5. High-Level Design
5.13 User Profile Management Solution
La terminología es un conjunto de vocablos que se utilizan en un determinado campo del saber, es decir en un área especializada, y de una forma distinta a como
se usan en el lenguaje común, vocablos que han sido acuñados por uso o por normalización (76)
La terminología tiende a ser de carácter universal y de un nivel de precisión muy superior al que se requiere en el lenguaje general. Según los lingüistas los términos
científico-técnicos se diferencian del lenguaje común, además de su precisión, por tener claramente delimitados sus significados y también por su neutralidad
emocional. La ausencia de estos criterios, tiene por consecuencia, serias dificultades para cumplir su función de instrumento fundamental de comunicación
Con vocablos comunes es prácticamente imposible referirse con precisión y de forma concisa al significado de un término científico.
La razón de ser de la terminología científica y técnica es la necesidad de disponer de significados propios del saber y de la práctica, en nuestro caso, de la Farmacia. El lenguaje científico-técnico se caracteriza por su léxico. El léxico general, propio de todos los hablantes, puede ser utilizado para transmitir mensajes a todos los que
conocen una determinada lengua y el grado de comprensión de estos mensajes dependerá del grado de información que posea el receptor. El léxico de un lenguaje
especializado no puede dirigirse a toda la gente y no admite grados de comprensión (77)
Ante un texto escrito en un lenguaje científico tiene más posibilidades de comprensión un novato en el campo del saber, que las que tiene un buen conocedor
del léxico de la lengua que no sepa nada de la especialidad de la que trata el texto. Parece evidente por lo que enunciamos, que el vocabulario científico y técnico, aunque relacionado, dista mucho del vocabulario general de la lengua. Sacar este
vocabulario de las ciencias a cuyos significados representa, y confundirlo con el léxico general no está justificado en ningún caso. La exposición de un tema científico se lleva a cabo del mismo modo que cualquier otra forma de expresión, y
su carácter científico se manifiesta con la presencia de términos especializados. Sin estos vocablos especializados, un texto científico no quedaría como tal. La terminología es una ciencia interdisciplinar. La recopilación de un vocabulario
extenso, hoy en día solo se puede llevara cabo si se da una estrecha colaboración entre expertos en distintas áreas de especialización, comisiones de investigadores y
entre profesionales, así como con la colaboración de lingüistas y terminólogos experimentados.
9.2) Normalización, Nomenclaturas
En la lengua española, como ocurre en todos los idiomas hablados en los países más avanzados, no existe otro reto más importante y urgente como la tarea de normalizar los términos que se derivan del avance científico-técnico de la sociedad
actual.
El mantenimiento de una norma unitaria y la necesidad de evitar que se multipliquen los términos para la designación de un mismo concepto, son dos temas
primordiales del trabajo terminológico.
El progreso permanente y acelerado de las ciencias y las técnicas ha provocado un incremento espectacular de conceptos nuevos que se han denominado unas veces por creación y otras por adaptación. La estandarización terminológica es un medio
para frenar la dispersión designativa que debe de garantizar la precisión significativa entre los especialistas.
La nomenclatura normalizada es una lista o catálogo de términos aprobados por una comunidad científica concreta según unas normas que determinan sus relaciones
con los significados.
La nomenclatura consiste en la aplicación de denominaciones aprobadas por consenso de la correspondiente comunidad científica. Nunca son definitivas ya que tienen que ir incorporando los términos resultantes del avance de la investigación, pero su estabilidad se mantiene mediante revisiones periódicas que las amplían y
perfeccionan. Ejemplos de nomenclaturas normalizadas son el Sistema Internacional de Unidades o la lista de las Denominaciones Comunes Internacionales (DCI) que publica la Organización Mundial de la Salud (OMS)
para sustancias farmacéuticas. En España se ha publicado en 2002 el Denominación Oficial Española de las Sustancias Medicinales (DOE) El mayor problema con la creación de estas nomenclaturas es que a veces, con el afán de avanzar en la normalización, se crean nuevos términos que no llegan a ser
aceptados por el conjunto de la comunidad científica. Es el caso por ejemplo, de que sigamos diciendo adrenalina en vez de epinefrina, meperidina en vez de petidina, povidona a la polividona, o azul de metileno al cloruro de metiltionino, o
que nos refiramos al término violeta de genciana en lugar de emplear el término cloruro de metilrosanilina que es como se denomina oficialmente. El problema es que muchas veces estos términos no llegan a imponerse en la práctica por diversas razones: fallo en la difusión y generalización del acuerdo
alcanzado, fuerza de la costumbre, comodidad o rechazo al nuevo término. La eficacia de una labor terminológica depende de la capacidad de divulgación del centro emisor. Como los libros, las palabras hay que saber venderlas, buscando los
mejores canales de distribución. Es una tarea muy costosa.
