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En el presente estudio de investigación sobre “Factores de riesgo y prácticas de salud con respecto a cáncer de cérvix y mama”, se obtuvieron los siguientes resultados:

En la tabla Nº 1, se presenta la distribución de 249 pacientes según factores de riesgo con respecto a cáncer de cérvix y mama en pacientes del HRDT, encontramos que el 41.4% de pacientes tienen estudios superiores, según datos del INEI, en el Perú reflejan que la educación superior universitaria no es obligatoria, como si lo es la educación básica regular en los niveles de primaria y secundaria, pero si constituye una opción de educación para continuar estudios profesionales y que estos contribuyan a un proceso de desarrollo económico y social sostenible del país (INEI, 2015). En el caso de estudio, las mujeres atendidas tanto en el consultorio como el servicio de gineco-obstericia son un mayor porcentaje con estudios superiores.

El 51.4% de pacientes tienen entre 20 a 45 años, En el año 2014, el 61,4% de los habitantes del Perú se concentra en siete departamentos: Lima, La Libertad, Piura, Cajamarca, Puno, Junín y Cusco (INEI, 2014).

En el año 2014, la edad mediana de la población peruana se sitúa en 26,9 años. Hace dieciocho años era 21,6 años, lo que indica que hay más población en edades mayores (INEI, 2014).

Las mujeres representan el 49,9% del conjunto de la población, aunque su peso relativo varía dependiendo del grupo de edad. Así, mientras que hasta los 44 años el porcentaje de mujeres es levemente inferior al de los varones en todas las edades, a partir de los 45 años en adelante se invierte esta situación a medida que se avanza en la edad, se produce una

tendencia creciente de población femenina. De esta forma, las mujeres representan el 50,2% a partir de los 45 años, aumentando en los siguientes grupos de edad hasta llegar al 58,4% a los 80 y más años de edad (INEI, 2014).

En el estudio realizado se corrobora que el mayor porcentaje estuvo comprendido entre las edades de 20 a 45 años. El 83.5% de pacientes inicio sus relaciones sexuales después de más de dos años de la regla, El promedio de la edad de inicio de las relaciones sexuales en las mujeres, según ENDES 2004-2007, es a los 17 años.

Generalmente la edad a la primera relación sexual no coincide con la edad a la primera unión marital, ella casi siempre es más temprana, especialmente en algunos contextos culturales y/o ecológicos.

La edad mediana a la primera relación sexual de todas las mujeres universitarias es mayor en cuatro años a la edad mediana de las mujeres sin educación (ENDES, 2007).

Los jóvenes entre 15 y 19 años son una población de riesgo por su inicio temprano de las relaciones sexuales no solo por el incremento de los embarazos adolescentes y la transmisión de infecciones de transmisión sexual como sífilis, Virus del Papiloma Humano y el VIH (ENDES, 2007).

En el estudio de las mujeres encuestadas el inicio de las relaciones sexuales se dio después de dos años de la regla en su mayoría, y no antes de la regla o un año después.

El 49.4% de pacientes no tienen antecedentes familiares con algún tipo de cáncer, Existe evidencia de que diversos factores sumados a la carga genética incrementan el riesgo de la aparición de cánceres. El impacto en la salud pública radica en que, una reducción en la frecuencia de los factores

modificables en la población general tendría impacto en la reducción de la incidencia y mortalidad por cáncer (Análisis de la situación del cáncer en el Perú, 2013).

En el caso de estudio, se concluye que la mayoría no tienen antecedentes familiares de algún tipo de cáncer.

El 39.4% de pacientes su número de parejas sexuales que ha tenido hasta el momento es entre dos y tres parejas, la infección por VPH ocurre principalmente en las mujeres más jóvenes y es menos común en las mujeres mayores de 30 años. La razón para esto no está clara. Ciertos tipos de comportamientos sexuales aumentan el riesgo de una mujer de contraer una infección por VPH, tales como: tener relaciones sexuales a temprana edad y tener muchas parejas sexuales (Sociedad Americana del Cáncer, 2016).

