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a) Características

Una entrevista consta de preguntas que nos ayudan a obtener información para resolver las preguntas centrales correspondientes a nuestra investigación (Heinemann, 2003).

Según Heinemann (2003), la entrevista en profundidad posibilita estudiar hechos no observables, actitudes, valores, creencias, motivos, emociones,

puntos de vista, opiniones, insinuaciones, valoraciones, emociones, etc. También permite preguntar por hechos pasados, trayectorias de vida, planes futuros y previsiones profesionales. Para Coakley (2001: 38) esta técnica de investigación es “el mejor método para entender cómo la gente define situaciones, se crea una identidad y lleva decisiones sobre su manera de actuar”.

Se trata de una técnica ya usada en otros estudios del mismo ámbito como el de Ayuste et al. (2007). Por entrevistas en profundidad entendemos las que van dirigidas a la comprensión de la perspectiva que tienen los y las informantes respecto de algún tema a partir de sus vidas, experiencias o situaciones, tal y como las expresan con sus propias palabras (Taylor & Bogdan, 2009; Heinemann, 2003). Sus informaciones son la materia prima del trabajo de investigación, Taylor & Bogdan señalan:

Las entrevistas en profundidad se dirigen al aprendizaje sobre acontecimientos y actividades que no se pueden observar directamente. En este tipo de entrevistas nuestros interlocutores son informantes en el más verdadero sentido de la palabra. Actúan como observadores del investigador, son sus ojos y oídos en el campo. En tanto informantes, su rol no consiste simplemente en revelar sus propios modos de ver, sino que deben describir lo que sucede y el modo en que otras personas lo perciben (2009: 102).

Basándonos en Sampieri, Collado & Baptista (2007), la entrevista en profundidad se divide, según el grado de estructuración, en tres: no estructurada, semiestructurada y estandarizada.

Cuando se realiza de forma semiestructurada, la entrevista consiste en una conversación cara a cara, entre iguales, y no un intercambio formal de preguntas y respuestas. Una de sus características es la flexibilidad y el ambiente dinámico entre la persona entrevistadora y la entrevistada. Concede bastante libertad a ambas, y permite obtener una gran cantidad de información y discutir los temas relevantes de la entrevista (Taylor & Bogdan, 2009; Heinemann, 2003; Corbetta, 2003).

Por otra parte, esta técnica posibilita que la persona entrevistada explique mediante sus propias palabras sus experiencias, sin que sus respuestas sean condicionadas. Este tipo de entrevistas permite conocer a la gente y

comprender lo que quiere decir, creando un ambiente en el cual es muy probable que se exprese libremente (Taylor & Bogdan, 2009; González, 1997; Corbetta, 2003). Taylor & Bogdan señalan:

Según nuestro propio punto de vista, mediante la entrevista el investigador hábil logra por lo general aprender de qué modo los informantes se ven a sí mismos y a su mundo, obteniendo a veces una narración precisa de acontecimientos pasados, y de actividades presentes, y casi nunca predicen con exactitud la manera en que un informante actuará en una situación nueva (2009: 111).

La entrevista en profundidad semiestructurada se basa en un guión con preguntas sobre las que se quiere profundizar dentro de la entrevista. El o la entrevistadora puede enfocar la conversación como quiera, plantear las preguntas de la manera que considere más oportuna y conveniente para los objetivos de la entrevista a la persona que tiene delante, explicar el significado de aquello que no se comprenda bien y pedir más aclaraciones o profundizaciones (González, 1997; Olaz, 1998; Heinemann, 2003; Corbetta, 2003).

Como cualquier método de investigación, la entrevista en profundidad semiestructurada tiene sus limitaciones, que la o el investigador debe tener presentes. En primer lugar, se puede dar una situación de discrepancia entre lo que se dice y lo que realmente se hace, que produce falsificaciones, engaños, exageraciones o distorsiones. Asimismo, no hay que dar por sentado que lo que una persona dice en la entrevista es lo que cree realmente o lo que dice en otras situaciones, ya que hay un gran hueco entre los dichos y los hechos (Taylor & Bogdan, 2009; Heinemann, 2003). En segundo lugar, la relación entre las dos personas -entrevistadora y entrevistada- puede afectar a la validez y fiabilidad de las respuestas (Taylor & Bogdan, 2009; González, 1997; Heinemann, 2003).

Otra limitación puede ser que las y los entrevistadores no comprendan bien el lenguaje de las y los informantes, ya que no tienen la oportunidad de estudiarlo en su uso común; o puede deberse a la influencia de diferencias sociales, de raza, edad, sexo, estatus, etc. (González, 1997; Corbetta, 2003).

A pesar de estas limitaciones, esta técnica continúa considerándose especialmente útil para conocer y comprender la vida social, siempre teniendo en cuenta y siendo conscientes de sus limitaciones e intentando evitar o minimizar tales efectos (Taylor & Bogdan, 2009; González, 1997; Heinemann, 2003). Para ello, es especialmente importante la preparación de la entrevista, tal y como se describe a continuación.

b) El guión y la preparación de la entrevista

El guión o la guía de entrevista se usan para asegurarse de que todos los temas importantes sean explorados con cada uno de los o las informantes. Se trata de una lista de áreas generales que deben cubrirse con cada informante. Sirve como recordatorio de las preguntas que se quieren plantear (Taylor & Bogdan, 2009; Heinemann, 2003).

