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fue llamado amigo de Dios.

155 Por ejemplo, Sir. 44:19–21 testifica acerca de la fe de Abraham. Jesús en los evangelios y Pablo en sus epístolas men-

cionan repetidamente a Abraham (véase Jn. 8:37–41; Ro. 4:12; Gá. 3:6–7). Consúltese también Pirke Aboth 5.19.

156 Dibelius, James, p. 162. Durante el periodo intertestamentario, Matatias, padre de Judas Macabeo, le dijo a sus hijos

desde su lecho de muerte: “¿No fue Abraham hallado fiel cuando fue probado, y le fue contado por justicia?” (1 Mc. 2:52, RSV).

a. “Su fe y sus obras”. Aquí Santiago enfrenta a su adversario y abre las Escrituras del Antiguo Tes- tamento. Señala el relato de la fe de Abraham ante el altar del sacrificio (Gn. 22) y dice: “Ves, aquí hay una prueba definitiva de que la fe y las obras van juntas”. Así es, la fe y las acciones nunca deben sepa- rarse. La una fluye naturalmente de la otra. Los hechos se originan en la fe y la fe sostiene al creyente en su obra. Cualquiera que oye o lee estas palabras de Santiago reconoce prestamente que, en el caso de Abraham, el padre de los creyentes hizo lo que tenía que hacer en base a la fe.

b. “Su fe fue completada”. Con toda intención Santiago alude a la prueba a que fue sometida la fe de Abraham cuando al patriarca se le pidió que sacrificase a Isaac. Aunque no sabemos qué edad tenía Abraham, vemos en las Escrituras que esta prueba de fe fue, para Abraham, la última. Después de so- portar esta prueba final oyó la voz del cielo que le decía: “Es suficiente”. La fe de Abraham había sido completada.

Durante su vida Abraham había demostrado confianza en Dios; lo hizo al viajar a la Tierra Prometi- da, al esperar décadas por su hijo prometido, Isaac, y al demostrar finalmente su obediencia cuando se mostró dispuesto a sacrificarlo. La prueba suprema no fue tanto su viaje o su espera como la prepara- ción del sacrificio de Isaac. Matar a su propio hijo significaba que la promesa terminaría. Pero como bien lo resume el escritor de Hebreos: “Abraham consideró que Dios podía resucitar a los muertos, y hablando en sentido figurado, recibió a Isaac de nuevo de entre los muertos” (11:19).

c. “Se cumplió la Escritura”. Con interés notamos que Santiago se aparta de este momento de triunfo para Abraham (Gn. 22), y se retrotrae [p 120] al momento en que Dios hizo un pacto con él (Gn. 15). Santiago parece demostrar la fe de Abraham por medio de su obediencia y disposición a sacrificar a Isaac, y luego declara que la Escritura se ha cumplido (Gn. 15:6). Pasa del evento que describe la obe- diencia de Abraham en el Monte Moriah (Gn. 22) a la afirmación de fe: “Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia” (Gn. 15:6). Quizá nosotros hubiéramos invertido el orden y hubiéramos procedido de la declaración al evento. Pero Santiago comienza de la experiencia culminante de la fe de Abraham y concluye que este evento cumple la afirmación de las Escrituras de que Abraham creyó a Dios.

El modo de argumentar que tiene Santiago se deriva de las tradiciones judías de interpretación de las Escrituras que eran corrientes en su tiempo. Santiago no señala un único incidente de la fe de Abra- ham (Gn. 22) como cumplimiento de una afirmación anterior acerca de la fe (Gn. 15:6). Lo que dice abarca más bien toda la vida de Abraham, y la experiencia del Monte Moriah es parte de la misma.157

d. “Abraham creyó a Dios”. En esta cita específica del Antiguo Testamento, la expresión obras no aparece. Sin embargo, se las da por sobreentendidas, y Santiago así lo interpreta. El mantiene la unidad inherente que hay entre la fe y las obras. “Su argumento es que si bien éstas no siempre aparecen juntas, esta es la norma”.158

La fe y las obras no son idénticas. Pero tampoco pueden ser separadas. Son como la raíz y la planta, siempre unidas y sin embargo diferentes. Cada una tiene su propia función; no obstante, forman una unidad.

La fe de Abraham “le fue contada por justicia”. Asociamos la expresión contada, o acreditada, con los bancos. El banco nos envía una nota por correo diciendo que contamos con cierta cantidad de dinero en nuestra cuenta. ¿Cómo aumentamos nuestro active? De varias maneras. Podemos ganar dinero traba-

157 Ibid., p. 164.

jando para obtenerlo. O podemos depositar nuestro dinero en una cuenta de ahorros y acumular el inte- rés. O podemos recibir una donación de dinero de parte de alguien.

¿Trabajó Abraham para lograr su justicia y por eso Dios se la acreditó? ¡Por cierto que no! Aunque el contexto sea totalmente diferente, Pablo en su epístola a los romanos afirma que: “si en efecto Abraham fue justificado por sus obras, tiene algo de que jactarse—pero no para con Dios” (4:2). El creyente no puede ganar su propia justicia, ya que sus obras, aun las que ha hecho por amor a Dios, son imperfectas e incompletas.

[p 121] ¿De qué modo, entonces, se cumple la Escritura, como afirma Santiago? Dios no le acredita justicia al hombre por el conocimiento intelectual que éste pueda tener de Dios. Dios justifica al hombre cuando éste confía plenamente en Dios, demuestra su amor por Dios, escucha obedientemente la Palabra de Dios y actúa consecuentemente. Abraham hizo eso cuando por fe y obediencia se preparó para sacrificar a Isaac.159 Nótese que Dios llamó a Abraham su amigo (2 Cr. 20:7; Is. 41:8).

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