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on the use made of different financing instruments in support of agricultural commodities

Cocoa In Central African region, UNCTAD completed or has implemented the following activities.

EQ 8 on the use made of different financing instruments in support of agricultural commodities

“El dibujo representa al arquitecto encargado de proyectar un terreno situado junto a la muralla de Évora. Observa y registra el perfil cristalino de la ciudad. Piensa seguramente en qué sobreponer a ese perfil, cómo surcar la tierra con calles, canalizaciones, energía.

Llegarán algunas familias, el tenue orden existente será subvertido, destruidas las culturas incipientes, ocupados los campos abandonados.

Los obreros reemplazarán a los grupos gitanos. Restos de automóviles, coches viejos cubiertos con lonas rasgadas, caballos y perros esqueléticos, carneros y montones de basura desaparecerán del paisaje. El ruido de las hormigoneras invadirá los patios de las manzanas de una sola planta y el café, el estanco y el colmado de la calle mayor se llenarán de forasteros.

El arquitecto imagina el polvo y los trípodes de los topógrafos; los alcornoques cayendo de brazos abiertos; la crudeza de los muros entre jardines y tejados; mujeres vestidas de negro observando, sobresaltadas, tras las celosías; mesas de ingenieros; calculadoras y ordenadores; historiadores y sociólogos; las visitas de los políticos y críticos. Lo que imagina se hace presente y cae sobre el suelo ondulado, como una sábana blanca y pesada, revelando mil cosas a las que nadie prestaba atención: rocas emergentes, árboles, muros y caminos, depósitos de agua, construcciones en ruinas y esqueletos de animales.

Todo esto introduce pliegues y superficies abombadas en las ideas simples. Las cosas son sencillas y las casas toman una dimensión de presencia viva, interrumpiendo los nuevos cimientos. Campamentos y salones se mezclan en un movimiento helicoidal. Todo es incipiente y provisional. Las vallas acortan el paisaje y las nuevas calles son lechos de barro. Las ruinas dan forma a las nuevas estructuras y, transfigurándose, las modifican. Como la cola de un cometa, se desprenden de las catedrales. El mundo entero y la memoria entera del mundo dibujan continuamente la ciudad”.39

39 Texto escrito por Siza para la exposición “Crescer de uma cidade” (Galeria Labirintho, Oporto, abril de 1990). Traducción de Cales Muro, extraído del libro de Molteni, Enrico. “op. cit.” (nota 29), p. 105.

Figura 60: Siza se dibuja a sí mismo estudiando las condiciones del territorio. El texto “Évora” describe con más precisión las características que constituyen la identidad del lugar estudiado. Se produce un cruce entre el dibujo como representación gráfica de la experiencia y el texto como relato de la vivencia en primera persona de las condiciones de aquel territorio.

3.2.1 · La fusión de los tiempos (del pasado con el presente): La prefiguración del tejido urbano.

Al conocer la Malagueira se observa el arraigo y apropiación del espacio de quienes lo habitan, se ha diseñado para la experiencia y se hace aprehensible la fusión de los tiempos, del pasado con el presente: “Mi deseo personal es que un edificio esté tan implicado con la realidad que sea capaz de ir avanzando, mientras es modelado por el tiempo o por quien sea, como si estuviera resistiendo sobre mi mesa de dibujo, junto a mis colaboradores. Este sería mi mayor deseo. De algún modo, las casas de Évora constituyen el proyecto más comprometido en este sentido, puesto que una vez terminado se sitúa en un nuevo punto de partida, tal vez porque se acerque a una especie de neutralidad que le permite permanecer abierto durante la evolución posterior”.40 Esta visión espacio-

temporal del proyecto alcanzada por Siza, en la que éste pueda “permanecer abierto durante la evolución posterior”, deja claro su papel y responsabilidad sobre el significado que tiene para cada persona el habitar.

