Camila y Fernando se casaron a los 28 años por el civil, iban al mismo colegio, pero cuando fueron compañeros de scout se conocieron y empezaron a pololear, al que asistían cerca de la casa donde vivían sus padres. Camila me relata que luego de volver de hacer un máster en Barcelona, comenzaron a hablar el tema de tener hijos, no de adoptar. Para esto trataron por la vía biológica, teniendo complicaciones la madre, por lo que no pudo quedar embarazada. Realizaron varios intentos con inseminaciones, que fallaron, aunque Camila advierte que tampoco estaban tan “urgidos”, porque igual eran jóvenes. Mientras tanto, entremedio de las operaciones y tratamientos de Camila para poder quedar embarazada, la pareja comenzó a hablar y considerar de la opción de adoptar.
Entonces, asisten a las charlas que se dan en Sename y salieron un poco enojados, porque les dijeron, “ustedes son muy jóvenes”. Esto último asociado a que no habían vivido ningún duelo por el hecho de no poder tener hijos biológicos. Sintieron como matrimonio un poco de desilusión por que no surgieron efecto los tratamientos que tomaron. Por esto, Camila señala que continuaron intentando por los dos caminos en paralelo, el de los tratamientos y el de la adopción. La madre precisa que “en ese sentido nosotros no vivimos el duelo” por no poder tener hijos biológicos, quizás por ser jóvenes, pero no era tema, aunque al parecer para Sename sí.
Ya enfocados en la adopción de un niño/a, la familia Díaz Undurraga empieza a tomar más en serio la decisión y opción de adoptar, considerando eso sí engorrosos los trámites para ella. Pese a esto, como familia tenían el deseo de ser padres, en palabras de Camila “era simple, queríamos
tener un hijo, y queríamos tener un hijo, una guagua, ese era el tema, no queríamos tampoco un hijo más grande”.
De lo anterior se aprecia que las expectativas que tenían Camila y Fernando eran algo herméticas. Finalmente, y terminado todo el proceso de la adopción, llegó su hija Matilde a los diez meses de edad. A su vez, es preciso no olvidar y resaltar que Fernando entendía la adopción como un proceso normal o natural, siendo para él simplemente otra alternativa de hacer familia.
81 La necesidad de ser padres en la familia Díaz Undurraga, la explica la madre con estas palabras: “yo creo, que la edad no más, y ver que los demás estaban haciendo familia” esto en relación a su grupo de amigos y familiares de la misma edad. Asimismo, esta pareja reconoce que existió una transformación en su familia con la llegada de Matilde, donde podemos apreciar desde la perspectiva de Fernando lo siguiente: “yo creo que lo principal es, que uno pasa de una etapa, como bien
individualista yo creo, y centrada en el otro, pero principalmente en uno (…) es como eso, a ¿cómo se llama?, a centrarse en el hijo que llega po´”. En definitiva, para el matrimonio conformado por Fernando y
Camila, la llegada de Matilde significó cambiar sus prioridades, destinando mucho más tiempo a su hija y familia, a diferencia de los tiempos que manejaban antes de convertirse en padres. Cambiaron ciertos hábitos como el acostarse tarde y levantarse tarde, no almorzar o comer cualquier cosa, por el bienestar de Matilde, logrando ser más saludables y ordenados en su alimentación.
Sin duda, el matrimonio interpreta las transformaciones en su familia como algo bonito por la sensación de familia que tienen tras la llegada de Matilde, pues, ahora son tres. Así también, esta sensación la describen como algo muy agradable, que les da felicidad. Por otro lado, ambos padres coinciden en que la organización del tiempo, es uno de los puntos más difíciles de asumir la paternidad.
En cuanto a las tensiones o problemas generados por la idea de adoptar en las familias de Camila y Fernando, estos fueron menores y predecibles, puesto que se relacionan con la edad que tenían (siendo bastante jóvenes en ese momento) y el hecho de no persistir con los tratamientos médicos.
El significado de familia para el matrimonio Díaz Undurraga es explicado por Camila a partir de la llegada de su hija, porque es en esa época donde la pareja decide casarse por la iglesia, y con este rito religioso, logran por una parte unir sus vidas y consolidar de alguna manera su familia, pero más relevante que eso resulta la idea de un “hecho concreto” tras la adopción de Matilde, que es el haberse convertido en padres, vivenciar la parentalidad, y el centro por tanto está en otro lugar, que sería la familia: padre, madre e hija.
82 Además, Camila precisa que la percepción de su vida familiar a partir de la incorporación de Matilde, se relaciona con una sensación de bienestar, que, al sumar y restar, considerando el sacrificio que involucra la crianza de una hija, así como la postergación del tiempo y otros aspectos, es muy bueno para ellos.
Sobre la familia Díaz Undurraga particularmente se debe recalcar que ambos fueron padres a los 35 años, por tanto, la variable edad resulta muy importante de tener en consideración para la construcción de la narrativa familiar. En consecuencia, Camila y Fernando, no alcanzaron a enfrentarse a exigencias o presiones a nivel social y cultural por tener hijos.
Dentro de ese marco y según comentó Fernando: se adopta para ser padre o porque se quiere un hijo y no por caridad. En cuanto a la relación que tienen con su hija, es bastante demostrativa con cariños y abrazos en el ámbito afectivo, así como también de apoyo y contención.