Es muy importante en este aspecto la coordinación entre los diferentes grupos de trabajo. La circulación de términos realizados con criterios diferentes, y que como
ocurre en la comunidad hispánica, tan dispersa y variada, supone un caos terminológico sin utilidad científica.
Por ello es preciso establecer un diálogo permanente entre los centros dispersos por los países hispánicos que se interesen por la terminología, a la vez que con otros
idiomas que persigan los mismos fines.
Hay que contrarrestar la ambigüedad en la terminología, ya que los fenómenos semánticos como la polisemia, sinonimia y homonimia ponen obstáculos evidentes a
la comunicación entre especialistas. A estos hay que añadir los fenómenos de diacronía hecho habitual que se deriva del cambio de significado primero a través
del tiempo. Además nos encontramos con los problemas de los epónimos en la clínica y el de las abreviaturas, especialmente en el circuito de prescripción,
dispensación y administración de los medicamentos.
La ausencia de criterio uniforme supone serias dificultades para las funciones del lenguaje científico y profesional, instrumento fundamental de comunicación entre todos los que integran la comunidad internacional. Afecta la claridad y precisión de
la información que se transmite, tanto a nivel oral como escrito y condiciona la eficacia de los sistemas de recuperación de la información y documentación, en
nuestro caso farmacéutica.
En teoría este tipo de lenguaje debería carecer de sinónimos como las palabras polisémicas, lo cual no sólo sería ideal para los científicos, sino probablemente en
mayor medida con los traductores especializados.
Tomemos el ejemplo de términos modélicos como televisión, teléfono, telegrafía... que a pesar del tiempo transcurrido siguen sin crear problemas.
10) Influencia de la lengua inglesa
Es un hecho irrefutable que el idioma inglés ha asumido el papel de “lengua franca” en el mundo actual. Representando lo que fueron el griego y el latín en la
antigüedad y más recientemente lo fueron el alemán y el francés.
Actualmente encontramos en el lenguaje científico y profesional una gran cantidad de anglicismos y de malas traducciones de expresiones inglesas debido a las dudas
o dificultades. Una obra que da cuenta de la magnitud del problema en el área médica, es el Diccionario crítico Inglés-Español de Fernando Navarro (78). El avance científico-técnico y el profesional por añadido requiere una continua creación de nuevas palabras, originariamente escritas y transmitidas oralmente en
lengua inglesa. La incorporación a nuestras lenguas con los términos
pérdida de tiempo, a través de discusiones, circumloquios y de uniformidad en los significados.
En donde nos sea posible para su construcción, su alumbramiento nos debiera hacer acudir a las fuentes griega y latina.
Para quien genera o difunde una innovación es fácil inventar el término o tomarlo de la jerga propia de su campo. No necesita poner de acuerdo a nadie pues quienes adapten la innovación adoptarán también el nombre, mientras que al traducirlo al español, una vez difundido en inglés, hay que conseguir el acuerdo entre un gran número de usuarios del mundo hispano-parlante. Lo que decimos para el español
hay que aplicarlo a otros idiomas de raíz latina y me imagino que al resto de las lenguas.
El problema de las traducciones se agrava por la falta de especialización de los traductores. Existen casos concretos de traducciones realizadas en México y en
España, en los que la bibliografía farmacéutica no está traducida por
farmacéuticos. Además estos raramente han vivido las dos culturas farmacéuticas, inglesa y latina, lo que puede dificultar la traducción en aquellos casos en los que no se corresponden las prácticas en ambas culturas, como por ejemplo ocurre con
el pouring and counting inglés y el envase de medicamentos original español (79). Los traductores y los profesionales caemos frecuentemente en la trampa de los falsos amigos, términos que en el idioma original se asemejan morfológicamente a
los de la lengua receptora pero que en la realidad tienen un significado diferente (80).