Cada vivienda ha sido planteada desde el inicio del proyecto con la posibilidad de transformación, de crecimiento, en un “habitar activo y receptivo”, como diría Ricoeur, que no sólo dé respuesta a las necesidades de sus habitantes, sino también a sus expectativas. El usuario modela su propia experiencia a partir de las bases creadas por Siza, algo parecido a lo que sucede en la novela cuando el lector se apropia de lo vivido por los personajes y elabora su propia experiencia, todo gracias a la labor del autor que ha sido capaz de preparar la trama inteligible para que su narrativa sea una “puesta en claro de lo inextricable”41 y sirva de punto de partida para crear y potenciar

nuevos relatos.

Siza, por medio del relato, se aproxima a los personajes que deambulan y forman parte del nuevo lugar que está por conocerse. Siza, como autor, encuentra en el lugar los acontecimientos que configuran la narrativa que dará inicio 40 Ver “Entrevista de Peter Testa, en The Harvard Architecture Review n.7, 1989”, publicada en Molteni, Enrico. “op. cit.” (nota 29), p. 112.

41 Ver ricoeur, Paul. “Arquitectura y Narratividad”. “op. cit.” (nota 11), p. 19.

Figura 61 (izquierda): Siza dibuja la relación de proximidad entre Évora y la Malagueira. El esquema en la parte superior del dibujo es una vista aérea de Évora, representada por un perímetro conformado por sus murallas y los barrios periféricos, incluyendo el Barrio de la Malagueira. En sus apuntes relata los aspectos negativos y positivos de los barrios clandestinos de Évora.

Figura 62 (derecha): Dibujo de Siza que muestra su preocupación por la preservación del patrimonio. En el dibujo se aprecian observaciones sobre la reubicación de los aparcamientos cercanos a la muralla de Évora. Siza demuestra que el proyecto del Barrio de la Malagueira va más allá de las 27 Has. destinadas a la construcción de las 1200 viviendas.

a la configuración de una trama en la que se encuentren los recorridos de sus habitantes con el habitar: “Ya sea espacio de fijación donde habitar, o espacio de circulación para recorrer, el espacio construido consiste en un sistema de emplazamientos para las principales interacciones de la vida. Relato y construcción realizan la misma clase de inscripción: el primero, en la duración; la segunda, en la dureza del material. Cada nuevo edificio se inscribe en el espacio urbano como un relato en un medio de intertextualidad”.42

El Barrio de la Malagueira ya existía en las 27 hectáreas donde Siza proyectaría las 1200 viviendas (Figuras 63 a 65). En la memoria de los futuros habitantes de la Malagueira estaría presente la referencia marcada por la topografía ondulada del lugar, por los campos prácticamente abandonados, por los surcos en el terreno a través de los que corrían pequeños hilos de agua, por las huellas dejadas por el andar de las personas que habitan en los barrios clandestinos de Évora, por la silueta de la ciudad y su acueducto. Existía una “memoria-reconstrucción”, tal como la llama Ricoeur, en la que “lo nuevo es acogido con curiosidad y afán de reorganizar lo antiguo en aras de dejar sitio a lo nuevo. Se trata precisamente de “desfamiliarizar” lo familiar y de familiarizar lo no familiar”.43

Siza descubre y trabaja con las preexistencias del lugar, haciéndolas formar parte del Plan para la Malagueira, lo que permite que sus habitantes reencuentren en el barrio aquellos signos y símbolos que dan pie, por un lado, a una refiguración (lectura) del pasado y, por otro, a una prefiguración del presente que se manifiesta en el habitar, en el futuro proyectar y transformación de sus espacios de vida. No se trata de la reconstrucción de una visión romántica del pasado que anhela su existencia material, sino de reutilizar elementos, proporciones, materiales, etc., que configuran la identidad, que dan sentido de arraigo y pertenencia a la trama urbana configurada. La arquitectura del Barrio de la Malagueira será “el telón de fondo permanente de una cultura, en el que puede desplegarse su 42 ricoeur, Paul. La memoria, la historia, el olvido. Madrid: Editorial Trotta,

2003, p. 196.

43 ricoeur, Paul. “Arquitectura y Narratividad”. “op. cit.” (nota 11), p. 29.

Figura 63 (superior izquierda): Plano de emplazamiento en el que se indican las barriadas existentes, equipamientos y elementos naturales : 1. Nostra Senhora da Glória.

