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El valor clínico de una prueba está relacionado con su especificidad, su sensibilidad y la frecuencia de la enfermedad entre la población probada. La enzimología sérica proporciona una ayuda para establecer el diagnostico, controlar el curso y demostrar una enfermedad. Se caracteriza por valores anormales de una o varias enzimas, distinguiéndose de esa manera enfermedades clínicas semejantes que se diferencian por las concentraciones de las respectivas enzimas (26) (27).

En el presente informe se determinó la glicemia sérica en pobladores adultos de ambos sexos del Centro Poblado El Carmelo en el distrito de Virú. La determinación de la actividad de la glucosa en suero es importante en el diagnóstico de algunas enfermedades, como la Diabetes Mellitus (DM) que es consecuencia de un trastorno de la insulina y se caracteriza por un incremento de los niveles de glucosa sanguínea, hiperglucemia. Actualmente, la Diabetes se ha convertido en un problema de salud pública, siendo considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), dentro de un conjunto de patologías denominado Síndrome Metabólico. La DM y las enfermedades cardiovasculares son las causas del incremento de la mortalidad relacionada con la obesidad y estilos de vida sedentarios en todo el mundo (28).

En el Perú la prevalencia de Diabetes Mellitus es de 1 a 8% de la población general, encontrándose a Piura y Lima como los más afectados. Se menciona que en la actualidad la D M afecta a más de un millón de peruanos y menos de la mitad han sido diagnosticados. Un estudio publicado por Untiveros, Núñez y Zegarra en Lima (Perú) en el 2004 encontró que la edad promedio de los pacientes diabéticos fue de 64.56 años. Dentro de los factores de riesgo se menciona principalmente antecedentes familiares de diabetes (p. ej., progenitor o hermano con D M Tipo II), obesidad (índice de masa corporal 25 kg/m2), inactividad física y malos hábitos, Hipertensión (presión arterial 140/90 mmHg), y antecedentes de DM gestacional. En la encuesta (ANEXO 4) realizada a los pobladores adultos del Centro Poblado El Carmelo del distrito Virú, manifestaron no presentar Diabetes Mellitus esto podría deberse al estilo de vida más sano, donde en su mayoría no consumen

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siendo este uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de este tipo de problema de salud (29).

Según los resultados obtenidos, se observa en el cuadro N° 1 y gráfico N° 1, que de los pobladores adultos que asistieron, el 63.8 % fueron de sexo femenino, en tanto que el 36.3% de sexo masculino. Determinándose que la mayoría fueron de sexo femenino, esto puede deberse a diferentes factores demográficos y socioculturales, como que la población masculina realiza actividades laborales mientras que la población femenina al ser en su mayoría amas de casa cuentan con mayor disponibilidad de tiempo para participar en este tipo de campañas de salud (28)(30).

De acuerdo con el cuadro N° 2 y gráfico N° 2, muestra que de las 80 personas, el 70.0 % se encuentra con un nivel de concentración sérica de glucosa normal (70-110 mg/dL), el 26.3 % presentan una elevación (>110 mg/dL), en tanto que de la misma el 3.8 % obtienen nivel disminuido (< 70 mg/dL).Determinándose que la mayoría de los pobladores adultos obtienen nivel normal de concentración sérica de glucosa. Según la encuesta (ANEXO 4) manifiestan tener un estilo de vida que incluye actividad física diaria y no consumir productos nocivos en exceso como el alcohol, tabaco y café; los cuales al consumirse en exceso podría alterar los niveles de glucosa pero de una forma no significativa. Asimismo debido a que la mayor parte de los pobladores del Centro Poblado El Carmelo se dedican a la agricultura, no consumen alimentos ricos en carbohidratos, grasas y proteínas (como es el caso de las carnes rojas); siendo reemplazados por otro tipo de alimentos como verduras (lechuga, zanahoria, rabanito y brócoli), frutas (manzana, fresa), menestras, pescado, huevos; esto podría contribuir a mantener los niveles de glucosa dentro de los valores normales. Como se sabe el consumo excesivo de glúcidos puede favorecer una obesidad de origen alimenticio, ya que este es convertido en triglicéridos en el hígado. La insulina es una hormona que también juega un papel importante en la asimilación de las grasas y su fijación (lipogenesis) a nivel de los adipocitos o células grasas. Cuando la producción de

