Software y Cultura Libres. Se edita en papel y se distribuye gratuita y libremente en formato digital.
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Índice general
1 Prólogo 5
Créditos . . . 6
2 Hackeando los espacios — Johannes Grenzfurth-ner y Frank Apunkt Schneide 7 Hackerspaces 1 // Historia . . . 8
Hackerspaces 2 // Presente . . . 10
Hackerspaces 3 // Futuro . . . 14
3 En nosotras confiamos: acuñando alternativas al capitalismo — Jerome Roos 17 El dinero es deuda . . . 21
La banca privada crea dinero . . . 21
Las finanzas no son sólo sobre el dinero . . . 23
Tenemos que empezar a hackear el dinero . . . 24
El dinero es clave para la autonomía . . . 25
El dinero se basa en la confianza . . . 26
Las monedas alternativas tienen un problema de escala 28 La criptografía no nos liberará (por sí misma) . . . 30
Bitcoin no es una moneda revolucionaria . . . 32
¡Resulta crucial no fetichizar el dinero! . . . 35
El verdadero desafío es redefinir el valor . . . 36
4 M - C - LOL: Circuitos de valor en la economía de los lulz — Dmytri Kleiner 39 5 Las hackers no pueden solucionar la vigilancia — Dmytri Kleiner 43 6 Hacklabs y hackerspaces: rastreando dos genea-logías — Maxigas 51 Introducción . . . 51
Los Hacklabs . . . 55
Los Hackerspaces . . . 65
Hacklabs y Hackerspaces . . . 77
7 Plataformas para la abundancia roja — Nick Dyer-Witheford 87 Introducción: Abundancia roja . . . 87
¿El capitalismo es una computadora? . . . 90
Algoritmos laborales . . . 95
Agentes comunistas . . . 101
Autómatas, copias y replicadoras . . . 106
Infraestructuras de conocimiento en el Antropoceno . 112 Conclusión: ¿Por el K-omunismo? . . . 115
Prólogo
Rastrear la línea editorial de un proyecto de software libre como es EDSL puede ser difícil, porque nuestra selección no es exclusivamente temático: como en cualquier otro proyecto libre, hacemos lo que podemos y lo que nos divierte hacer. El riesgo es que nos queden amontonamientos de páginas sin un hilo conductor, un producto confuso porque lo que tenía sentido era el proceso.
Pero lo hay, porque el recorte que hacemos siempre es sobre textos políticos y críticos sobre la cultura libre, que es lo que dice nuestra descripción. Aunque los temas no se toquen, creemos que todos son necesarios. Claramente no son suficientes, porque nos vienen faltando diversidades de voces en cuanto a géneros, territorios y experiencias. ¡Manden parches!
estrategias para hackers. Por un lado, superar lo que Morozov llama solucionismo que proviene de nuestro optimismo tecno-lógico y por otro superar al capitalismo, generando nuestros propios circuitos de valor.
Aquí se sumaEn nosotras confiamos, preguntándose cuáles son las alternativas al dinero que estamos construyendo y en base a qué conceptos.
Por último,Abundancia rojacontinua la línea de EDSL #2 y que iniciamos con el Manifiesto Telecomunista. ¿Es posible construir un mundo de abundancia, liberándonos del trabajo a la vez? En este artículo se analiza el rol de los algoritmos en los consejos obreros.
Créditos
Participaron en esta edición fauno, kaze, minitrue, maxpo-wer, stf, maxigas, mpj, mep, midraed, sísifo, tes, ganesh y bar-banegra.
Hackeando los espacios
—Johannes Grenzfurthner y Frank Apunkt
Schneide—
Johannes Grenzfurthner y Frank Apunkt Schneide son miembros de monochrom1, un grupo de arte,
tecnología y filosofía con base en Viena y en Zeta Draconis. El artículo original puede encontrarse en http://www.monochrom.at/hacking-the-spaces.
Fue traducido por Barbanegra2 en
hackerspa-ces.org3, de donde derivó esta versión traducida por
mpj.
Una proclama crítica, de lo que fue, es y será un hackerspace (o hacklab, para el caso)
1http://www.monochrom.at/english/
2http://hackerspaces.org/wiki/User:Barbanegra
3http://hackerspaces.org/wiki/Reescribiendo_el_Hacking_de_los_Es
Hackerspaces 1 // Historia
La historia de los llamados hackerspaces se remonta al mo-mento en que el movimiento contracultural estaba por alcanzar un estado de madurez. Durante la década posterior en que los hippies intentaron establecer nuevas formas de relaciones socia-les, políticas, económicas y ecológicas, se realizaron una gran cantidad de experiencias referentes a la construcción de nuevos espacios en los que vivir y trabajar. Eran considerados nichos para revivir y rescatar a las personas del monótono estilo de vida en que la sociedad burguesa conducía los espacios cívicos, desde los jardines de infantes hasta los cementerios, para resul-tar exactamente iguales entre sí y reproducir su orden patriarcal y económico.
Las políticas de establecer espacios abiertos fueron pensadas como declaraciones explícitas que confrontaban una sociedad capitalista (y en el Este: un comunismo autoritario) cuya propia estructura, propósito y modo de funcionamiento se consideraba en términos generales como alienante, para tomar el control de y para modificar sus relaciones y necesidades básicas humanas. Así, la fallada revuelta de los sesenta sobrevivió y floreció en las sombras de un omnipresente estilo de vida burgués.
