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En el primer trayecto de la carrera (fig 50), se ubican dos conven- tos a lo largo del siglo XVI y XVII; el Convento de la Victoria y el Con- vento de las Descalzas.

El Convento de la Victoria pasará por dos etapas. En un primer momento se instalan los frailes mínimos en 1669 quienes estarán en el convento hasta 1832, desde esa fecha sus instalaciones permanece- rán desiertas hasta que en 1884 es ocupado por las Franciscanas Ter- ciarias.

De la primera ocupación conservamos la iglesia, singular con res- pecto al resto de las existentes en la ciudad, puesto que tiene grandes influencias italianas. Al estar adosada por tres lados a la trama urbana; toda su belleza se concentra en un solo punto(fig 51), en el que se otorga gran importancia al balcón.

A la transitada carrera únicamente daba la puerta de la iglesia con una fachada solemne, con piedras blancas. En 1720, consta en archivo histórico que el convento recibió una donación económica que le per- mitió adquirir unas casas colindantes para ampliar la iglesia26

Sin embargo, debido a los asaltos que el convento sufrió, se hizo in- viable su situación, por lo que en 1777 se determina la clausura del convento. Siendo reabierto en el siglo XIX a cargo de las monjas fran- ciscanas.

El Convento de las Descalzas (fig 52) comenzó su construcción en 1632. La localización del convento favoreció al edificio, puesto que las casas colindantes junto con la construcción de la iglesia actuaron a

modo de “barrera” impidiendo que se viesen las instalaciones conven- tuales desde la calle. En lugar que ocuparon esas viviendas, hoy en día encontramos una de las pocas y pequeñas plazas de las que consta la ciudad, en un primer intento de aportar amplitud a la ciudad. Fue construida en 1941, y hasta ese momento, la fachada del convento se encontraba oculta tras unas viviendas. De su primitiva construcción solo se conserva la portada manierista.

La segunda parte de la calle Carrera se configuró una vez se cons- truyó la iglesia de Santiago. Ya que durante principios del siglo XVI esta zona estuvo despoblada y en su lugar se encontraban unas huer- tas. La iglesia fue en sus inicios una pequeña ermita, que fue adqui- riendo valor con el transcurso del tiempo por la situación en la que se encontraba; además de por la gran cantidad de fieles que atrajo a su alrededor.

Al finalizar el siglo XVI se produce una sobrepoblación de esta zona, consecuencia de la construcción de la ermita en un privilegiado lugar.

25MORENO GARCÍA, Juan Manuel: Antequera callejero histórico, CEDMA, 2013 26ESCALANTE,JOSÉ,“La primitiva casa de la orden de agustinas en la ciudad”,Má-

53-54. Trasformación de los solares e iglesias del barrio de Santiago. (Siglo XVIII-Actualidad)

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Su construcción estuvo acompañada de una plaza, que fue siempre una encrucijada de caminos por donde confluyeron las calles más im- portantes hacia la salida para Granada.

La instalación de Santiago (fig 55), llevo implícita consigo otro convento; Santa Eufemia (fig 56). En 1601 se instalaron en las huertas de la carrera en la ciudad las Religiosas Mínimas, para fundar el mo- nasterio de Santa Eufemia.

Estos dos edificios fueron fundamentales, ya que supusieron el avance del camino que llevaba hasta Granada y la necesidad de unir esta zona de Antequera con el arrabal de San Pedro. “Todo ocurrió

como una especie de regalo para dárselo a Dios” 27

A comienzos del siglo XVII comienza a urbanizarse esta zona. Hoy día la plaza de Santiago (fig 57) es uno de los escenarios ba- rrocos de la ciudad, en el que se contrapone la fragilidad exterior de Santiago, con las grandes masas de los volúmenes de santa Eufemia.; una estampa popular, junto con el Portichuelo y Santa María.

Por último y cercano a la puerta de Granada, se sitúa el convento de Belén (fig 58); los carmelitas descalzos compraron en 1640 unos terrenos para instalar su convento, si bien no siendo consagrado hasta 1709. Desde el momento de su construcción el vecindario aumento. Puesto que este en un espacio mínimo se encontraban tres conventos y la población veía la necesidad de buscar esos espacios para sentirse consagrados.

En el momento de su construcción no se puso impedimento nin- guno a los frailes por excederse de los limites de los terrenos que ha- bían adquirido. Consecuencia de ello, es que el camarín de la Virgen de los Dolores (imagen fuertemente venerada en el barrio) se intro- duzca en la calle colindante al convento (fig 59).

Su fachada reproduce el modelo de las iglesias conventuales del siglo XVII y refleja los tres cuerpos que en su interior se encuentran.

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58.Crecimiento del Arrabal de San Juan (Siglo XVI-Actualidad)

59. Crecimiento ortogonal del Arrabal de San Pedro (Siglo XVI-Actualidad)

60. Crecimiento del Arrabal de San Miguel (Siglo XVI-Actualidad)

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5.

A

RRABALES

Un arrabal es una agrupación de viviendas o comercios, no sujeta a ninguna norma urbanística, ya que surgían como formaciones ur- banas extramuros, expandiéndose desde las puertas o caminos prin- cipales del recinto amurallado.

Tenemos constancia de que en Antequera existieron diez arraba- les; todos ellos se organizaron en torno a una iglesia. Y debido a la rápida expansión que tuvo la ciudad, rápidamente estuvieron integra- dos en la trama urbana.

A continuación, vamos a describir los tres arrabales mas destaca- bles dentro de la configuración de la ciudad.

Los tres presentan la misma característica; en la fachada principal se abre una pequeña plaza. Dichas plazas, son una pieza de gran im- portancia dentro del arrabal; puesto que por una parte servían para abastecer a los vecinos de agua, y por otra eran su lugar de encuentro y relación.

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