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Sin embargo, después de la ingesta de alimentos los niveles de glucosa aumentan favoreciendo la diabetes y la obesidad. Los glúcidos lentos (cereales, patatas y pan) que no producen aumento de la insulina, en exceso pueden traer las mismas consecuencias. Una comida rica en proteínas aumenta secreción de insulina y el exceso de esqueletos de carbono de aminoácidos puede ser convertido a carbohidratos y grasa (31).

Así mismo, según la encuesta (ANEXO 4) la mayoría refieren no tener problemas relacionados con Diabetes Mellitus, Hipertensión y Hipercolesterolemia, además no toman bebidas alcohólicas, café, ni consumen tabaco de manera frecuente, datos importantes que se plasman en los resultados obtenidos para glucosa puesto que la mayor parte de la población objeto de estudio se encuentra dentro del rango de valores normales de glicemia. Evidenciando un buen funcionamiento de los mecanismos de regulación de carbohidratos, por lo cual ciertos órganos inician procesos metabólicos, obteniendo glucosa de los alimentos y convirtiéndola en glucógeno en el hígado para su almacenamiento en los músculos, controlado siempre por la hormona insulina, alcanzando un equilibrio Tener en cuenta que los pobladores tienen un peso dentro de lo normal y con un mejor estado nutricional, evidenciándose en los resultados (32).

La glucosa es la fuente de energía celular más importante para el funcionamiento normal de los órganos del cuerpo que se encuentra presente en casi todos los tejidos del organismo. Muchos tejidos sólo pueden utilizar grasas o proteínas como fuente de energía, pero otros, como el cerebro y los eritrocitos, sólo pueden utilizar la glucosa. Esta se almacena en el cuerpo como glucógeno (en el hígado), el cual se moviliza y se convierte en glucosa por la

glucogenolisis cuando la concentración de glucosa en sangre es baja. La glucosa también puede producirse a partir de precursores no carbohidratos, como piruvato, aminoácidos y glicerol, así como por gluconeogénesis, que mantiene las concentraciones de glucosa en sangre, por ejemplo durante los periodos de hambre y ejercicio intenso (33).

Un complejo sistema hormonal y enzimático regula la gluconeogénesis, la glucogenogénesis, la glucogenolisis y la lipólisis con el objetivo de mantener la

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después de comer, la glucosa es transportada a la célula β pancreática vía el GLUT2, es fosforilada por la glucokinasa y metabolizada mediante glicolisis. Como consecuencia se incrementa la relación ATP/ADP, cerrándose los canales de K-ATP, se despolariza la membrana celular y se abren los canales de Ca+2, produciéndose la secreción de insulina. De forma contraria, el descenso de la glucemia provoca una disminución del metabolismo de la glucosa en la célula β pancreática, se reduce la relación ATP/ADP abriéndose los canales K-ATP, se hiperpolariza la membrana y se cierran los canales de Ca+2 reduciendo la secreción de insulina. El hígado actúa como un tampón situado entre el intestino y la sangre. En la fase postprandial, tras llenarse los depósitos hepáticos de glucógeno, la glucosa llegará al músculo donde se constituirán los depósitos de glucógeno muscular y el exceso penetrará en el tejido adiposo, donde se almacena tras metabolizarse a ácidos grasos

(34).

En relación a hiperglucemia, las causas más probables del aumento de los niveles de glucosa (> 110 mg/dL), puede estar asociado con la Diabetes Mellitus (DM) y con la hiperactividad de las glándulas adrenales, tiroides o pituitaria; así mismo en etapas fisiológicas de la vida como el embarazo, y en condiciones de estrés, consumo de medicamentos, donde se producen incrementos séricos de la glucosa (35).