2. Santa María. 3. Fontanas. 4. Cruz de Picada. 5. Portas d’Alconchel. 6. Vista Alegre. 7. Quinta da Malagueira. 8. Quinta da Malagueirinha. 9. Quinta da Senhora de Aires. 10. Piscinas municipales. 11. Bosque de Escurinho. 12. Rua dos Salesianos. 13. Molinos.

14. Pozo de cisterna. 15. Alberca. 16. Turgela. 17. Évora.

Figura 64 (inferior izquierda): Ubicación del Barrio de la Malagueira.

Figura 65 (superior derecha): Dibujo de Siza representando los límites del Barrio de la Malagueira: Los dos molinos, la escuela, la Quinta da Malagueira, la ciudad de Évora y la carretera Évora - Lisboa.

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drama social ayudando al máximo a los actores”.44

Siza declara que la dinámica de realización del plan “genera conflictos, aprovechables como soporte y estímulo de nuevas respuestas, de una nueva inestabilidad”, y precisa en cuatro puntos la intencionalidad del proyecto:

“a) Interrelación entre construcciones y preexistencias, cuando se aproximan o se cruzan, revelando otras posibilidades de orden y de transformación que desencadenan reacciones en el interior del proyecto”. Los asentamientos vecinos al nuevo proyecto, considerados “barrios ilegales” (Fontanas, Santa María, Nostra Senhora da Glória), fueron tomados en cuenta como parte del contexto inmediato del Barrio de la Malagueira, con el fin de otorgar un carácter permanente y de vecindad entre sus habitantes.

“b) Descubrimiento de las preexistencias, dentro y fuera del tejido en construcción (rocas, árboles, pozos, muros, restos de pavimentos)”. La recuperación y canalización de riachuelos, la preservación de los alcornoques y de la topografía, la comunicación visual con la ciudad amurallada de Évora y su acueducto, le otorgan al nuevo lugar un sentido de permanencia muy distinto al de los bloques aislados de 4 plantas de Cruz da Picada, colindante con el Barrio de la Malagueira.

“c) Introducción de nuevos programas y condicionantes. (La reciente demanda –sobre todo por parte de miembros de la cooperativa y de la asociación de vecinos–, por ejemplo, de áreas comerciales, oficinas, garajes, zonas comunes y de encuentro, o el movimiento en el sentido de definir las características y la gestión de los espacios libres)”. El plan se alejaba de la creación de una ciudad dormitorio con la incorporación de equipamientos y lugares que dotaran al Barrio, desde su génesis, de una estructura comunitaria en la que las necesidades y el disfrute de sus habitantes estuviesen asegurados.

“d) Aparición en el paisaje de los primeros soportes del 44 MuMFord, Lewis. Arte y Técnica. Logroño: Pepitas de calabaza ed., 2014, p. 152.

Figura 66: Vista del territorio antes de la construcción del proyecto. Se observan los barrios vecinos al Barrio de la Malagueira: Los bloques aislados de 4 plantas de Cruz da Picada y el barrio Santa María.

conducto de las infraestructuras (y también paseo peatonal cubierto) que establece nuevas relaciones de escala, reúne fragmentos, da origen a espacios residuales y de transición que orientan nuevos proyectos”.45 El conducto de infraestructuras,

además de conducir los servicios de agua, electricidad, gas, teléfono y antena colectiva de televisión, y de ofrecer un paseo peatonal cubierto, genera una nueva referencia simbólica para los habitantes de la Malagueira, que podría ser reinterpretada como una preexistencia proveniente del acueducto de Évora. Además de ser un elemento de marcada presencia en todo el Barrio, y de contribuir a la configuración de una identidad propia de ese lugar caracterizada por su propia gestión, el conducto permitió disminuir los costos derivados del soterramiento de instalaciones y servicios, facilitando su mantenimiento con el pasar del tiempo.

La interrelación entre construcciones y preexistencias se ve alimentada de la experiencia vivida por Siza en Pompeya antes de iniciar el plan (Figura 67), declarando que las ruinas, la malla urbana y el tejido de Pompeya “estaba en mi cabeza cuando hice los primeros dibujos de aquella malla urbana extendida allí sobre el territorio, muy directamente”.46 Sucede que, tal

como afirma Goethe, “Pompeya asombra a todo el mundo por su estrechez y pequeñas dimensiones. Calles angostas, aun cuando rectas y con aceras enlosadas a ambos lados; casas pequeñas sin ventanas, habitaciones iluminadas solamente por la luz que se cuela por la puerta de patios y galerías abiertas”,47

como si se tratara de una descripción de Goethe a su paso por el Barrio de la Malagueira.