La idea de cambio fue conjurada desde lo alto de los sue-ños nebulosos lisérgicos y discursos patéticos para alcanzar los sueños propios y/o tener los pies en tierra firme –para ser des-obamizado, si se quiere. Esta conversión ganó su fama debido al sueño hippie macro-político (“Tenía mucho que soñar anoche”, como decía el título de una clásica canción de pop psicodélico deThe Electric Prunes) pero se deterioró completamente. Los hippies aprendieron que el cambio social y político requiere más que simplemente unir el mantra de losposters, canciones pop y fantasías de drogas que estaban promoviendo.
por un puñado de sucios burgueses marginados que cantaban mantras acerca del cambio. El imperativo capitalista del mun-do real era demasiamun-do efectivo para cambiar realmente. Y aún así, cuando todo finalizó en 1972, algunas de las personas invo-lucradas no estaban listas para rendirse y entregarse al sistema para luego desaparecer en la integración –de ahí el uso de tácti-cas de micro-política. En lugar de tratar de transformar el viejo mundo en uno nuevo, la gente comenzó a construir pequeños nuevos mundos dentro del viejo mundo. Compusieron espacios abiertos donde las personas pudieran reunirse y probar diferen-tes formas de vivir, trabajar, tal vez amar, y lo que sea que hace la gente cuando quiere hacer algo.
Es necesario darle una mirada al desarrollo histórico de los movimientos políticos y su relación con los espacios y la geogra-fía: la revolución estudiantil de 1969 fue conducida por la idea de recuperar los lugares y establecer una psicogeografía distinta entre el laberinto de la ciudad a través de la desviación. Del mismo modo, el movimiento autónomo de la década del setenta que cobró vida en Italia y luego influenció a personas en países de habla alemana y los Países Bajos se centró en la apropiación de los espacios, ya sea para centros juveniles autónomos como para la apropiación de las ondas de radio piratas.
Hackerspaces 2 // Presente
Los hackerspaces brindaron lugares donde la gente podía ir a trabajar en un ambiente no-represivo, relajado y tranquilo (al menos, tanto como cualquier tipo de espacio o entorno dentro de la sociedad capitalista puede ser llamado no-represivo, relaja-do y tranquilo). Sociológicamente llamarelaja-dos ‘terceros espacios’, son espacios que rompen con el esquema dual de la estructura espacial burguesa, con lugares para vivir y lugares para trabajar (además de lugares para actividades recreativas).
Representan un camino integrador que se niega a aceptar un estilo de vida formado mediante tal estructura. Esto signi-fica que pueden llegar a formas de trabajo cooperativo y no-represivo, por ejemplo, en problemas técnicos que pueden resul-tar en soluciones nuevas e innovadoras. Y allí es exactamente dónde la ‘vida equivocada’ de Adorno4 podría colarse. El
siste-ma capitalista es una entidad altamente adaptable por lo que no sorprende que espacios y modos de vida alternativos prove-yeran ideas interesantes que pudieran ser ordeñadas y comercia-lizadas.
Ciertas características estructurales producto de este movi-miento ‘indie’ fueron repentinamente muy aclamadas, aplica-das y reproduciaplica-das en laboratorios de desarrollo capitalistas. Estas cualidades se adaptan mejor a la tendencia por la que –finalizando los setentas– la sociedad burguesa comenzó a actua-lizarse y relanzarse usando las experiencias adquiridas a través de esos proyectos contraculturales. La cultura oficial cosechó el conocimiento obtenido en estos proyectos y lo aplicó. La norma-lización de la disidencia. Oh, sí.
Así, la revuelta de los sesenta y todas las micro-revoluciones
4Los autores se refieren a la conocida frase de Theodor W. Adorno “la
que le siguieron resultaron una especie de refresco periódico. Co-mo sistema, el capitalisCo-mo está siempre interesado en librarse de sus antiguos rasgos opresivos que pueden bloquear su evo-lución y perfeccionamiento en conjunto. Como un ejemplo: el eco-capitalismo se puso de moda, y resultó muy eficaz en la generación de “buenas riquezas” capitalistas y “buenos senti-mientos” capitalistas. Hoy en día los hackerspaces, funcionan en forma distinta de como lo hacían inicialmente. Cuando el primer hackerspace se formó siempre habían claras distinciones (un “antagonismo”) entre “nosotras” (las personas resistiendo) y “ellas” (las personas controlando).
Cierta gente no quería vivir y trabajar dentro del esquema de trabajo burgués clásico y se negó a ser parte de su proyecto ideológico y político, por muy buenas razones. La alteridad de los espacios en ese entonces era determinada por la consistencia de una cultura dominante burguesa sobre la base de un orden dualista de guerra fría mundial. Una vez más demostraron ser terceros espacios de una clase diferente: ni Estado ni capitalismo de libre comercio. Y ser estructural e ideológicamente diferentes de eso había sido una importante declaración y postura política. En una sociedad de fácil distinción entre las categorías principal y clandestina, cada actividad llevada a cabo en el espacio abier-to del tipo clandestino, es un paso alejándose de la dirección equivocada.
lleva-da a cabo contra los espacios contraculturales únicamente los hizo más fuertes y su necesidad más evidente (al menos donde la sociedad no tuvo éxito en su aplastamiento).
Así, las formas de vida alternativas se aplicaron idealmente como un rejuvenecimiento de lo que era viejo, aburrido, conser-vador e impotente para progresar y adaptarse en el constante-mente cambiante presente burgués. Nuevas formas de resolver problemas técnicos (y estéticos) se cocinaron en elunder y los burgueses cazadores de talento observaron de cerca para ocasio-nalmente seleccionar esto o aquello, tal como pasó en el campo de la música pop con el llamado rock alternativo de los noventas. Moda alternativa, ¡ahoi!
