• No results found

Using average rainfall data for yield prediction under irrigation

4.4 Rainfall Data Analysis

4.4.8 Using average rainfall data for yield prediction under irrigation

4.2.1. El concepto de reflejo

Es obvio que el aprendizaje está presente en muchos seres vivos, pero no todos nece- sitan de esta capacidad para sobrevivir. Un claro ejemplo lo tenemos en el reino ve- getal, muchas plantas realizan movimientos fototrópicos, como el girasol, pero no po- demos decir que estos sean aprendidos. Sin embargo, la posibilidad de emitir acciones espontáneas no se reduce a especies que carezcan de la capacidad de aprendizaje; en nuestro caso (y en muchas otras especies animales) existen multitud de ejemplos acerca de este tipo de comportamiento. Por ejemplo, tendemos a retirar la mano del fuego para no quemarnos o cerramos súbitamente los ojos ante un soplo de aire; estos movimientos involuntarios no aprendidos son conocidos como actos reflejos. Des- cartes (1596-1650) acuñó el término de Arco reflejo para referirse a la forma más bá- sica de procesar información. Grosso modo, en un movimiento reflejo simple estarían implicados cuatro elementos: el estímulo elicitador que desencadena la acción; una neurona sensorial que recibe la información desde exterior y la envía a la médula es- pinal, y una interneurona que envía la información desde la médula espinal a la neu- rona motora que finalmente se encarga de activar los músculos implicados en la res- puesta.

El reflejo es la forma más básica de conducta incondicionada, esto es, no apren- dida. No obstante, el que los reflejos no se aprendan no implica que no puedan ser modulados por el aprendizaje. De hecho, la conducta refleja nunca se repite de la mis- ma manera, la exposición repetida al estímulo elicitador del reflejo lleva a que el su- jeto bien disminuya o bien aumente su respuesta ante el estímulo. Estos dos fenóme- nos básicos de aprendizaje se denominan habituación y sensibilización, respectivamente.

4.2.2. Habituación y Sensibilización

Gracias a estos fenómenos multitud de organismos pueden gozar de una vida mucho más sencilla. Estamos continuamente expuestos a cientos de sonidos, olores, sen- saciones táctiles, etc., de los que en muchos casos apenas somos conscientes. Si res- pondiéramos siempre a todos los estímulos que se nos presentan la vida sería poco menos que imposible. Habituación y sensibilización son dos procesos opuestos que nos ayudan a regular nuestra respuesta ante el ambiente, permitiéndonos orga- nizarlo.

Un ejemplo, encuentras a un amigo por la calle, probablemente tenderás a cen- trarte en la conversación ignorando otros muchos estímulos que te rodean como el rui- do de los coches, o el olor que desprenden los tubos de escape. Esto es así porque la exposición repetida a dichos estímulos ha hecho que disminuyas tu respuesta ante ellos, ignorándolos, en el efecto conocido como habituación. Imagina ahora que vives en un piso encima de un bar de copas y que una noche intentas estudiar. El ruido de la música y la gente en la calle te hace muy difícil concentrarte. De hecho, a medida que transcurre el tiempo y continúa el ruido es probable que tu malestar aumente en vez de disminuir, resultándote prácticamente insoportable. Este efecto es el que llamamos de sensibilización.

En resumen, el descenso o incremento de la respuesta ante un estímulo elicitador como consecuencia de la experiencia repetida con él se conoce como efectos de ha- bituación y sensibilización, respectivamente. Cada uno de estos efectos posee las ca- racterísticas específicas que aparecen resumidas en la Tabla 4.1 y conocerlas nos ayudará a diferenciarlos y reconocerlos en cualquier situación.

Tabla 4.1. Aprendizaje acerca de un solo estímulo

Características de la habituación Características de la sensibilización

• Es específica del estímulo que se repite. • Se atenúa con el paso del tiempo sin es- timulación (recuperación espontánea). • A mayor frecuencia de repetición del es-

tímulo, mayor habituación.

• A menor intensidad del estímulo, mayor habituación.

• No es específica del estímulo que se re- pite. Sus efectos también se observan en otros estímulos diferentes al presentado. • A mayor intensidad del estímulo, mayor

sensibilización.

4.2.2.1. Características de la habituación

La habituación es específica del estímulo que se repite. Una vez establecida la habi- tuación, cualquier cambio de estímulo produce una reaparición de la respuesta habi- tuada, siendo la respuesta mayor cuanto más diferente sea el estímulo nuevo del estí- mulo original. Cuando conoces a una persona es posible que su perfume te llame la atención. A medida que repites contactos con esa persona dejas de notarlo, hasta el punto de que podrías pensar que ya no se perfuma. Eso es lo que llamamos habitua- ción. Sin embargo, cuando esa persona cambia de perfume lo notas enseguida, de-

mostrando que la habituación es específica del estímulo habituado; cuando éste cam- bia la habituación se atenúa o incluso desaparece si el estímulo nuevo es muy dife- rente al original.

