agua, suelo, sedimento, aire, vegetación, animales y salud humana. Se han realizado numerosos estudios para evaluar la contaminación por metales pesados en el

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medio ambiente y el impacto que representan para los ecosistemas. El medio ambiente acuático abarca una amplia variedad de parámetros y prácticamente todos ellos influyen sobre el mantenimiento de la homeostasis, siendo esenciales para el crecimiento y la reproducción de los peces. Si estos factores se alteran más allá de los límites aceptables pueden predisponer e incluso causarles alguna enfermedad. (Celenza, 2000, p. 207)

En las últimas décadas el medio ambiente acuático se ha visto amenazado por descargas provenientes de la agricultura, desechos industriales y de origen urbano. Los contaminantes de los cuerpos de agua que afectan directamente a los peces son: temperatura, pH, presión de oxígeno, alcalinidad y dureza del agua; contaminantes absorbentes o reflectantes, como barro, restos carbonosos, desechos de papel y metales pesados. Estos últimos son los responsables más frecuentes de las intoxicaciones minerales entre ellos se encuentra el arsénico, cobre, plomo, mercurio, zinc, cromo, cadmio, hierro y magnesio, los cuales se introducen en los sistemas acuáticos por desagües, residuos de las industrias. La importancia de estudiar los niveles de contaminación por metales pesados y metaloides en los ambientes acuáticos radica en que nos son desagradables, son bioacumulables y pueden ser fácilmente a la cadena trófica. (Ramallo, 1996)

Muchos de los metales que tienen una densidad alta no son especialmente tóxicos y muchos son esenciales en el ser humano, independientemente de que a determinadas concentraciones pueden ser tóxicos. Sin embargo, hay una serie de elementos que en alguna de sus formas pueden representar un serio problema medioambiental y es común referirse a ellos con el término genérico de metales pesados. Debido a su toxicidad, larga persistencia, sus propiedades de bioacumulación y no biodegradabilidad en la cadena alimenticia, los metales pesados constituyen un grupo importante de contaminantes

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acuáticos ya que puede ocasionar cambios genéticos, fisiológicos y bioquímicos. (Rigola, 1989)

Así mismo, los niveles de metales pesados en los sistemas acuáticos se han incrementado por actividades mineras, industriales y agricultura, por lo que es importante que su presencia en el medio acuático sean monitoreados para verificar la calidad del agua, salud animal y proteger la salud humana ya que los peces son importante fuente de alimentación. Los metales pesados se introducen en el ecosistema acuático tales como ríos, presas, lagos y mares por un gran número de formas. Ellos pueden ser acumulados por los organismos acuáticos tales como peces y mejillones provocando un riesgo en los ecosistemas y organismos. (Ramallo, 1996; Rigola, 1989)

1.3.2. El arsénico sobre el Ambiente y la Salud

En el entorno natural, el arsénico está presente en cantidades bastante abundantes en la corteza terrestre y en cantidades más reducidas en la roca, el suelo, agua y el aire. Está presente en numerosos minerales. Alrededor de un tercio del arsénico presente en la atmósfera proviene de fuentes naturales, por ejemplo de los volcanes, y el resto proviene de actividades humanas. Cuando hay contaminación geológica natural, se pueden encontrar altos niveles de arsénico en el agua de bebida que proviene de pozos profundos. Es el caso de Bangladesh. Algunos procesos industriales tales como la minería, la fundición de metales o las plantas eléctricas de carbón contribuyen a que haya arsénico en aire, agua y suelo. El uso de arsénico en algunos pesticidas agrícolas y en algunos productos químicos que sirven para conservar la madera, también resulta en contaminación ambiental. (Bueno, Sastre, Lavin, 1997)

El arsénico se presenta en diferentes formas y parte del arsénico es transportado de un medio a otro en el entorno, lo que puede provocar un cambio en su forma. El viento