Por otro lado, los noventa marcaron el triunfo de la demo-cracia liberal, tal como escribe Slavoj Žižek:
La caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 marcó el inicio de la “feliz década de 1990”. De acuerdo a Francis Fukuyama, la democracia liberal había, en principio, ganado. La era es generalmen-te vista como finalizada tras el 9/11. Sin embargo, parece que la utopía tuvo que morir dos veces: el colapso de la utopía política liberal-demócrata del 9/11 no afectó la utopía económica del mercado glo-bal capitalista, que ahora ha llegado a su fin. (Žižek, 2008)
esta-dos no agresivos donde la agresividad del mercado fue suspendi-da; donde uno puede hablar de problemas y desafíos técnicos y creativos y desafiarse cortésmente con personas con ideas afines.
Como tal, el enfoque político se desvaneció en el camino a ser pequeños talleres-paraísos frikis. Las micro-políticas falla-ron en la misma escala y con el mismo alcance que los antiguos proyectos macro-políticos que fueron pulverizados por la irre-versibilidad del capitalismo. La idea de tener una revolución (de cualquier tipo) fue domesticada hacia un reformismo
asép-tico y las únicas revoluciones que yacían delante eran las semi-revoluciones tecnológicas de internet y sus brotes de red social. Sin las antiguas agendas políticas los hackerspaces se convirtie-ron en pequeños lugares que en realidad no hicieconvirtie-ron diferencias fundamentales.
Comparable a la caída de las casas okupas obteniendo un estado de legalidad y convirtiéndose en nuevos proyectos de vi-vienda burguesa donde los bohemios urbanos copados viven sus vidas alternando continuamente entre el mundo del arte, lo clan-destino, negocios de IT y agencias de publicidad. Este puede no ser el caso para todos los hackerspaces que existen hoy en día, pero debería notarse que esto le ocurre a la mayoría. Y mientras por un largo tiempo el esquema macro-político funcionó bastan-te bien para proporcionar la diferencia inherenbastan-te que se había asociado a todas las actividades realizadas en los hackerspaces (incluso a las cosas más triviales como soldaduras, lecciones de
alfarería o clases de malabares), es lo que falta ahora.
Hackerspaces 3 // Futuro
Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto? Realmente, no es muy difícil encontrar algo sobre lo que protestar. Vigilancia, lo que sea. Utilizar el prefijo “anti” no es un problema. Usar la regla 76 –siempre y cuando se pueda pensar en eso, se puede estar en su contra. Pero eso es demasiado simple. Nunca antes en la historia de la sociedad burguesa ha estado todo tan jodido como lo está ahora. Pero lo que falta en todas las prácticas que ocurren en los hackerspaces es una teoría concisa de a qué se parece la sociedad burguesa y qué debería ser atacado por nosotros construyendo y manteniendo espacios abiertos dentro de esa sociedad.
El hermoso enfoque alternativo que compartimos debería ba-sarse en una teoría, lo que debe ser leído como: una agenda política que le de cierto glamour revolucionario a lo que realiza-mos a diario creando artilugios técnicos, tendiendo redes por el mundo o utilizando nuestra tecnología y habilidades de progra-mación. Para alcanzarlo realmente necesitamos un sentido más explícito y un entendimiento de la historia de lo que estamos haciendo, de los acercamientos políticos y de las demandas que se hicieron hace mucho tiempo y aún están allí, escondidas en lo que hacemos ahora mismo.
algunas partes de Estados Unidos que no tienen un solo miem-bro afroamericano o latino. Pero nos gustaría mantener nuestra pedantería europea hacia nosotros mismos. Debemos observar a nuestra oh-tan-multicultural escena hacker en Europa y pregun-tarnos a nosotros mismos si los hackers de origen inmigrante de Turquía o los estados del norte de África están representados en números que uno puede esperar de su porcentaje de la pobla-ción. O, simplemente, contar la representación femenina y ver si hacen el 50% de los miembros.)
Por lo tanto, nos encontramos con que los hackerspaces de hoy están excluyendo una gran cantidad de grupos étnicos y sociales que parecen no encajar o tal vez lo sienten así, y son ahuyentados por la preponderancia de hombres blancos nerds, sus (tal vez) bromas sexistas o excluyentes, o cualquier cosa que aporte a eso. O tal vez no tienen las habilidades adecuadas para comunicarse y/o cooperar con las manadas de geeks (o al menos pueden pensarlo).
Lo que se necesita es la inclusión no-represiva de todos los grupos marginados por la sociedad burguesa tal cómo ha sido la intención de los primeros hackerspaces en la historia de la con-tracultura. Si aceptamos la idea marxista que la misma natura-leza de la política eśtá siempre en el interés de los que actuan, las políticas de los hackerspaces son por ahora en el interés de hombres blancos de clase media. Esto tiene que cambiar.
Bueno, eso es todo por ahora. Empecemos a trabajar en esto y veamos qué pasaría si cambiamos los de alguna manera abu-rridos hackerspaces del presente en algunas glamorosas fábricas de una impredecible libertad para todas nosotras, incluso aque-llas que no encajan en el clásico esquema nerd. Cambiemos a los nerds. Hagámoslos un mejor espacio. Para vos y para mí y para toda la raza humana.
En nosotras confiamos:
acu-ñando alternativas al
capi-talismo
—Jerome Roos—
Jerome Roos estudió Economía Política Internacio-nal enSciences Po Parisy elLondon School of Eco-nomics y en la actualidad es un candidato a PhD en la European University Institute. Es también el editor fundador de laROAR Magazine.
Traducción colaborativa realizada con el Hacklab de Barracas1 y Rancho Electrónico2.