Las mujeres que han tenido muchas parejas sexuales tienen una mayor probabilidad de infectarse con el VPH, aunque una mujer que haya tenido solo una pareja sexual también puede infectarse con el virus (Sociedad Americana del Cáncer, 2016).

En la población de estudio se obtuvo como promedio de número de compañeros sexuales es entre 2 y 3, todo ello demuestra que la mayoría de las mujeres limitan su número de compañeros sexuales para evitar contagios de transmisión sexual.

El 70.3% de pacientes no fuma, el 61.4% de pacientes no consume alcohol, Las Encuestas Nacionales de Prevención y Consumo de Drogas (12- 64 años) realizadas en población urbana de ciudades de 20 000 y más habitantes por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas DEVIDA muestran que, en el período 1998-2010, la tendencia de la prevalencia del consumo de tabaco en el último año y de la prevalencia de consumo de vida han sido descendentes alcanzando su valor más bajo el

año 2010. Asimismo, el consumo de tabaco en las últimas 24 horas por las mujeres en edad fértil según las ENDES muestra también una tendencia descendente con el valor más bajo el año 2012 (4.9%). En el Informe sobre Control del Tabaco para la Región de las Américas 2013; encuentran una prevalencia de consumo actual en adultos de 13.3% (19.7% en hombres; 7.8% en mujeres) y en adolescentes de 19.4% (21.5% en hombres; 16.5% en mujeres).

Diversos estudios de consumo de alcohol realizados principalmente por DEVIDA y el Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) encuentran una prevalencia de consumo en el último mes que varía entre 34.5% y 50.0% según el ámbito geográfico. Los datos de DEVIDA respecto de la prevalencia de consumo de alcohol en el último año en personas de 12 a 65 años de edad evidencian una tendencia descendente pasando de 79.6% el año 1998 a 54.7% el año 2010.

Este estudio estadístico coincide con los resultados encontrados en que el consumo del cigarrillo y el alcohol no están en este grupo etario ni en este género.

El sobrepeso y la obesidad incrementan el riesgo de desarrollar cánceres de esófago, cérvix, mama, colon, recto, riñón, páncreas, tiroides y vesícula biliar. El único estudio que evalúa la prevalencia a nivel nacional de obesidad en hombres y mujeres es la Encuesta Nacional de Indicadores Nutricionales, Bioquímicos, Socioeconómicos y Culturales Relacionados con las Enfermedades Crónicas Degenerativas (ENIN-BSC) realizada por el Instituto Nacional de Salud, que encontró una prevalencia de 16.5%.

La Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), realizada por el INEI el año 2012, encontró en mujeres en edad fértil una prevalencia de 17.9%. Entre el período 2003-2007, los estudios de factores de riesgo para

enfermedades no transmisibles (FRENT) realizados por la Dirección General de Epidemiología (DGE-MINSA) encontraron prevalencias de obesidad entre 17.5% y 23.1% en pobladores de algunas ciudades de la costa (Tumbes, Trujillo, Lima-Callao y Villa El Salvador); mientras que, en ciudades de la sierra, los estudios realizados por la Dirección General de Epidemiología y Medina-Lezama, encontraron prevalencias de 17.5% y 17.6% en Huancayo y Arequipa respectivamente. Los estudios realizados por el Centro de Excelencia en Enfermedades Crónicas de la Universidad Peruana Cayetano Heredia han encontrado una prevalencia de obesidad de 3.0%, 20.0% y 33.0% en poblaciones rural, migrante y urbana respectivamente.

En el caso de estudio el 61.4% de pacientes no tiene sobrepeso, pero aún hay un 38.6% que si lo tiene desencadenando un factor de riesgo más para una enfermedad.

