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alcanzado el pasado año en la zona de Waziristán Norte no estaba funcionando y no había servido para reducir la violencia a lo largo de la frontera con Pakistán. EEUU había ofrecido inicialmente su apoyo a la firma de este acuerdo, pero las FFAA estadounidenses señalaron que las milicias talibán habían triplicado sus acciones armadas desde la firma del acuerdo. El Gobernador de la Provincia de la Frontera Noroccidental señaló que se estaba tratando de conseguir el apoyo de los ancianos para el acuerdo. Según el texto difundido, los extranjeros deberán someterse al acuerdo o abandonar la zona. Finalmente, el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno de Pakistán y las milicias tribales de la zona de Waziristán Sur en 2004 quedó en entredicho tras los ataques aéreos llevados a cabo por las FFAA pakistaníes. Estos ataques de las FFAA se produjeron horas después de la visita a Kabul del Secretario de Defensa de EEUU, R. Gates. En marzo se produjeron enfrentamientos entre las tribus locales partidarias de los talibán y las milicias armadas integradas por uzbecos, que podrían formar parte del grupo armado IMU, después del asesinato de un líder local de al-Qaeda que encabezaba el comité local de paz. Durante el mes de abril se produjeron enfrentamientos armados entre milicias armadas integradas por uzbekos y voluntarios tribales en la zona de Waziristán Sur, causando la muerte a 54 personas, 44 de ellas uzbecas. Días después, líderes tribales y religiosos de la zona alcanzaron un acuerdo con el Gobierno pakistaní por el que se comprometieron a no dar refugio a los opositores armados uzbecos. En el acuerdo también participaron algunos comandantes de milicias pro talibán. A finales de mayo, sin embargo, dimitieron 11 de los 15 miembros del comité tribal de paz de Waziristán, órgano enmarcado en el acuerdo de paz firmado en septiembre de 2006 por el Gobierno con los militantes de Waziristán. La dimisión se produjo como protesta por una reciente operación militar en la localidad de Zargerkhel. A finales de julio, no obstante, cien integrantes de las milicias armadas de la tribu Marri, lideradas por Daula Khan Marri y Kamal Khan Marri, entregaron las armas a las autoridades locales. La jirga intertribal de Waziristán convocada con el objetivo de reavivar el acuerdo de paz alcanzado por el Gobierno y las milicias talibán que operan en la zona, y roto tras el desalojo de la Mezquita de Lal-Masjid en Islamabad, desistió de sus esfuerzos después de que ambas partes rechazaran modificar sus posturas. El Gobierno pidió garantías de que el acuerdo será implementado en su totalidad y las milicias por su parte señalaron que sin el completo desmantelamiento de los puestos de control militares no reanudarían las conversaciones. En agosto, una jirga conjunta de Afganistán y Pakistán atendida por unos 700 líderes tribales, parlamentarios, clérigos y otras figuras de ambos países acordó combatir el terrorismo y el tráfico de opio en sus regiones tribales, así como promover la reconciliación con lo que denominan la oposición, en referencia a los talibán que acepten el imperio de la ley. En octubre, sin

embargo, se produjeron serios enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad pakistaníes y las milicias pro talibán en las zonas de Waziristán Norte y Sur, causando la muerte de al menos 250 personas (50 de ellas soldados), además de 200 heridos, tras varios días de combate. A pesar de ello, las milicias talibán que operan en Waziristán anunciaron a mediados de diciembre un alto el fuego con vigencia hasta el 1 de enero en Waziristán Norte, periodo durante el cual no serían atacadas las instalaciones gubernamentales. En las zonas de Waziristán y FATA (Áreas Tribales Federalmente Administradas), el mes de enero de 2008 se inició con serios enfrentamientos en las FFAA y los talibán. Las diferentes milicias talibanes que operan en las FATA se agruparon en una única organización denominada Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) al frente de la cual estaba el comandante de Waziristán Sur, Baitullah Mehsud, que encabezaba hasta ahora un ejército presumiblemente integrado por 30.000 hombres. Posteriormente, las facciones enfrentadas en la Agencia Kurram (integrante de las FATA) firmaron un acuerdo para poner fin a las hostilidades que protagonizaron en las últimas semanas y que causaron la muerte a 300 personas y herido a 500. El acuerdo fue firmado por 100 ancianos en la ciudad de Parachinar. Además, a finales de enero el líder talibán Baitullah Mehsud declaró de manera unilateral un alto el fuego indefinido después de que las fuerzas de seguridad iniciaran la retirada de varias posiciones clave, y manifestó estar preparado para llevar a cabo unas negociaciones con el nuevo Gobierno. En los días previos el Gobierno había puesto en libertad a siete personas que habían sido detenidas, en un gesto de buena voluntad con el objetivo de alcanzar un acuerdo de paz en Waziristán Norte. En los últimos días, el líder talibán pakistaní Baitullah Mehsud había accedido a la mediación de una jirga tribal para alcanzar un acuerdo de paz con el Gobierno, pero destacó la necesidad de que se pusiera fin a las operaciones militares en Waziristán Sur y Swat. A mediados de febrero, las autoridades locales y líderes tribales de Waziristán Norte alcanzaron un acuerdo que pretendería revivir el acuerdo de paz firmado en septiembre de 2006 entre las milicias talibán y el Gobierno pakistaní. La implementación del acuerdo sería supervisada por los propios líderes tribales (280 participaron en la firma) y sería aplicable en la totalidad del territorio de Waziristán Norte. A principios de abril el recién nombrado Primer Ministro, Yusuf Raza Gilani, recibió el voto de confianza unánime de toda la cámara (incluyendo a la oposición leal al Presidente Pervez Musharraf) y presentó su programa para los primeros cien días de Gobierno. Entre las medidas anunciadas cabía destacar el anuncio de que el Gobierno estaba dispuesto a mantener un proceso de diálogo con todos los grupos que abandonen las armas. Además Gilani anunció la derogación de diversas leyes que impedían entre otras cuestiones la actividad de las