Más allá de Dios y el Estado, es el dinero el que manda. ¿Todavía podemos imaginar alternativas? ¿Qué rol jugarán in-novaciones recientes como Bitcoin en esta lucha?
No es necesario suscribir al post-estructuralismo
oscurantista de Gilles Deleuze para reconocer que este filósofo francés ha realizado dos observaciones extremadamente profé-ticas. Primero, su hipótesis de principios de los ’90 de que la sociedad disciplinaria de Foucault, con sus escuelas, prisiones y asilos psiquiátricos, había dejado de ser el modo paradigmático de gobernabilidad bajo el neoliberalismo, para dar lugar a un naciente “estado de control3”. En segundo lugar, su observación
de que en esta sociedad del control emergente, la forma-dinero asume una centralidad renovada dentro de la reproducción de las relaciones de poder capitalistas. “Más allá del Estado”, dice Deleuze, “es el dinero el que manda, el dinero el que comunica y lo que necesitamos ahora no es una crítica al marxismo, sino una teoría moderna del dinero tan buena como la de Marx, que parta de donde él la dejó.”
Resulta interesante cómo Deleuze une estas dos observacio-nes mediante las cadenas de la deuda, a las que consideraba la “condición universal” del control capitalista. En su amplia-mente citadoPost Scriptum4 de 1992, escribió que “el hombre
ya no es más el hombre confinado, sino el hombre endeudado.” Recordé estas palabras tan proféticas cuando asistí a la fasci-nante conferencia MoneyLab5 en Amsterdam. Organizado por
elInstitute of Network Cultures, el evento reunió a superestre-llas intelectuales como Saskia Sassen y Franco ‘Bifo’ Berardi, con un grupo diverso e internacional de académicas, artistas, activistas, hackers y economistas heterodoxas, incluyendo a las otrora colaboradoras de ROAR Max Haiven6y Brett Scott7. El
objetivo principal de esta innovadora reunión interdisciplinaria fue explorar “experimentos con modelos de ingresos, sistemas de pago y monedas en el escenario del declive de la economía
3http://roarmag.org/2014/03/authoritarianism-state-of-control/ 4http://liavillares.wordpress.com/2008/09/04/gilles-deleuze-las-socie
dades-de-control/
5http://networkcultures.org/wpmu/moneylab/
global.”
Con paneles de discusión sobre “la monetización de todo”, “desmantelando las finanzas globales”, “más allá de Bitcoin”, “una crítica del financiamiento colectivo” y “diseñando alterna-tivas”, las organizadoras de la conferencia encontraron el tono adecuado: en un mundo dominado por las finanzas, en un mun-do completamente endeudamun-do en el cual el dinero ha asumimun-do eficazmente la función de significante universal al cual todos los aspectos sociales y naturales de la vida son rápidamente su-bordinados, necesitamos urgentemente empezar a explorar al-ternativas radicales a la forma-dinero capitalista; no porque las monedas alternativas sean, de una forma u otra, una panacea, sino porque el Estado y los bancos claramente no lo van a hacer por nosotras. A pesar de los grandes avances tecnológicos reali-zados en años recientes, las innovaciones de la derecha libertaria, como Bitcoin, no sirven. Así que hay una urgente necesidad de analizar, discutir y descubrir nuevas formas de asignar valor al trabajo, tiempo, naturaleza, comunidad y a los frutos de nuestra labor colectiva.
Lo más importante sobre MoneyLab, además de fortalecer la emergente red internacional de académicas, hackers y activis-tas que trabajan en una crítica a las finanzas y al desarrollo de monedas alternativas, sistemas de pago y modelos de ganancias, fue que simplemente aconteciera. De hecho, hace menos de cinco años muy poca gente hablaba seriamente sobre el dinero. Hoy, al menos entre intelectuales y activistas, pero también cada vez más entre la población en general, pareciera haber un verdadero resurgimiento en el interés sobre la naturaleza y la importancia del dinero, así como sobre el rol crítico que las monedas alter-nativas y los sistemas mutuales de crédito podrían jugar en la subversión del nexo estado-finanzas para liberarnos del control capitalista.
finan-zas globales, a la influyente publicación Deuda: Los primeros 5000 años8 de David Graeber, al resurgimiento de relecturas
no dogmáticas de Marx y a la incansable (aunque no muy re-volucionaria) militancia de grupos como Positive Money9 y la
New Economics Foundation10 por una reforma hacia las
mone-das heterodoxas, la cuestión del dinero finalmente parece haber sido liberada de la sofocante escena de teóricos antisemitas de la conspiración, libertarios de derecha y anarcocapitalistas fanati-zados con una moneda que había estado, hasta ahora, confinada a sus propios dominios. Por fin, un proyecto internacional está empezando a tomar forma para investigar y experimentar con alternativas concretas, preparando el terreno para un mundo en el que los medios de producción son comunes y tanto la forma como la creación de dinero están sujetas al control de nuevas comunidades de usuarios, empoderadas por una democracia di-recta.
Mientras resulta imposible incluir en un solo artículo los mu-chos puntos relevantes que fueron discutidos en la conferencia, quiero alumbrar los que considero algunos de los más importan-tes puntos que presentaron las participanimportan-tes, junto con algunos pensamientos adicionales que me inspiraron. Me disculpo de an-temano por dejar de lado las otras incontables e interesantes observaciones. En las próximas semanas y meses tenemos la es-peranza de revisitar la cuestión del dinero con más detalle aquí, enROAR. Como siempre, son bienvenidas contribuciones sobre el tema.
