Si bien el hecho de que en la ZMVM existan iniciativas como las antes mencionadas, aun con sus múltiples debilidades y vacíos, representa un avance sustancial en la búsqueda por garantizar el derecho de las mujeres a la ciudad, como sostiene Azuela (2006), no podemos asumir que su sola existencia implique una incorporación automática e inmediata en la vida práctica de los diversos actores que habitan la metrópoli. En este sentido, se muestran a continuación, algunas de las dificultades prácticas para la implementación de los programas antes mencionados, con base en las experiencias cotidianas relatadas por las mujeres aquí estudiadas.
a) “No se respetan los espacios asignados a mujeres”.
De acuerdo con la mayoría de los testimonios recabados, uno de los principales factores que impiden a las mujeres beneficiarse de los programas existentes para el transporte público radica fundamentalmente en la falta de respeto hacia las áreas asignadas para las mujeres, tal es el caso de los andenes y vagones del metro bus y metro (en el D.F.), estos últimos al estar interconectados facilitan el acceso de hombres durante el trayecto del viaje, aun cuando se vigile en el andén el acceso exclusivo a mujeres. En este contexto se muestra el siguiente caso como ejemplo:
… Cada vez que veía a un hombre que no era ni anciano ni con discapacidad viajando en los vagones de metro o metrobús designados para “sólo mujeres”, le informaba
amablemente que, por si no sabía, esa era el área de mujeres y que si por favor podía bajarse en la siguiente estación y respetar el espacio… Las reacciones ante mi “agresiva” ruptura con el silencio eran diversas; a veces, ante las cuerdas que separaban como al ganado a los hombres de las mujeres, en las estaciones de metro sólo me miraban con indiferencia o lascivamente y se perdían entre la masa; a veces, los policías se sentían mi superhéroe personal y corrían a enfrentar al hombre que me había “faltado al respeto”, aunque otras veces me advertían “pues yo voy, pero es bajo su propio riesgo señorita, luego la pueden perseguir fuera del metro”; otras tantas se reían de mí ingenua lucha por hacer valer derechos que obviamente ahí no se estaban respetando.
b) Percepción sobre las autoridades.
La presencia o ausencia de policías, puede resultar positivo o negativo según el contexto, según los testimonios de mujeres, en algunos casos, como es en el transporte público principalmente en el metro o metro bus, la presencia de policías puede ser vista como posibilidad de ayuda, pues como se sabe existen módulos especializados en algunas estaciones del metro a los cuales se puede acudir. Sin embargo, en algunas otras ocasiones son los mismos encargados de la seguridad quienes infunden temor en las mujeres y en el uso que hacen de la ciudad como veremos a continuación.
c) La percepción de los programas y su ámbito de acción restringida al transporte.
En los casos analizados resulta también recurrente observar que el impacto de los programas y su apropiación se encuentran mediados por sus ámbitos de acción, es decir; al ser programas particularmente orientados hacia el transporte público, dejan de lado las necesidades de las mujeres en los espacios públicos inmediatos e intermedios como es el caso de los paraderos de autobús, los parques, mercados y particularmente la calle entre otros (Gráfica 3).
… Venía en el metro bus, hora pico, sección de mujeres… ¿una señora toco mi pompa?... se le ocurre voltear, carajo era un hombre!!!... trate de quitarme de ahí pero él se me pegaba… al bajarme busque a un poli, le dije que avisara por radio y le di las señas del tipo, cuando me contesto que no tenía radio, solo un cinturón vacio… ¿Qué paso oficial? Hay que estar preparado para responder a la situación
(Gabriela, 27-05-11, ATREVETE DF)
Hoy saliendo de la escuela fui al
centro…iba caminando frente a
palacio nacional y vi a los guardias de ahí molestando a unas chicas que iban frente a mí, quienes solo aceleraron el paso… para colmo a unos metros sale un soldado y les chifla… sentí una impotencia de saber que si les reclamas algo pueden hacer lo que quieran.
Fuente: Elaboración propia en base a los cien testimonios analizados para la investigación.
Como se puede observar en la gráfica 3, la calle representa uno de los espacios más importantes en los que, según los testimonios, las mujeres experimentan diversas formas de agresiones, particularmente del tipo de acoso sexual, seguido por el transporte público y los paraderos de autobús. En estas condiciones, uno de los problemas más importantes para la apropiación de los instrumentos proporcionados por los programas, radica en que al no incorporarse plenamente estrategias específicas para otros espacios diferentes al transporte público, en muchas ocasiones las agresiones experimentadas o percibidas en éstas, no se denuncian como resultado del desconocimiento de la cobertura de la política pública en general.
d) Falta de continuidad espacial en las áreas de integración metropolitana.
Otro elemento que destaca es el del papel trascendental que representa la falta de continuidad espacial de los programas, sobre todo en el contexto de una metrópoli con interconexiones tan complicadas como la nuestra, lo cual hace estragos directos en el uso cotidiano que las mujeres hacen de la ciudad, pues mientras que en el Distrito Federal se tiene acceso a la justicia en instancias especializadas de delitos contra las mujeres, en el Estado de México se debe recurrir acudir a instancias generales en las que comúnmente las mujeres son re victimizadas, tal como se manifiesta en el siguiente testimonio.
0.00% 10.00% 20.00% 30.00% 40.00% 50.00%
Transporte Calle Paradero Otros SD
Grafica 3: Acoso sexual a mujeres por tipo de espacio.
3.3 El papel de la sociedad en la violencia simbólica contra las mujeres