3) XPHACTOR study methods
3.4. XPHACTOR procedures
La señora Neel nos habla en un libro de “Los ascetas semi-volantes del Tibet”, que en una especie de sueño sonambulico, recorren el Tibet en todas direcciones sin comer ni descansar en parte alguna, en jornada de muchos días y sin cansarse.
En los templos de misterios aztecas, los sacerdotes utilizaban el peyolt para sumergir a los enfermos en un sueño profundo del cual salían curados.
Los mystos salían de los templos griegos, toltecas y egipcios totalmente iluminados después de un sueño muy profundo.
Freud nos habla de la tremenda energía del subconsciente, y el Maestro Huiracocha nos enseña a curar a los enfermos con perfumes, aprovechando para ello el sueño del paciente.
Y es que en realidad, las fuerzas curativas del organismo residen en el subconsciente, y el médico puede manipularlas durante el sueño del paciente.
El médico Dr. Schwab, dice que el cerebro y el plexo nervioso simpático son los exponentes de la fuerza curativa del organismo, y agrega, que el plexo rige las funciones involuntarias, e interviene sobre las glándulas endocrinas.
El subconsciente es el asiento de las energías vitales y el depósito de todas las fuerzas.
En el Departamento del Magdalena vivió un discípulo de los “Mamas”, llamado Juan Bautista Miranda, que curó casos de lepra de último grado, e hizo palidecer a los científicos de la medicina oficial.
En cierta ocasión dijo Miranda a su gente: “Está para llegar un enfermo, niéguenme, de lo contrario estoy perdido”. El enfermo anunciado por la clarividencia de este médico, llegó a la hora fijada. La gente quiso negarlo, pero el enfermo respondió: el médico está aquí, y él debe curarme.
Se trataba de un caso de hechicería que Juan Bautista Miranda pudo curar fácilmente. Ya sano el enfermo, Juan Bautista Miranda enfermó, y mandó llamar a su hija con tan mala suerte que antes de que llegara murió. El cuerpo de Juan Bautista Miranda fue sepultado, como es costumbre. Pero al siguiente día encontróse la tumba vacía: el cadáver había desaparecido. ¿Qué ocurrió? Juan Bautista Miranda vive en la Sierra Nevada de Santa Marta, haciendo maravillosas curaciones. Su muerte fue sólo aparente. Los “Mamas” tomaron su cuerpo de la tumba. ¿De qué manera? El Dr. Steiner dice que un cuerpo físico puede permanecer en los mundos internos sin perder sus características físicas. Esto es lo que llama “Estados de Jinas”.
En el caso de Juan Bautista Miranda, los “Mamas” operaron sumergiendo el cuerpo, aparentemente muerto, dentro del plano astral, y así lo transportaron a la Sierra. Sabemos que hay fakires en la india que se entierran vivos, y duran meses sepultados. El caso de Miranda fue análogo.
Cuando vinieron los españoles a la América, los sabios indios ocultaron sus sagrados templos, metiéndolos en el plano Astral. Estos templos existen hoy, pero ocultos a los ojos profanos. Esto se llama estado de “Jinas”.
templo el “Mama” pedía perdón para sus enfermos, salud y vida para ellos. Otro templo es el de “Cheruba”. Allí oficiaba la “Saga Catalina Alberto”. En el de “Chinchicua” estaba empezando a oficiar el “Mama” Matías antes de desencarnar. Todos estos templos ocultos son llamados por los indígenas “Templos del Dios Naturaleza”.
En la Sierra también existe una tierra de “Jinas”, donde mora la “Magistratura negra”, se llama “Guananí”. Por allí corre el río “Ariguaní”. En un salto de este río está la primer puerta de la “Magistratura negra”. Los aborígenes han visto allí un dragón enorme, y los magos negros salen por esta puerta por la noche. Todos estos magos negros veneran al demonio “Ikanuse”, el cual tiene ahora cuerpo físico.
Los “Mamas” usan anualmente, en cierta época, hierbas especiales a la “magistratura negra”, para humillarla y vencerla. Arrojan sus manojos de hierbas en la puerta dicha, y así aplastan a los magos de las tinieblas.
En Bogotá hay también un templo oculto en la montaña de Montserrate. Allí moran algunos Iniciados Chibchas. En toda la América del Sur existen Templos ocultos.
Todo estudiante de Gnosticismo tiene que aprender a transportarse a donde sus enfermos en pocos segundos, para visitarlos y atenderlos.
Se procede de la siguiente forma:
El discípulo se acostará del lado izquierdo, con la cabeza puesta sobre la palma de la mano del mismo lado, y luego deberá adormecerse con la mente fija en el proceso del sueño. Sucede que durante el estado de transición entre la vigilia y el sueño, surgen imágenes ensoñativas. El discípulo debe rechazar dichas imágenes, porque si no lo hace se quedará abstraído en ellas y se dormirá.
La atención del discípulo se deberá fijar única y exclusivamente en el proceso del sueño. Cuando ya sienta que el sueño ha invadido su cerebro, deberá dejar toda pereza y levantarse enseguida. Todo el secreto de la cuestión radica en salir a la calle pero “conservando el sueño”. Ya en la calle, el discípulo puede brincar con la intención de suspenderse en los aires, como si fuera un ave. Luego, transportarse, en carne y hueso a la residencia del enfermo.
En esta forma el discípulo aprenderá a viajar en pocos segundos a los lugares más remotos de la tierra para curar enfermos. Podrá llevar también sus hierbas y remedios consigo.
El cuerpo físico entra, en este caso, en el plano Astral, quedando fuera de la ley de la gravedad. Este proceso lo realizan las poderosas energías del subconsciente. Por esto insistimos en que el discípulo deberá salir de su casa conservando el sueño.
El sueño tiene su poder, y ese poder son las energías del subconsciente. Sin éstas no sería posible al cuerpo físico entrar en estado de “Jinas”.