• No results found

CHAPTER 1 LITERATURE REVIEW AND STATE OF THE ART

1.2 Wind-tunnel wall-interference correction

1.2.3 Wall-correction methods

El entramado simbólico que tiene una carga de significados políticos en la novela Madero,

el otro, puede ser interpretado desde los referentes que con antelación señalamos. La

novela, se presenta como la bisagra entre las aspiraciones políticas de una sociedad que participó activamente en el proceso electoral de 1988 y las abstracciones de este universo. En otras palabras, nos muestra parte de la cultura política, en varios niveles, del momento.

Si consideramos las representaciones históricas de los mandatos posrevolucionarios, encontramos una idea de imbatibilidad del partido oficial y las élites políticas, un mundo de abstracciones preconfigurado que dominó en gran parte del siglo XX mexicano. Este mundo encontró rupturas que se expresaron en varios momentos: uno de ellos corresponde al convulso y trágico, pero alentador año 68 como ejemplo. Lo anterior generó que se repensara al sistema político en todos sus ámbitos. Este dinamismo se observó en las construcciones discursivas de los años setenta por una comunidad literaria que se encontraba atenta a los cambios y se cuestionaba su papel como actores sociales.

El años de 1985, gracias a los hechos traumáticos del terremoto, se presenta como otro momento de ruptura entre el sistema político y la sociedad, permitiendo reconfigurar los significados simbólicos y activar la participación de lo que en su momento, según Monsiváis, se conoció como la sociedad civil. Los hechos sociales referidos allanaron el camino para una mayor participación electoral y política, “en la acepción beligerante y empleo del voto como arma de defensa personal y de aporte a la sociedad” en 1988.122

El proceso electoral de este año, rompió con el escepticismo de la participación política como medio de real de cambio. Propinó un golpe a la idea de invulnerabilidad de la estructura de poder imperante y a las élites que lo representaban. El partido oficial dejó de ser el partido dominante en la conciencia colectiva, si remitimos a la teoría del fraude electoral. El tiempo del PRI se había cumplido en términos de Paz, y la participación política se convirtió en el medio por el cual se hizo real estas aspiraciones más allá de los resultados oficiales.

La mentalidad del electorado ya había cambiado y el orden democrático, sustentado en la emisión del voto, encontró su génesis en los principios de solidaridad y servicio vividos por la sociedad civil tres años atrás.

Si consideramos la confluencia de las tendencias de Medina, las podemos observar como un caldo de cultivo que precipitó la participación electoral. En ningún momento desacreditamos dicho análisis, pero si consideramos que su enunciación es el resultado de ciertos fines que como agente en el poder le eran propios. Sin embargo podemos destacar, que si la primera de sus tendencias es correcta, el decremento en la capacidad adquisitiva, ésta llevó a una mayor politización de la sociedad acompañada del cambio simbólico que significaba al sistema político. Además la segunda tendencia, la escisión de la cúpula priista, es por demás importante en términos de la cultura política, pues si bien es cierto que no podemos desconocer la lucha por el poder dentro de la arena política del partido, el hecho de crear una corriente democrática dentro de éste, proyectó una situación aspiracional en la sociedad. Este hecho reconfiguró las identidades políticas que encontraron un espacio común en el horizonte de expectativas de cambio democrático, y la izquierda política supo capitalizarla gracias al cambio en la radicalidad de sus posturas.

Madero, el otro por lo tanto, comunica y expresa un mundo reconfigurado simbólica,

práctica y aspiracionalmente hablando. Además, nos ayuda a la compresión del presente a partir del pasado narrado desde lo literario e histórico, por medio de un relato que se nos muestra en un horizonte de enunciación internalizada. La estructura narrativa y la construcción de la trama en la novela, nos permitió pensar a la democracia en por lo menos dos niveles: el primero de contenido y el segundo de participación. En cuanto al primero, la idea de solidaridad y servicio lo alberga. El poder obtenido por la vía democrática,

debiera ser ejercido por dichos valores y principios según la postura solariana. En este sentido, la democracia no sólo es la expresión más importante de libertad, sino un medio que genera la justicia social. En su sentido participativo, la emisión del voto dota de poder al ciudadano, o bien se le reconoce este poder, que le exige no sólo su sufragio sino su resguardo también. El resguardo de la democracia se convierte, según lo expresado por Solares, en un hecho colectivo a la vez que individual.

Este juego de espejos, entre la narración solariana y la realidad de la enunciación de la obra, nos permite observar la cultura política en reconfiguración y la historicidad en la compresión del pasado y el presente.

Considerando lo anterior, perece que una democracia sin adjetivos resulta insuficiente, puesto que si no se le amplía su significado, nos encontramos con una práctica política vacía, que a la postre repercute y cobra los saldos en el orden social y hasta económico.

Capítulo IV