2.3 Feature Extraction Techniques for Face Recognition
2.3.1 Spectral Category
2.3.1.1 Wavelet Transform
Ya en el interior del Pabellón, la aparente inestabilidad (estructural) es el tema recurrente. El proyecto requiere de un lector atento con todos los sentidos. Los componentes del mobiliario del pabellón se presentan suspendidos. Grandes superficies de madera en las que se alzan las
pulidas mesadas. Sus condiciones estructurales son confusas a primera vista. La losa de
hormigón apoya sobre los troncos, pero en ella bajan tabiques suspendidos que no asientan en el suelo. En estos tabiques flotantes se acuñan las mesadas y barras de apoyo.
Pero es en el pabellón para las meriendas donde la investigación alcanza su momento de mayor intensidad. En él toman cuerpo las ideas experimentadas en el quincho y las escaleras. Todas las funciones -mesas, armarios, muros separadores, piletones, etc.- cuelgan, aumentando su peso, de una cubierta plana de hormigón apoyada sobre troncos. En un sofisticado juego de fuerzas oculto tras la apariencia “primitiva” de los apoyos, lo pesado se presenta como flotante, proponiendo una reflexión sobre la más típica de las peripecias tectónicas de la arquitectura moderna. (Liernur, 2006, p. 6).
Figura 76. Rafael Iglesia,
Interiores del pabellón de fiestas del Parque de la Independencia,2003.
La arquitectura es pastiche, troncos, hormigón y madera suspendida, elevada. Observa de Molina que “los objetos del collage pertenecen a un estado doble de la cultura, en la que el objeto, ya no es, y no acaba de ser aún. Pertenecen a un todavía no.” (2014, p. 23) Siguiendo esta lógicaIglesia parte de mantener el material en un lugar de suspenso, ese lugar “del todavía no”, el material en crudo genera dislocamientos y discontinuidades en la concepción de la totalidad. El proyecto para Iglesia procura un juego paradójico entre la organicidad de la obra en términos
geométricos-formales y el grado de inorganicidad que le otorga el collage como procedimiento. Es la manera que encuentra de cuestionar algunos dogmas por ejemplo aquellos del proyecto instrumental. En este sentido, expresa con cierta ironía “…estamos en presencia de lo que comúnmente llamamos una planta libre.” (2015, p. 42)
195
II.3.2.2 Lo inespecífico
Lo (in)específico para Brea tiene condiciones asimilables al “no dicen, son”; no debe representar nada ya que apela estratégicamente al lector como sujeto activo. El planteo de lo inespecífico en el arte contemporáneo (Brea,1991; Judd, 1965) halla su universo de producción en las
propuestas de carácter posaurático170 (Benjamin), vale decir, aquellas que se promueven desde
el método serial -expansivo (Eco)- y/ o en su condición de serie, así como su capacidad
intrínseca de inclusión-acción del receptor. La arquitectura por su lado incursiona a través del proyecto de investigación en estrategias cuyo desvío alegórico propicia también su sentido inverso: activan en el lector/actor, -además del ponderado por décadas carácter de usuario-, la posibilidad de contemplarla aludiendo al valor agregado que le otorga la técnica del collage. En este sentido, observa Javier Maderuelo “…se descubre entonces la inusitada capacidad que posee la arquitectura para comportarse como imagen, desplegando escenografías que convierten al usuario en mero espectador.” (de Molina, 2012, p. 12)
En lo (in)específico se hacen manifiestas las observaciones de Donald Judd y de Jose Luis Brea, para quienes las propuestas artísticas del momento oscilan entre los emplazamientos
barroquizantes, en los cuales el “concepto” forma parte fundamental asi como también la concreción de una escultura/pintura que logra emanciparse del espacio ilusorio:
No se trata pues de un barroco de simetrías puras, implacables, de bucles circulares e infinitos, sino de un barroco delirante, barroquizado, manierizado, aberrante, cuajado de anexactitudes, abierto en espirales excéntricas que multiplica exponencialmente sus escenas, liquidando todo exterior. (Brea, 1991, pag. 28)
Este efecto de barroquización reside para Brea en el éxtasis en la comunicación (1991).De acuerdo con el crítico, las manifestaciones a las que ambos hacen referencia -de las últimas décadas del siglo pasado- se sostienen como dijimos antes, en la condición “de ser” y no de representar.
Volvemos a la arquitectura, esta vez, para indagar ya desde el plano de la investigación proyectual en el reconocimiento de las estrategias que apelan a estos efectos barroquizantes, manieristas y oblicuos y que definimos en nuestra tesis como “lo inespecífico”. En este sentido señalamos en base a sus procedimientos de proyectista como alegorista, dos grupos: lo
fragmentario, la unicidad.
i) por un lado, el grupo que se define por su condición de fragmentaria, proyectos que se sustentan en las estrategias de la colladura y la convivencia de lo diferente como regla fundamental en los principios del proyecto;
ii) por el otro, la unicidad como posibilidad alegorizante del objeto que se presenta, un objeto elemental del que no hay más que su sola presencia. Aquí apelamos a las
observaciones del artista “…las tres dimensiones son el espacio real (…) se puede utilizar cualquier material pintado o en su estado primitivo.” (Judd, 1965, p. 19)
170 Comentamos ut supra (pag.90) para Benjamín la pérdida del aura, es la pérdida de la condición de autenticidad de
la obra de arte y su carácter contemplativo. Consecuencia directa de las técnicas de reproducción masiva y componente crítico estético-político característico de las primeras vanguardias como el cubismo, el dadá o el surrealismo.
196
i. Fragmentario
Lo fragmentario sitúa al proyecto entre las prácticas del pastiche y los principios del collage. Forman parte de nuestro grupo de lo fragmentario aquellos proyectos en los que se combinan el ensamblaje y la acumulación de elementos de distintas realidades. Tales proyectos buscarían estratégicamente, como sostiene Maderuelo, poner en crisis la unidad orgánica del artefacto arquitectónico, dado que los caracteriza un tipo de ensamblaje “débil”, situación paradójica de unión-separación por las diferencias ya sea de material, o de pertenencia a distintos universos de significados.
El clasicismo academicista se apoya en la idea de totalidad, continuidad, unidad y eternidad, el collage se opuso a esas ideas aportando a la modernidad vanguardista la fragmentación y el fragmento, siendo su consecuencia el acto de encontrar esos fragmentos rotos siguiendo otras reglas constructivas (o destructivas) que obligaron a replantear todos los temas en los que se basa la composición: unidad , orden , armonía, proporción, relación entre partes y todo, organización formal, juegos con escalas, dimensiones y tamaños, etcétera. (Maderuelo, 2012, p. 10)
A renglón seguido, nos referimos a algunos casos en los que lo fragmentario, lo discontinuo y más próximo a los principios del montaje y su condición rupturista es la base que constituye la estrategia del desvío alegórico en el proyecto.