Por haberme preocupado por estos temas desde muy al principio de mi ejercicio profesional tengo innumerables anécdotas y desaguisados en los que yo también intervine y acallé mi preocupacación, promoviendo la traducción temprana de algunos libros, cuya terminología coincide en gran manera con la que está al uso en
épocas actuales (81) (82) 11) Modelo a seguir: Departamento de Español Urgente
La Agencia EFE es una agencia internacional española de prensa, como la francesa France Presse –AFP- o la american Associated Press-AP. Su función esencial es la obtención y distribución de información nacional e internacional en España y en el
resto del mundo. Esta información es diariamente transmitida a sus abonados, principalmente medios de comunicación: periódicos, revistas, canales de televisión
La Agencia EFE creó hace más de veinte años, siendo su presidente Luis María Ansón, en octubre de 1980, el Departamento de Español Urgente [email protected] , que
es un organismo de vigilancia y asesoramiento para el buen uso del Español.
El departamento nació con la finalidad de unificar criterios lingüísticos en España y América, combatir la invasión de extranjerismos, adoptar criterios para la trascripción al español de los nombres procedentes de lenguas con alfabetos no latinos y solucionar cualquier tipo de problemas idiomáticos que surjan de la redacción de noticias de la Agencia. Hoy los medios de comunicación de masas ejercen una influencia idiomática superior a la del sistema docente, por lo que el papel de este Departamento está engrandecido. Sus publicaciones en forma de libros y boletines, los considero como el espejo donde debiéramos mirarnos las diversas profesiones.
Colaborando con Estados Unidos, no podemos dejar de mencionar a la Academia Norteamericana de la Lengua Española, cuya lucha en defensa de nuestro idioma en primera línea de la influencia del inglés, sobre el español, cual es la ciudad de Nueva York, realiza una labor fantástica que se refleja en su publicación Glosas, a favor de un español más correcto. Cabe destacar asimismo la revista Ciencia Farmacéutica que dirige el Profesor José María Suñé Arbussá (83).
Finalmente quiero mencionar nuestro esfuerzo a través del programa Metro-Term de la Organización de Farmacéuticos Ibero-Latinoamericanos (OFIL), con sede en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Alicante.
A través de comunicaciones a Congresos, inclusión del tema terminológico farmacéutico en los Cursos de Administración de Medicamentos, publicaciones de glosarios, organización de debates terminológicos como los programados dentro del Congreso Mundial sobre el Envasado de Medicamentos de Dosis Unitarias celebrado en Alicante el mes de mayo del año 2000, estamos creando conciencia y masa crítica para que de alguna manera fructifique con la creación de un organismo que se encargase de velar por la Terminología Farmacéutica para colaborar con los objetivos que tiene y tendrá nuestra universal profesión.
En resumen, seria recomendable:
1. Que los farmacéuticos a nivel individual ejerzamos con perseverancia y autoridad de guardianes de nuestra preciada terminología.
2. Tratar de hacer aportaciones en Congresos, Simposios, Cursos y Conferencias. 3. Coordinarse con asociaciones que se preocupan de las cuestiones terminológicas,
4. Tomar posiciones activas ante expresiones terminológicas erróneas en libros, revistas... incluido el lenguaje de INTERNET.
5. Crear actitudes críticas en asociaciones internacionales particularmente de habla inglesa.
6. La SEFH tendría que hacer un “volver a empezar” y revisar los términos propios de la Farmacia Hospitalaria, tendiendo a una permanente modificación y actualización. 12) Corolario
Espero que hayamos despertado su interés por mejorar la terminología científica y profesional de la Farmacia y seamos un mayor número los que nos incorporemos a esta “cruzada” de crear y mantener un lenguaje común y universal. Hay que pasar de las anécdotas, francotiradores, personalismos, malas traducciones e interpretaciones... a Programas de notificaciones y rectificaciones en defensa de una profesión activa como debe ser la de Farmacia, mentalizando y coordinándonos con otras profesiones como las de las Ciencias de la Salud así como otras que nos afectan de lleno como pueden ser la Informática, la Economía y el Derecho (84) (85) (86).
Algunas de las cuestiones que tengo identificadas en el área de la Terminología Farmacéutica me llevan a realizar las siguientes sugerencias:
¿Por qué? ¿Por qué no?
Fármaco Medicamento
Suero fisiológico Cloruro sódico isotónico
Orden médica Prescripción/ Receta
Almacén/ Bodega Farmacia Central
Vida Media Semivida
Tableta/ Pastilla Comprimido
Píldora Gragea
Servicio de Farmacia Servicio de Atención Farmacéutica
W.C/ Toilets Aseos
Unidosis Dosis Unitarias
Sirva como ejemplo la traducción incorrecta de la definición del concepto de Dosis Unitaria donde la palabra DISCREET la tradujimos por “discreta” cuando su significado real es el de separable o divisible.