II. Large-Scale Localization using Direct Matching
6. Active Correspondence Search for Direct Matching
7.3. Compact Models for Direct Matching
7.3.3. Using Compact Models to Reduce Memory Requirements
De acuerdo con lo estudiado anteriormente, los niños aprenden sin mayor dificultad a hablar; se podría decir que ellos llegan a disfrutar esta experiencia y que, poco a poco, sin muchas correcciones de parte de los adultos, logran dominar complicadas reglas
gramaticales. Surge entonces la inquietud de saber cómo es que se lleva a cabo este proceso, más aún si se observan ciertos patrones parejos en niños de diferentes lugares del mundo, sin importar su raza ni el nivel cultural al que pertenecen.
Hay tres teorías de cómo se produce esta adquisición lingüística:
a) Teoría de B. F. Skinner: Este psicólogo norteamericano postula que el
aprendizaje del lenguaje se da gracias a los refuerzos que le dan los padres y las personas que rodean al niño.
Afirma que cuando un niño dice una palabra que tiene sentido para la madre, por ejemplo «mamá», esta acepta y refuerza dicha palabra demostrando una serie de conductas agradables para el bebé, lo que favorecerá la repetición de la misma.
El lenguaje correcto se va dando en la medida de que los adultos refuerzan solo aquellas palabras que están dentro de los patrones lingüísticos de la comunidad. Este mismo proceso va a lograr que el niño aprenda a dar una correcta aplicación a las palabras que se le enseña, así por ejemplo: si le dice «auto» a una bicicleta, no recibirá el reforzamiento adecuado y se corregirá. El proceso de aprendizaje del lenguaje se va dando por «ensayo y error», de modo tal que poco a poco se va
dominando el tiempo, género y número correcto de las estructuras gramaticales que llegue a usar.
Actualmente, la mayoría de los lingüistas y psicólogos se inclinan a pensar que el simple reforzamiento no explica la velocidad, originalidad y exactitud de los niños para aprender a dominar su lengua materna, e incluso un segundo idioma, sin problemas de pronunciación y entonación; a diferencia de lo que ocurre con un adulto, quien al aprender un segundo idioma logra conocimientos adecuados de vocabulario y gramática, pero no siempre llega a dominar del todo la pronunciación y entonación.
b) Teoría de Noam Chomsky: Este lingüista y filósofo estadounidense asevera que el ser humano posee un mecanismo interno, un «órgano del lenguaje» o una estructura natural que sirve para procesar el habla; el cual le permite comprender las reglas básicas de la gramática, interpretar y descifrar lo que oye; y, construir y generar sus oraciones dentro de su propia lengua.
En la actualidad, la gran mayoría de los psicólogos aceptan que el niño nace ya con una capacidad biológica para adquirir y desarrollar el lenguaje, pero esta facultad como tal debe ser estimulada y motivada por su entorno; es decir, se necesita oír y hablar a otras personas para poder desarrollar y potenciar su
capacidad del lenguaje. Tanto los niños alemanes como los peruanos pasan por las mismas etapas de desarrollo de su lengua materna, pero naturalmente los niños peruanos crecen hablando en español y no en alemán.
No implica esto dejar de lado la importante influencia de un ambiente social adecuado, ya que sin él los niños tienen más dificultades para captar las palabras y reglas que les permiten aprender a comunicarse. Es por ello que los bebés criados en instituciones y que no disponen de un adulto a dedicación exclusiva, tardan mucho más en hablar que aquellos criados en el seno de una familia
adecuadamente constituida. Es más, se ha observado que los niños criados entre adultos (un hijo único o el mayor de los hermanos), tienden a presentar un lenguaje complejo mucho más rápidamente que otros niños de su misma edad cronológica. Por otro lado, los sordos que no pueden oírse a sí mismos, van a balbucear igual que los demás bebés, pero necesitan una capacitación especial para poder aprender a hablar.
c) Teoría de Jean Piaget: Este psicólogo experimental, filósofo y biólogo suizo resalta la prominencia racional del lenguaje y lo considera como uno de los diversos aspectos que integran la superestructura de la mente humana. El lenguaje es visto como un instrumento de la capacidad cognoscitiva y afectiva del individuo, lo que indica que el conocimiento lingüístico que el niño posee depende de su conocimiento del mundo.
