3.2 Examples
4.1.3 Visual Mapping
Como ya se afirmó en párrafos anteriores, el objeto de la polémica es una entidad contingente que existe en y por el desacuerdo y que funciona como estructurante de la EPV. Ahora bien, la pregunta que debemos hacernos es: ¿Cómo atenazamos al objeto de la polémica?
Entonces, podemos esbozar una respuesta afirmando que, el desacuerdo toma forma en el objeto de la polémica y que éste, a su vez, puede ser rastreado en un conjunto de palabras - denominados elementos- que condensan su materialidad y se convierten en vectores del desacuerdo. Estos elementos funcionan como nodos de sentido y son vinculados con determinadas palabras. Esta tentativa de abordaje pretende encontrar anclaje en el relevamiento de lo que Raymond Williams llamó Palabras Clave (2003) y que vincula los usos y significaciones que se les da a las
16 “La descripción de un documento es un acto interpretativo cuyo resultado es la comprensión del objeto de la indagación. La ingadación es siempre la respuesta a una pregunta, nadie comprende algo sin una pregunta. La descripción de un documento encontrado en la web siempre estará condicionado por la relación técnica y tecnológica, donde el contenido se halla relacionado con el procedimiento de obtención, por tanto, del contexto en que se ha producido. No es lo mismo una noticia precedente de un gran medio de prensa que la generada en un blog” (Vilches, 2011b:29)
palabras con el contexto en que se produjeron tanto los artículos periodísticos como los comentarios de lectores y las publicaciones en las redes sociales online.
Williams rastrea las palabras clave en el vocabulario usado en lo cotidiano y, a pesar de que muchas pertenecen a regiones específicas, busca establecer cómo la cotidiana erosión que sufre el lenguaje las ha vuelto comunes. El autor reconoce que, de todas formas, algún grupo o institución que ocupe una posición dominante, pueda imponer sus propios usos como 'correctos'. Asimismo, Williams explica que las palabras clave no son compartimentos estancos, sino que a través de las interrelaciones que se dan entre ellas se abren nuevos caminos de análisis y para ello propone dos vertientes para su estudio y escribe: “Las llamé palabras clave en dos sentidos conexos; son palabras significativas y vinculantes en ciertas actividades y su interpretación; son palabras significativas e indicativas en ciertas formas de pensamiento” (2003:19). El primero apunta a la forma en que ciertas actividades y determinados hechos históricos fueron leídos por la sociedad y la segunda, cómo esas mismas palabras, de acuerdo al corpus en estudio, responden a distintas formas de pensamiento. Por último, el autor destaca la relación, en estos usos, una relación recíproca entre la ideología, la clase y la producción de lenguaje.
Los elementos del objeto de la polémica, amparados en la perspectiva de las palabras clave, no van a ser palabras sueltas, elegidas al azar o en base a un análisis cuantitativo donde se destaquen por su recurrencia, sino que -además de incluir palabras, nombres propios, frases y hashtags- están guiados por los intereses que ordenan esta investigación y pueden albergar en su interior esa multiplicidad de sentidos y disensos a los que Rancière se refiere cuando define al desacuerdo.
En concreto, el análisis está dividido en los tres períodos que fueron mencionados anteriomente -emergencia, estabilización y declive- y se complementan con un abordaje diario que toma como fecha de referencia el dato que figura en las publicaciones. Sobre cada día se realizó un mapa que integra la participación de los periódicos digitales (Clarín y La Nación) junto a las dinámicas de lecturas, interacción y participación tanto en las redes sociales online (Facebook y Twitter) como en los espacios e participación donde los lectores pueden dejar sus comentarios. Para esta primera aproximación cartográfica se utilizó la herramienta online Prezi (www.prezi.com).
Sobre cada día de análisis se realizó un informe diario que da cuenta de las dinámicas que caracterizan cada día y que fueron usados como insumo para dar forma a cada uno de los capítulos que se ocupan, respectivamente, de cada uno de los tres períodos.
Unos párrafos más arriba afirmamos -bien vale la pena recapitular- que el desacuerdo toma forma en el objeto de la polémica y que este objeto emerge en un grupo de vectores del conflicto que denominamos elementos. Ahora bien, desde una perspectiva mercantil, estos elementos se van a ver materializados en el cuerpo de los artículos periodísticos. Sin embargo, como se desarrolló en el marco teórico, hacia el interior de la EPV conviven dos lógicas de circulación de la información y de las noticias; por un lado encontramos a la más clásica, asociada a los valores de cambio - mercancías- y por el otro, una lógica, más precaria y efímera, que está asociada a los valores de uso. Esta lógica, en la EPV, puede verse, en el par que denominamos crítica mediática/conversación12.
Presentado el grueso de la propuesta metodológica, pasamos a detallar cómo se organizaron los capítulos y el porqué de cada uno de los apartados que los componen. El capítulo 4 está destinado al análisis del período 1 también denominado como Emergencia de la EPV; de la misma forma el capítulo 5 se ocupa del período 2 denominado Estabilización de la EPV y el capítulo 6, hace lo mismo con el período 3 llamado Declive de la EPV. Estos tres capítulos, que se encuentran en la segunda parte de la tesis, tienen una estructura similar entre sí, es decir, están subdivididos en 5 apartados que buscan dar cuenta de la estructura de la EPV y su funcionamiento.
En consecuencia, el análisis de cada capítulo está organizado de la siguiente forma: En el punto 1 se indaga en la forma en que se construye la visiblidad de lo público en la EPV y para ello el análisis se recuesta en conceptos como experiencia mediática, simultaneidad desespacializada, espacio de flujos y tiempo atemporal; el punto 2 se detiene en la actualidad múltiple (Rost 2006) y en cómo esta multiplicidad de temporalidades incide en la construcción del objeto de la polémica; el punto 3 trabaja directamente sobre el desacuerdo y la estructuración del objeto de la polémica, y para ello identifica los elementos que componen a este objeto; el punto 4 aborda el antagonismo entre los valores de cambio y los valores de uso hacia el interior de la EPV y para ello se detiene en dos prácticas que ya fueron definidas: crítica mediática y conversación; y el punto 5 es el que se encarga de la circulación de la información y las noticias en la EPV. Hay que reconocer que los puntos 1, 4 y 5 son los que abordan de manera más directa la interactividad virtual sin menospreciar al desacuerdo y la construcción del objeto de la polémica, mientras que los puntos 2 y 3 se encargan del objeto de la polémica debido a que la relación que mantienen con la interactividad virtual está mediada por la estructura de la EPV.