8http://www.epublibre.org/libro/detalle/7098 9https://www.positivemoney.org/
El dinero es deuda
Uno de los puntos donde hubo consenso entre las partici-pantes de MoneyLab fue la adherencia a una teoría heterodoxa sobre la creación de dinero que ha sido llamada “la teoría del dinero como crédito11”. Propuesta a principios del siglo XX por
el economista británico Alfred Mitchell-Innes y popularizada recientemente por el antropólogo David Graeber y por think tanksheterodoxos comoPositive Money, la teoría del dinero
co-mo crédito se basa en dos afirmaciones principales. En primer lugar, los orígenes históricos del dinero no descansan en su fun-ción como medio de intercambio que facilita las ineficiencias del trueque (como afirmaron Adam Smith y Karl Marx), sino en su función como unidad de contabilidad para obligaciones sociales varias. El dinero, en otras palabras, se origina en la deuda, o tal vez más apropiadamente, en la relación deudor-acreedor. Por lo tanto el dinero no debe ser visto como una cosa, un objeto o mercancía, sino como una relación social. De hecho, es una relación de poder entre desiguales, una que opone los deudores a los acreedores de forma permanente. EnThe Making of the Indebted Man12 (La creación del hombre endeudado),
Mauri-zio Lazzarato incluso afirma que la relación deudor-acreedor es la relación de clase fundamental, siendo el capital el “acreedor universal”.
La banca privada crea dinero
La segunda afirmación que hacen las teóricas del dinero co-mo crédito, de la que se hicieron eco las participantes de
Money-11https://en.wikipedia.org/wiki/Credit_theory_of_money
12http://www.lamarre-mediaken.com/Site/COMS_630_files/Indebted
Lab y que fue recientemente confirmada en unpaper publicado por el Banco de Inglaterra13, es que cada vez que un banco
realiza un préstamo está creando dinero. La pura simplicidad de esta afirmación invita a la incredulidad. ¿Pueden acaso los bancos privados crear dinero de la nada? ¿Está acaso el dinero creado por los bancos centrales actuando en beneficio del Esta-do? La respuesta es sí: los bancos centrales crean dinero, pero el que crean es o crédito que extienden a los bancos privados o dinero en efectivo, cuando el efectivo sólo constituye un pe-queño porcentaje de la cantidad total de dinero. En EEUU e Inglaterra, el papel moneda y las monedas constituyen apenas el 3% del agregado monetario y en la eurozona se acerca al 10%. El resto es dinero-crédito “virtual” que existe como números en una pantalla. La mayor parte de este dinero existe gracias a un truco contable muy básico en el que el banco simplemente crea crédito en la cuenta de un cliente, creando el depósito en el mis-mo proceso. Los escépticos hegemónicos argumentan que este dinero es técnicamente creado por los bancos centrales cuando extienden crédito a los bancos privados, que luego “multiplican” sus depósitos para generar dinero adicional. En esta teoría key-nesiana de creación de dinero, defendida vehementemente14por
Paul Krugman, los bancos centrales todavía controlan la can-tidad total de moneda. Sin embargo, hay evidencias recientes que desafían este punto de vista y el paper del Banco de In-glaterra, aunque no niega que los bancos centrales juegan un papel importante, establece sin ambigüedades que “la creación de dinero difiere en la práctica con algunas concepciones; los bancos no actúan solo como intermediarios, prestando los depó-sitos que hacen los ahorristas, ni tampoco ‘multiplican’ el dinero del banco central para crear nuevos depósitos y préstamos.” En realidad es al revés: los bancos privados toman la iniciativa
ex-13http://www.bankofengland.co.uk/publications/Documents/quarterly
bulletin/2014/qb14q102.pdf
14http://www.opendemocracy.net/ourkingdom/steve-keen/keen-krugm
tendiendo crédito y sólo buscan obtener depósitos adicionales luego del hecho. Como dice el Banco de Inglaterra: “Cuando un banco hace un préstamo, simultáneamente crea un depósito del mismo valor en la cuenta bancaria del prestatario, por lo tanto crea nuevo dinero.”
Las finanzas no son sólo sobre el dinero
El relato anterior ilustra claramente que las finanzas no se tratan sólo de dinero, o al menos no de dinero en tanto cosa. Los bancos no son simples intermediarios que cuentan ahorros e inversiones y redistribuyen el capital eficientemente hacia la economía en búsqueda de las ganancias más altas. Mientras que las finanzas han habilitado la monetización de todo, Saskia Sas-sen insistió correctamente15 en su charla que “si reducimos las
finanzas al dinero, nos estamos perdiendo los aspectos claves de la trama.” Sassen define las finanzas como una capacidad y no necesariamente una benigna. La finanza es la capacidad de vender algo que no tenés, o, volviendo a lo que decíamos antes, la capacidad de crear dinero y sin tenerlo colocarlo como crédi-to de un préstamo. Escrédi-to confiere a las finanzas un vascrédi-to poder estructural y un potencial enormemente destructivo: sólo hay que pensar en el 44% de los hogares griegos que viven bajo la línea de pobreza o los 9 millones de familias estadounidenses y el medio millón de propietarias españolas que han sido desalo-jadas de sus casas desde el comienzo de la crisis en 2008. Como dice Sassen, las finanzas modernas con la deuda como su instru-mento, sus derivaciones e innovaciones, constituyen “enormes complejidades que producen simple brutalidad.”