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o el agua pueden mover el arsénico presente en las rocas o suelos erosionados. Muchos compuestos orgánicos se fijan en el suelo y solo se mueven un poco cuando el agua se filtra a través del suelo. Cuando procedimientos industriales o actividades volcánicas emiten arsénico a la atmósfera, el arsénico se une a partículas que el viento transporta y que vuelven a caer al suelo. Los microbios presentes en suelos y sedimentos también emiten a la atmósfera sustancias que contienen arsénico. Estos se transforman más tarde en otros compuestos de arsénico que vuelven a fijarse en el suelo. Los niveles de arsénico en el entorno son variables. En el aire, los niveles son los más bajos en áreas remotas o rurales, más altos en áreas urbanas y los más altos en las zonas cercanas a fuentes industriales. En el agua, los niveles de arsénico son los más bajos en el agua de mar, más altos en los ríos y lagos y los más altos en las aguas subterráneas de las áreas con depósitos de roca volcánica o de minerales ricos en arsénico. Los niveles de fondo de arsénico en suelos y sedimentos aumentan cuando hay fuentes de contaminación, ya sean éstas naturales y/o de origen humano. (Cheremisinoff, 2002)

Las cantidades de arsénico presentes en animales vivos, plantas y microbios varían. Las cantidades dependen del nivel de contaminación local y del tipo de organismo ya que algunos tienden a acumular arsénico en su cuerpo. El arsénico está generalmente más presente en los animales que viven en el mar que en los que viven en agua dulce o que en las plantas y otros animales terrestres. Las plantas terrestres pueden acumular compuestos de arsénico absorbiéndolos del suelo y/o si el aire los deposita sobre sus hojas. Las fuentes más importantes de exposición al arsénico de los seres humanos son los alimentos y el agua. Los alimentos son generalmente la fuente principal, excepto en las zonas en las que el agua de bebida está contaminada por el arsénico de forma natural. Las cantidades de arsénico inhaladas por no fumadores son muy pequeñas, excepto en las zonas contaminadas por las industrias. Los fumadores inhalan más arsénico, ya que éste

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forma parte de los cientos de químicos presentes en el humo de tabaco. La exposición al arsénico en el lugar de trabajo puede ser bastante alta, pero en muchos países las cantidades presentes en el aire del lugar de trabajo son controladas cuando se inhala arsénico porque está presente en partículas del aire, la cantidad que el sistema sanguíneo absorbe depende de dos factores: la solubilidad de la variante de arsénico y de lo pequeñas que sean las partículas que lo contienen. Dicho esto, la mayoría del arsénico presente en el cuerpo proviene de la alimentación. En el intestino, los compuestos solubles de arsénico presentes en los alimentos son rápidamente absorbidos por el sistema sanguíneo. Muchos compuestos de arsénico son rápidamente transformados y eliminados por el cuerpo a través de la orina. Sin embargo, la capacidad de las personas es diferente en el momento de eliminar compuestos de arsénico. Las cantidades de arsénico en el cuerpo se pueden determinar tomando muestras de sangre, orina, pelo o uñas y midiendo el nivel de arsénico o de sustancias que contengan arsénico. Este desaparece rápidamente de la sangre, por lo que los niveles en sangre solo indican altas exposiciones recientes, como por ejemplo envenenamientos o exposiciones a largo plazo si éstas se hacen de forma repetida y son de gran intensidad. Los niveles en orina son los que mejor determinan una exposición reciente, mientras que los niveles en pelo y uñas pueden indicar exposiciones pasadas. (Celenza, 2000)

1.3.3. Tipos de aguas residuales industriales

La gran variedad de procesos industriales genera un amplio abanico de efluentes, que requiere en cada caso una investigación individual y frecuentemente un proceso de tratamiento específico. Además es necesario conocer el sistema de producción de la industria en concreto y los sistemas de organización de los procesos involucrados. Hay cuatro tipos de efluentes industriales a considerar:

21 A. Efluentes de los procesos generales de fabricación

La mayoría de procesos aumentan la contaminación de los efluentes por el contacto que tienen con gases, líquidos o sólidos. Los efluentes pueden ser continuos o intermitentes. Algunos sólo se producen algunos meses al año (campañas en la industria agroalimentaria). Generalmente la producción es regular, produciendo flujos de contaminantes conocidos. Sin embargo para determinados sectores (química sintética, farmacéutica, etc.) es muy dificultoso analizar los efluentes ya que cambian constantemente. (Holt et al., 2002)