La banca por Internet cada vez tiene una mayor presencia y protagonismo en el conjunto de transacciones de pago de bajo valor, provocado principalmente por el aumento del uso de dispositivos móviles como canal de acceso e inicio de las órdenes de transacciones de pago, un hábito que facilita a los usuarios llevar a cabo distintas operaciones desde el lugar donde se en- cuentren sin necesidad de acudir al punto de atención físico de la entidad financiera. Entre los principales servicios disponibles a través de esta modalidad, destacan las transferencias electrónicas, el pago de servicios, el pago con tarjetas de crédito y la consulta de saldos y movimientos. La importancia de Internet y la banca móvil pone de manifiesto la retroalimentación exis- tente entre el sector TIC y el negocio bancario, lo cual ofrece inmensas oportunidades de colaboración entre los operadores de ambos sectores. En este sentido, desde finales de 2013 somos testigos de importantes alianzas entre banca y operadoras de telecomunicaciones para desarrollar nuevos negocios digitales y de banca móvil, como es el caso de Claro y Bradesco en Brasil, extendiendo el servicio Near Field Communication (NFC) en el país o el de Banco de Brasil, la operadora Oi y Visa, que lanzaron una nueva solución de pagos sin contacto; en República Dominicana el Banco Popular Dominicano y Orange lanzaron mpeso y en España, Caixabank, Santander y Telefónica, crearon nuevos servicios digitales de pago (Yaap Money). En América Latina, el grado de inclusión financiera es todavía moderado, con apenas un 39% de los mayores de 15 años titulares de una cuenta de ahorro en una entidad financiera formal (25% en el caso de los segmentos de menor renta), lo que confiere mayor importancia a la penetración del teléfono móvil, concretamente la del smartphone: GSMA8 estima que para
2017 la región tendrá un 40% de teléfonos inteligentes, frente al 20% que tiene hoy. Se trata hoy ya de una de las principales herramientas digitales tanto para la inclusión financiera como para la extensión masiva del comercio electrónico y de la banca por Internet para la población en general en América Latina. Los factores que principalmente contribuyen con su atractivo son: (i) la seguridad, ya que evita la manipulación de grandes sumas de efectivo; (ii) la conveniencia, al permitir la compra en cualquier lugar y a cualquier hora; (iii) la flexibilidad, que permite realizar pagos o consultar cuentas cuando se desee, un valor añadido en aquellas áreas donde el número de oficinas bancarias todavía es reducido; y (iv) el control de las transacciones, que quedan registradas.
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En este sentido, la Tabla 9 pone de manifiesto el crecimiento experimentado por la banca por Internet durante los últimos años, registrando tasas próximas al 20% en el periodo 2008-2013, y donde destacan Perú, con un crecimiento en operacio- nes en ese periodo cercano al 80%, y Chile, por presentar un crecimiento algo más moderado.
Tabla 9: Banca por Internet
Número de operaciones
(millones)
Valor (miles de
millones USD) operacionesNúmero de Valor 2013 Tasa de crecimiento anual compuesto 2008-2013
Brasil 17.146,04 7.991,23 18,7% 18,8% Chile 233,39 1.334,66 11,8% n.d. Colombia 216,27 979,10 18,8% 31,4% México 717,18 3.301,67 13,1% 8,3% Perú 94,38 207,19 78,8% 137,0% República Dominicana n.d. n.d. n.d. n.d.
Fuente: bancos centrales y superintendencias de bancos.