15http://networkcultures.org/wpmu/moneylab/2014/03/28/finance-i
Tenemos que empezar a hackear el
di-nero
Partiendo de esto, resulta claro que para liberarnos de la esclavitud por deuda, democratizar verdaderamente la sociedad y crear espacios políticos y fiscales que den lugar a alternati-vas radicalmente emancipatorias, el duopolio público-privado que crea el dinero (lo que David Harvey refirió16 como el
ne-xo estado-finanzas) necesita ser desmantelado con urgencia. La idea de que esto puede realizarse sin tocar el capitalismo es una ilusión muy peligrosa. No existe tal cosa como una economía productiva “real” aislada de la economía financiera “virtual”. El capitalismo contemporáneo depende de las finanzas en cada uno de sus aspectos. Tocar las finanzas es tocar el capitalismo; tocar el capitalismo es tocar al Estado capitalista. En el presente, cla-ramente no tenemos las herramientas ni la fuerza para desafiar fundamentalmente el nexo estado-finanzas, ni mucho menos pa-ra destruirlo y reemplazarlo por otpa-ra cosa. Pero algunas de las más privilegiadas entre nosotras tienen la oportunidad de sub-vertir las finanzas globales de formas nuevas y creativas.
Este fue el tema de la charla de Brett Scott sobre “hackear el futuro del dinero17” donde este activista sudafricano
argu-mentaba que necesitamos aplicar la ética hacker a la forma en que interactuamos con las finanzas: comenzando por desensam-blarlas en pequeñas partes, estudiar su funcionamiento interno y su relación con otras partes, para toquetear sus componen-tes principales y explorar los resultados de tales intervenciones. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si sacáramos el interés de la ecua-ción? ¿Qué pasaría si cambiáramos hacia una banca con reserva plena? ¿Qué pasaría si nuestra moneda incluyera una tasa de
de-16http://davidharvey.org/2009/12/organizing-for-the-anti-capitalist-t
ransition/
murrage (es decir un impuesto a su acaparamiento) que se redis-tribuyera como renta básica? No hace falta decir que “hackear” las finanzas en estas pequeñas formas no será suficiente para minar su poder estructural; pero “abrir” el dinero y toquetear sus componentes principales será un primer paso esencial para profundizar nuestra comprensión de su funcionamiento interno y para encontrar formas de subvertir su potencial destructivo (e incluso dominar sus capacidades creativas) con un objetivo
revolucionario.
El dinero es clave para la autonomía
Aunque las monedas alternativas no sean una panacea, pue-den jugar un rol importante en la construcción de autonomía, tanto de las finanzas como del Estado. Por supuesto que la auto-nomía completa no es posible mientras el modo de producción hegemónico y la forma-dinero dominante se mantengan pura-mente capitalistas, pero esto no debería evitar que comencemos a quebrar la fachada de la dominación financiera al desarrollar alternativas concretas en el aquí-y-ahora. En este momento es-tán teniendo lugar muchísimos experimentos para desarrollar cooperativas obreras, clínicas de salud autónomas, economías solidarias, etc. Pero como David Harvey observaba correctamen-te18, estos proyectos son loables pero en última instancia serán
de corta duración si continúan dependiendo del capital y/o el Estado para su supervivencia económica.
Una de las contradicciones fundamentales contra las que las formas de producción autónomas y cooperativas tienden a cho-car es que usualmente requieren alguna forma de inversión pa-ra comenzar. Mientpa-ras las coopepa-rativas obrepa-ras dependan de
18http://occupythecrisis.wordpress.com/2012/03/26/david-harvey-mid
bancos privados para financiarse, estarán sujetas a las mismas exigencias estructurales que las empresas ordinarias: deberán lo-grar un plusvalor (es decir, generar ganancias) para poder pagar los préstamos con sus intereses y por lo tanto se verán forzadas a reproducir el comportamiento de las formas capitalistas en el mercado competitivo, o, en su caso, a enfrentar las consecuen-cias y cerrar (un ejemplo de esto es la reciente bancarrota19 de
algunas cooperativas Mondragón en el País Vasco). En este con-texto, las monedas alternativas y el crédito mutuo pueden jugar un rol importante, cortando la dependencia de las cooperativas obreras respecto al financiamiento privado y respecto al ciclo de acumulación capitalista en general, recuperando de esta manera el sentido de agencia colectiva y autonomía productiva.
El dinero se basa en la confianza
Ya que el dinero es en última instancia una relación social enraizada en un entendimiento común y un reconocimiento mu-tuo de nuestras obligaciones hacia otros, una moneda exitosa depende fundamentalmente en la confianza. No es coinciden-cia que credere, creer o confiar, sea la raíz latina de la palabra crédito. En este sentido, la crisis crediticia de 2008, de la que seguimos sintiendo ramificaciones hoy en día, es propiamente una crisis de confianza: de desconfianza sobre la capacidad de los prestatarios para pagar los préstamos, desconfianza sobre el valor real de las balanzas de las instituciones financieras, des-confianza sobre la voluntad de los banqueros para mantener su parte del trato, desconfianza sobre las intenciones del Estado con respecto a las jubilaciones, servicios públicos, ahorros, etc. Esta observación no intenta “psicologizar” el capitalismo (ya que claramente la raíz de la crisis es sistémica), sino exponer
19http://www.theguardian.com/social-enterprise-network/2013/nov/
una paradoja fundamental que descansa en el corazón de su forma financiera.
