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Después de haberse equipado espléndidamente para el viaje, partieron. Atravesaron con sus caballos montañas y valles hasta llegar a la corte del rey Buðli al que hicieron la petición de mano de Brynhildr. Él aceptó gustosamente siempre y cuando ella no se negara, ya que, según les dijo, ella era tan orgullosa que sólo tendría por marido al hombre que ella quisiera. Entonces se fueron a Hlymdalir. Allí, Heimir les dio la bienvenida y Gunnarr le expuso el motivo de su visita. Heimir le respondió que la elección del hombre con el que se fuera a casar era cosa de ella y que su morada no estaba lejos del lugar en el que se encontraban pero que le parecía que ella sólo querría desposarse con el que atravesara el muro de fuego que rodeaba su morada. Se dirigieron allí y encontraron el lugar y el fuego y vieron que era un castillo que tenía el tejado de oro y alrededor del castillo ardía un fuego.

Gunnarr montaba el caballo Goti y Hǫgni a Hǫlkvir225. Gunnarr picó con las espuelas a su caballo hacia el fuego pero el caballo retrocedió.

Sigurðr le dijo: “¿Por qué retrocedes, Gunnarr?”

Él contestó: “El caballo no quiere atravesar el fuego” y le pidió a Sigurðr que le cediera a Grani.

“Te lo concedo”, le dijo Sigurðr.

Gunnarr espoleó entonces a Grani para que partiera hacia el fuego pero

225. Goti: el corcel (término poético para designar al caballo).

Grani no se movió226. Así pues, Gunnarr no pudo atravesar aquel fuego. Entonces intercambiaron sus semblantes, tal y como Grímhildr se lo había enseñado a hacer a Sigurðr y Gunnarr. Después, Sigurðr, llevando puestas unas espuelas de oro en los pios y blandiendo a Gramr con la mano, subió al caballo, Grani saltó hacia adelante penetrando en aquel fuego nada más notar las espuelas en sus flancos. Entonces se produjo un gran estruendo, el fuego empezó a arder con gran furia y la tierra a temblar. Las llamas llegaban hasta el cielo. Nadie antes se había atrevido a atravesarlo y era como si cabalgara en la obscuridad más absoluta. Y después, el fuego se calmó, Sigurðr bajó del caballo y entró en la sala. Así dice el poema:

Eldr nam at œsask El fuego empezó a arder furioso en jǫrð at skjálfa, y la tierra a temblar,

ok hár logi y la llama alta

við himni gnæva; hasta el cielo se elevaba; fár treystisk þar pocos227 se habían atrevido fylkis rekka de los héroes del señor

eld at ríða a dirigir su caballo hacia el fuego né yfir stíga. o a atravesarlo.

Sigurðr Grana Sigurðr a Grani

sverði keyrði, con su espada fustigó228,

eldr sloknaði el fuego se apagó

fyrir ǫðlingi, ante el príncipe,

logi allr lægðisk las llamas todas cedieron fyrir lofgjǫrnum, ante el ansioso de gloria,

bliku [hestsins] reiðar229, el corcel galopó como un relámpago,

226. Grani sólo se movía cuando era Sigurðr el que lo montaba. [Nota de los trad.

227. En realidad, esperaríamos que en lugar de fár “pocos”, se hablara de enginn “ninguno”. [Nota de los trad.

228. Por tanto, el poema representa otra versión de la historia: en una, Sigurðr hace correr a Grani hincándole las espuelas, en la otra, golpeándolo con Gramr. [Nota de los trad.

229. El original dice: reið. Es una palabra obscura. Sophus Bugge la enmendó en reiði “arreos”, lección que desde entonces se suele aceptar (Cf. Edda I, p. 322). Nosotros proponemos con cautela la enmienda reiðar, nominativo plural de reið “cabalgata, galope; carruaje, vehículo; trueno”. Entendemos que estamos ante “el galope del caballo”, es decir, el caballo iría tan rápido que parecería un rayo y que Reginn aquí no hace referencia al herrero Reginn, mentor y consejero de Sigurðr, sino a Óðinn. Otra posibilidad, aunque no creemos tanto en su acierto, es que estemos ante un kenning que signifique “los carruajes del caballo” y que designaría sus cascos: en este caso, no serían los arreos los que echarían chispas o relampaguearían, sino las herraduras de los cascos del caballo Grani, que habrían pertenecido a Reginn al haber sido éste el herrero del rey. [Nota de los

er rekkr230 átti. el que era del héroe.

Después que Sigurðr hubo atravesado el fuego, halló una habitación hermosa en la que Brynhildr estaba sentada. Ella le preguntó quién era, pero él le dijo que era Gunnarr Gjúkason: “y tú estás destinada a ser mi mujer. Tu padre me ha dado su consentimiento si yo conseguía atravesar tu muro de fuego y también lo ha hecho tu padre-mentor, siempre y cuando obtenga tu asentimiento.”

