2 Literature Review
2.6 Correlation and Cointegration
2.6.1 Unit Roots
Se entiende por diacronía un estudio longitudinal o a través del tiempo. La ética del profesional informático incluye una serie de inquietudes como lo son el cuidado de la calidad del trabajo, el examen frecuente de la labor del informático y la preocupación constante, o sólo por el cliente, sino por la humanidad a gran escala. La ética no actúa como mero sancionador de la conducta inconveniente, sino que advierte de los posibles comportamientos conflictivos, intentando evitarlos o prevenirlos, en la medida de lo posible. Este aspecto preventivo de la labor ética de los códigos deontológicos definirá de forma integral la actividad normativa de los que vamos a estudiar. Esta cualidad de anticipación no sólo resulta frecuente entre los códigos deontológicos informáticos, sino que también es común con aquéllos códigos pertenecientes a ámbitos profesionales dispares, tal como señala la profesora Martin respecto al estudio realizado con los códigos de ACM, IEEE, DPMA e ICCP[1].
5.1 Data Processing Management Association, versión de 1951
Creado en 1951, esta década está marcada por la paulatina implantación de los sistemas informáticos en el ámbito laboral, llegándose a convertirse éstos últimos en imprescindibles con el curso del tiempo. Sin embargo, en 1951 la informática no está consolidada como forma hegemónica de trabajo, sino al contrario. Por aquel entonces los ordenadores sólo constituían una alternativa en la que muchas esperanzas están depositadas, ni qué decir tiene que Internet ni siquiera había esbozado sus primeros balbuceos –todavía faltarían 10 años para que Leonard Kleinrock de MIT publicara su switching theory-. Por aquel entonces, en definitiva, la informática era una potencialidad, no una realidad. Por ello resulta harto relevante que una asociación como DPMA contemple la necesidad de regular deontológicamente una profesión que, dicho de modo directo, apenas existe como tal. Con carácter casi premonitorio DPMA fue capaz de crear un código cuyos postulados podrían ser válidos aún hoy en día, compuesto por seis artículos, los cuales remiten a cinco principios éticos fundamentales: colaborar en el desarrollo y promoción de la informática, desinterés personal y particular, lealtad del informático a su empresa y al público, derechos de autor y plagio, obligaciones del informático con el público, con su país y, en último lugar, responsabilidad profesional. Por tanto, los cinco principios divulgados por DPMA serán del todo aplicables hoy en día, habida cuenta que todos ellos están en plena vigencia aún en el siglo XXI.
5.2 Association for Computing Machinery, Versión de 1972
Pionero en la regulación ética de la profesión informática, este código pertenece a otra generación distinta a la de DPMA. La revolución de la Red de Redes era ya una realidad. Los años sesenta habían sido un terreno fructífero en lo que a Internet se refiere, desarrollándose los primigenios avances que derivarán en el Internet que hoy en día conocemos, como la primera conexión entre ordenadores en 1967; año en que Wesley Clark apuntó la idoneidad de que los IMP –Interface Message Processors- administrasen la red; año en que la velocidad de Internet alcanza los 50 000 bps, en contraposición a los limitados 2 400 bps anteriores; y dos años antes de que Bolt, Beranek y la Corporación Newman (BBN), bajo la dirección de Frank Herat [2] desarrollan ARPANET - Advanced Research Project Agency Net-; Los setenta tampoco se quedan atrás en lo que a avances informáticos se refiere, tal como afirma el artículo “The Past and Furture History of the Internet”: En definitiva. Internet suscitó una gran atención de la comunidad internacional, creándose no sólo cuerpos de informáticos coordinados para controlar la Red, sino también códigos deontológicos que regulasen la actividad de estas nuevas profesiones. De este modo se crea el código de ACM. Su interés iba encaminado a controlar el comportamiento de los profesionales que trabajaban bajo las órdenes de esta asociación. “De acuerdo con Anderson et al. (1993) el ACM de 1972 fue establecido por una junta directiva como instrumento para impedir comportamientos no éticos entre los miembros de ACM. […] El código enfatiza en las posibles violaciones y amenaza con sanciones a dichas violaciones” [3]. Con cinco cánones, cada uno posee una doble vertiente: consideraciones éticas y reglas disciplinarias. En total posee 37 principios, prestando gran atención a la regulación de las relaciones internas de los profesionales informáticos. El primer código de ACM se enmarcaría más en los códigos fundamentalmente reguladores que en los normativos.