Después de todo, ¿no es acaso el hecho de no confiar en nadie un aspecto definitorio de la cultura mafiosa de Wall Street? Fi-dite neminiparece reinar como el dogma de la desconfianza en el capitalismo competitivo. ¿No era Ayn Rand quien exaltaba las virtudes del egoísmo y denunciaba las maldades del altruismo, precisamente porque el hombre sólo debe confiar en sí mismo y nadie más? En la sociedad hiper-individualista de la actuali-dad, nuestra confianza en la humanidad y entre nosotras está siendo desplazada rápidamente por una confianza infantil en los dos avatares de la gobernabilidad neoliberal: el dinero-crédito y el Estado de seguridad. Basta mirar un billete de 20USD o una moneda cualquiera para encontrar la inscripción “en Dios confiamos”. ¿Pero cuál Dios? Giorgio Agamben estaba completa-mente en lo cierto cuando dijo hace poco20: “Dios no murió, fue
transformado en dinero”. ¿No es precisamente porque estamos tan desarraigados de cualquier sentido de comunidad, tan pro-fundamente sospechosas de la gente y el mundo que nos rodean, que todavía tenemos la voluntad de demostrar una devoción incuestionable a una entidad abstracta que no terminamos de comprender, que en este caso es Mammon, la deidad de la ava-ricia? El dinero, entonces, es tanto lo que nos une como lo que nos divide. Como dijo el joven Marx:
Si el dinero es mi unión con la vida humana, lo que me une a la sociedad, lo que me conecta con la natu-raleza y el hombre, ¿no es acaso el dinero la unión de todas las uniones? ¿No puede acaso disolverse y unir todos los lazos? ¿No es también, por lo tanto, el agente universal de la separación? Es la moneda la que realmente separa así como es el agente de la unión real, el poder químico de la sociedad.
20http://libcom.org/library/god-didnt-die-he-was-transformed-money-i
Por supuesto, el corrimiento de la confianza y la fé hacia la forma-dinero no es nada nuevo. Cuando el dinero-crédito y la reserva bancaria fraccional emergieron en la Florencia proto-capitalista del siglo XV, desecando a la comunidad de creyentes que sostenían el poder de la Iglesia, el fraile dominicano conser-vador Girolamo Savonarola organizó una “hoguera de las vani-dades21” para protestar la diabólica ocupación del dinero sobre
el amor de Dios. Por la misma razón, Dante reservó un lugar especial para el avaro en el cuarto anillo del Infierno, mientras que el usurero sería forzado a caminar por tierra hirviente bajo una lluvia de llamas por toda la eternidad. Gracias al capitalis-mo, la Iglesia perdió su monopolio sobre la “virtud” y el dinero se convirtió rápidamente en el significante maestro del valor. El corrimiento de la fé humana de Dios hacia el dinero alcanzó su apoteosis durante el desarrollo simbiótico de las finanzas moder-nas y el Estado nación. Marx observó que la deuda soberana y la confianza privada en la voluntad del gobierno de pagar su deuda jugaron un papel central en ese proceso. “El crédito público”, dijo, “se convierte en el credo del capital. Y con el surgimiento de la creación de deuda nacional, la necesidad de fé en la deuda nacional toma el lugar de la blasfemia contra el Espíritu Santo, que no puede ser perdonada.”
Las monedas alternativas tienen un
problema de escala
La hasta cierto punto más abstracta discusión previa nutre directamente el siguiente punto, que fue otra observación impor-tante hecha por una serie de críticas sobre las criptomonedas, incluída la de Franco ‘Bifo’ Berardi22. Uno de los retos
les que las monedas alternativas encaran es la cuestión de escala –la cual, a su vez, tiene algunas implicaciones muy importantes para la cuestión de la confianza. Por un lado, tenemos una pro-liferación de monedas locales, algunas ya bastante enraizadas en sus comunidades, donde personas comunes y corrientes bus-can reapropiar y reincorporar dinero con una matriz diferente de valores comunes para facilitar la satisfacción de necesidades y deseos sociales importantes. Estas monedas locales a veces remiten a una noción ciertamente romántica de territorialidad que busca aterrizar relaciones humanas en un mundo tangible de seres humanos reales, por tanto contraponiendo un sentido tangible de socialización al ámbito virtual y abstracto de las permutas de incumplimiento crediticio y los contratos derivati-vos complejos que caracterizan las finanzas modernas. Una cosa que tienen en común es que están basadas principalmente en la confianza. Está claro, sin embargo, que las monedas locales nunca van a poder retar –mucho menos reemplazar– al capital de financiamiento global como tal. A lo sumo, las monedas loca-les van a convertirse en monedas complementarias significativas que pueden ser agregadas a una mezcla más amplia de instru-mentos monetarios. Si vamos a idear algún tipo de alternativa al capitalismo global, sin embargo, tendremos que empezar a pen-sar tanto en una escala territorial mucho más amplia (es decir, global) o trascender la territorialidad completamente, desarro-llando monedas no-locales (donde no-localidad23 refiere al
con-cepto de la física cuántica donde dos objetos, separados en el espacio y sin un intermediario, pueden sin embargo mantener un contacto directo entre sí). Esto último nos remite al reino de las criptomonedas como Bitcoin: una moneda digital de pares capaz de poner a una granjera keniana en contacto directo con sus clientes y a una estudiante norteamericana o una banquera de Wall Street en contacto directo con su dealer, sin interme-diación de un banco o Estado. La tecnología de pares detrás de
Bitcoin es bastante revolucionaria en este aspecto. Lo que es-tamos presenciando es una prueba de concepto muy excitante: ¡podemos crear dinero sin necesidad de bancos ni estados!
