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Which improvements for inter-parliamentary coordination?

KEY FINDINGS

4. PARLIAMENTARY NETWORKING AS THE NEXT STEP OF

4.4. Which improvements for inter-parliamentary coordination?

El atribuir el carácter de entidad a un agregado de varias unidades consiste, básicamente, en un proceso de establecer los límites que separan a las unidades pertenecientes a la entidad dé las demás unidades que no forman parte de ella. Apelando a los principios de organización, Campbell se propuso determinar las circunstancias en que se establecen estos límites. Dicho autor sostenía que un análisis de este tipo podría aplicarse igualmente a los objetos físicos, por ejemplo piedras o sillas, y a los fenómenos sociales, los grupos sociales, por ejemplo. Según Campbell, el destino común parece ser el factor más importante para la fijación de límites; le siguen en importancia la semejanza y la proximidad. La pregnancia, que se refiere al hecho de que los elementos que constituyen una forma tienden a ser percibidos como la mejor figura posible, desempeña un papel muy secundario en la percepción de la entitatividad. Campbell emplea este principio -únicamente para examinar el grado de clausura o de completamiento obtenido mediante la aplicación de los otros tres principios.

Al tratar de mostrar cómo el destino común puede utilizarse para establecer la entitatividad, Campbell indica que quizá puede calcularse un "coeficiente de destino común", que reflejaría el grado en que dos o más unidades han estado en el mismo lugar y al mismo tiempo. Por ejemplo, si una piedra tiene diversos colores, quizá no sea evidente a primera vista que las partes de diferente color constituyen una única entidad. Sin embargo, si la piedra se mueve, se observa que las diversas partes generalmente se mueven juntas, es decir, conservan su misma posición relativa, con independencia de la ubicación de la piedra en el espacio. Las diversas partes experimentan un destino común, observar en un conjunto de individuos el grado en que experimentan un destino común. Así, por ejemplo, si vemos que un hombre y una mujer van por la calle, uno al lado del otro, podemos carecer de certidumbre acerca de su relación. Pero si ambos doblan la esquina en la misma dirección, suben al mismo automóvil, etc., percibimos entonces que están juntos, que constituyen una unidad, un grupo. Lo esencial del destino común es el hecho de que todos los componentes de una entidad pasan por experiencias similares. El grado en que las experiencias de diversos individuos varían conjuntamente sirve de índice o señal para su percepción como grupo. Cuanto mayor es el grado de variación conjunta, mayor será el grado de entitatividad que se les atribuya.

Aunque la semejanza no es algo tan primordial como el destino común, de hecho le corresponde un papel importante en la percepción de la entitatividad. Las unidades que son semejantes en un aspecto observable suelen percibirse como una entidad. Las unidades que son semejantes en un aspecto observable suelen percibirse como una entidad. Los soldados, vestidos con uniforme militar, son vistos como un grupo; los caballos forman un grupo, etc. Claro está que la semejanza puede llevarnos, a menudo, a cometer errores perceptivos. Un conjunto de personas de elevada estatura puede ser considerado como grupo -como miembros de un equipo de baloncesto, por ejemplo- cuando lo cierto es que estaban en el mismo lugar y al tiempo, y ni tan sólo se conocen entre sí. La semejanza sirve con frecuencia como indicio preliminar para la percepción de la entitatividad, que más tarde puede contrastarse mediante la aplicación del principio del destino común.

Se puede observar que en el ejemplo de un conjunto de personas altas vistas como miembros de un equipo de baloncesto, se suponía al menos implícitamente que dichas personas semejantes se hallaban más o menos próximas entre sí. Sin embargo, no es algo imprescindible. Varios hombres altos pueden ser percibidos como perténecientes al mismo equipo de baloncesto aunque sean vistos en diferentes partes de una ciudad y en momentos diferentes, suponiendo que quien los percibe tiene alguna razón para creer que en la ciudad hay un equipo de baloncesto. Con todo, este ejemplo ilustra el papel de la proximidad. Es posible que se perciba a tales hombres altos como miembros de una misma entidad aunque no estén próximos entre sí, pero la probabilidad de percibirlos así aumenta con la proximidad. Es más probable que un conjunto de individuos que están situados en un mismo lugar sean percibidos como unidad, que no un conjunto de individuos dispersos, aunque no haya ninguna otra base para la percepción de la entitatividad. Como en el caso de la semejanza, la proximidad sirve a menudo de base para un agrupamiento preliminar, que después será contrastado mediante una aplicación del principio de destino común.