Entre las afecciones que sugieren los niveles elevados de la glucosa tenemos principalmente a la Diabetes Mellitus, el cual es un desorden metabólico de múltiples etiologías, caracterizado por hiperglucemia crónica con disturbios en el metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas y que resulta de defectos en la secreción y/o en la acción de la insulina (35).

La determinación de la concentración de la Glucosa es útil para el monitoreo de enfermedades como la Diabetes Mellitus, donde la elevación de la glucosa se debe a la incapacidad de la célula beta para mantener una tasa de secreción de insulina que permita la utilización de glucosa en el músculo e inhiba la producción hepática de glucosa(22).

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Según Javier A, Ricardo Rey y otros, en su estudio clínico relacionado con el control estricto de la glucemia como objetivo central en la prevención de la diabetes tipo 2 (Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, 2008), manifiesta que el control del nivel de glucosa en la sangre cumple un papel importa para diagnosticar su presencia y las grandes repercusiones en la salud que trae consigo esta enfermedad. Por lo tanto la glicemia es un análisis muy discriminativo y útil que se debe realizar de forma bastante rutinaria (22).

Según la Asociación Americana de Diabetes se clasifica en Diabetes Mellitus tipo 1 y Diabetes Mellitus tipo 2 (15).

La Diabetes Mellitus tipo I (diabetes juvenil) se caracterizada por una destrucción de las células beta pancreáticas, deficiencia absoluta de insulina, tendencia a la cetoacidosis y necesidad de tratamiento con insulina para vivir (insulinodependientes).Se distingue dos sub-grupos: Diabetes autoinmune, esta forma también se asocia a genes HLA, posee marcadores positivos en un 85-95% de los casos, anticuerpos antiislotes (ICAs), antiGADs (decarboxilasa del ac. Glutámico), anti tirosina fosfatasas IA2 e IA2 ß; y la Diabetes idiopática, que tiene igual comportamiento metabólico, pero sin asociación con marcadores de autoinmunidad ni de HLA (36).

La Diabetes Mellitus tipo II es un grupo heterogéneo de trastornos que se caracteriza por grados variables de resistencia a la insulina, trastorno de la secreción de ésta y aumento de la producción de glucosa (36).

Tiene una prevalencia en la población mundial entre el 2 a 5%. Dentro de todo ello resalta el grupo de personas mayores de 65 años, en donde la prevalencia de esta enfermedad llega a ser de hasta 20 %. En otras palabras, ello nos demuestra que 1 de cada 5 ancianos presentan diabetes. En el año 2010, se han registrado 55.4 millones de personas con Diabetes que viven en América, de los cuales 18 millones están en América Central y Sur y 37.4 millones en Norte América y El Caribe (37).

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Los Factores de riesgo de Diabetes Mellitus tipo II son los antecedentes familiares de diabetes, obesidad (índice de masa corporal 25 kg/m2) , inactividad física, raza o etnicidad (p. ej., afroestadounidense, hispanoestadounidense, etc) , antecedentes de DM gestacional o nacimiento de un niño que pesa >4 kg, hipertensión (presión arterial 140/90 mmHg), concentración de colesterol de HDL 35 mg/100 ml (0.90 mmol/L), concentración de triglicéridos 250mg/100 ml (2.82 mmol/L) o ambas cosas, síndrome de ovario poliquístico o acantosis nigricans y antecedentes de enfermedad vascular (36).

Entre los principales factores de riesgo de desarrollar Diabetes Mellitus tipo II se encuentra la falta de ejercicio (ANEXO 4) que no es muy común en la población en estudio. El ejercicio físico es un potente estimulador del consumo de glucosa por parte del tejido muscular, también estimula el sistema simpático, el cual en respuesta, provoca una rápida inhibición α-adrenérgica de la secreción de insulina, y como se mencionó antes, los niveles plasmáticos de insulina disminuyen al tiempo que se produce un incremento de los niveles plasmáticos de las hormonas contrarreguladoras (epinefrina, norepinefrina, glucagon, hormona de crecimiento, cortisol).La pequeña cantidad de insulina remanente es insuficiente para prevenir la gluconeogénesis, la glucogenólisis y la lipólisis, pero facilita la utilización de glucosa en el músculo activo. Como resultado la glucemia se encuentra estable (38).