El 92.8% de pacientes inicio su menstruación después de los doce años, el 67.9% de pacientes si tiene hijos, el 67.9% de pacientes no amamanto a sus hijos, entre los factores asociados para desarrollar el cáncer de Mama debemos considerar los antecedentes gineco-obstétricos; la menarquia temprana (menor de 12 años) la menopausia tardía (después de los 50 años), la nuliparidad y el primer embarazo a término logrado después de los 30 o 35 años , se asociarían con una frecuencia de cáncer de mama algo mayor (Sociedad Americana del Cáncer,2016)

El controvertido rol protector de la lactancia en el Cáncer de Mama, se presentaría para algunos autores sólo si ella dura un mínimo total de 36 meses de la vida de la mujer. Otros sostienen que la disminución del riesgo de desarrollo de cáncer de mama en mujeres que dan de lactar sería sólo para la etapa pre menopáusica.

Los científicos estudian los factores de riesgo y los factores protectores a fin de encontrar maneras de evitar que se formen cánceres nuevos. Cualquier cosa que aumenta la probabilidad de presentar cáncer se llama factor de riesgo de cáncer; cualquier cosa que disminuye la probabilidad de presentar cáncer se llama factor protector contra el cáncer (Palma, 2011).

Algunos factores de riesgo de cáncer se pueden evitar, pero no es posible evitar muchos otros. Por ejemplo, tanto el tabaquismo como heredar ciertos genes son factores de riesgo para algunos tipos de cáncer, pero solo se puede evitar el tabaquismo. Los factores de riesgo que una persona puede controlar se llaman factores de riesgo modificables (Palma, 2011).

Los factores que aumentan el riesgo de contraer una infección de VPH incluyen edad de inicio de actividad sexual precoz, un gran número de parejas sexuales, parejas ocasionales, antecedentes de coinfección con una infección de transmisión sexual, el consumo de tabaco y/o alcohol, una situación socioeconómica baja, un gran número de partos, y el uso de anticonceptivos hormonales por más de diez años (OPS/OMS, 2012).

En los resultados encontrados en el presente estudio, se tiene que hay más de tres factores de riesgo en las pacientes que acuden al programa de la Mujer del Hospital Regional Docente de Trujillo, lo cual indica que tienen que tomar medidas preventivas ante los factores modificables de su salud y por ello tener el conocimiento sobre los factores de riesgo del cáncer de cérvix y mama, para evitar enfermarse de cáncer ginecológico.

En contraste con otros estudios tales como el realizado por (Palma, 2011); cuyo objetivo general fue Determinar las Prácticas de Prevención del Cáncer Cervicouterino en las usuarias del C. S. Leonor Saavedra - San Juan de Miraflores, Lima; los principales resultados fueron que el 84,9% de las mujeres tenían prácticas de prevención realizándose la Prueba de Papanicolaou, a pesar de tener más de 3 factores de riesgo como el fumar,

el inicio temprano de las relaciones sexuales, el control oportuno de la Prueba de Papanicolaou.

Vivas y Torres (2012), reportaron en su estudio, Conocimientos, Actitudes y Practicas de prevención del cáncer de mama donde la población de estudio estuvo conformada por 88 mujeres que laboran en la Universidad Francisco de Paula Santander; los resultados encontrados fueron el 80% de las mujeres muestran una actitud favorable frente a la prevención y promoción de la salud. Manteniendo la disposición de poner en práctica los conocimientos adquiridos y buscando asistencia médica oportuna. El 54% presentan prácticas inadecuadas, revelando que las intervenciones realizadas por las mujeres para el cuidado de su salud no constituyen un factor protector para la prevención de cáncer de mama.

Se observa en la tabla Nº 2, la distribución de frecuencias de 249 pacientes según nivel de prácticas de salud con respecto a cáncer de cérvix y mama en pacientes del HRDT, se observa que el 52.6% de pacientes su nivel de prácticas de salud es inadecuado, y el 47.4% de pacientes su nivel de prácticas de salud es adecuado.

Las prácticas preventivas del cáncer de cuello uterino y de mama disminuyen a medida que avanza la edad de las mujeres, y esa disminución se agudiza en las más pobres, las menos escolarizadas y las que acude a los servicios públicos de salud (Ponce, 2012).