“Exactamente no sé qué responderte”, le dijo ella.

Sigurðr estaba de pie en el suelo de la habitación, apoyándose en la empuñadura de la espada, y le dijo a Brynhildr: “Para poder obtenerte, pagaría un rico mundio231 en oro y joyas.”

Ella le respondió llena de inquietud desde su trono como un cisne que cantara desde las olas, en la mano tenía su espada, llevaba yelmo e iba vestida con una coraza: “Gunnarr”, le dijo, “no me hables de esta manera a no ser que seas superior a todos los hombres porque deberás matar a todos los que han pedido mi mano, si es que te atreves a ello. He guerreado con el rey de Garðar232, he teñido mis armas de sangre humana y continúo deseando hacerlo de nuevo.”

El le respondió: “Has realizado muchas hazañas, pero acuérdate ahora de tu juramento: que si un hombre atravesaba a caballo este fuego, seguirías al que lo hubiera conseguido.”

trad.

230. El original dice: reginn. Nosotros preferimos no ver en esta palabra a Reginn -el enano o el dios Óðinn- sino un error del copista por rekkr “campeón, héroe”, palabra que haría referencia a Sigurðr y enmendamos de acuerdo con nuestra conjetura. Cabe decir que al menos hay otro pasaje en el que se confunde Reginn y rekkr. Se trata de un verso de la Vǫlospá (Edda I, p. 16). [Nota de los trad.

231. A diferencia de lo que pasa entre nosotros, entre los norrenos la novia “se compraba” (de ahí que boda se diga en islandés moderno brúðkaup “la compra de la novia”. El precio que se pagaba por una novia recibía el nombre de mundr y variaba según la región -y, naturalmente, la época-. Dada que esta palabra aparecía latinizada como mundium en los documentos eclesiásticos de la época, nos hemos atrevido a adaptarla al castellano bajo la forma mundio. [Nota de los trad.

232. Hólmgarðar o simplemente Garðar es “Novgorod” (Garðaríki “el Reino de Garðar” es “Rusia”). Sorprende la mención de Rusia en este contexto, ya que, por lo general, este país no desempeña ningún papel en la literatura épica norrena. [Nota de los trad.

Ella consideró que aquellas palabras de respuesta eran acordes con la verdad, se levantó y le dio la bienvenida. Él se quedó allí tres noches y los dos compartieron la misma cama. Sin embargo, él cogió la espada Gramr y la clavó, desenvainada, entre los dos. Ella le preguntó qué significaba aquello. Él le dijo que se le había ordenado que, o celebraba de esta manera la boda con su mujer, o si no, moriría. El le cogió el Andvara-nautr, el anillo de Andvari, que le había regalado, y le dio otro anillo procedente de la herencia de Fáfnir. Después de esto, regresó a donde se hallaban sus compañeros de viaje, atravesando el mismo muro de fuego; volvieron a intercambiarse sus semblantes y después, cabalgaron juntos hacia Hlymdalir y allí contaron cómo les había ido todo.

Aquel mismo día, Brynhildr también fue a casa de su padre mentor y le confió que un rey había ido a su morada - “y ha atravesado mi muro de llamas, y me ha dicho que había venido para casarse conmigo y que se llamaba Gunnarr, pero yo le he dicho que sólo Sigurðr podía haber hecho eso, a quien yo hice un juramento en lo alto de la montaña, y que él es mi primer marido.”

Heimir dijo que las cosas debían quedar como estaban.

Brynhildr dijo: “Nuestra hija -de Sigurðr y mía-, Áslaug233, se educará aquí contigo.”

Los reyes regresaron a su país y Brynhildr se fue a casa de su padre. Grímhildr les dio la bienvenida y agradeció a Sigurðr la ayuda prestada. Se preparó el convite y a él acudió mucha gente. Entonces llegó el rey Buðli con su hija y su hijo Atli, y el convite duró varios días. Sólo cuando hubo terminado, se acordó Sigurðr de todos los juramenteos que había hecho a Brynhildr; sin embargo, se mantuvo en calma sin hacer nada al respecto. Brynhildr y Gunnarr

233. Nombre de significado obscuro del que existen diversas interpretaciones. Las dos más probables, a nuestro entender, son por una parte la que relaciona la palabra con el gótico liugan “casarse” y el irlandés antiguo luge, luige “juramento” (con lo que Áslaug significaría “el pacto con el dios”) y la que la relaciona con leygr “fuego”, alemán antiguo loug “llama”, inglés antiguo líeg “llama”, galés llug “brillo” (con lo que Áslaug significaría “la llama del anse”, “el rayo del dios”). [Nota de los trad.

estuvieron [todo el tiempo] divirtiéndose y bebiendo buen vino.

XXX.

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