El ejercicio tiene un rol en la intervención efectiva para la prevención y tratamiento de la Diabetes Mellitus tipo II, debido a que resulta en una mejora diaria en el control de la glucosa sanguínea y, por lo tanto, en una disminución en la hemoglobina glicosilada. El entrenamiento mejora la sensibilidad a la insulina y puede ser responsable de aumentar la afinidad por el receptor de insulina. Así mismo interviene en la reducción de la presión sanguínea en personas hipertensas y mejoras en el perfil lípídico disminuyendo el riesgo cardiovascular (38).

A largo plazo, la actividad física practicada en forma regular podría prevenir, demorar o corregir el desarrollo de los cambios fisiológicos o bioquímicos que ocurren con una vida sedentaria, y que están asociados con un mayor riesgo de intolerancia a la glucosa y de

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Diabetes Mellitus tipo II. Como se menciona en el estudio clínico de José Hernández Rodríguez (Instituto Nacional de Endocrinología de la Habana)titulado “Papel del ejercicio físico en las personas con diabetes mellitus (Cuba-2010)” donde se concluye que el ejercicio físico es un pilar fundamental en el tratamiento de la diabetes mellitus, incluso en su prevención. Esto es debido a que trae múltiples beneficios al paciente con diabetes mellitus, entre los que se destaca la mejoría del control metabólico, así como el retraso en la aparición de enfermedades cardiovasculares y la mejoría en el bienestar y la calidad de vida de aquellos que lo practican, entre otros. Además, en los no diabéticos puede ayudar a prevenir la enfermedad (39).

También se obtuvo tanto en el cuadro N° 3 y N° 4 un 2.5 % de niveles disminuidos de glucosa según edad y sexo. Aunque es raro encontrar niveles bajos de glucosa pueden ocurrir y pueden estar relacionados con el ayuno prolongado (el organismo sigue utilizando la glucosa, una vez que ya no queda glucosa en el hígado para producirla), desgaste físico, trastornos digestivos, presencia de enfermedades endocrinas, hepáticas, genéticas y neoplásicas. También está relacionado con el consumo de bebidas alcohólicas (inhiben la glucogenolisis), medicamentos (antiinflamatorios, antipiréticos, antihipertensivos, antidepresivos). Según la encuesta (ANEXO 4) los pobladores manifestaron el consumo de medicamentos como los analgésicos, sin prescripción alguna, en su mayoría los Salicilatos, especialmente la Aspirina, que utilizan en resfriados o alguna dolencia; esto podría contribuir a disminuir los niveles de glucosa. Esto se da debido a que el medicamento bloquea la acción de una enzima llamada serina quinasa IKKbeta (esta está implicada en la inflamación tisular y la resistencia a la insulina) y que ésta causa mayor sensibilidad a la insulina, lo que conlleva al descenso en los niveles de glicemia (40)(41).

En el cuadro N° 3 y grafico N° 3, población estuvo dividida en 5 grupos etáreos con rangos de edad de: 18-30, 31-40, 41-50, 51-60, 61-70 años, se encontró que el 12.5 % de los pobladores adultos tienen nivel normal de concentración sérica de glucosa y a la vez tienen entre 18 a 30 años de edad, el 21.3 % obtienen nivel normal de glucosa y tienen entre 31 a 40 años de edad, en tanto que el 26.3 % tienen nivel normal de concentración sérica de glucosa y a la vez tienen entre 41 a 50 años de edad. Así mismo se observó una elevación