Para impactar en el problema del cáncer de cuello uterino y de mama, la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2012) plantea la oferta de un programa de prevención y control del cáncer ginecológico eficaz, que aborde aspectos relacionados con la cobertura y la calidad de los servicios de tamizaje y detección temprana, que integre la disponibilidad del diagnóstico, tratamiento y atención subsiguientes rápidos, fiables y

asequibles; aunado a los demás elementos de infraestructura de apoyo: servicios de orientación y sistemas de información para mejorar la calidad de la atención y facilitar una gestión eficaz de pacientes y programas (Sociedad Americana del Cáncer,2016).

Los planteamientos de la (OPS, 2012) y de la norma técnica se encaminan hacia la oferta de un programa con acciones de prevención, tratamiento y rehabilitación, con poco énfasis en la promoción de salud, que se plantea en la meta de detección temprana del cáncer de cuello uterino de la Política Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (Sociedad Americana del Cáncer, 2016)

Los resultados encontrados son desalentadores, en tal sentido de que a pesar que las pacientes no tienen muchos factores de riesgo, el mayor porcentaje tiene prácticas de salud inadecuadas.

Algunos estudios cualitativos reportados por (Ponce, 2012); encontró que el miedo al cáncer, la asociación entre el sentirse y el saberse enferma, el desconocimiento de las ventajas del Papanicolaou y la mamografía, la concepción de prevención como sinónimo de acudir inmediatamente al médico cuando se perciben cambios en el estado de salud pero no antes, la persistencia de tabúes incorporados en la socialización y el papel desempeñado en los cuidados de familiares influyeron en la percepción de riesgo de contraer cáncer y en las prácticas preventivas.

Así mismo Requena, (2013); encontró que con respecto a los problemas de salud que afectan específicamente a las mujeres, las participantes más jóvenes tienden a mencionar más el cáncer de cuello de útero que las mujeres mayores, además que las mujeres comparan el cáncer de cuello de útero con el cáncer de mama, señalando que existe mayor difusión acerca del cáncer de mama y que además les resulta más fácil conceptualizarlo y ubicarlo físicamente ya que la mama es un lugar visible en

el cuerpo; refieren en su mayoría que el PAP, entendido como un procedimiento invasivo, podría también “tocar” o “despertar” al cáncer dormido. Las participantes mencionan también distintos factores que perciben vinculados a la posibilidad de desarrollar cáncer de cuello de útero como falta de higiene, ciclos menstruales irregulares, secreciones vaginales anormales, la utilización del dispositivo intrauterino (DIU), antecedentes de cáncer en la familia, y haber tenido cáncer de mama previamente.

Se observa en la tabla Nº 3, la distribución de frecuencias de 249 pacientes según factores de riesgo y Nivel de Prácticas de salud con respecto a cáncer de cérvix y mama en pacientes del Hospital Regional Docente de Trujillo.

Las prácticas de Salud dentro de la prevención primaria está dirigida a evitar la aparición de una enfermedad o dolencia, La prevención secundaria y terciaria tienen por objeto detener o retardar la enfermedad ya presente y sus establecimientos de la cronicidad, por ejemplo, mediante una rehabilitación eficaz.

La prevención de la enfermedad es la acción que normalmente emanan del sector sanitario, y que considera a los individuos y a las poblaciones como expuestos a factores de riesgo identificables que suelen estar a menudo asociados a diferentes comportamientos de riesgo. Existen cuatro estrategias que han demostrado ser eficaces en la detección temprana del cáncer; éstas son: La exploración clínica y la detección de los factores de riesgo, la autoexploración que realiza la mujer en forma sistemática además de la toma de la mamografía y/o ecografía de rutina. El profesional de salud debe instruir a todas las mujeres a realizarse la autoexploración mamaria mensual a partir de la menarquía, así como un chequeo anual de Papanicolaou en los programas diseñados por el MINSA.

No se encontraron relaciones o asociaciones estadísticamente significativos entre los Factores de Riesgo y las Prácticas de Salud (p>0.05).