En la entrevista en profundidad semiestructurada se requiere un guión que recoja los temas que se quieren tratar a lo largo de la entrevista. No obstante, el modo de ordenar las preguntas y de formularlas queda a la libre decisión y valoración de la persona entrevistadora. Este guión puede tener distintos grados de detalle (Corbetta, 2003). El o la entrevistadora podrá añadir una pregunta a la hora de hacer la entrevista si la situación lo requiere. Para Olaz (1998: 20): “El diseño del guión es quizás una de las fases más frágiles y que más puede comprometer el contenido, alcance y dimensión de las posteriores conclusiones que se realicen”. Para Olaz (1998), el guión es un fin, más que un medio, que llevará a la interacción entre la persona entrevistadora y la entrevistada.

El guión de la entrevista en profundidad semiestructurada se configura a partir de las cuestiones que se quieren estudiar en el proyecto de investigación, como explica Vallés:

El guión de las entrevistas en profundidad contiene los temas y subtemas que deben cubrirse, de acuerdo con los objetivos informativos de la investigación, pero no proporciona las formulaciones textuales de preguntas ni sugiere el orden de respuestas. Más bien se trata de un esquema con los puntos a tratar, pero que no se considera cerrado y cuyo orden no tiene que seguirse necesariamente (1997: 204).

En el guión se pueden encontrar diversos tipos de preguntas, ya sea a través de listas de escalas, de fichas, o de fotografías, como en el caso del presente estudio, en que también se han utilizado imágenes para recoger la opinión respecto a la actividad deportiva y la imagen corporal de las mujeres que se podían observar (véase el anexo “Guión de la entrevista”: 445). Según Taylor & Bodgan (2009), las imágenes pueden ser un instrumento que aporta comprensión sobre lo que es importante para la persona entrevistada y sobre la manera en que se percibe a sí misma y a otra gente, y también sobre sus preferencias.

Junto al guión, uno de los aspectos más relevantes que debe procurar la persona entrevistadora es evitar tanto como sea posible influir o condicionar a la persona entrevistada y facilitar la comunicación, dejando fluir el punto de vista único y profundo de la persona entrevistada. Como dicen Hernández Sampieri et al. (2007: 223) “el experto -dentro de una entrevista- es el entrevistado, por lo que el entrevistador debe escucharlo con atención y cuidado”.

Para ello, el o la entrevistadora debe reunir algunos rasgos para llevar a cabo una buena y enriquecedora entrevista, tal y como recoge Corbetta (2003):

- Características socioculturales: según la población que se quiere

estudiar, es conveniente considerar el perfil más adecuado de la persona que realiza la entrevista. Para ello es necesario tener en cuenta las características de género, clase social -mejor que sea superior a la del o la entrevistada, pero no demasiado-, la edad - mejor intermedia-, la raza o etnia -mejor de la misma-, y el idioma - mejor que hable el del o la informante.

En este estudio, el hecho de que la investigadora pudiera hablar de mujer a mujer en la lengua materna de las entrevistadas, además de compartir su origen cultural y religioso, ha permitido, sin duda, facilitar la comunicación y llegar a crear el clima de confianza necesario para abordar aspectos que de otra forma hubiera sido especialmente difícil tratar.

- Expectativas: el o la entrevistadora se puede encontrar con

informantes indecisos o inseguros a la hora de responder algunas preguntas sobre las que no tienen una opinión clara. En este caso, la persona que entrevista juega un papel muy importante, dándoles tiempo para que puedan aclarar sus ideas y decir lo que creen en realidad.

En este estudio se ha procurado que las mujeres, en caso de tener dudas, buscaran ellas mismas las posibles opciones y si no tenían una opinión clara o no la conocían, se procuraba tranquilizarlas para que no se sintieran incómodas.

- Motivaciones: la o el entrevistador debe estar activo y atento a lo que

pregunta o pide la persona entrevistada a lo largo de la charla. Estar presente con todos los sentidos. Asimismo, estar convencido de la importancia de su trabajo de investigación.

- Preparación: debe estar preparado sobre la manera de hacer la

entrevista, cómo empezarla y terminarla, la duración, la importancia de explicar los objetivos de la investigación, la formulación del guión, el acceso al campo de trabajo, etc.

En todos los casos se tuvo en cuenta la disponibilidad de la interlocutora, realizándose la entrevista en el momento y lugar que prefiriera la participante en el estudio -siempre y cuando fuera adecuado para la comunicación-, y se le explicaron los objetivos y la duración aproximada de la entrevista. Por otra parte, previamente también se le consultó la posibilidad de realizar una grabación de voz para obtener así su permiso y, en caso que no lo diera, tomar notas.