17 the so-called ’mobilization base’,which might be activated
9 of two or three years for the plan as a whole In
distribuida
La explosión del movimiento-red 15M se produce a partir de la manifestación del 15 de mayo de 2011. A partir de este momento se desencadena una serie de acontecimientos que irán dando forma, en muy pocos días, a lo que probablemente sea el acontecimiento político más importante de las últimas décadas. En esta sección hemos analizado la sucesión de eventos y acontecimientos de los primeros días, los desencadenantes como detonantes del paso de la manifestación a las acampadas, la centralidad tecnopolítica (desarrollada en profundidad en la próxima sección), la propia explosión como fenómeno autoorganizado de donde emerge un comportamiento colectivo a diferentes escalas, la conmoción afectiva y la centralidad de las emociones, y la construcción del lenguaje y los contenidos durante esos días. Sólo desde un análisis complejo en el que se parta de múltiples variables y se definan diferentes escalas, se puede comprender la explosión del 15M. Por lo tanto, se plantea una aproximación compleja a un acontecimiento aumentado el cual es difícil de comprender sólo desde análisis parciales o a través de variables aisladas del resto; por ejemplo resulta difícil explicar la explosión del 15M sólo a partir de la condición de crisis, o sólo a través de las prácticas comunicativas en Internet o sólo a través de las plazas como espacio físico aislado del resto. Por lo que se han puesto en relación unos con otros para poder comprender las interacciones que se producen entre los factores para una óptima comprensión, y analizarlos como conjunto para poder ver también las propiedades sistémicas de la explosión de lo que se viene llamando un movimiento-red.
86 Que ni estudian ni trabajan.
El 15M como acontecimiento desborda todas las previsiones sobre su desarrollo inicial, y a la vez expresa esa conjunción de condiciones y hechos que desencadenan una red de acampadas que darán cuerpo al movimiento-red en su periodo de explosión. Seguramente uno de los detonantes, como se ha visto, sea el desalojo de Acampadasol junto al estado de ánimo colectivo generado en la manifestación del 15 de mayo, como forma de canalización de algunas de sus principales demandas, ampliamente extendidas socialmente. Esta combinación genera la explosión del 15M por ‘dar en la tecla, usar bien los memes, tocar las emociones, hacer el frame87 del enemigo, con habilidades de retórica y de estética, pero
principalmente por la preconfiguración de las estructuras de desbordamiento’ (F. Jurado, 2014) a partir de lo que había construido DRY durante la preparación de la manifestación. La crisis económica es condición necesaria pero no suficiente para generar esa explosión, como lo demuestra que no existen episodios semejantes en países con situaciones de crisis parecidas. También es condición necesaria la primavera árabe como la ola de movilizaciones en el mundo árabe a principios de 2011, que sirve de inspiración para un imaginario de revolución, y de toma del espacio y centralidad del uso de las redes para la acción colectiva. Todo esto conecta con la experiencia previa durante la formación del 15M, a través de NLV y la lucha contra la Ley Sinde, DRY y Anonymous, que rellenan el imaginario y las formas de hacer del movimiento-red 15M en su fase de explosión. El inicio de la Acampadasol y su posterior extensión a las principales ciudades del país primero y después a más de 200 localidades ante las elecciones municipales y autonómicas, y la prohibición de la Junta Electoral Central de prohibir las acampadas, son elementos clave para entender su desarrollo y su participación multitudinaria.
La multiplicación de las acampadas, al igual que la multiplicación de los grupos de DRY, no se puede comprender sin un uso intensivo de las redes digitales para la organización y acción colectivas. El desarrollo de una infraestructura comunicativa a través principalmente de las redes sociales online, pero también de blogs, webs y otras herramientas libres como N-1, permiten una desintermediación del proceso de participación política así como altos niveles de autonomía de las acampadas que se van multiplicando de manera acelerada. Durante esos días hay un enorme crecimiento de los usuarios en redes sociales como Twitter y crece el tráfico en Internet a nivel estatal. La autonomía en el proceso de comunicación y el silencio de los medios de comunicación tradicionales durante los primeros días del 15M permiten generar este proceso de autocomunicación de masas (Castells, 2009), en el que el movimiento-red a través de una apropiación masiva de las tecnologías de la comunicación, consigue retroalimentar el espacio de protesta y el acontecimiento hasta desplazar a los medios de comunicación tradicionales. Igual que en la fase de formación del 15M, se observa una centralidad tecnopolítica en su fase de explosión que posibilita la visibilización y amplificación de los episodios de violencia y como consecuencia, las respuestas multitudinarias a través de consecutivas convocatorias en las plazas. Al mismo tiempo, permiten una articulación de la red de acampadas que se va formando a través de un contagio tecnológicamente estructurado (Toret et al., 2015) en un proceso de autoorganización descentralizado, que de nuevo amplifica, retroalimenta y
