Se define cuestionario como un conjunto de preguntas sobre los hechos y aspectos que interesan en una investigación social elaboradas para su contestación por una población o muestra de la misma (Sierra Bravo, 2003). La pregunta es el elemento básico de un cuestionario, de la elección y del buen enunciado de cada pregunta depende la fiabilidad y éxito de la recogida de los datos y por lo tanto de la investigación (Azofra, 1999).
las preguntas se deben organizar considerando tres aspectos: el logro de una introducción apropiada, la transición fácil y razonable de un tema a otro y la formulación de una adecuada conclusión a la entrevista (García Ferrando, 1986).
La validez y utilidad de la información que se obtiene con el cuestionario mediante la utilización de los métodos cuantitativos (Costell y Barrios, 2003) depende de:
El establecimiento claro del objetivo del estudio, definiendo el tipo y características de los datos que se desean obtener.
La selección de una muestra representativa de la población seleccionada.
El diseño del cuestionario.
La selección del sistema de recopilación de datos.
El análisis de cada bloque de respuestas con el método estadístico más adecuado.
Siguiendo las mencionadas directrices para llevar a cabo el estudio se definió el objetivo de diseñar y validar un cuestionario estandarizado que permitiera valorar el nivel de conocimientos, estimar el grado de capacitación de los responsables de la gestión de los SA e identificar las barreras potenciales con las que se encuentran los responsables para la implantación de estos sistemas de gestión de la seguridad alimentaria.
En la etapa de diseño del cuestionario se llevó a cabo una primera revisión bibliográfica sobre aquellos otros cuestionarios específicos que habían sido utilizados por distintos autores con el mismo objetivo. En concreto se recopiló la información aportada por autores tales como Ehiri y cols (1997), Mortlock y cols. (1999), Panisello y cols. (1999), Henson y cols (1998), Angelillo (2001), FSAI (2001), Gilling y cols. (2001), Walker y Jones (2002), Giampaoli y cols. (2002), Youn y cols. (2002), Ramírez Vela y cols. (2003), Walker y cols. (2003), Worsfold y Griffith (2003), Costell y cols.
(2005), Domínguez e Iñesta (2004), Konecka-Matyjek y cols. (2005). No obstante fue tomado como referencia inicial y básica el informe y la encuesta diseñada y ejecutada en 2001 por la FSAI cuyo título es Encuesta de aplicación del HACCP (APPCC) y de la capacitación sobre higiene alimentaria en empresas alimentarias Irlandesas (FSAI., 2001), siendo completado, adaptado y matizado por los otros estudios mencionados por distintos autores.
Para la realización del presente estudio de Tesis Doctoral se llevó a cabo una encuesta con un enfoque sobre aspectos metodológicos cuantitativos y una visión cualitativa. Aunque como novedad se planteó que el cuestionario fuese administrado por un entrevistador previamente entrenado a través de una entrevista personal con el responsable del SA, seleccionando las respuestas emitidas por el encuestado y trascribiendo literalmente sus respuestas en las preguntas abiertas. Con este procedimiento de ejecución de la entrevista se conseguía mejorar la tasa de respuesta, se facilitaba la comprensión de las preguntas y se estimulaba la respuesta del encuestado, siempre claro que el encuestador no indujese al sesgo del entrevistador, es decir no influyera en las respuestas del entrevistado. Las encuestas cara a cara son más sensibles a la profesionalidad y a la preparación del entrevistador (Bosch y Torrente, 1993).
Distintos autores han planteado estudios basados en la utilización de un cuestionario administrado por un encuestador a través de una entrevista personal, así encontramos:
Gilling y cols. (2001) que plantearon un estudio basado en la técnica de entrevista narrativa (Gilling y cols. 2001).
Walker y Jones (2002) que plantearon un estudio basado en la aplicación de una entrevista administrada mediante un cuestionario con preguntas cerradas (Walker y Jones, 2002).
Worsfold y Griffith (2003) y Henroid y Sneed (2004) plantearon un estudio a través del uso de un cuestionario administrado mediante una
Azanza y cols. (2004) que ejecutaron un estudio basado en la técnica de entrevista personal narrativa usando un cuestionario diseñado específicamente, con preguntas cerradas de opción múltiple y preguntas abiertas en las que el encuestado expresara su opinión (Azanza y Zamora-Luna, 2005).
Röhr y cols. (2004) plantearon una encuesta que fue ejecutada mediante entrevista personal y usando un cuestionario específico (Röhr y cols. 2004).