Un conjunto de individuos que experimentan un destino común, en diversas ocasiones, se asemejan en uno o en varios aspectos y están muy próximos entre sí, serán sin duda percibidos como una entidad. Dado que la única base que tenemos para atribuir el carácter de real a un objeto la constituye nuestra percepción de él, podemos concluir junto con Campbell, que un grupo es real en la medida en que es percibido como entidad.

4.

LA TEMÁTICA DE LA DINÁMICA DE GRUPOS

Aunque no hay acuerdo entre psicólogos y sociólogos respecto a la realidad de los grupos, éste no es un tema de discusión para los estudiosos de la dinámica de grupos. La persona interesada por el estudio científico de los grupos no duda de que existan. Sin embargo, hay unos cuantos temas sobre los que no existe un acuerdo total entre los especialistas. No debe sorprendernos este hecho, porque la dinámica de grupos es un área relativamente nueva de investigación. La naturaleza del esfuerzo científico consiste en preguntarse y comprobar continuamente qué es la "verdad", y el camino hacia la verdad nunca está expedito. Es inevitable que surjan discrepancias sobre los interrogantes que es preciso plantearse, y sobre los procedimientos teóricos y empíricos que conviene seguir para darles respuesta.

Si se pregunta, a una muestra al azar de especialistas en dinámica de grupos, cuáles son los temas "básicos" de esta área científica, el número de respuestas diferentes será probablemente igual al tamaño de la muestra. La lista que ofrecen Cartwright y Zander (1968) quizás resulta representativa. Según estos autores, los temas básicos para la

dinámica de grupos son los siguientes:

El concepto previo acerca de la naturaleza de grupos.

Los problemas de definición del área de estudio.

El interrogante sobre la orientación teórica más apropiada.

El problema del método o métodos más adecuados para el estudio de los grupos.

La relación de la dinámica de grupos con la sociedad más amplia.

Se trata, sin duda, de temas para el estudio de los pequeños grupos, pero cabe preguntarse si son realmente las cuestiones básicas. Lana (1969), refiriéndose a los supuestos de la psicología social, examina las diferencias existentes entre filosofías, teorías y métodos. Podrían señalarse, asimismo, otros temas de menos importancia, por ejemplo el determinar cuáles son las dimensiones mínimas de un grupo. Algunos autores consideran que las díadas son grupos, mientras que otros afirman que los fenómenos grupales más significativos sólo se producen cuando interaccionan tres o más personas, y que un verdadero grupo ha de constar de tres personas como mínimo.

Para nuestros propósitos, los principales temas que replantean hoy a la dinámica de grupos son los relacionados con el enfoque adecuado para el análisis de los grupos. Empiezan las divergencias con el problema de la definición, tratado anteriormente. No obstante, después de haber aceptado una definición operativa de grupo, nos encontramos con que persisten amplias diferencias respecto al método más provechoso para - estudiar los grupos. En un nivel de máxima generalización existe división de opiniones sobre si debe utilizarse un enfoque teórico o uno empírico. Algunos sostienen que el único camino que puede conducirnos a una "verdadera" comprensión de los procesos de grupo es el análisis teórico. Según otros, el enfoque teórico es, en el mejor de los casos, prematuro, y puede convertirse en una pérdida de tiempo. Una posición empírica extrema afirma que un fenómeno sólo puede comprenderse si se efectúa un cuidadoso análisis de observaciones empíricas. (De paso, señalemos que ambas posiciones extremas, teórica o empírica, son erróneas, puesto que es necesario efectuar estudios de uno y otro tipo. Por una parte, probablemente resulta imposible contribuir una teoría sin apelar a algunos "hechos" como elementos o unidades de la estructura teórica; "hechos" incorrectos conducirán a teorías incorrectas. Los estudios empíricos aumentan la probabilidad de que los elementos de la teoría sean válidos. Pero, por otra parte, una masa de hechos no organizados y no relacionados, por muy correctos que sean, probablemente no serán demasiado útiles para la comprensión de un fenómeno complejo. La teoría proporciona una organización de los datos que es necesaria para comprender sus implicaciones más allá de las situaciones específicas en que se han obtenido los datos).

En todo caso, los especialistas en dinámica de grupos deben decidir qué teorías y/o qué métodos empíricos usarán en su estudio de la conducta de los grupos. A nivel teórico, pueden escoger entre una amplia variedad de enfoques. Cartwright y Zander (1968) enumeran ocho orientaciones teóricas que se han adoptado en el análisis de los grupos:

La teoría del campo afirma que la conducta es el resultado de un campo

de fuerzas interdependientes. En dinámica de grupos, el principal defensor de la teoría del campo fue Kurt Lewin, que analizó la conducta del individuo y del grupo como partes de un sistema de hechos interrelacionados. El método de análisis es similar al de la física y supone que las propiedades de un hecho dado de conducta están determinadas por su relación con los otros hechos pertenecientes al mismo sistema. La teoría del campo proporciona una excelente base para la descripción de la conducta de grupo pero, desgraciadamente, no ha conducido a una formulación teórica sistemática de los procesos de grupo.

