Re-evaluation of the Surface Ruptures of the November 1951 Earthquake Series in Eastern Taiwan and Their Neotectonic
3.6 Discussion
3.6.2 What is the Yuli fault?
El concepto de texto es definido por Halliday (2014) como cualquier instancia de la lengua que tiene sentido para alguien que la conoce, que puede ser producida en cualquier medio, ser momentánea o duradera, trivial o memorable, espontánea o planificada. Es importante entender que los textos solo pueden ser entendidos en relación con los contextos sociales en que se producen, debido a que tienen una relación solidaria con ellos (Halliday & Martin, 1993). Al respecto, el autor reconoce dos tipos de contextos: uno es el de cultura, entendido como el sistema semántico del lenguaje y, el otro, el de situación, relacionado con los factores extralingüísticos que tienen influencia directa sobre los textos. (Ghio & Fernández, 2005).
Halliday (2014) caracteriza la lengua en contexto, es decir que la lengua es un recurso para construir significado y el texto es el proceso por el cual se construye dicho significado en contexto. En este sentido, las personas que escriben o hablan producen textos que les permiten interactuar con sus interlocutores y lectores. Es importante aclarar que, aunque Halliday no se refiere en su trabajo a la lengua de señas, el concepto de texto se puede aplicar en este caso, puesto que los Sordos también producen textos para comunicarse.
Adicionalmente, Halliday (1989) afirma que el texto puede ser entendido como como producto o como proceso. El primero es la representación de los fenómenos de la lengua escrita y el segundo es la representación de los fenómenos de la lengua hablada, estableciéndose así “la diferencia entre el discurso escrito y el discurso oral" (p. 81)
27
Según el mismo Halliday (2014), desde el punto de vista de los lingüistas, el texto puede ser analizado como objeto o como instrumento. Como objeto, permite cuestionar el valor o el significado que puede tener para una persona. Como instrumento, permite indagar sobre la forma en que refleja el sistema de la lengua. Sin embargo, ambas perspectivas son complementar ias, ya que los textos funcionan como un todo, en el sentido en que el significado que puede serle atribuido por múltiples hablantes o lectores jamás estará desligado del sistema lingüístico en el que está producido. Como afirman Ghio & Fernández (2005:79) “los estratos internos de la semántica y la léxico-gramática se vinculan entre sí por una realización: si un significado no puede ser construido por la léxico-gramática de una lengua, entonces no es un significado lingüístico de esa lengua. De manera que un significado lingüístico no es un simple reflejo o espejo de la realidad, sino más bien una interfaz entre el mundo extralingüístico y la forma lingüística”.
Halliday (2014) manifiesta que el lenguaje se utiliza para darle sentido al mundo e interactuar con los demás y que la gramática hace la interfaz entre el contexto, la experiencia y los procesos sociales, transformándolos en palabra. Por lo tanto, este trabajo de investigación reconoce que los textos se realizan siempre con un fin discursivo a través de la léxico-gramática que, en primera instancia, es la que permite organizar las ideas bajo un código común para un grupo de sujetos que desean comunicarse con una intención específica en determinado contexto sociocultural. En otras palabras, sin un código claro conformado por vocabulario y por estructuras reconocidas por quienes interactúan no habrá forma de construir un discurso específico que comunique efectivamente lo que se tiene en mente.
Al respecto, Thompson (2014), siguiendo a Halliday (2014), explica que un anális is gramatical completo debe tener en cuenta el significado y la forma, de modo que para identif icar las opciones de significado se debe observar el contexto a la vez que se identifican las opciones
28
lingüísticas, tales como el léxico y las estructuras, de acuerdo con lo que cada una de estas permite expresar. Sin embargo, Halliday (2014, p. 3) afirma que, dependiendo del énfasis del análisis, el texto tendrá un estatus diferente para el lingüista, ya sea como “espécimen” o como “artefacto”; lo observa como espécimen cuando para él todos los textos son iguales en el sentido en que son contextos significativos en los que hallará múltiples características gramaticales de una lengua. Por el contrario, los considera artefactos cuando para él todos los textos son diferentes debido al contexto sociocultural y la intención con que se producen. En este sentido, la LSF, de la cual se expondrán algunos elementos más adelante en este trabajo, es un medio para que los lingüistas analicen e interpreten textos, ya sea como artefactos o especímenes o como ambas cosas.
Es por ello que en este trabajo se hace énfasis en la importancia de la léxico-gramática para la construcción de los textos, porque hay escuelas de análisis del discurso que la dejan de lado considerando que se trata de anticuadas taxonomías descriptivas que supuestamente ya no tienen relevancia. Sin embargo, desde una posición muy distinta, Halliday afirma que asumir un anális is lingüístico sin tener en cuenta la gramática “es una ilusión” y continúa afirmando que “un análisis del discurso que no se base en la gramática no es un análisis en absoluto, sino una un comentario personal apresurado sobre un texto” (Halliday, 1985, p. xvii). En este sentido, cualquier lingüista debería reconocer, por ejemplo, que cuando en el análisis discursivo se habla de relaciones de referencia se hace alusión a un aspecto de la léxico-gramática, pues como su nombre lo indica, se trata de referencia léxica o referencia gramatical.
En relación con lo anterior, Cassany (1989) explica que la gramática del discurso reconoce que para construir textos se deben manejar muchas habilidades que permiten hacer uso de reglas fonéticas, ortográficas, morfosintácticas y léxicas, tales como: reconocer la información más relevante, jerarquizarla adecuadamente, usar las palabras más pertinentes de acuerdo al fin,
29
conectarlas en frases y oraciones para construir párrafos, pero que también se debe manejar otro tipo de reglas de adecuación, coherencia y cohesión, que, respectivamente, permiten usar la lengua de acuerdo con el contexto, los interlocutores y las necesidades, seleccionar y organizar la información de acuerdo con su carga semántica, para responder a un propósito y conectar las oraciones o frases para que generen una red de relaciones sintácticas.