El 40.6% de pacientes su nivel de prácticas de salud es inadecuado y no fuma, y el 29.7% de pacientes su nivel de prácticas de salud es adecuado y no fuma. Se encontraron relaciones o asociaciones estadísticamente significativos entre los Factores de Riesgo y las Prácticas de Salud (p<0.05).

El 50.2% de pacientes su nivel de prácticas es inadecuado y su inicio de la menstruación fue después de los 12 años, y el 42.6% de pacientes su nivel de prácticas de salud es adecuado y su inicio de la menstruación fue después de los 12 años. No se encontraron relaciones o asociaciones estadísticamente significativos entre los Factores de Riesgo y las Prácticas de Salud (p>0.05).

El 35.7% de pacientes su nivel de prácticas de salud es inadecuado y si tiene hijos, y el 32.1% de pacientes su nivel de prácticas de salud es adecuado y si tiene hijos. No se encontraron relaciones o asociaciones estadísticamente significativos entre los Factores de Riesgo y las Prácticas de Salud (p>0.05).

El 36.9% de pacientes su nivel de prácticas de salud es inadecuado y no amamanto a sus hijos, y el 30.9% de pacientes su nivel de prácticas de salud es adecuado y no amamanto a sus hijos. No se encontraron relaciones o asociaciones estadísticamente significativos entre los Factores de Riesgo y las Prácticas de Salud (p>0.05).

El 38.2% de pacientes su nivel de prácticas de salud es inadecuado y no consume alcohol, y el 24.1% de pacientes su nivel de prácticas de salud

asociaciones estadísticamente significativos entre los Factores de Riesgo y las Prácticas de Salud (p<0.05).

El 33.3% de pacientes su nivel de prácticas de salud es inadecuado y no tiene sobrepeso, y el 28.1% de pacientes su nivel de prácticas de salud es adecuado y no tiene sobrepeso. No se encontraron relaciones o asociaciones estadísticamente significativos entre los Factores de Riesgo y las Prácticas de Salud (p>0.05).

Según Brunner y Suddardh (2013), la promoción de las Prácticas de Salud puede considerarse como un proceso educativo que se basa en los principios de responsabilidad y conciencia de los hábitos que debe conservar el individuo para su bienestar general, que la persona haga uso por si misma de los recursos que conserven y mejoren su bienestar general y calidad de vida acciones que realiza el sujeto encaminadas a permanecer sanos y que no requieran la participación del personal asistencial, sin embargo mediante los resultados del presente estudio observamos que las Practicas de Salud no guardan relación con la edad, el número de parejas sexuales que tuvo hasta el momento, el número de Hijos, el inicio de la menstruación y el amamantar a sus hijos, sin embargo si hay relación significativa con el nivel de estudios, el inicio de las relaciones sexuales, el antecedentes familiar con cáncer, el fumar y consumir alcohol.

Es así que por todo lo antes mencionado podemos afirmar que existe relación entre los factores de riesgo y las prácticas de salud con respecto al cáncer de cérvix y mama, se encontró un porcentaje menor en la población de estudio , lo cual debe merecer la atención del personal de enfermería y autoridades encargadas de la estrategia a fin de disminuir la incidencia anual de casos nuevos, con herramientas como promoción y prevención, resaltando que las enfermedades neoplásicas son una prioridad sanitaria.

V. CONCLUSIONES

Del análisis de los resultados obtenidos de cada una de las variables estudiadas, se llega a las siguientes conclusiones:

1. El 35.3 % tienen secundaria completa, el 51.4 tienen edades entre 20-45 años, el 83.5 % su actividad sexual comenzó 2 años después de haber iniciado la menstruación, el 49.4 % refiere no tener antecedentes familiares de algún tipo de cáncer, el 39.4 % tuvo entre dos y tres parejas sexuales hasta el momento, el 70.3 % refirió que no fuma, el 92.8 % empezó la menstruación después de los 12 años de edad, el 67.9 % tiene hijos, el 67.9% no amamanto a sus hijos, el 61.4 % no consume alcohol,