Caminar por las calles, permanecer en los espacios abiertos y habitar las viviendas del Barrio de la Malagueira, devuelve a sus habitantes elementos de vida negados, en muchas ocasiones, a los vivos, tal como relata Lewis Mumford en la década de los años 40 del siglo XX, en búsqueda de una salida urgente al urbanismo salvaje y ocupaciones precarias que se extendían 45 Molteni, Enrico. “op. cit.” (nota 29), p. 103.

46 Cita extraída del documental “Álvaro Siza Vieira: Diálogo con el tiempo (4 obras)”, por Rogério Taveira y Ricardo Zúquete. Portugal, 2007.

47 Goethe, Johann W. Viaje a Italia. Barcelona: Ediciones B, 2009, p. 220.

Figura 67 (superior): La trama urbana de Pompeya. Figura 68 (inferior): La trama urbana del barrio de la Malagueira.

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por todo el continente americano: “Para conseguir la paz y la quietud, para aislarse de las calles ruidosas uno debe –¡no os riáis!– visitar a los muertos. El cementerio de Mount Auburn, en Boston, fue una de las primeras áreas transformadas en parques-paisajes en gran escala diseñadas para resucitar a los vivos y sepultar solamente a los muertos. En ese mundo utilitario disparatado, los seres queridos desaparecidos eran los que disfrutaban de un ambiente sano, en tanto que las cuevas oscuras de las casas, más parecidas a catacumbas que a hogares, se destinaban a los vivos. La vida volvió a la ciudad por el camino de las tumbas, lo mismo que en más de una ciudad la remoción de las piedras funerarias permitió convertir el patio de la iglesia en espacio abierto que permitía respirar en los barrios congestionados. Ésta no es la primera vez en la historia, desde los días de los constructores de tumbas egipcias en adelante, que se les ha brindado a los muertos elementos de vida negados a los vivos”.48 La realidad de la Malagueira se

distancia de esta dura crítica de Mumford, sin embargo, el plan sufrió durante su ejecución recortes presupuestarios por parte de la administración pública que impidieron la construcción del centro parroquial y la iglesia, de la sede de la cooperativa con un auditorio, de un hospital, de una escuela privada, y de todos aquellos equipamientos que contribuirían a vitalizar el Barrio y a mantener la dinámica y entusiasmo de quienes vieron crecer y consolidar este lugar.

En las Figuras 69 y 70 se aprecian los distintos elementos que configuran la morfología urbana del Barrio de la Malagueira, compuesta por la topografía, las canalizaciones de agua y el lago, los caminos preexistentes, el conducto y la red de calles que sirven a las distintas tipologías de viviendas. Su análisis socio-físico permite comprender la fuerte interrelación entre Évora y la Malagueira, necesaria para sus habitantes y los vecinos barrios clandestinos que se vieron consolidados con la presencia de este nuevo lugar. Siza consigue que en el Barrio de la Malagueira se produzca lo que ya Ricoeur planteaba sobre la correlación entre tiempo narrado y espacio habitado: “Una ciudad confronta, en el mismo espacio, épocas 48 MuMFord, Lewis. La cultura de las ciudades. Buenos Aires: Emecé editores, 1945, págs. 275-276.

Figuras 69 y 70: La nueva trama urbana en la periferia de Évora.

diferentes, ofreciendo a la mirada la historia sedimentada de los gustos y de las formas culturales. La ciudad se entrega, a la vez, para ser vista y ser leída. El tiempo narrado y el espacio habitado se asocian en ella más estrechamente que en el edificio aislado. La ciudad suscita también pasiones más complejas que la casa, ya que ofrece un espacio para desplazarse, acercarse y alejarse. Uno puede sentirse extraño en ella, errante, perdido, mientras que sus espacios públicos, sus plazas bien rotuladas invitan a las conmemoraciones y a las concentraciones ritualizadas”.49 En este sentido, los elementos

que constituyen su tejido urbano contribuyen a consolidar y a hacer duradera la compleja relación que Siza busca configurar entre la Malagueira y Évora, haciendo que el nuevo proyecto se diferencie pero al mismo tiempo se integre a las formas de convivencia existentes, propias de la cultura popular de la Región del Alentejo portugués.

