5. Methodological approach
5.5. Method of secondary analysis of qualitative data
5.5.1. Validation and quality of the secondary data and its related interview-methods
Los periodistas en el desarrollo de su actividad profesional, en muchos casos, tienen contacto directo con la realidad: viven experiencias y luego, se refieren a ellas a través de diferentes modalidades periodísticas. Esto significa que es posible un margen de manipulación, de intervención y de re-creación de lo experimentado a través de un relato oral o escrito. En pocas palabras, siempre existe una mediación.
Además de esta recreación, hay otro nivel de construcción discursiva donde se pasa de la noticia a los otros géneros y relatos: crónicas, reportajes. Ahí, el medio situado ya más allá de la codificación rígida que imponen las noticias, realiza un amplio despliegue de sus propias potencias como narrador, dice más de sí mismo, de sus objetivos y de sus actuaciones, pues al dato se le agrega la visión del periódico como actor social.
La crónica y el reportaje o entrevista permiten el paso de la interpretación implícita, característica de la noticia, a la interpretación explícita. Aquí, en lugar de qué, quién, cómo, cuándo y dónde, toman relevancia por qué y para qué. En la crónica, con un aire de trato justo de las partes en conflicto, de equilibrio en la exposición y el análisis de lo que se trata. En el reportaje, poniéndose los “anteojos subjetivos” del periodista para mirar los hechos y abrir espacio a sus impresiones y valoraciones.
13.8 La entrevista
La entrevista -comenta Halperín- es uno de los insumos fundamentales del periodismo y los medios, ya que lo que el periodista no obtiene por su propia experiencia, o de los cables y despachos, o de los otros medios, lo consigue sobre la base de conversaciones con infinidad de personas conocidas y anónimas.
Halperín define la entrevista como:
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El siguiente apartado ha formado parte de la investigación "La lectura de la Historia: el Periodismo de investigación en Córdoba 1998" dirigida por la Lic. María Paulinelli. Programa de Incentivos Docentes del Ministerio de Educación de la Nación Argentina, años 1999- 2000. El mismo ha sido corregido y actualizado.
Una conversación absurda en la que una persona (pública o no) es interrogada por un desconocido que le hace muchas veces preguntas íntimas o comprometidas esperando que él responda con revelaciones que normalmente les niega, incluso, a muchos de sus conocidos. (HALPERIN; 1995: 9)
A partir de esas generalidades es posible determinar siguiendo a Borrat que la entrevista posee al menos dos significados periodísticos básicos:
Como relato, publicado en el periódico, del diálogo sostenido entre dos o más personas, una de las cuales, asumiendo el rol periodístico de entrevistador, es su autor. El otro significado corresponde a la teoría de las fuentes: obviamente la entrevista con actores de la información, o con testigos y/o analistas de sus acciones, es el camino más directo para lograr información. Los entrevistados siempre desempeñan el rol de fuentes. Pero cuando el diálogo que han sostenido con el periodista pasa a ser texto periodístico, los entrevistados acumulan a ese rol, el de actores de la entrevista publicada: actores de esa especie del género relato informativo que es la entrevista como texto periodístico. (BORRAT;1989:128)
En base al primer significado, se puede sostener que, la entrevista está basada en una relación asimétrica, donde el periodista encierra el mayor poder, ya que es él quien pregunta, puede imponer su ritmo al diálogo y, en definitiva, es él también quien publica su versión de la conversación sostenida con su interlocutor para lo cual reconstruye el diálogo y así, procede a crear un relato nuevo, inexistente hasta entonces.
Esta modalidad del discurso periodístico otorga al periodista, la posibilidad de ser protagonista de la nota publicable. Esto por muchas razones: en primer lugar, es él quien puede entrar en contacto con la persona entrevistada, que por distintos motivos es de interés del público. También, es el periodista, a través de ese contacto, quien puede describir en algunos detalles mínimos y esenciales a su interlocutor; y fundamentalmente, es el periodista quien reconstruye a nivel público y masivo, el diálogo entablado.
De esta manera, el periodista de mero testigo o mediador de un suceso (lo que incluye declaraciones de interés o importancia pública) pasa a convertirse en protagonista, al haber experimentado la relación dialogal con la figura pública. Desde
esa experiencia, él puede reconstruir y redactar la vivencia. La subjetividad del periodista se objetiva en el producto mediático.78
Al referirse a este género, Halperín hace hincapié en la dicotomía y encuentro entre lo público y lo privado. Posee la riqueza de las declaraciones hechas para el ámbito privado, lo que reúne testimonios, experiencias, revelaciones, denuncias; pero con la posibilidad de la difusión y conocimiento masivo. De allí, que sostenga que:
…es la más pública de las conversaciones privadas. Funciona con las reglas del diálogo privado (proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal, y atmósfera de intimidad), pero está construida para el ámbito de lo público. (HALPERÍN; 1995:13)
En base al segundo significado en torno a la teoría de las fuentes es indudable que la entrevista posibilita:
Tener una fuente única a disposición de nosotros, mejor dicho a disposición de la habilidad que tengamos para construir un vínculo que nos permita obtener del sujeto toda la información que buscamos, lo voluntario y también lo involuntario, incluso trabajando con sus medias palabras, (HALPERIN;1995:10)
Según los modos de relación entre el periodista y el entrevistado y el grado de presencia de este, Halperín propone diversos tipos de entrevistas que reflejan diversos problemas y estrategias de trabajo específicas. El autor presenta un abanico de posibilidades según el grado de personalización y anonimato de las entrevistas.