5.3 British Computer Society
La British Computer Society, BCS, fue la tercera gran asociación informática en dar el paso decisivo de constituir su propio código autorregulador, también llamado “Código de Práctica de BCS”. Este código compartirá con el de IEEE la primacía que se le otorga a la responsabilidad de los miembros de sendas asociaciones, para con su trabajo, el público y el país. El código, dividido en dos niveles diferenciados –level 1, y level 2-, distingue dos ámbitos en los que dividir la interpretación del enunciado. El primer nivel es un conjunto de estamentos que definen cómo debe materializarse el código en la práctica, y el segundo nivel proporciona una explicación del significado del los primeros principios, no tratándose, por tanto, de una mera guía de cómo llevar a cabo el Código de Práctica. Es curiosa es la importancia que, dentro de los dos niveles, se le da a la necesidad de formación constante de los empleados, en aras de incrementar la calidad y responsabilidad de éstos, además de instar, especialmente en el segundo nivel, a que los empleados motiven a sus compañeros a que se comporten de igual modo, todo ello para mejorar la efectividad de la empresa. Este será el único código en el que se incluya una cláusula de contratación. Es el código de BCS, por tanto, el menos variado normativamente hablando, de cuantos hemos observado, además de ser el más escaso en reglamentación, habida cuenta que, de los cuarenta principios éticos enunciados por uno de los firmantes, este código sólo presenta tres de ellos: el de intercambio profesional; colaborar en el desarrollo y promoción de la informática, y la necesaria colaboración en el desarrollo y promoción de la profesión.
5.4 Institute of Electrical and Electronics Engineers
El primer código de IEEE no estará tan centrado en la efectividad de los empleados como BCS, al igual que tampoco resulta tan regulador como el de su colega ACM. Su nacimiento parte del año 1974, cuando el Instituto decidió aprobar un código deontológico para reflejar la nueva dirección que tomaba IEEE, código que data de 1979 y en el que constan cuatro principios básicos: el trato de los ingenieros hacia las guías éticas de la organización, el trato de éstos con su trabajo, con sus clientes y, finalmente, con la sociedad. Es menos estricto que el de ACM, y con menor en reglamentación que los anteriores. Dentro del código de IEEE, se observan cuatro artículos divisibles en 19 enunciados normativos. Destaca su común interés que comparte con el de ACM en la búsqueda del bienestar social y el interés público, a pesar de que sea este ámbito el que menos principios posea. También la repetida presencia de la necesidad de honestidad, integridad y prestigio, además de diligencia profesional y de rechazo al soborno, junto con la solidaridad profesional, y la responsabilidad del informático. La generalidad del articulado se encuentra subyugado al concepto de compromiso que entabla el profesional tanto con su empresa, como con el público y su trabajo, característica propia de la décadas siguientes.
5.5 Revisión Códigos Deontológicos
Un par de décadas después de que DPMA publicase su primer código deontológico, la coyuntura sociocultural hizo que las grandes asociaciones informáticas revisaran sus normativas deontológicas, en busca de unos códigos que se adecuaran mejor al contexto que se abría paso no sólo en el ámbito social, sino concretamente en el de la informática, con una Red que se imponía a pasos agigantados en el universo informático. Entre otras cosas, en 1981 se puede dar por finalizado el proceso que suponía la creación y desarrollo de TCP/IP, el Protocolo que será común a todo el sistema. En 1983 ARPANET comenzará a intercomunicarse con otras redes como MILnet o Csnet, un gran avance para la interconexión entre redes haciendo que Internet naciera como auténtica Red de redes. Será en esta década cuando las empresas informáticas vean la necesidad de replantear sus códigos deontológicos.
5.5.1 DPMA 1981
Si el primigenio código de DPMA hacía referencia a seis principios básicos, el de 1981 mantendrá casi en su totalidad los seis principios. También con seis artículos, abordará de nuevo las obligaciones del informático para con la dirección –en primer lugar, artículo idéntico al del anterior código-, para con los miembros –artículo segundo-, para con la sociedad –artículo tercero-, para con el empleador –artículo cuarto-, para con la nación –artículo quinto- y, finalmente, la aceptación de las obligaciones y la dedicación del informático para poder cumplir y llevar a cabo dichos deberes. Este último artículo se encuentra en la primera redacción, a excepción del segundo, el cual varía en parte la redacción del primero, añadiendo no sólo la obligación para con los miembros de la asociación, sino también la necesidad de diseminar el conocimiento para incrementar el desarrollo y entendimiento de los procesos de información –y no del procesamiento de datos, como enunciaba el primer código-. Otra diferencia es que apostilla que el conocimiento de asuntos confidenciales no será empleado con fines ilícitos, que conlleven la violación de la intimidad o confidencialidad de la información confiada para uso personal. Por tanto, la concepción informática no sólo incluye el procesamiento de datos, sino que añade los procesos de información, acorde con la evolución de la informática gracias a Internet –que permitía el intercambio de información antes inconcebible-.