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organizaciones sindicales o relativas a las áreas tribales del país, así como la aprobación de una ley sobre libertad de información. El Gobierno de la provincia de la Frontera Noroccidental nombró un comité ministerial encargado de iniciar un proceso de diálogo con los diferentes grupos armados de oposición. La decisión fue adoptada en la primera reunión mantenida por el Gobierno provincial, en la que se decidió reactivar el sistema de jirgas – asambleas tradicionales- para resolver la cuestión de la violencia armada. El Gobierno pakistaní también pidió a EEUU que se abstuviera de llevar a cabo acciones militares directas en las zonas tribales. En cuanto a las negociaciones entre la tribu Mehsud de Waziristán Sur y las autoridades locales, en abril se pensaba que podrían desembocar en la firma de un acuerdo de 15 puntos, en el que se haría un llamamiento a que se pusiera fin a la actividad armada, se pediría el intercambio de prisioneros, la retirada de las FFAA y la resolución de disputas de acuerdo con las costumbres locales y la legislación conocida como Frontier Crimes Regulation. En mayo, sin embargo, el comandante talibán Baitullah Mehsud, líder del grupo armado de oposición TTP, suspendió su participación en las negociaciones de paz con el Gobierno después de que éste renunciara a retirar las tropas (unos 100.000 efectivos) de las áreas tribales, tal y como demandaban los talibanes. Para contrarrestar estos obstáculos, el Gobierno estudiaba un plan de paz para la provincia de la Frontera Noroccidental con un presupuesto de 4.000 millones de dólares. El objetivo del plan sería reducir en un 30% la insurgencia armada en el transcurso de los próximos tres años y contempla la formación de una asamblea tradicional en la que participarían ministros provinciales y legisladores. Además, se prevyó un incremento de la fuerza policial de 14.000 miembros. El plan contemplaba reformas en la policía, fortalecimiento de la magistratura, apoyo a los esfuerzos de coordinación regionales y el establecimiento de diez conferencias de paz regionales de líderes religiosos. Los gobiernos de EEUU, Arabia Saudita, la UE, China y los países escandinavos habrían mostrado su interés en dicho plan de paz. A mediados de mayo, el Gobierno de la provincia de la Frontera Noroccidental anunció que había alcanzado un acuerdo con la insurgencia talibán liderada por Maulana Fazlullah en Swat que permitirá restaurar la paz en la zona. Las milicias talibán habrían accedido a renunciar a las acciones armadas y atacar instalaciones gubernamentales o militares. El acuerdo de 15 puntos alcanzado contemplaba también la retirada de las tropas gubernamentales desplegadas en la zona. Por su parte el Gobierno accedió a la imposición de la sharia en la zona así como a la retirada de cargos contra talibanes, incluyendo al líder Maulana Fazlullah, quien además recibió permiso para seguir dirigiendo la radio desde la que promovía la ideología talibán. Cabe desatacar también el anuncio de cese completo de hostilidades