Su estudio y sus teorías se basan en la siguiente clasificación:
El lenguaje egocéntrico:
a) La repetición o la ecolalia. b) El monólogo.
El lenguaje socializado:
d) La información adaptada. e) La crítica.
f) Las órdenes, los ruegos y las amenazas. g) Las preguntas.
h) Las respuestas.
El lenguaje egocéntrico: En esta clasificación de lenguaje, el niño no se centra en conocer a quién habla, tampoco se preocupa o nota si es escuchado; por lo tanto, es egocéntrico porque el niño habla solo de sí mismo y para sí mismo. En consecuencia y sobre todo tiene este nombre específico porque no intenta ponerse en el punto de vista de su interlocutor u oyente, sino que expresa lo que él percibe de su entorno; por lo tanto, el niño solo espera del receptor una supuesta atención o alguna actitud superficial, hechos suficientes que le darán al niño la falsa idea de que es atendido, escuchado y, especialmente, entendido.
- La repetición o la ecolalia: Es otro tipo de lenguaje en el que el niño repite construcciones lingüísticas, tanto sílabas, sonidos vocálicos o palabras, los cuales ha oído previamente, acción que realiza aunque estas no posean alguna
significación para él; por lo que las reproduce de forma reiterada solo por el placer y la satisfacción de hablar, sin ser su intención específica dirigirlas a otra persona. Desde una perspectiva social, la imitación en el lenguaje se asemeja a una
confusión entre el yo y el no-yo del niño, de tal forma que este se equipara con el ser copiado, sin percatarse que lo que está haciendo es una imitación; es decir que él lo repite admitiendo que lo que está efectuando es expresar una idea suya.
- El monólogo: Esta clase de lenguaje es aquella en la que el niño se comunica como si pensase en voz alta; es decir que habla consigo mismo. Aquí, él no
intercambia conversación con otra persona ni se orienta específicamente a alguien; por lo que estas construcciones lingüísticas expresadas están desprovistas de un propósito dentro de la función comunicativa social y solo sirven para ir a la par con la acción que realiza o reemplazarla. Por lo tanto, para el hablante niño, las
palabras que usa están mucho más relacionadas a la acción que este efectúa, en contraposición a la función que esta desempeña en el adulto; así, de este hecho surgen dos resultados trascendentales: en primer lugar, el niño se ve forzado a hablar mientras realiza cualquiera de sus actos, incluso cuando no hay nadie aparte de él, esto para ir a la par con su acción; en segundo lugar, el niño está en la
capacidad de utilizar el lenguaje con el fin de crear, elaborar y ejecutar lo que su acción no tiene la potestad para ejecutar por sí misma, con lo que logra producir así un mundo fáctico o real por medio de la palabra, lo que dentro del ámbito de la psicología se denomina como fabulación. Todo esto se suscita en el lenguaje sin tener contacto con las personas ni con las cosas; es decir, es el uso del lenguaje del niño consigo mismo, lo que se denomina como un lenguaje mágico.
- El monólogo colectivo o dual: Este tipo de lenguaje se da entre dos o más niños, donde el primero expresa y une al otro niño con su acción o lo involucra en su pensamiento transitorio; pero esto se da sin ser su objetivo final intencionado el ser oído o comprendido realmente por este. Por lo tanto, la perspectiva del oyente o receptor es irrelevante; aquí el oyente solo funciona como un motivador o un incitante, ya que se suma al placer de hablar por hablar, el de monologar ante otros. Se cree que en el monólogo colectivo o dual todo el mundo escucha para descifrar
los mensajes, pero las ideas y frases dichas son solo expresiones en voz alta del pensamiento de los integrantes del grupo, donde cada uno manifiesta sus percepciones, sin tener las ambiciones reales de intentar comunicar algo a los demás. Esta característica es la que le da el nombre de monólogo colectivo o dual, ya que la intervención del otro no tiene importancia porque el hablante se centra únicamente en lo que él dice.