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del nivel de glucosa de 10 % y tienen entre 51 a 60 años de edad. A medida que la edad aumenta se produce una alteración en la liberación de la insulina debido a un páncreas “envejecido”, resistencia a la insulina a nivel de los tejidos periféricos, niveles elevados de proinsulina, glucogénesis hepática reducida y la pérdida de masa magra muscular con aumento de tejido adiposo, que contribuye a la capacidad disminuida de la insulina para facilitar la captación de la glucosa celular. En contraste con esto y después de haber realizado un análisis estadístico; con un valor de Chi-Cuadrado de 9.683 con nivel de significancia p = 0.288 la cual es mayor al 5% estándar, nos lleva por ende a determinar que la edad de los pobladores adultos no se relaciona con la concentración sérica de glucosa. Es decir que según avanza la edad la concentración de glucosa varía según las posibles patologías que las personas aparentemente sanas puedan presentar; las cuales no se detectan con una sola prueba. Esto no suele suceder durante el embarazo en tercer trimestre, donde se da la elevación de la glucosa. Esto se debe a que la sensibilidad de los tejidos maternos a la insulina disminuye (insulina-resistencia fisiológica), la utilización de glucosa por los tejidos maternos es menor, a pesar del aumento marcado de la producción de insulina y de la secreción de insulina estimulada por la glucosa (42).

La resistencia a la insulina promueve entonces la lipolisis y la cetonemia del ayuno, así como la hiperglucemia e hiperinsulinemia postprandial, con lo cual hay mayor oferta de nutrientes al feto (42).

El efecto hiperglicemiante del embarazo se relaciona principalmente con la acción del lactógeno de la placenta humana (HPL), hormona proteica de origen placentario que modifica el equilibrio glucometabólico a través de acciones como: 1) la activación de la lipólisis; 2) un aumento de la resistencia tisular (efectos bloqueadores) a la acción de la insulina; 3) la mayor utilización de ácidos grasos libres, triglicéridos y colesterol, como sustratos energéticos para el metabolismo materno; 4) una estimulación directa de la secreción de insulina por parte de las células β del páncreas. La acción combinada de esta hormona junto con la insulinasa placentaria produce una fisiológica condición de resistencia a la insulina, con la consiguiente hiperinsulinemia que garantiza la homeostasis

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glucídica materna y que en aquellas mujeres con déficit latente o manifiesto de la actividad de las células β del páncreas desencadena la intolerancia a la glucosa (42).

En el Cuadro Nº 4 y grafico N° 4, se observa que el 45.0 % de los voluntarios adultos tienen nivel normal de concentración sérica de glucosa y a la vez son de sexo femenino, el 25.0 % obtienen nivel normal de glucosa y son de sexo masculino, en tanto que el 17.5 % tienen nivel elevado de concentración sérica de glucosa y a la vez son de sexo femenino. También se observa que el valor de la Chi-Cuadrado es X2 = 1.285 con nivel de significancia p = 0.526 la cual es mayor al 5 % estándar, por ende se deduce que el sexo de los pobladores adultos no se relaciona con la concentración sérica de glucosa en el Centro Poblado El Carmelo. Tomando en cuenta que la mayor cantidad de participantes es de sexo femenino, esto podría deberse a la disponibilidad de tiempo de las mujeres de esa zona quienes en su mayoría se dedican a las labores domesticas, donde la actividad económica es la de agricultura que es realizada por los hombres, si bien es cierto el porcentaje de glucosa elevado es mayor en las mujeres que en hombres no es de significancia.

El aumento de glucosa en sangre por encima de lo normal en mujeres podría deberse a distintos factores, ya sea genético o por el estilo de vida de la persona que incluye la alimentación y el consumo de medicamentos, tomando en cuenta las encuestas realizadas (ANEXO N°4) se manifiesta que algunas mujeres tienen antecedentes de familiares con diabetes en su familia como es el caso una señora quien manifestó que su abuelita sufría de diabetes y que posteriormente ella desarrollo la enfermedad. Si bien la predisposición genética no es determinante, los factores ambientales son los que la desencadenan esta enfermedad. Desde el punto de vista genético, la Diabetes Mellitus tipo II es una entidad multifactorial donde participan un conjunto de genes de susceptibilidad cuya expresión es modulada por factores ambientales. La disfunción de la célula β pancreática productora de insulina y una respuesta disminuida a la acción de esta hormona en distintos órganos y tejidos, incluyendo el hígado son los mecanismos fisiopatológicos principales en esta entidad. Otras alteraciones frecuentes como la disfunción del adiposito contribuyen también