El nuevo barrio se encargaría de crear una red de espacios intermedios configurados a partir del interior de la vivienda, que encuentra su desenlace en la ciudad de Évora, haciendo que se cumpla lo que plantea E. Casey: “Si la imaginación […] nos proyecta más allá de nosotros y la memoria nos reconduce hacia atrás de nosotros, el lugar nos sostiene y nos rodea, permaneciendo debajo y alrededor de nosotros”50, un

lugar cargado de referencias simbólicas y perceptuales que alimentan la memoria y el recuerdo ampliando la experiencia de sus habitantes, un lugar cuyo tejido constituye justamente la trama que impulsará el futuro crecimiento del Barrio.

El siguiente apartado se centrará en el estudio del poder simbólico de los elementos que conforman el tejido urbano de la Malagueira, en el que símbolo y función arquitectónica conducen al habitante a una “armonía efectiva”.

49 ricoeur, Paul. “op. cit.” (nota 42), págs. 196 -197. 50 Ibíd., p. 194.

Figura 71: Se aprecia la variación de la vivienda de una misma tipología (Tipología A): Viviendas que liberan la planta superior para su posible posterior ampliación, y viviendas con dos habitaciones construidas en la primera planta. Esta variación de altura y profundidad de los volúmenes que conforman la vivienda enriquecen la vivencia espacial y aumentan la teatralidad del conjunto gracias a los juegos de luz y sombra. En el apartado 3.2.3 se estudiarán las tipologías construidas en todo el barrio.

3.2.2 · La plenitud y la claridad de los signos visibles del tiempo en el espacio: La configuración de sus calles, “conduta” y espacios libres.

La larga duración de la construcción del Barrio de la Malagueira, 20 años aproximadamente, permitió que su desarrollo y ejecución se fuesen produciendo en función de las necesidades de sus habitantes e intentando solventar las dificultades que en todo proceso de este tipo y escala se dan. Siza relata que nunca existió un único principio preconstituido y por ende, una imagen definitiva del proyecto antes de su puesta en marcha, esto permitió que su evolución se produjera de forma orgánica y coherente, que las decisiones tomadas estuviesen encaminadas a producir lugares de vida para que, una vez finalizara su ejecución, el Barrio pudiese transformarse conservando el carácter cooperativo y comunitario que le dio origen en 1977, que existiese una complementariedad clara entre las distintas escalas involucradas en el proyecto.

En la década de los años 40 del siglo XX, Mumford ya advertía que “la arquitectura refleja y enfoca una variedad muy grande de hechos sociales: el carácter y los recursos del contorno natural, el estado de las artes industriales así como la tradición empírica y el conocimiento experimental que entran en su aplicación, los procesos de organización y asociación social y las creencias y perspectivas universales de una sociedad integral”.51 Es precisamente éste el papel que desempeña

la arquitectura del Barrio de la Malagueira, su tejido urbano demuestra una identidad propia producto del trabajo asociativo entre habitantes y técnicos.

El tejido urbano del Barrio de la Malagueira comienza en las fundaciones de las casas, las cuales marcaron no sólo el inicio de la construcción del plan, sino la puesta en marcha de un nuevo ciclo en la construcción de la arquitectura popular portuguesa. El propio Siza relata que el proceso que vivió con más intensidad fue el inicio de las obras (Figuras 73 y 74), cuando quedaron al descubierto las fundaciones y los muros de las casas como elementos que estructurarían y marcarían la 51 MuMFord, Lewis. “op. cit.” (nota 48), p. 506.

Figura 72 (izquierda): Siza representa la relación de la calle con la “conduta”. En la vista aérea destaca el valor de la calle como elemento de conexión entre Évora, la Malagueira y Santa María.

Figuras 73 a 75 (derecha): El Barrio de la Malagueira

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