El lenguaje socializado:
- La información adaptada: Es un tipo de lenguaje en el que el niño busca e intenta comunicar su pensamiento, expresándole con un fin informativo al interlocutor u oyente algo que sea de su interés y que influya en su
comportamiento; situación específica que lo puede llevar al intercambio de
información, la discusión o la colaboración dentro de un determinado contexto. En consecuencia, la información se orienta hacia un interlocutor o receptor específico, quien no se puede intercambiar con otra persona que aparece en la escena; es decir, si el oyente no entiende lo que el niño le dice, este trata de darse a entender
insistentemente hasta que logra ser comprendido por su interlocutor.
- La crítica y la burla: Es un tipo de lenguaje en el que se presenta un análisis de las observaciones y percepciones acerca del trabajo o los actos referentes al comportamiento de los demás, las que son conductas características y directas de un interlocutor; las cuales tienen como finalidad determinar la supremacía del yo y despreciar o menospreciar al otro. La tarea específica de la crítica y la burla, más allá de pretender comunicar el pensamiento, es complacer las necesidades
tales como la combatividad o rivalidad con los otros infantes de su entorno; así como el amor propio o la autoestima. Por lo general, este tipo de lenguaje contiene muchos juicios de valor y razonamientos que son muy subjetivos; por lo tanto, no escapan de tener cargas emocionales positivas como negativas, los cuales en algunos casos, rompen por completo con la realidad.
- Las órdenes, los ruegos y las amenazas: En esta otra clase de lenguaje, notamos que principalmente el lenguaje utilizado por el niño tiene una finalidad lúdica; es decir, concerniente al juego. En consecuencia, el intercambio intelectual de los mensajes transmitidos por él, en este caso particular representado en el intercambio de información adaptada, es exiguo; en tanto que lo que queda del lenguaje socializado es empleado en esta categoría de manera primordial. Es fácil distinguir cuáles son las órdenes y cuáles son las amenazas; sin embargo, es preciso hacer algunos reconocimientos que las diferencien; así se definen con el nombre de «ruegos» a la totalidad de aquellas solicitudes hechas en forma imperativa; en cambio los pedidos hechos con el tono interrogativo característico se consideran dentro del grupo denominado como preguntas.
- Las preguntas: Este es otro tipo de lenguaje en el cual la mayoría de los cuestionamientos o preguntas se hacen de niño a niño, quizás cuando juegan o intercambian conductas, los cuales esperan alguna clase de respuesta; por lo tanto y con estas características, a los cuestionamientos se los incluye como parte del lenguaje socializado. Sin embargo, debemos tener la capacidad para distinguir estas de aquellas preguntas que no requieren ninguna respuesta del oyente, ya que el niño que se cuestiona se responde solo; por lo tanto, estos cuestionamientos hechos
por el niño como parte de su lenguaje vendrían a ser lo que conocemos con el nombre de monólogo.
- Las respuestas: En esta clase de lenguaje percibimos lo que son las respuestas como consecuencia de las preguntas propiamente dichas; es decir, aquellas que se perciben con la entonación del signo de interrogación, y también a los mandatos imperativos; y no a aquellas contestaciones que se dan en el desarrollo de los diálogos o las conversaciones, las cuales estarían consideradas dentro de la clase de «información adaptada». Estas réplicas no conforman el lenguaje irreflexivo o espontáneo del niño; entonces sería necesario que las personas de su entorno inmediato interactúen con más dinamismo, con lo que lo motivarían de forma más insistente al hacerle más preguntas para que este pretenda responderlas y así hable más, aumentando así la cantidad del lenguaje socializado utilizado por este.