Al observar las prácticas familiares para estos padres en un día tipo se puede ver que Fernando sale más temprano al trabajo y la mamá se queda levantando a su hija, vistiéndola para ir al colegio. Existe una nana que cuida a Matilde. Por la tarde Camila llega a las seis del trabajo, por tanto, en la semana Matilde pasa mayor cantidad de tiempo con su madre, pero el fin de semana se invierte esa relación, ya que Camila, se encuentra estudiando un diplomado y tiene que asistir sábado por medio, días en que Fernando pasa todo el día junto a Matilde.
En torno a esto, la madre menciona, que existe una relación muy buena entre hija y padre, donde ella observa al llegar el día sábado de su diplomado una conexión sumamente especial entre padre e hija, en ciertas ocasiones Matilde le dice que ella (Camila) no sabe lo que ha conversado con su padre, teniendo una especie de relación de complicidad padre hija muy bonita según Camila.
Además, los padres me señalan que Matilde asiste a un jardín infantil desde las ocho de la mañana hasta un cuarto para la una de la tarde, por eso en la mañana y en la tarde la pasa a buscar y a dejar el furgón escolar, regresando de vuelta como a eso de las trece horas, horario en que la nana espera a la niña en la entrada del edificio.
En cuanto a las consultas médicas a las que llevan regularmente a su hija, el matrimonio Díaz Undurraga, expresa que al doctor la lleva cualquiera de los dos, dependiendo quien pueda, a las
83 reuniones de apoderados van los dos, a las juntas o reuniones con familiares o amigos también van los dos, y ambos participan en los cumpleaños que es invitada Matilde por sus compañeras/os, aun cuando Fernando reconoce que le aburren los cumpleaños de niños/as. Camila afirma que no tiene problema en ir sola con su hija a los cumpleaños que sea invitada. En este sentido, Fernando destaca que su esposa tiene mayores habilidades sociales, sin tener inconvenientes para hablar con gente que no conoce.
En resumen, existe una relación sumamente buena de Matilde con familiares y amigos de la familia Díaz Undurraga. Disfruta de asados familiares, “carretes” de día, lo pasa muy bien y es muy cercana a abuelos y tíos.
Sobre la comunicación con Matilde, los padres narran que se da en cosas más bien cotidianas, ya que su hija, no cuenta mucho, por su edad (cuatro años a la entrevista). Por ejemplo, su madre dice: “Si quiere contar cuenta, si no, no cuenta”. Mientras que su padre aporta “y en general, las
conversaciones que tenemos ahora, son pa responderle dudas que tiene”. Ya que nos cuenta que Matilde está
en la edad de los por qué.
Por otra parte, según Camila, su hija tiene su carácter y da sus argumentos, añadiendo también que, en el día a día con su hija, ellos tratan de enseñarle según lo que vaya pasando. Y en ese sentido, destacan que los valores que ellos consideran importantes de transmitir a Matilde son el respeto, que se sepa relacionar, que pida las cosas por favor. Igualmente, el valor de la responsabilidad que aparece hacia el final de la reflexión.
En definitiva, los padres de Matilde, le enseñan, dan consejos y entregan valores de forma inicial, por la etapa de desarrollo en la que ella se encuentra. Como complemento para esta sección, los padres hablan también de comenzar a enseñarle a su hija a conocer su cuerpo, sus partes íntimas, para que no tenga ningún problema a futuro de abuso u otra índole.
En cuanto a los lugares que frecuentan con Matilde, son principalmente la casa de parientes y abuelos, lugar donde siente más confianza su hija. A plazas y parques le gusta mucho ir también. Dentro de ese marco, me relatan Fernando y Camila que el proceso de integración en la familia extensa de parte de Matilde ha sido súper natural. “Para mí, súper natural, eso ha sido, si (…) De
hecho, como que para mí, no ha significado ningún esfuerzo, en que, ni que la acepten, ni nada, así muy natural (…) Súper fluido, nunca he sentido como rechazo, porque si es adoptada o no” (Relato madre familia 3, ESE
84 Asimismo, Camila narra que Matilde se desenvuelve bien en el ambiente escolar, tiene hartas amigas, está bien integrada. Por su personalidad, es una niña bien sociable. Tiene también atributos de líder según sus profesores. “Y a veces, cuando vamos al colegio también, ¡Hola Matilde!, ¡y como que la conoce harta gente y a veces, uy! ¿Quién es esta persona?, de repente, a mí me sorprendía eso, que ella ya tuviera como su (…) Encontraba raro eso, que ella ya tuviera personas que conociera, y que yo no conociera (Madre) Como su mundo (…) Hemos tenido, entrevista con las profesoras antes del jardín, ahora del colegio, y siempre nos dicen lo mismo, que tiene, que es como líder dentro del grupo (Padre) Si, es bien líder” (Madre).
En virtud de lo expuesto hasta aquí, Fernando reflexiona acerca de cómo han sido todos estos años desde que adoptaron, señalándolo como un continuo aprendizaje, donde han podido resolver temores y rollos que ellos tenían en el proceso de adopción hasta ser padres de Matilde. Mientras que Camila reflexiona que han sido años intensos, de crecimiento y madurez.
Por último, para la familia Díaz Undurraga, el significado de haber adoptado lo reconocen como un regalo, ya que según ellos “después el tema de haber adoptado pasa a un segundo plano”, lo más importante es ser papás. Anhelan como familia que Matilde sea feliz.
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