Del mismo modo, una vez que se ha producido la habituación a un estímulo concreto, la presentación de un estímulo inmediatamente antes de la exposición al an- tiguo también lleva a una recuperación de la respuesta habituada en un fenómeno co- nocido como deshabituación (Thompson y Spencer, 1966).

Estas dos características resultan providenciales para distinguir la habituación de otros factores que no tienen que ver con el aprendizaje, como la fatiga o la adap- tación sensorial. Es posible que la ausencia de respuesta ante el perfume pudiera deberse a una estimulación excesiva de los receptores del olor que los hubiera agota- do. El hecho de que cuando cambia el estímulo reaparezca la respuesta demuestra que el problema no es de agotamiento, sino de habituación.

Efecto del paso del tiempo sobre la habituación. Cuando dejamos pasar el tiempo después de la habituación la respuesta habituada suele recuperarse al menos parcial- mente, produciéndose el fenómeno conocido como recuperación espontánea de la ha- bituación. En el ejemplo anterior, es fácil que después de un tiempo sin ver a esa per- sona nos vuelva a llamar la atención su perfume cuando volvamos a verla, aunque sigua usando el mismo de siempre.

Factores que determinan la rapidez de la habituación. Esencialmente están im- plicados dos factores, la frecuencia y la intensidad de estímulo. Por un lado, la rapidez de la habituación es una función directamente proporcional a la frecuencia de pre- sentación del estímulo. Es decir, cuanto mayor sea la frecuencia, más rápido se desa- rrollará la habituación puesto que dará lugar a menos recuperación espontánea entre presentaciones del estímulo.

Por otro lado, la rapidez de la habituación resulta inversamente proporcional a la intensidad del estímulo. Esto quiere decir que discurrirá más lentamente a medida que el estímulo sea más intenso. Cuando el perfume sea muy intenso la habituación se pro- ducirá más lentamente, e incluso puede llegar a producirse el efecto contrario, como veremos a continuación.

4.2.2.2. Características de la sensibilización

Terminábamos la habituación señalando que ésta se produce más difícilmente con estímulos muy intensos. De hecho, cuando la intensidad del estímulo es ex- cesiva se produce el efecto contrario, la sensibilización, o un aumento en la res- puesta refleja. Cuando la persona de la que hablábamos utiliza un perfume exce- sivamente intenso, tanto que llega a ser molesto, en vez de habituarnos al olor lo percibiremos cada vez con más intensidad y nos resultará cada vez más difícil- mente soportable.

La sensibilización no es específica del estímulo elicitador. Al contrario que la ha- bituación, la sensibilización se generaliza a muchos otros estímulos. Imaginemos que hemos ido al cine a ver una película de terror lo suficientemente buena como para cumplir su objetivo, aterrorizarnos. Cuando salgamos del cine es probable que nues- tra respuesta a un ruido intenso, a alguien que nos toca por detrás, al sonido de unos pasos que se acercan sea mucho más intensa de lo habitual.

4.2.2.3. Mecanismos de habituación y sensibilización

Hasta ahora hemos hablado de habituación y sensibilización como efectos conduc- tuales. Sin embargo, al inicio del capítulo señalábamos que aprendizaje y conducta no son la misma cosa por lo que vamos a dedicar unas líneas a los procesos que subyacen en la habituación y sensibilización. En general, se supone que los efectos de habitua- ción y sensibilización son en realidad el resultado de la suma de los procesos subya- centes, dependiendo el resultado de cuál de los dos procesos, el de sensibilización o el de habituación, tiene más fuerza en un momento determinado.

La teoría del proceso dual de Groves y Thompson (1970) presenta una aproxi- mación de cómo podrían funcionar tales mecanismos. Esta teoría sugiere que los pro- cesos de habituación y sensibilización actúan en partes distintas del sistema nervioso. Así, la habituación tendría lugar en el sistema estímulo-respuesta que se corresponde con el arco reflejo. Mientras, la sensibilización tendría lugar en el sistema de estado, todo lo que no forma parte del arco reflejo pero que influye en su reactividad. Así, la habituación actuaría aumentando el umbral específico de un arco reflejo concreto, pro- vocando un descenso en la respuesta. La sensibilización por otra parte supondría un descenso general en el umbral de respuesta que llevaría a que la respuesta ante cual- quier estímulo se facilitara, incluso cuando éste está habituado.

Related documents