La teoría de la interacción considera el grupo como un sistema de

individuos en interacción. En su formulación más generalizada establece tres elementos básicos: actividad, interacción y sentimiento. Esta teoría sostiene que todos los aspectos de la conducta de grupo pueden entenderse mediante una explicitación de las relaciones entre estos tres elementos básicos. Este enfoque ha sido adoptado primordialmente por los psicólogos sociales de orientación sociológica, y se ha comprobado que es el más útil para la descripción de los grupos naturales.

La teoría de sistemas adopta una posición muy semejante ala propuesta

por la teoría de la interacción e, incluso, es discutible el que se trate de dos orientaciones diferentes. En ambas se da un intento de comprender procesos complicados a partir de un análisis de los elementos básicos. La principal diferencia entre la teoría de la interacción y la teoría de sistemas consiste en la clase de elementos que se establecen y se utilizan en el análisis. Mientras que la teoría de la interacción apela a la actividad, la interacción y el sentimiento, la teoría de sistemas describe el grupo como un sistema de elementos conexionados, por ejemplo posiciones y roles dedicando una especial atención a los inputs y outputs del grupo.

La orientación sociométrica pone de relieve las opciones interpersonales

entre los miembros del grupo. La moral y el rendimiento del grupo se consideran como dependientes de las relaciones interpersonales entre los miembros, que se reflejan en las elecciones sociométricas. Esta orientación ha servido de estímulo para muchas investigaciones y, como veremos más adelante, ha contribuido a nuestra comprensión de ciertos aspectos de la conducta grupal. Sin embargo, sus efectos sobre la teoría sistemática han sido mínimos.

La orientación psicoanalítica, por supuesto, se deriva de la psicología

freudiana. Se ocupa de los procesos motivacionales y defensivos del individuo en relación con la vida del grupo. La orientación psicoanalítica ha producido, por lo menos, una teoría de los procesos de grupo y ha contribuido a muchas más. Con todo, no ha estimulado excesivamente la investigación empírica; por ello, las bases empíricas de las formulaciones teóricas de orientación psicoanalítica no son tan sólidas como sería deseable.

La orientación de psicología general intenta entenderlos análisis

teóricos de la conducta individual a la conducta del grupo. Las diversas formulaciones teórica relativas a procesos individuales tales como el aprendizaje, la motivación y la percepción, se aplican directamente a los procesos de grupo. Cabe preguntarse si este enfoque merece el nombre de orientación o si se limita a negar que existan rasgos exclusivos en la conducta de grupo. Como veremos, tal negación es incorrecta.

La orientación empírico-estadística sostiene que los conceptos básicos

de la teoría de grupos pueden descubrirse mediante la aplicación de procedimientos estadísticos. La obra de Cattell (1948) constituye un ejemplo de este enfoque. Dicho autor se propone descubrir los aspectos básicos de la conducta grupal mediante un análisis estadístico de los datos acerca de los individuos, utilizando principalmente el análisis factorial.

La orientación de modelos formales fue la más popular en la década de

1950. Los teóricos que comparten este enfoque se proponen construir modelos formales de la conducta grupal empleando rigurosos procedimientos matemáticos. Los constructores de modelos, a menudo, se preocupan más de la consistencia interna de sus modelos que del grado de correspondencia entre el modelo y las situaciones naturales. Posiblemente por dicho motivo, esta orientación sólo ha producido modelos teóricos

restringidos, que han tenido una limitada influencia sobre la dinámica de grupos.

Este breve resumen muestra que muchas de las orientaciones enumeradas por Cartwright y Zander no han contribuido en grado notable al análisis teórico de la conducta de grupo. En realidad, de las ocho orientaciones mencionadas, sólo tres han conducido a teorías sistémicas de la conducta de grupo: la teoría de sistemas (incluyendo la teoría de la interacción), la orientación psicoanalítica y la orientación empírico-estadística. A esta lista debería añadirse una orientación no mencionada específicamente por Cartwright y Zander, la teoría del refuerzo, dado que ha ejercido una importante influencia sobre la teoría de los pequeños grupos.