efectuado por la milicia talibán de Darra Adamkhel, liderada por el comandante Tariq. Las FFAA pondrían fin a las operaciones militares y a cambio los talibanes cesarían sus actividades insurgentes garantizando el paso a través de la carretera denominada Indus. En este mismo sentido se pronunciaron los talibanes de Mardan (provincia de la Frontera Noroccidental), quienes también anunciaron un alto el fuego para este distrito. En junio, estos diálogos por grupos pasaron por un momento de tensión después de que un ataque aéreo de las FFAA de EEUU en las FATA causara la muerte de soldados pakistaníes. A pesar de ello, los esfuerzos continuaron. Así, el Gobierno introdujo dos cláusulas en el texto del borrador de acuerdo para Waziristán Sur, que se firmaría con la tribu Mehsud, y que contemplaba el compromiso de las milicias talibán de no violar la ley pakistaní e islámica en el interior del país y en el extranjero. La segunda cláusula señalaba que se deberían recaudar cinco millones de rupias en pago al Gobierno por las pérdidas generadas por la insurgencia armada. El borrador de acuerdo también establecía que los militantes extranjeros deberían ser expulsados de territorio pakistaní tras la firma del acuerdo de paz en un proceso que debería durar dos meses. Por otra parte, las milicias talibán Adam Khel de la ciudad de Darra (Agencia de Orakzai, de las FATA) presentaron 12 demandas al Gobierno para restaurar la paz en la zona en el transcurso de una primera ronda de negociaciones. Se esperaba una segunda ronda después de que los representantes gubernamentales presentes en las conversaciones informasen al Gobierno provincial y a las autoridades militares de estas demandas. Éstas incluían la retirada de las fuerzas de seguridad de la ciudad, el pago de compensaciones por los daños causados en las casas de los militantes talibanes, la puesta en libertad de los detenidos, servicios educativos y sanitarios, exenciones de ciertos impuestos o establecimiento de un sistema de cuotas para el acceso por parte de integrantes de la tribu de Darra a las facultades de ingeniería y medicina, entre otras cuestiones.

Durante el tercer trimestre de 2008 se produjeron enfrentamientos y diversas tensiones derivadas de ataques aéreos de EEUU en la zona, lo que ocasionó la protesta del Gobierno de Pakistán. Un portavoz de los talibanes de Mardan (distrito de la provincia de la Frontera Noroccidental) anunció un alto el fuego después de varios atentados y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, aceptando el ofrecimiento de negociaciones con el Gobierno provincial. A finales de junio, no obstante, las fuerzas de seguridad lanzaron una operación militar en la Agencia Khyber (FATA) contra el grupo insurgente Lashkar-i-Islam liderado por Mangal Bagh, quien señaló que la celebración de negociaciones con el Gobierno sólo podría ir unida a la retirada de las fuerzas de seguridad de la zona de Bara tehsil (FATA) así como a la puesta en libertad de todos sus integrantes detenidos y a la reapertura de carreteras. En julio, un portavoz del

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grupo armado de oposición talibán Tehrik-i-Taliban de Swat anunció la suspensión de las negociaciones de paz con el Gobierno hasta que se completara la implementación de lo acordado el 21 de mayo. Por otra parte, los enfrentamientos entre facciones rivales de las tribus turi y bangash en la agencia de Kurram (FATA) causaron la muerte de siete personas y otras 200 resultaron heridas. En pocas semanas estos enfrentamientos causaron la muerte de más de 400 personas. En la Agencia de Bajaur (FATA) también aumentaron los enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas y los talibán de la zona y contra la tribu mamond, que continuaba siendo el principal aliado de la insurgencia talibán. En cambio, en el mes de septiembre los líderes talibanes de Swat (provincia de la Frontera Noroccidental) acordaron retirarse de la zona de Koza Bandai y permitir que las fuerzas de seguridad recuperaran el control a cambio de su retirada en cuanto hubieran desminado túneles, desactivado artefactos explosivos y restaurada la electricidad y el servicio telefónico. Se trata de una zona que permaneció cercada durante varios días por las Fuerzas Armadas y que estaba bajo control de milicias talibanes leales a Maulana Fazlullah. También es de destacar la celebración en Nueva York de una reunión del grupo de Amigos de Pakistán, integrado por el G8’ China, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, para elaborar una propuesta de reconstrucción de las áreas tribales del país. En octubre, el Gobierno de Pakistán señaló que bajo ningún concepto permitirá que FFAA extranjeras operasen en el interior de sus fronteras. Durante el mes de septiembre, además, se habían repetido los ataques estadounidenses contra milicias talibán en territorio pakistaní sin que el Gobierno de este país hubiera autorizado la presencia y actuación militar estadounidense. El Presidente, Asif Ali Zardari, hizo un llamamiento al país a reconocer la situación de guerra en la que se encontraban y constató la necesidad de diseñar un nuevo plan de Gobierno para hacer frente a esta situación. Zardari afirmó que Pakistán acogería una conferencia internacional sobre terrorismo en la que se debatirían propuestas de lucha contra este fenómeno, y en la que participarían países como Afganistán, EEUU, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y los países integrantes de la OTAN. Una asamblea de líderes tradicionales (jirga) representantes de las facciones enfrentadas en la agencia de Kurram (FATA) acordaron en octubre la observación de un alto el fuego hasta el 31 de diciembre y afirmaron que cooperarían con el Gobierno para alcanzar la paz en la zona. En la jirga estaban representadas 12 tribus sunníes y shiíes enfrentadas, y también participaron las autoridades locales. El acuerdo contemplaba que en el caso de que se produjeran algún incidente que supusiera la ruptura del alto al fuego, los responsables serían entregados a las autoridades. En noviembre, el Gobierno de la Provincia Fronteriza del Noroeste renovó su oferta de diálogo con los talibanes si éstos accedían a deponer

