La prensa del XIX fue un instrumento de transición de las ideas, pero lo más importante fue la posibilidad de que esas ideas llegaran a las masas, porque la ilustración no se limitó a representar a los nuevos medios ni a registrar gráficamente las transformaciones que se producían, sino que contribuyó de manera decisiva a configurar una concepción del mundo, un conjunto de valores que tipificaron el nuevo sector social. (Valeriano Bozal 1979: 31)
Puesto que resultaría ambicioso en el contexto de este capítulo pretender definir el movimiento de la prensa ilustrada en el siglo XIX, con el fin de contextualizar el presente estudio, procuraremos trazar un esbozo del mismo subrayando sus características principales.
Fruto de la gran iniciativa cultural que se introduce en España al principio del siglo XIX, gracias a los exitosos modelos franceses e ingleses, precedido por el efímero esplendor de El Artista de Federico Madrazo y Eugenio Ochoa, nace el Semanario
Pintoresco Español, al cuidado de Mesonero Romanos en 1836. Como el producto más
brillante de la gran empresa, esta revista prospera en las siguientes dos décadas dejando una huella imborrable en la vida cultural española.
Con el citado éxito editorial de la empresa de “El Curioso Parlante”, desde los años treinta hasta los cincuenta, llega el primer florecimiento de las revistas ilustradas en España. Entre las publicaciones más conocidas podemos enumerar: Observatorio
Pintoresco (1837); Siglo Pintoresco (1845-1848); El Mundo Pintoresco (1858-1860).
Estas revistas, que siguen fielmente la línea de “divulgación científica y literaria” de sus modelos ingleses y franceses confesados, tales como The Penny Magazine, Magasin
Pittoresque, muchas veces, observan comportamientos de una prensa literaria de lectura
amena y miscelánea, con acento apolítico, sobre materia inactual, circunscribiéndose a la sensibilidad romántica aún predominante en la época. Cecilio Alonso (1996, 2010), el primero y el que mejor estudia el movimiento de la prensa ilustrada por etapas, observa “una fase indefinida” (1841-1861) caracterizada por la nueva manera de edición en estas revistas, la cual, sin desviarse de la línea principal de las magazines, se aleja del ideario
de la época anterior para situarse a medio camino de una nueva tendencia en la segunda mitad del siglo: Museo de las Familias (1843-1870), Museo Universal (1857-1869), etc., los cuales, al tiempo que abandonan su latente vínculo con el romanticismo teñido de pintoresquismo, enfatizan el espíritu enciclopédico y divulgativo que reza en la palabra “Museo” o “Universal” que llevan en sus títulos.
Llegada la segunda mitad del siglo XIX, las revistas ilustradas, como un fenómeno artístico y cultural, se erigen como un imprescindible medio de conocimiento entre las masas, sobre todo, para la burguesía española, que está en plena expansión y búsqueda de iconos propios de cultura. Es en esta etapa que estas publicaciones ilustradas empiezan a establecer pautas propias desmarcándose de su fuerte vínculo con la prensa extranjera, dando pasos hacia su nacionalización y modernidad. La libertad de imprenta, sobre todo, durante el sexenio democrático, y la evolución técnica de parte de los grabadores españoles, son, sin duda, dos factores que favorecen la creación de manera masiva y nacionalizada de estas revistas. Una tendencia de denominar esta especie de publicaciones periódicas por estos años es la de “ilustración”.52 Desde el año 1845 hasta
el fin del siglo, se tiene constancia de la publicación de unas setenta Ilustraciones, siendo Madrid y Barcelona los dos núcleos de esta nueva moda, muchas de las cuales solo sobreviven un efímero tiempo tras su creación, si bien, existen algunas que logran persistir hasta los años 20 del siglo XX. Recorremos brevemente algunas de estas revistas que están catalogadas por la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España, y que también formarán parte de las fuentes primarias de este capítulo (Véase: TABLA 3, p. 94): La Ilustración, periódico universal (Madrid, 1849-1857) de Ángel Fernández Ríos, el cual es considerado el primer periódico español de actualidades; La
Ilustración, periódico semanal de literatura, artes, ciencias y viajes (Barcelona, 1880-
1890), fundado y dirigido por Luis Tasso Serra, que jugará un importante papel innovador en la época de fotograbados; Ilustración Artística, periódico semanal de
literatura, artes y ciencias (Barcelona, 1882-1916) de los editores barceloneses
Montaner y Simón, destacada por su contribución artística con ilustraciones de lujo gracias a la técnica avanzada de sus grabadores y por la colaboración de un envidiable grupo de redactores: entre otros periodistas y literatos, Pardo Bazán, Clarín, J. Valera y Galdós.
52 Para una demostración más efectiva sobre las dos tendencias evolutivas de la prensa ilustrada en cuanto
a su denominación, véase el gráfico elaborado por el propio Cecilio Alonso dos décadas atrás, que hemos tomado de préstamo y adjuntado a este subcapítulo. (Véase:TABLA 2, p. 93)
Las características más distintivas de estas ilustraciones con respecto a sus antecedentes se manifiestan en dos aspectos principales: la innovación y combinación de técnicas de imprenta por un lado, y por otro, el contenido sobre la actualidad en su sección noticiera y documental.
