Existe otra manera de muestrear. En una población hay N elementos y se ha decidido elegir una muestra de tamaño n. En este caso el factor de elevación sería de:
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v = N n
Se numeran los elementos del 1 a la N, luego se escoge un número al azar “i” entre 1 y v, siendo este el primer elemento seleccionado, luego se toma un siguiente elemento, ubicado en el orden i+v, luego el i+2v y así sucesivamente. No es un muestreo aleatorio porque todas las muestras no son igualmente probables. En caso de que v no sea entero, se redondea al entero menor, con lo que puede que algunas muestras tengan tamaño n − 1. Este hecho introduce una pequeña perturbación en la teoría del muestreo sistemático, que es despreciable si n > 50.
Este tipo de muestreo requiere que previamente nos hayamos asegurado de que los elementos ordenados no presentan periodicidad en las variables objeto de estudio, puesto que si hay periodicidad y el periodo esta próximo al valor v, los resultados que se obtengan tendrán grandes desviaciones y no tendrán validez.
El muestreo sistemático es equivalente al muestreo aleatorio si los elementos se encuentran enumerados de manera aleatoria. Las ventajas de dicho método son:
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Extiende la muestra a toda la población.
Es de fácil aplicación.
Los inconvenientes que presenta son:
Aumento de la varianza si existe periodicidad en la numeración de los elementos, produciéndose sesgo por selección
Problemas a la hora de la estimación de la varianza.
Puede considerarse un caso particular del muestreo por conglomerados, estando cada uno de ellos formado por los siguientes elementos que ocupan en la lista el lugar:
Primer conglomerado: 1, 1 + v, 1 + 2v, 1 + 3v, 1 + 4v,…
Segundo conglomerado: 2, 2 + v, 2 + 2v, 2 + 3v, 2 + 4v,…
…
v-ésimo conglomerado: v, 2v, 3v, 4v,… nv.
Seleccionar una muestra sistemática equivale a seleccionar al azar un único conglomerado. Para ello es necesario que cada uno de los conglomerados definidos tenga una composición similar a la población.
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También puede considerarse como un caso particular de muestreo estratificado con un número de estratos igual a n, cada uno de ellos con v elementos de manera que en cada estrato se elige un único elemento.
En el muestreo estratificado el elemento seleccionado en cada estrato es aleatorio, mientras que en el sistemático se elige de forma aleatoria al primer elemento quedando los restantes determinados por el factor v.
2. 12. Índices de gestión del mantenimiento
En el contexto actual, el mantenimiento no se puede limitar sólo a la simple disminución de las fallas a partir de acciones de mantenimiento seleccionadas en función de un registro histórico de fallas, este concepto ya no tiene vigencia, por lo cual, el rol del mantenimiento dentro de este nuevo contexto se puede describir de la siguiente forma: Preservar la función de los equipos, a partir de la aplicación de estrategias efectivas de mantenimiento, inspección y control de inventarios, que permitan minimizar los riesgos que generan los distintos modos de fallas dentro del contexto operacional y ayuden a maximizar la rentabilidad del negocio. En la economía competitiva mundial de hoy en día, se vuelve cada vez más real que aquellas naciones que lideran en tecnología, lideran el
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mundo. Dentro del marco de la tecnología, se incluyen la investigación, el desarrollo y la manufactura, así como la mantenibilidad, el mantenimiento y la confiabilidad. Distintos estudios indican que equipos industriales grandes y sofisticados requieren que los costos de mantenimiento y apoyo deben sumar entre 60 y 75% de su costo de ciclo de vida.
Las empresas que producen maquinaria son conscientes que la fabricación de equipos con una mayor confiabilidad es más costosa que la de equipos menos confiables, no obstante, éstos suelen tener una menor mantenibilidad, mientras los equipos con mejor mantenibilidad, suelen ser menos confiables, pero más baratos que los anteriores.
La mayoría de los usuarios afirman que necesitan equipos con un alto factor de servicio, porque no se puede tolerar tener un equipo fuera de servicio.
Hay varios medios con los que los diseñadores pueden lograrlo:
Uno es la construcción de equipos extremadamente confiables y, consecuentemente, costosos.
Otra es suministrar un sistema que, cuando falle, sea fácil de recuperar. En un proceso industrial, las actividades que implican un alto lucro cesante, posibles daños medioambientales o a la seguridad, suelen
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justificar el uso de equipos de alto costo, a cambio de una mayor confiabilidad, mientras, las máquinas que cumplen funciones de menor criticidad para la producción, seguridad o medio ambiente, puede ser más factible un equipo con menor confiabilidad, pero mayor mantenibilidad. Incluso, algunas máquinas y equipos muy poco críticos, en los que los costos de actividades de mantenimiento preventivo son superiores a los de una falla no programada, es preferible tomar una estrategia “run to failure” o “funcionamiento hasta la falla”.
En el caso de sectores muy especiales, como el aeroespacial o el sector energético nuclear, se requiere tener una alta confiabilidad, asociada a una alta mantenibilidad, debido a las características particulares de estos sectores.
Esto significa que existe una necesidad de que los profesionales en mantenibilidad y confiabilidad trabajen junto al personal a cargo de la creación de nuevos productos y equipos desde la fase de diseño. Para lograr esta meta, es esencial que cada una de las partes tenga cierto conocimiento de la otra.
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