5.5.2 BCS 1984
El código de BCS de 1984, sí que cambia sustancialmente la redacción de su primer código. Se trata de un código de conducta, no de práctica, en el que encontramos seis principios, a saber: la conducta profesional, -de acuerdo a la dignidad y reputación de la profesión-; integridad profesional –no dañar la reputación, negocios o posibilidades de otro miembro-; interés público –con empleador, cliente y, sobre todo, con los derechos de propiedad de terceros-; fidelidad –para con el empleador, cliente y, sobre todo, no revelando información confidencial de ninguno de los anteriores-; competencia técnica –para los empleadores y los clientes-; e imparcialidad. De dos niveles básicos que encontrábamos en 1978, basados en la efectividad y responsabilidad de los clientes, se pasa a la reputación de la profesión, y el trato respetuoso del informático para con el público y, sobre todo, el empleador. El nuevo código incluirá un epígrafe de procedimientos disciplinarios y otro de limitaciones, los cuales remiten a un cierto carácter regulador que recuerda al primigenio código de ACM, todavía vigente a la altura de 1984.
5.5.3 IEEE 1979
Al igual que el código de DPMA, y por tanto al contrario que BCS, IEEE no variará sustancialmente su código deontológico de 1979, sino que, en su versión de 1987, añadirá un único artículo más, que atienda a los deberes que los informáticos contraen para con los miembros de IEEE y sus empleadores. Aquí también se subrayará la importancia de la integridad y la reputación profesional de los miembros, al igual que se atiende a la inviabilidad de lesionar de forma maliciosa o falsa la reputación de éstos. Asimismo, con respecto a la lista de principios fundamentales que estamos empleando, podemos afirmar que es un código variado, a pesar de ser algunos de los artículos redundantes, como que el informático debe demostrar su competencia, o colaborar en el desarrollo y promoción de la informática. En definitiva, en la década de los ochenta, los códigos harán hincapié en la responsabilidad del informático, y en el respeto a la dignidad e integridad de su empresa y compañeros, al igual que clientes, al igual que tendrán un mayor interés en regular el comportamiento.
5.6. Fin del Recorrido Diacrónico: la Década de los Noventa
siendo no ya no una herramienta profesional, sino que su uso personal se extendió de forma inaudita con el auge de Internet comercial, la unión de otros once países nuevos, entre ellos España, y la creación de nuevos recursos de Internet como los Gopher, ARCHIE o WAIS, hacen de esta década la llamada “Edad de Oro de Internet”. La cultura electrónica no hacía más que nacer.
5.6.1 IEEE 1990
Será precisamente en 1990, cuando IEEE publique un último código deontológico “que fuera más útil y aceptable en el medio internacional” [4]. Éste estará fundamentado en diez artículos en los que la diversidad y multiplicidad de principios éticos seguirá siendo la tónica imperante, a pesar de su concisión. En él encontramos recogidos el servicio al bien común o el desarrollo y mejora de la tecnología –no la ciencia informática-. El principio que más veces es recogido en este nuevo código será el de la solidaridad profesional del informático, seguido del principio de conflicto de intereses, el de la dignidad, honestidad, honradez, y la integridad del informático. Se trata, por tanto, de un código muy depurado y conciso pero, sin duda alguna, el más variado.
5.6.2 BCS 1992
El código de BCS, no ha tenido la longevidad del de IEEE, quizá porque la redacción de 1992 no se adecuaba a los nuevos tiempos, tal como lo hacía el anterior. Si la concisión es una norma tácita en los códigos, BCS apostó por un código mucho más denso e intrincado. Aunque se base tan sólo en cuatro apartados, cada uno de ellos estará subdividido en subcategorías, lo que hace de éste más complejo a la hora de operar con él. El interés público, el deber para con los empleadores y clientes, el deber para con la profesión, la competencia profesional e integridad, y la autoridad constitucional, son los cinco artículos en que se basa esta nueva normativa ética que se materializa en 22 principios, también variados y diversos –como en el caso de IEEE-, que abarcan desde asegurar el conocimiento de la legislación del país en que se inscribe su actividad –casi por vez primera-, hasta el respeto por los derechos humanos, o la actuación íntegra del profesional.
5.6.3 ACM 1997
Así pensará ACM al redactar su nuevo código en 1997. Al contrario que los demás, ACM revoluciona la propia concepción de código creando uno mucho menos regulativo, más dinámico. En comparación con el de 1972, el nuevo, dividido en 24 principios, otorga mayor importancia a la responsabilidad social del profesional, además de disminuir la dureza con que se sancionaba las violaciones del código: “El Nuevo código de ACM abarca todos los asuntos del código previo, pero con un mayor énfasis sobre todas las responsabilidades sociales del profesional [5]. En él destacan tres principios: responsabilidad profesional del informático; dignidad, honestidad, honradez del informático y la primacía del servicio al bien común. Además, están redactados de forma que remiten a una suerte de bases para la responsabilidad personal del profesional, tal como indica “Using the New ACM Code of Ethics in Decision Making” [6].