Concretamente, en primer lugar, la xilografía, técnica “primitiva”, cuyo uso se conoce desde el siglo V tras experimentar su auge en el siglo XV y los tres siglos siguientes de decadencia, fue reavivada y mejorada para entrar en el mercado con la calcografía y litografía a finales del siglo XVIII y al principio del siglo XIX, hecho que da pie al nacimiento de la prensa ilustrada. Mesonero Romanos, introductor en España de la prensa mecánica basada en esta técnica de impresión, la somete a la mejor prueba con su Semanario Pintoresco guiándose por esa filosofía de “vender barato para vender mucho” que demuestra la rentabilidad de la técnica. Desde entonces, la técnica xilográfica experimenta varias mejoras e innovaciones, como la introducción de la galvanoplastia y la estereotipia, que permiten, por un lado, mayor resistencia de las matrices, y por otro, mejor calidad de ilustraciones. Son los años de esplendor de las
Ilustraciones. Y del mismo modo, las Ilustraciones constituyen el mejor campo de
cultivo y laboratorio experimental para estas innovaciones de reproducción. A ello también hay que añadir la aparición de fotograbados desde finales de los años 70 y sobre todo los años 80 en estas publicaciones, colocándose las barcelonesas en la vanguardia de estos avances.
Por otro lado, las noticias sobre la actualidad que se publican en estas revistas, utilizando las imágenes para dar una mayor fidelidad a los acontecimientos, contribuyen a un nuevo fenómeno de relación texto-imagen observado en estas ilustraciones, el cual consiste en que lo que antes era entretenimiento y ornamento para su contenido se convierte en otro medio, mejor y más explícito, de ello. Es más, muchas veces, en estas llamadas noticias gráficas, como veremos en adelante, la imagen se presenta como el centro de enfoque y un agente más efectivo para transmitir una información. 53
Y lo que es más importante, este prisma cultural y artístico que constituye la prensa ilustrada nunca puede prescindir de colores exóticos como los orientales. Oriente y China, su mayor representante, aparecen en la primera etapa de la prensa ilustrada como una imagen heredada de la prensa extranjera, ya que dicha materia es profusa en
53 Sobre este aspecto, es decir, la relación entre ilustración y texto, recordemos los tres aspectos según
función de los grabados que ha definido Sánchez Vigil: “complementarias, independientes o como conjunto informativo y documental” (2008: 14). Para nosotros, las Ilustraciones apuntan en su conjunto una madurez de operatividad basada en la conjugación de textos y grabados.
las revistas inglesas y francesas de la época. Sobre todo, en la segunda mitad del siglo XIX, la oleada de telegramas y fotografías que sobre las nuevas situaciones llega desde los viajeros en Asia, vienen renovando el imaginario colectivo de los españoles sobre los países y los habitantes del Extremo Oriente. La representación de China, aquel antiguo Imperio del Medio, representante del lujo y pintoresquismo orientales, y que, desde tiempos lejanos goza de feliz acogida entre los españoles, sufre graves degradaciones a causa de su propia decadencia que contrasta con la preponderancia colonial e imperialista de los países occidentales.
Es preciso recordar que la prensa del siglo XIX, aparte de su función de difusión de materia informativa y cultural, constituye un soporte ideal sobre el que se ramifican las tendencias artísticas y florece la literatura. Entre los muchos géneros literarios que se cultivan en la prensa de la época, el cuento es, sin duda alguna, uno de los géneros que disfrutan de más proliferación. La predisposición y receptividad de la prensa periódica para el género cuento queda patente en la siguiente afirmación de María del Pilar Palomo:
Desde el lado cuento, pues, es preciso considerar que su espacio semiótico dentro de la prensa mantiene esta consistencia, derivada de sus raíces mítico-religiosas, con la que se escapa de la precariedad del soporte periodístico. El medio periodístico, además, dispone de unas posibilidades espaciales y de difusión colectiva rápida y eficaz que redunda en la recuperación y la activación de este género literario dentro de la cultura actual con una raigambre y eficacia semejante a la que había venido teniendo en los paisajes culturales del pasado. (1997: 253-254)
Dadas las características arriba expuestas de la prensa ilustrada, los siguientes subcapítulos del presente capítulo están organizados con un esquema similar. En primer lugar, hemos recorrido de manera breve la historia de cada revista destacando sus respectivas características. Después, como el cuerpo principal de cada subcapítulo, presentamos y analizamos los materiales sobre China que hemos catalogado en las cuatro revistas principales, que consideramos más representativas. En la presentación de la imagen de China que representa cada una de ellas, nos detendremos sobre todo en los componentes discursivos y ficticios de esta representación. En el caso de las “ilustraciones”, en la segunda mitad del siglo XIX, hemos podido catalogar con más frecuencia cuentos sobre China, los cuales estudiaremos juntos en el último subcapítulo de este capítulo.
TABLA 3
I
LUSTRACIONES EN LAHEMEROTECA DIGITAL DE LA BNE:
La Ilustración (Madrid) (1849-1857)
La Ilustración Popular Económica (Valencia) (1869.8-1879) La Ilustración Española y Americana (1869.12-1921)
La Ilustración de Madrid (1870-1872) La Ilustración de la Mujer (1875-1876) La Ilustración (Barcelona) (1880-1890)
La Ilustración Hispano-americana (Barcelona) Ilustración Artística (Barcelona) (1882-1916) La Ilustración Ibérica (Barcelona) (1883.1-1898) La Ilustración Musical (Barcelona) (1883.4-1884)
Regionales:
-La Ilustración de Alicante (1878)
-La Ilustración Gallega y Asturiana (1879-1881) -Ilustración Andaluza (1879-1880)
-La Ilustración de Logroño (1886)
De carácter político o religioso confesional: -La Ilustración Republicana Federal (1871-1872) -La Ilustración Popular (1873)
-La Ilustración Popular (1879)
-La Ilustración del Pueblo (1897) -La Ilustración Católica (1877-1894)