87 Enmarcar al enemigo a partir de unos determinados temas concretos como son la falta de democracia o la corrupción.
estructura las redes de acampadas, y permite la circulación de contenidos, saberes y formas conjuntas y sincronizadas de acción.
El 15M es una experiencia emocional relevante para la mayor parte de sus participantes, y se expresa a través de múltiples emociones colectivas que se transmiten en diferentes momentos de su explosión. El estado de ánimo de alegría y empoderamiento que abre la manifestación del 15 de mayo y la conmoción afectiva producida por las imágenes de violencia del desalojo de la acampada en Sol primero, y unos días después en Barcelona, generan un espacio colectivo afectivo que marcará la dinámica del conjunto del movimiento-red y que en parte deviene ingrediente para entender la velocidad de la circulación de los contenidos y la multiplicación de prácticas políticas durante esos días. En el caso del lenguaje es similar, el 15M abre un espacio de comunicación conectivo, transversal, no identitario e inclusivo que facilita y promueve las formas de participación y una mayor circulación de los contenidos propios del movimiento, siendo estos ampliamente compartidos con grandes niveles de consenso, no sólo en las plazas sino en el conjunto de la sociedad española.
Las dinámicas de autoorganización en el 15M como procesos no dirigidos ni controlados con alguna forma global de orden o coordinación que surge de las interacciones locales entre los componentes de un sistema inicialmente desordenado, permiten entender el movimiento-red desde su perspectiva sistémica. Se han caracterizado las redes del 15M como redes de mundo pequeño, las cuales en términos de los procesos comunicativos que se producen en la red resultante son robustas y eficientes. En la discusión, a través de técnicas cuantitativas de análisis de redes, en torno a la centralización de la información existe el planteamiento de que a mayor centralización de la información así como los patrones de popularidad son indicativos de una tendencia hacia estructuras jerárquicas en el 15M (Borge-Holthoefer et al., 2011a, p. 8). Esta afirmación podría ser cierta si todos los nodos de la red analizados fueran individuos únicos. Pero una de las características del 15M en su fase de explosión es la de un gran protagonismo de nodos que representan a grupos o entidades colectivas, como son las acampadas o los grupos de DRY. Los datos cualitativos muestran que la gestión de estos perfiles colectivos analizados, se hace de manera colectiva, por lo que no implican jerarquías en la medida que esos nodos ya están representado procesos colectivos ampliamente distribuidos como es la dinámica orgánica de las plazas, aunque obviamente existen cuentas colectivas más importantes que otras. En esta dirección, los análisis de mesoescala muestran cómo las comunidades geográficamente definidas sugieren que en esta escala se refleja la autonomía de cada una de las comunidades a lo largo de la geografía española (Borge-Holthoefer et al., 2011a, p. 6). En definitiva, el 15M como acontecimiento político aumentado, sincroniza y sintoniza una experiencia colectiva, iniciada en la manifestación, y conecta en red a una multitud en términos de lenguaje, contenidos, emociones, espacio, tiempo y formas de acción y comunicación. La sincronización precisa de una desterritorialización de las identidades personales, para encontrar una dimensión común, anónima y potente de las personas conectadas, y tiene que ver con la retroalimentación creciente de singularidades (de cualquiera) que se ponen y hacen en común. (Toret, 2015, p.95). En el capítulo 6 se analiza el papel de la identidad colectiva a partir de la evolución del 15M, pero ya se avanza que en el paso del acontecimiento a la constitución dinámica del movimiento-red, se podrán
observar formas emergentes de construcción de identidades multitudinarias en la medida que el movimiento-red cambia y permanece a lo largo del tiempo.