En las entrevistas de personaje y de declaraciones es más fuerte la figura del entrevistado. Ambas, representan el punto máximo de confrontación entre las partes. En estas situaciones, el diálogo persigue una actitud cooperativa por parte del entrevistado, pero también debe avanzar en su búsqueda informativa a pesar de la oposición de su interlocutor. En las primeras se aborda la intimidad del entrevistado, lo cotidiano y lo excepcional (su manera de pensar, sus contradicciones, sus debilidades)
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María Paulinelli, se refiere a la transformación de la entrevista en el nuevo periodismo: “…el periodista aparece como un personaje más, o trasladando su protagonismo en la configuración de cierta forma autobiográfica de la tercera persona. Se incluye además, la descripción del entorno social del entrevistado y las circunstancias en las que se desarrolla la entrevista, organizándose de esta manera como relato. “ (PAULINELLI; 1991:75)
En el segundo grupo -muy común a funcionarios o políticos- es el entrevistado quien calcula conscientemente el efecto de sus palabras.
En el extremo opuesto de este arco se ubican las encuestas79, los consultados son importantes en tanto reflejan un sector de opinión y aunque son impersonales, son cuantitativamente significativos. En estos casos, es fundamental que el cuestionario apunte a informaciones concretas e inequívocas.
13.9 Crónica
Sugiere inmediatamente la expresión “cronología” es decir la relación en que la sucesión temporal de un hecho determina la estructura de la noticia. Aunque no se trata de la sujeción rígida al curso de los hechos, sino de la relación de incidentes relevantes, dentro de una sucesión ordenada. La crónica no excluye al copete, sino que precisa de una síntesis debajo de la cual se establece el orden cronológico.
Por lo general, es el relato con la particular visión del cronista. De ahí la inclusión de rasgos de color que ubiquen y particularicen el hecho cronicado. Dentro del género informativo, es posiblemente el más subjetivo, ya que da lugar a la visión del cronista cuyo objetivo es simplemente, contar, narrar.
A su vez, se define como un género híbrido. Por un lado, encierra toda la simplicidad de lo informativo, pero asimismo, reclama la presencia en el texto de su autor, a través de subjetividades que realcen la proximidad del periodista con el suceso y su propia visión del hecho. Además, requiere elementos de contextualización que lo acercan al género interpretativo y si se quiere, la subjetividad del periodista es un modo de emitir opinión.
Por otro lado, su hibridez está marcada por entrecruzamientos entre lo periodístico y lo literario: un producto marginal, que no suele ser tomado en serio ni por
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En la clasificación presentada por Halperín podría marcarse cierta contradicción con el modo general de clasificar las técnicas de recolección de datos ya sea para la actividad de la investigación científica como para la periodística. En la propuesta de este autor, se entiende que se unifican encuesta y entrevista por recurrir ambas a un cuestionario y por la situación dialogal necesaria en ambos casos.
la institución literaria ni por la periodística, en ambos casos por no estar definitivamente dentro de ninguna de ellas. Se establece una puja entre lo estético como espacio de lo literario y lo objetivo, rasgo definitorio de lo periodístico.
Susana Rotker expresa que:
La estrategia de la escritura periodística establece un pacto de lectura: aunque parezca increíble lo que se cuenta, es un acontecimiento totalmente real, lo opuesto a lo que se supone literario. Lo que se cuenta puede o no parecer real, pero jamás ocurrió como tal fuera de la imaginación del autor. En la literatura en cambio, es irrelevante si lo que se cuenta ocurrió en la realidad; importa menos lo que se cuenta que el modo en que se lo cuenta, el peso poético de las palabras, el valor autónomo de lo escrito. Lo real se reduce a un pacto de lectura opuesto: basta que lo narrado resulte verosímil para el lector, respetando la lógica y las leyes de la imaginación establecidas por el propio texto. (ROTKER, 1992:199/200)80
Más allá de la difícil ubicación y caracterización de la crónica, es posible pensarla, como una importante modalidad del periodismo donde el periodista participa de los hechos, los experimenta, y es testigo privilegiado de los sucesos. Desde esa posición, se erige como relator de los acontecimientos observados. Sin embargo, dicha subjetividad no lo aleja de la posibilidad de narrar hechos verdaderos, pues en la crónica expone su propia visión, que es válida desde su particular punto de vista y que en definitiva, es lo que esperan los lectores.
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Esta ubicación incómoda de la crónica entre varios géneros periodísticos, entre lo periodístico y lo literario, remite a una reflexión de Williams: “el estudio de las crónicas periodísticas sugiere una revisión de las divisiones entre arte y no arte, literatura y paraliteratura o literatura popular, cultura y cultura de masas” (WILLIAMS citado por ROTKER; 1992:21)