En definitiva, el lenguaje egocéntrico que se presenta en los primeros años de vida disminuye conforme el niño va adquiriendo mayor edad cronológica. Por lo tanto, es hasta la edad de los 7 años cuando los niños comienzan a pensar de una forma más consciente, con lo que logran actuar y utilizar el lenguaje de una manera un tanto más egocéntrica del uso que hacen de este los adultos.
Así, el aumento del porcentaje del lenguaje egocéntrico que el niño utilice en su actividad lingüística depende de dos factores determinantes: (1) de la labor del mismo niño; (2) así como también de la incidencia de las personas de su entorno o el de su mismo medio circundante. Comúnmente, el lenguaje egocéntrico se acrecienta cuando el niño juega (especialmente en actividades lúdicas de imaginación);
mientras que se aminora en los hechos o actividades que para él formen y representen algún tipo de trabajo. Con respecto a la interacción del niño con la sociedad, su lenguaje egocéntrico se reducirá en el momento que este interactúe o colabore con las demás personas, sean niños como él o todos los demás miembros de la comunidad de hablantes. Este notable cambio lingüístico también se dará en el momento que el adulto motive el habla del niño, motivando y requiriendo así la conversación y el diálogo entre ambos.
Según Piaget, en todos los infantes que hablan, quienes son menores de 7 años, se concreta la comprensión del lenguaje solo mientras se encuentren representaciones mentales idénticas y preexistentes tanto en el que habla o utiliza la lengua que conoce y domina como en el que lo escucha y decodifica. Por lo tanto, es luego de los 7 u 8 años del infante cuando este inicia propiamente su vida social; es decir, es en esta edad cuando comienza el verdadero y trascendental uso del lenguaje.
d) Teoría de Lev Semiónovich Vygotski: El psicólogo ruso Vygotski publicó en 1934 su obra Pensamiento y lenguaje, pero su mayor influencia y lo que le ha dado trascendencia le sobrevino con su traducción de esta al inglés en el año 1962. Para Vygotski, el desarrollo cognoscitivo humano se produce mediante procesos de intercambio y transmisión del conocimiento en un medio comunicativo y social, el cual no es otra cosa que la cultura. Es decir, la transmisión de los conocimientos de la cultura se realiza a través del lenguaje; por lo tanto, es el lenguaje el principal vehículo o medio para transmitir esos procesos y es lo que influye de forma determinante en el desarrollo de la mente humana.
Según Vygotski, todas las funciones mentales, propias de las capacidades humanas, se interpretan o conceptualizan como reglas sociales interiorizadas o concebidas subjetivamente por el hombre; las cuales son los efectos de una cesión de conciencia. En consecuencia, el lenguaje y el pensamiento son dos actividades diferentes, que a su vez tienen divergentes procedencias; y que, por lo tanto, dentro de todo el proceso de evolución humana se lleva a cabo una interrelación funcional entre ambos. Así, cuando pensamos, nuestras ideas se van verbalizando o tomando una forma lingüística; mientras que el habla se va haciendo racional porque
expresamos nuestros pensamientos de forma coherente, de tal manera que así concebimos, regulamos y planificamos todas nuestras acciones. Por lo tanto, se concluye que el pensamiento no está subordinado al lenguaje, sino que está influido y complementado por él.
Para Vygotski, el lenguaje infantil de forma inicial es social (una de las maneras de comunicación con los adultos), además de ser extrínseca en forma y función; sin embargo, poco a poco el lenguaje del niño se compenetra con él mismo, se
interioriza y transita a través de un periodo egocéntrico con una manera de
manifestación externa, pero a su vez con una función interna. En definitiva, este tipo de lenguaje se convierte en pensamiento verbal, el cual posee una forma interna.