En este sentido se resaltaba las ventajas de la encuesta mediante entrevista, al representar una aproximación más precisa de las realidades y prácticas de cada empresa frente a los datos obtenidos desde encuestas autoadministradas enviadas por correo ya que las demandas de los responsables podían ser verificadas in situ (Walker y cols. 2003a). Por otro lado, en este tipo de encuesta mediante entrevista se recogía la opinión de todos los encuestados, mientras que con las encuestas que son enviadas por correo solían ser contestadas mayoritariamente por encuestados que estaban más motivados para contestar. Por lo tanto, en este caso podría darse la circunstancia de no recopilar la opinión de todo un sector sino las percepciones de sólo una parte, es decir se podría perder parte de la información o recoger una visión sesgada o parcial de la realidad.
Con nuestra encuesta se pretendía reforzar las debilidades del método cuantitativo en cuanto a su mejora en los siguientes aspectos (Costell y Barrios, 2003):
La capacidad para sondear las opiniones del entrevistado.
Facilitar la comprensión de las preguntas, superando las dificultades que pudiese tener el encuestado en cuanto a que fuese incapaz de responder a las preguntas de la encuesta porque no pudiera recordar lo que hacen y por qué lo hacen, o porque jamás habían pensado en ello.
desconocidos o sobre temas que ellos consideraban confidenciales. Todos estos aspectos se vieron reforzados en tanto a que se tuvo un contacto directo con los entrevistados ya que la encuesta se administró mediante una entrevista personal. Además con el concurso de un entrevistador se pudo facilitar la comprensión de las preguntas realizadas en la encuesta por parte del entrevistado y se favoreció un clima de mayor confianza entre el entrevistador y el entrevistado, de tal modo que se estimulara la respuesta a aquellas preguntas que el entrevistado pudiera considerar que tenían un cierto grado de confidencialidad. Aparte la presencia de un entrevistador mejora la calidad de las respuestas porque supone una fuente adicional de información y motivación, si está mal ejecutada también de presión, para el entrevistado (Bosch y Torrente, 1993).
Por lo tanto con la metodología de entrevista cara a cara se obtenía un conjunto de ventajas (Bosch y Torrente, 1993) frente a otros metodos (encuesta telefónica o por correo) y se podían resumir en que:
Se alcanzaba una mayor tasa de respuesta en muestras especializadas y homogéneas.
Se conseguía un mayor control de la participación de los entrevistados. Se aseguraba una alta probabilidad de evitar sesgos por rechazo de la entrevista.
Se posibilitaba administrar un cuestionario más largo, compuesto por preguntas complejas.
Se aseguraba un mayor éxito en el empleo de preguntas abiertas, preguntas filtro, baterías de preguntas y preguntas tediosas o aburridas. Se prevenía la no respuesta a algunas preguntas.
Además se presentaba un conjunto de inconvenientes:
La posibilidad de evitar respuestas socialmente deseables y de evitar la distorsión del entrevistador era baja.
El cuestionario inicial que fue usado en la fase de pilotaje, fue diseñado de acuerdo con los criterios establecidos por Aaker y Day (1989). Para ello se siguieron las siguientes reglas para la formulación de las preguntas:
Evitar que la pregunta ejerciera influencia o fuera tendenciosa para los entrevistados.
Prevenir que la pregunta incitara una respuesta inexacta.
Que el contenido de las preguntas fuese exhaustivo en su formulación y que las opciones de respuesta fueran mutuamente excluyentes.
Que las preguntas no obligaran a los entrevistados a realizar cálculos o esfuerzos de memoria.
Evitar que determinados términos incluidos en el texto de la pregunta pudieran levantar prejuicios sociales.
Que no se usaran palabras abstractas, de modo que las preguntas fuesen lo más precisas y concretas posible.
Evitar que se usaran términos de tipo valorativo.
Proponer preguntas de forma personalizada, que fuesen cortas, sin demasiado detalle y de fácil comprensión para el encuestado.
Se siguió un sistema de codificación de las preguntas por bloques, con un sistema alfabético (A, B, C y D) y numérico, así por ejemplo la pregunta B1, a fin de que posteriormente se facilitara el manejo y la codificación de los resultados para el posterior tratamiento estadístico de los mismos (Aaker y Day, 1989).
En el cuestionario y siguiendo los criterios aportados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se diseñaron las preguntas sobre los tipos siguientes (Azofra, 1999):
En este tipo de preguntas no se establecía ningún tipo de respuesta, el entrevistado podía expresarse con sus propias palabras (García Ferrando, 1986). Se utilizaba en preguntas exploratorias, cuando no se podía presumir la reacción u opinión del entrevistado o cuando se desconocían las opiniones o el vocabulario de la población (Correa y cols. 1996), también cuando era conveniente establecer un contacto cálido dejando que el entrevistado se expresara libremente o después de una pregunta de opinión. Aunque no es conveniente abusar de las preguntas abiertas, es cierto que eran necesarias en algunos casos por la espontaneidad de las respuestas, no obstante se podía perder información por la poca precisión que pudieran dar algunos entrevistados.