A nivel de análisis empírico, el investigador puede escoger también entre un gran número de técnicas posibles. Los métodos disponibles van desde estudios descriptivo-exploratorios apenas controlados, hasta investigaciones de laboratorio o simulaciones rigurosamente controladas. Los partidarios del primer enfoque afirman que los estudios rigurosamente controlados versan sobre situaciones y fenómenos artificiales y, por ello, sus descubrimientos carecen de relevancia en la "vida real". A su vez, los defensores de diseños mejor controlados aducen que los estudios descriptivo-exploratorios únicamente pueden proporcionar datos sugerentes; para alcanzar un grado de certeza que permitan establecer principios válidos sobre la conducta de grupo se requieren investigaciones rigurosamente controladas. Según estos autores, la cuestión de la relevancia para la "vida real" es una cuestión empírica a la que sólo puede responderse poniendo a prueba, en situaciones naturales, los principios establecidos en el laboratorio.

Los estudios para el estudio de la conducta de grupo pueden clasificarse en tres clases o categorías principales, que van desde las más naturales y menos rigurosamente controladas a las más "artificiales" y mejor controladas:

Estudios de campo.

Experimentos de laboratorio.

Estudios de simulación con ordenador electrónico.

Los estudios de campo, los experimentos de laboratorio y las simulaciones con ordenador se distinguen por el entorno concreto en que se llevan a cabo y por las clases de sujetos que se suelen investigar. Los estudios de campo se efectúan en situaciones naturales, es decir, en el campo. Las unidades que se estudian son, por lo general, grupos experimentados, esto es, grupos naturales, que tienen una historia, por ejemplo, grupos familiares o equipos de baloncesto. Los estudios decampo, no obstante, pueden variar considerablemente en sus propósitos y sus métodos. Pueden asumirla forma de estudios descriptivo-exploratorios, experimentales naturales o experimentos de campo. Los estudios descriptivo-exploratorios examinan una situación natural con el objeto de describirla y de explorar las posibles relaciones entre las variables que aparecen naturalmente. No se interfiere en modo alguno en los fenómenos investigados, por lo menos no se interviene deliberadamente. También en el experimento natural se investigan los fenómenos -en este caso, las conductas grupales- sin interferir en ellos. Difiere de los estudios descriptivo-exploratorios en que el investigador procura aprovechar los hechos que ocurren naturalmente para estudiar sus efectos sobre la conducta del grupo. Por ejemplo, podría aprovechar la integración racial obligatoria en las escuelas para estudiar los grupos racialmente mixtos. En el experimento de campo, el investigador provoca deliberadamente variaciones en la situación natural con objeto de estudiar sus efectos sobre el grupo.

Las características esenciales de un estudio de laboratorio son las siguientes: 1) se lleva a cabo en un entorno de laboratorio y 2) se prepara deliberadamente la situación para la investigación de un fenómeno específico. Los grupos que se llevan al laboratorio pueden existir previamente, como en los estudios de campo, o pueden constituirse, en el momento del experimento, con personas que no habían entrado nunca en interacción previamente. Estos grupos "nuevos", por supuesto, pueden formarse eligiendo al azar sus componentes o seleccionándolos según determinados criterios; las aptitudes mentales, los rasgos personales, la edad, el sexo, etc.

Los estudios de simulación con ordenador constituyen la forma de investigación más elaborada. Se programan las variables que se quieren estudiar y la conducta grupal es "puesta en práctica" por el ordenador, no por grupos de personas reales. Mediante la simulación en ordenador se ha logrado estudiar un grupo de personas (E. F., Borgatta, 1954). La idoneidad de esta orientación depende, evidentemente, del grado en que el investigador ha conseguido programar las variables críticas.

A modo de conclusión, podemos finalizar diciendo que el "mejor" enfoque para un caso dado dependerá de los propósitos del investigador.

ESQUEMA DE ESTUDIO UNIDAD DIDÁCTICA Nº 2 GRUPO

Definición en función de:

Percepción.

Satisfacción de necesidades.

Objetivos.

Organización.

Interdependencia.

Interacción. DINAMIZACIÓN DE GRUPOS

Roles.

Liderazgo.

Aspectos básicos:

I. Cooperación y confianza en el grupo. II. Realidad grupal.

III. Entitatividad. IV. Teorías de estudio.

UNIDAD DIDÁCTICA Nº 2

AUTOEVALUACIÓN Nº 2

Indica si los siguientes enunciados son verdaderos o falsos

1. La organización del grupo no es uno de los factores característicos para definir el concepto de "grupo".

 Verdadero

 Falso

2. Desde la perspectiva de las percepciones de los miembros del grupo, todas las