Del grupo de países latinoamericanos representados en la tabla, tras Perú se posicionan Colombia (+18,8%) y Brasil (+18,7%). Perú experimentó un crecimiento sustantivo en 2011; en 2013, fue Brasil el país que mayor crecimiento registró tanto en número de operaciones de banca por Internet (+23,1%) como en valor de las mismas (+26,4%). En relación a la banca a través del teléfono móvil (Internet móvil) en Colombia sigue representando una porción pequeña del total de operaciones – con y sin impacto financiero- realizadas por Internet, si bien ha sido, junto con el canal de corresponsales no bancarios (+63,0%), el que mayor crecimiento ha registrado en los últimos cinco años (+ 79,9%), así como en el último año (+136,9%), con más de 77,5 millones de transacciones frente a los 32,7 millones reportados a la Superintendencia Financiera de Colombia el año anterior. De ellas, apenas el 8,5% fueron operaciones monetarias (con impacto financiero). No por lo anterior hay que obviar que las operaciones de banca móvil parten de niveles muy bajos y aún en 2013 represen- taron un 2,3% del total de transacciones realizados (frente al 1,1% registrado en 2012), muy lejos del 35% de cuota que se atribuye a la banca por Internet, que sigue liderando el ranking como el canal más utilizado para realizar movimientos y consultas; mientras que las oficinas físicas, con un 23% de cuota, pierden peso en beneficio de canales a distancia. De hecho, las oficinas acaparan las operaciones monetarias (19,7% del total), aún por encima de las que se realizan por Internet (6,5%), mientras que las operaciones no monetarias se canalizan a través de las nuevas soluciones tecnológicas de los bancos.
Brasil es otro de los mercados mejor posicionados para la adopción de tecnologías de banca móvil, gracias a la mayor penetración de los teléfonos inteligentes y las alianzas entre el sector de la banca y las operadoras móviles. En este senti- do, la iniciativa de habilitación del servicio NFC entre Claro y Bradesco que anunciábamos el pasado año, iniciada en Sao Paulo, se encuentra este año en fase de expansión al resto del país; también han lanzado una tarjeta de débito para el teléfono móvil a través de su operador de pagos móviles, denominada Mi Dinero Seguro, para la población no bancarizada de las ciudades (piloto) de Belford Roxo, São João de Meriti y Duque de Caxias en Rio de Janeiro, así como Goiânia. Por su parte, el Banco de Brasil, la operadora Oi y Visa lanzaron una nueva solución de pagos sin contacto (Ourocard Visa) con tecnología NFC, así como una tarjeta prepaga vinculada al teléfono móvil (Oi carteira y BB Conta de Pagamentos). En México, el creciente número de usuarios en Internet, que actualmente alcanza el 43,5% de la población, según el Ban- co Mundial, impulsa la banca por este canal, donde el 32% de los internautas realiza operaciones a través de banca por Internet así como la banca móvil, según la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI)9. De éstos, un 29% accede a través
de teléfonos inteligentes o smartphones. Se trata de un canal en auge que el gobierno mexicano está tratando de potenciar también por la vía regulatoria. Un ejemplo de ello es la creación de las “cuentas de expediente simplificado”, cuentas que se contratan con unos requisitos mínimos sencillos, en remoto, y que se encuentran ligadas de forma exclusiva a su operativa a través del teléfono móvil, con limitaciones en cuanto a importes medios y saldos máximos mensuales (aproximadamente USD 575) que se pueden operar con ellas.
9 Asociación Mexicana de Internet (2013): Estudio de Banca electrónica 2013 [Consulta 10 de octubre de 2014]. Disponible en: https://www.amipci.org.mx/estudios/banca_por_Internet/Banca_Electronica_2013_VP.pdf
Atendiendo al caso de Perú, la previsible puesta en marcha el próximo año de la plataforma de dinero electrónico bajo el auspicio de la Asociación de Bancos del Perú (ASBANC) permitirá presentar un marco común e interoperable para los actores de esta industria. El nuevo proyecto ofrecerá pagos a través de terminales móviles, teniendo un esquema similar al actual de tarjetas, a modo de una billetera electrónica.
En República Dominicana destaca el recientemente galardonado mpeso del Banco Popular Dominicano y Orange, billetera móvil asociada al número de móvil del cliente.
La penetración móvil en América Latina ha crecido a un ritmo muy positivo, a la par que las instituciones financieras trabajan e invierten para adaptarse a los avances tecnológicos y ofrecer mayor flexibilidad a sus clientes. Al mismo tiempo, las auto- ridades reguladoras manifiestan preocupación por proporcionar seguridad al canal, uno de los principales retos del sector para dar continuidad al crecimiento de la banca móvil en América Latina. De hecho, según la AMIPCI en su estudio sobre banca por Internet de 2013, el 49% de las personas que no usan servicios bancarios online se abstienen porque no creen que sean lo suficientemente seguros.