Preguntas cerradas
En este tipo de preguntas el entrevistado debía atenerse a unas categorías que habían sido preestablecidas. Tenía como ventajas la rapidez y la comodidad en la recogida de los datos y que se eliminaban las ambigüedades de las abiertas, así como inconvenientes el hecho de que el entrevistado no se sintiera representado entre las opciones o categorías sugeridas, debido a un déficit en la exhaustividad de las opciones ofertadas.
Preguntas semicerradas
En este tipo de preguntas el entrevistado debía atenerse a unas categorías que habían sido preestablecidas, aunque se dejaba la opción a que responda en otro sentido (Otros) como opción abierta. En este tipo de preguntas el entrevistado podía añadir espontáneamente algo que no estuviera previsto en el cuestionario.
Preguntas dicotómicas
Eran preguntas que sólo admitían dos respuestas (Sí/No) y en su caso No sabe. Eran preguntas muy precisas sobre cuestiones de hecho, en las que no interesaba obtener más información del encuestado; por ejemplo, Sí o No, De acuerdo o En desacuerdo, A favor o En contra.
Eran preguntas en las que se planteaba una serie de respuestas entre las que el entrevistado debía elegir. Estas preguntas eran más recomendables y administraban más información, evitaban los costes y el esfuerzo de codificación de las abiertas y permitían que el entrevistado se sintiera más cómodo. Se trataba de preguntas de escala Likert, es decir en orden de creciente o decreciente conformidad o disconformidad, por ejemplo, Muy apoyado, apoyado, no muy apoyado o en absoluto apoyado.
Preguntas sobre escalas de valoración
Eran preguntas en las que el entrevistado se situaba entre dos extremos porcentuales, un valor mínimo (por ejemplo el 0%) y un valor máximo (por ejemplo el 100%), se trataba de preguntas de escala Likert.
Preguntas de respuesta múltiple
En este tipo de pregunta el entrevistado seleccionaba una o más opciones, según el caso, de todas las que le eran propuestas (García Ferrando, 1986). Tenía la ventaja de seleccionar prioridades entre cuestiones alternativas y como inconveniente la dificultad para ordenar entre distintas opciones o la obligatoriedad de elegir una. En todos los casos el número de opciones a escoger era:
- Con opción múltiple: se seleccionaba cuantas opciones se desearan entre 7, 9 o 15 posibles respuestas.
- Con opción múltiple y excluyente: se seleccionaba una opción entre tres, cuatro, cinco o seis posibles respuestas.
Además se plantearon otro tipo de preguntas que habían sido diseñadas para obtener una información más detallada, así se diseñaron las siguientes: Preguntas filtro
Son cuestiones previas a otras preguntas para eliminar a aquellos encuestados a los que no se vieran concernidos, es decir a partir de su
cuestionario.
Preguntas de control
Son preguntas diseñadas como controles de veracidad, de validez o fiabilidad de las respuestas aportadas por los encuestados. Normalmente son preguntas que se encuentran fuertemente asociadas unas con otras en términos de los objetivos del estudio, deben situarse claramente separadas a lo largo del cuestionario (García Ferrando, 1986).
Preguntas de consistencia:
Son preguntas similares pero redactadas de distinta forma, para ello se situaban en el cuestionario de una manera espaciada para ver si las respuestas eran concordantes.
Para facilitar el manejo de los resultados, los cuestionarios fueron diseñados y codificados siguiendo los siguientes criterios:
Preguntas cerradas:
Se efectuó una codificación alfabética y numérica, que constaba de dos, tres o cuatro dígitos en la que primero se indicaba con una letra el bloque A (Información general), B (Conocimientos y facilidades), C (Barreras para la implantación de los Sistemas de Autocontrol) y D (Formación y capacitación). A continuación se ordenaban las preguntas de una manera correlativa mediante un número.
Preguntas abiertas:
En este tipo de preguntas se requiere el trabajo previo de elaborar un listado agrupando las respuestas para proceder a su recodificación (Azofra, 1999). De este modo se procede a cerrarlas a través de la transcripción literal de las respuestas, para posteriormente analizar el contenido y anotar las categorías, conceptos o términos que son comunes a varias respuestas, de este modo se cierra el proceso (García Ferrando, 1986).
opinión del encuestado se procedió a analizar su contenido para que pudieran ser agrupadas, en nuestro caso entre cuatro a siete categorías. De igual modo se siguió el mismo criterio de codificación que en las preguntas cerradas.