las armas. La oferta se produjo durante una reunión mantenida entre un representante del Gobierno y una jirga (asamblea tradicional) que ya facilitó acuerdos con grupos talibanes en otras zonas del país. El Gobierno transmitió el mensaje a un representante de la organización armada talibán pakistaní, Tehreek-i-Taliban, de que se podría renovar las negociaciones con la facción liderada por Maulana Fazlullah si dejaban las armas. A finales del año, el presidente, Asif Ali Zardari, tras reunirse con varios líderes tribales afirmó que proseguirán los ataques aéreos contra determinados objetivos en las zonas tribales del país. No obstante, Zardari expresó su voluntad de seguir reuniéndose de manera quincenal con los líderes tribales y escuchar sus sugerencias.

El proceso de paz en 2009

A

principios de año se multiplicaron tanto los enfrentamientos como los acercamientos entre las fuerzas de seguridad y los grupos insurgentes talibanes en la zona de Swat. Naciones Unidas señaló que se preveía el desplazamiento de más de 600.000 personas durante este año debido a dichos enfrentamientos. Ante esta situación, el primer ministro, Yousuf Raza Gilani, afirmó que el Gobierno cambiaría su estrategia de contrainsurgencia en Swat para evitar los daños colaterales. Gilani señaló que ante el fracaso del diálogo, se tuvo que optar por la vía militar. A pesar de ello, y como continuación a la estrategia seguida en el año anterior de acercarse a algunos grupos talibanes, a mediados de febrero el Gobierno firmó un acuerdo con la organización talibán Tehreek-e-Nafaz-e-Shariat-e-Mohammadi – encabezada por Maulana Fazlullah e integrante de la coalición talibán Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP)– por el que el Gobierno accedió a la imposición de la sharia en la región Malakand, que incluye el valle de Swat. Los talibanes anunciaron un alto el fuego unilateral de diez días con el objetivo de facilitar la implementación del acuerdo y señalaron que la posibilidad de extender de manera permanente el alto el fuego dependería del cumplimiento del acuerdo por parte del Gobierno. El Gobierno de EEUU mostró su preocupación por el acuerdo alcanzado en Swat, señalando que se trataba de una rendición frente a la insurgencia talibán. El Gobierno, por su parte, negó que se hubiera alcanzado un acuerdo de paz con la insurgencia talibán en Bajaur, en las Áreas Tribales Federalmente Administradas. Fuentes oficiales señalaron que la operación militar proseguiría tal y como estaba previsto, a pesar de la declaración unilateral de alto el fuego por parte de los talibanes como consecuencia de las negociaciones mantenidas entre la tribu Mamoond y el Gobierno y del anuncio de las fuerzas de seguridad de que durante cuatro días no iban a llevar a cabo ninguna acción contra la insurgencia. En Bajaur se desarrolló una operación militar desde el mes de agosto pasado, que ocasionó la muerte a 2.000 personas, y obligó a desplazarse a otras 200.000.

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A mediados de abril el presidente, Asif Ali Zardari, aprobó la implantación de la sharia en la división de Malakan, en lo que fue calificado por numerosos sectores como una claudicación frente a las milicias talibán. Malakan comprende una tercera parte de la provincia e incluye Chitral, Dir, Swat, Buner y Shangla. Los grupos armados talibanes TNSM y T-i-T Swat expresaron su satisfacción por esta aprobación. Por otra parte, los talibanes afirmaron que no entregarían las armas en Swat como parte del acuerdo alcanzado con el Gobierno para la implantación de la sharia en la zona, puesto que dicha entrega sería contraria al islam. Los talibanes anunciaron que extenderían su lucha a otras zonas del país hasta conseguir sus objetivos. A principios de mayo, sin embargo, las fuerzas de seguridad pakistaníes intensificaron la operación militar contra la insurgencia talibán en la zona, especialmente en los distritos de Swat, Malakand y Dir. Según fuentes de las fuerzas armadas, más de 750 insurgentes habrían muerto en el transcurso de esta operación, además de 29 miembros de las fuerzas de seguridad. Entre 12.000 y 15.000 integrantes de las Fuerzas Armadas estuvieron participando en esta operación. El Gobierno señaló que calculaba el número de talibanes