3.2 Data Pre-processing
3.2.5 Variable selection and dimension reduction
Alemania Federal se ubicó en el Grupo 2 de la Copa Mundial de Fútbol de Suiza 1954. Los jugadores mantuvieron la indumentaria blanca con negro que el seleccionado de Alemania unificada utilizó en las competencias anteriores. El uniforme alternativo, ese que contrasta por si algún otro equipo tiene la misma camiseta, fue de color verde. La teoría más popular –y emotiva– dice que adoptaron ese tono porque Irlanda del Norte, cuyo uniforme también es verde, fue la primera selección que quiso jugar un partido amistoso contra ellos, después de la Segunda Guerra Mundial.
En contraste con la situación de Alemania Democrática, la selección de Alemania Federal contó con suficiente apoyo para renacer. El Plan Marshall, promovido por el presidente de Estados Unidos, Harry Truman, le había otorgado más de 1.500 millones de dólares al Estado de la República Federal Alemana. El objetivo de esta política fue la reconstrucción de los territorios bajo la esfera capitalista y la aversión al modelo comunista propuesto por la URSS. El 17 de junio, la Selección de Alemania Federal debutó contra Turquía en Berna, por el Grupo 2 del torneo. El resultado fue un contundente 4-1 a favor de los teutones. Luego, en el siguiente partido, se enfrentaron a los húngaros del mítico Ferenc Puskas, quien era goleador y, a la vez, coronel del ejército de su país. La selección alemana sufrió su primera goleada monumental en competencias oficiales: 8-3. La humillación se magnificó a una escala inédita, pues el Mundial de 1954 fue el primero en transmitirse por televisión. El entrenador alemán Herberguer prometió vengarse.
Como Turquía y Alemania Federal obtuvieron los mismos puntos en el Grupo 2, se tuvo que jugar un partido de desempate. Para el infortunio de los pobre turcos, las consecuencias de la goleada húngara fueron pagadas por ellos. Resultado final: 7-2 a favor de los alemanes. La Selección de Corea del Sur fue el último equipo del Grupo 2. De hecho, los asiáticos hicieron la peor campaña del torneo. Los candidatos al título, Hungría, los golearon 9-0. Luego, tres días después, Turquía les metió siete. Sin embargo, los coreanos llegaron al Mundial con una historia aparte.
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La venganza de Corea del Sur
La FIFA no solo aprobó que Sarre y Alemania Federal pudiesen participar en la Copa del Mundo de Suiza, también se le permitió a la Selección de Japón disputar las eliminatorias. Fue la primera vez que se jugaron partidos de clasificación en el continente asiático, pues antes solo habían participado selecciones invitadas al Mundial.
Entre Taiwán, Japón y Corea del Sur había un cupo para acceder a Suiza 1954. Los primeros se retiraron de las eliminatorias, dejando un duelo más que tenso entre dos países que no tenían mucho aprecio mutuo, debido a conflictos territoriales que databan de principios del siglo XX, cuando el Imperio japonés invadió la península coreana. Durante la época colonial japonesa, los habitantes coreanos sufrieron torturas crueles por parte del ejército invasor, siendo tratados, entre otras cosas, como ratas de laboratorio en experimentos que iban desde vivisecciones sin anestesia hasta pruebas de armas biológicas. Así mismo, los coreanos fueron obligados a adoptar el idioma, costumbres y nombres del estilo japonés como una suerte de reemplazo cultural.
Cuando Japón firmó la rendición en la Segunda Guerra Mundial, la región coreana fue dividida en dos: Corea del Sur y Corea del Norte. En 1950 las tropas de Kim Il Sung invadieron Corea del Sur, desatando una guerra que duró casi tres años. Se libraron batallas sangrientas con miles de soldados, en las cuales tuvieron influencia directa la URSS y Estados Unidos.
En el momento que Stalin murió, en 1953, a causa de un derrame cerebral, la guerra en la península coreana se suspendió. Entonces, se firmó un armisticio entre ambas partes, cuyo principal objetivo fue la separación de ambos territorios en el paralelo 38. La delgada línea que los divide está vigilada por dos bandos de soldados idénticos, que se miden desde el siglo pasado porque la guerra oficialmente no ha acabado.
Después de la firma del armisticio, como había pasado en Alemania Federal, el territorio capitalista de Corea pudo rehacer su fútbol con mayor facilidad. Las ayudas occidentales a sus esferas capitalistas eran generosas, para estos gobiernos era un método propagandístico contrarrestar el progreso con la economía dirigida soviética. Cabe resaltar que, para la época, los clubes locales de fútbol en Corea del Sur hacían parte de las diferentes fuerzas militares del país.
Tiempo después, durante la clasificación al Mundial de Suiza 1954, Japón y Corea del Sur debieron enfrentarse por un cupo al máximo certamen de fútbol. Los japoneses fueron locales en el encuentro de ida, pero esto de nada sirvió. Durante el partido, una suerte de venganza, tal vez motivada por la invasión nipona y la posterior guerra peninsular, debió apoderarse de los jugadores coreanos que golearon a su rival nipón 5-1. En el partido de vuelta, ambos equipos empataron 2-2, lo cual fue suficiente para la clasificación de Corea del Sur.
Aquella debió ser una derrota muy dolorosa para Japón, pues la FIFA le había negado la participación cuatro años antes y ahora caía eliminado por un país sediento de venganza. Para la fortuna de Jules Rimet, quien siempre creyó en la capacidad del deporte para resolver
33 conflictos entre países, las tensiones políticas entre ambas naciones se empezaron a diluir en la cancha de fútbol.