Categories and Subject Descriptors J.3.3 [Personal Computing]: General – games
3.5 Violating the Implicit Rules
El programa OTAN de inversión en Seguridad financia la infraestructura militar necesaria para el cumplimiento de los objetivos de la Alianza, y por tanto redunda en beneficios colectivos más allá de los beneficios particulares de los países receptores. Supone una excepción al principio general de la OTAN “el coste es soportado allí donde surge”, ya que por consenso, se ha establecido que aunque existen unas infraestructuras en países miembros concretos, éstos no van a cargar con todos los gastos, ya que el beneficio también redunda en la colectividad.
El programa OTAN de infraestructura tiene cada vez un mayor número de actividades a financiar asignadas, debido a su continuo proceso de adaptación a la nueva realidad. Así el primer cambio se produjo en diciembre de 1994, tras la caída del muro de Berlín y el desmantelamiento del Pacto de Varsovia, dando lugar a lo que hoy llamamos Programa OTAN de Inversión en Seguridad (NSIP, en adelante), pasando de una postura pasiva, a una mayor implicación. Actualmente, aporta recursos económicos a infraestructuras y equipamientos como aeródromos, oleoductos y plantas de almacenamiento de combustibles, puertos, sistemas de comunicaciones e informáticos, ayudas y rádares de navegación, instalaciones en cuarteles generales, obras relativas a carretera, vías férreas, aeródromos, etc. Junto al presupuesto militar, financia los gastos designados como comunes en las operaciones de mantenimiento de paz.
El Presupuesto militar, pero sobre todo el NSIP, cada vez va asumiendo mayores competencias, derivadas de los acuerdos tomados en las numerosas
cumbres celebradas. Así en 1994, se crea la Asociación para la Paz (APP), que apoya económicamente las iniciativas derivadas de la misma. La Cumbre de Washington de 1999 creó la iniciativa de Capacidades de Defensa (ICD), con el deseo de reducir la brecha de capacidades militares entre Estados unidos y Europa, ayudando para ello los fondos del NSIP. La Cumbre de Praga, con el mismo objetivo a conseguir que la anterior, crea el llamado Compromiso de Capacidades de Praga (CCP), tomando acuerdos concretos destinados a mejorar las capacidades militares y creando una fuerza militar propia, operativa capaz de hacer frente el nuevo entorno de seguridad mundial surgido tras el 11 de Septiembre, se denomina Fuerza de Acción Rápida (Nato Response Force, NFR). Consiste en un conjunto de fuerzas de tierra, mar y aire, caracterizadas por la rapidez en el despliegue, flexibilidad y tecnología avanzada. La NRF es de alta disponibilidad, conjunta y combinada, capaz de llevar a cabo determinadas misiones por sí misma, de participar en una operación como parte de un conjunto de fuerzas, o de servir como fuerza inicial de entrada en una zona de operaciones y preparar la llegada de un contingente mayor.
Al principio, los gastos derivados del despliegue de la NFR, eran asumidos por los países aliados que en ese momento participaban en la rotación de las fuerzas. Después de su despliegue en Pakistán, esta cuestión fue revisada. Según el anterior Secretario General, Hoop Scheffer en la Conferencia de Seguridad de Munich: “La participación en la NFR es una especie de lotería pero negativa, si tu número es el agraciado, pierdes dinero. Si la NFR despliega durante tu turno rotatorio de servicio, te toca a ti pagar todos los costes de despliegue de tus tropas”
En el objetivo de constituir una fuerza conjunta, la financiación de las naciones sigue siendo un pilar fundamental para la Alianza, pero ante las quejas de algunos aliados por el sobreesfuerzo económico que esta política les está suponiendo22, se están planteando potenciar más la financiación común, como ya se hizo con los AWACS. Así en la financiación de NFR, parte de su gasto es financiado por fondos comunes. Determinar ese porcentaje ha suscitado grandes desacuerdos, ya que existen partidarias de la plena financiación común y otros por el respeto al principio de la Alianza “los costes los paga el que incurra en ellos”. No existe un
22 España, Reino Unido, Francia e Italia son las naciones que mayor recursos económicos han puesto en este proyecto, en menor medida Alemania y Turquía
acuerdo definitivo sobre su forma de su financiación, pero actualmente es un sistema de financiación mixto. Así el anterior Secretario General, Jaap de Hoop Scheffer, estableció un sistema de prueba donde la financiación común se extendería a la parte correspondiente al transporte aéreo estratégico de los despliegues de la NRF no previstos anticipadamente (pero solamente en lo relativo al transporte aéreo) y se desarrollarían instrumentos (todavía pendientes de completar) para medir las consecuencias de esta financiación. La financiación de las capacidades militares es un debate que sigue abierto (ver apartado 5. Financiación de las misiones internacionales de la OTAN).
Según el informe de la OTAN de 2001, el sistema de gestión financiera utilizado en el Programa de Inversión en Seguridad está basado en un proceso de compensación financiera internacional. Las naciones informan de los gastos que prevén para los proyectos autorizados de los que son responsables. En la mayoría de las ocasiones, los gastos de las naciones o superan o no alcanzan las contribuciones acordadas para el presupuesto, así que con el proceso de compensación financiera internacional, estas desigualdades se compensan mediante la transferencia de fondos entre naciones.
En el siguiente gráfico, observamos la participación económica de los aliados en el NSIP. El 50% del programa de inversión, es financiado solamente por tres países, Estados Unidos, Alemania, Francia y el Reino Unido. El resto de países contribuye pero en mucha menos medida.
Fuente: Ministerio de Defensa de España.