La criptografía no nos liberará (por sí
misma)
Pero, como Bifo enfatizó en su charla24, el principio de
au-tomatización que se esconde detrás de criptomonedas como Bit-coin esconde también un gran riesgo: al rechazar explícitamente la necesidad de confianza en una comunidad de usuarias y ha-cer de esto la característica fundamental de su diseño tecnológi-co (una tecnológi-contadora pública y distribuida llamada “blockchain”), Bitcoin amenaza con remover de la forma-dinero los últimos residuos de lazos sociales, transformándose en el agente de sepa-ración definitivo. Precisamente porque es decentralizado y no-local, Bitcoin es incapaz de operar sobre la base del principio de confianza, tal como lo hacen las monedas locales. En cambio, es diseñado con base en el mismo principio randiano que anima la cultura bancaria: fidite nemeni, ¡no confíes en nadie! Ahora que hemos sido abandonadas por Dios, las finanzas y el Estado, un ejército de ciber-libertarians25 anónimas propone un nuevo
ícono al que adorar: la criptografía. Entonces nuestra fe se des-plaza hacia el sofisticado código fuente que se esconde detrás de las nuevas formas de dinero digital.
El dinero, entonces, se automatiza. Una vez que es progra-mada y liberada, se supone que la moneda asume vida propia. Por supuesto los críticos puedenbifurcarel código fuente y crear sus propias alternativas, pero el principio es el mismo: la
crip-24http://vimeo.com/90207551
25No traducimos libertarian para no confundir con libertarias de raíz
tografía anónima reemplaza a la confianza en tanto medida de nuestra socialización, removiendo por tanto los últimos restos de humanidad de la ecuación. Por lo tanto, Bitcoin no resuel-ve la crisis de confianza del capitalismo; sólo la radicaliza al insistir que es imposible confiar en nada ni nadie más allá del código. Así instruía26 un miembro del foro de Bitcoin a otros
entusiastas: “No confíen en los intercambios, ni en las billete-ras en línea, ni en los antivirus, no confíen en nadie conectado.” Mientras estaba completamente en lo cierto, debería quedar cla-ro que esta pcla-rofundización de la paranoia social no es otra cosa que la esquizofrenia capitalista en esteroides. No hay absoluta-mente nada liberador en la automatización de la desconfianza. Una sociedad en la que las personas han cesado de confiar entre sí es simplemente el perfeccionamiento de la distopía egoísta de Ayn Rand. Una manifestación pesadillezca de un punto de vista hiper-individualista.
Como me indicaba luego de la conferencia mi amigo Rutger Kaput, filósofo en la Universidad de Oxford, en tiempos de enga-ño universal, la simple confianza entre nosotras se convierte en un acto revolucionario. Seguramente el deseo romántico de las comunidades locales de antaño no hará caer la dictadura finan-ciera. Pero un mundo sin confianza no es un mundo en el que vale la pena vivir. Como argumentaba convincentemente Quinn DuPont27, la criptografía puede tener un rol importante en la
lucha contra el control estatal. Pero si empezamos a fetichizarla, creyendo que de alguna forma puede reemplazar la confianza co-mo el pegamento de nuestros lazos sociales, solo terminareco-mos profundizando nuestra alienación con respecto a otros seres hu-manos. Porque, sin confianza, ¿que sería de nuestro propósito común? En este caso, la contradicción fundamental que obser-vaba Marx entre el dinero como el lazo social definitivo y el
26https://bitcointalk.org/index.php?topic=33835.0
27http://networkcultures.org/wpmu/moneylab/2014/03/27/bitcoin-lev
agente universal de separación sólo podría amplificarse. Bifo es-taba en lo cierto cuando argumenes-taba que en la automatización de la desconfianza a través de la criptografía, el neoliberalismo finalmente encuentra su avatar, su manifestación perfeccionada.
Bitcoin no es una moneda
revoluciona-ria
A esto, debemos puntualizar la observación –debidamente repetida en Moneylab– de que, aparte de los problemas mo-rales que conlleva su diseño tecnológico amoral, hay una cues-tión crucial en el diseño monetariode Bitcoin: es esencialmen-te conservador en su naturaleza. De hecho, Satoshi Nakamoto, el fundador misterioso de Bitcoin, fue claramente influenciado por teorías monetarias ortodoxas e ideas económicas libertarias de derecha y no en menor grado por las propuestas del archi-neoliberal Friedrich Hayek, que ya en la década de 1970 llamaba a la “denacionalización del dinero28”. Pero lo más importante
es que Bitcoin está diseñado para funcionar como el oro: se crea exógenamente, a través de un complejo proceso algorítmi-co llamado “minado”, para luego circular algorítmi-como mercancía. Estas nuevas monedas se crean con una tasa predeterminada, con un límite definido a la cantidad total de dinero. Esto significa que la provisión de moneda no podrá crecer a la par que la canti-dad de usuarias y transacciones de Bitcoin se expandan, lo que eventualmente producirá deflación. (La deflación es un decreci-miento en el nivel general del precio de los bienes y servicios y fue la plaga del patrón oro que destruyó millones de vidas durante la Gran Depresión). El hecho de que los Bitcoin sean divisibles al infinito demuestra que Nakamoto estaba bien al tanto de esto y codificó la deflación deliberadamente.
Pero mientras las trabajadoras sufren la deflación, que agra-va el desempleo y presiona para bajar los salarios, los ricos se benefician. Después de todo, si tenés un montón de ahorros, el poder de compra de tu dinero aumenta cada vez que el nivel general de precios cae. Esto significa que la deflación incenti-va el acaparamiento al recompensar la acumulación de dinero. En la deflación, los ricos se enriquecen aún mássin hacer na-da. En lugar de poner su dinero en circulación, como hace una trabajadora cuando compra sus necesidades básicas o el capita-lista “productivo” cuando adquiere maquinaria, materia prima y fuerza de trabajo, el acaparador mantendrá su oro o Bitcoins fuera de circulación tanto como pueda. Los regímenes moneta-rios deflacionamoneta-rios, como Bitcoin o el patrón oro, alimentan la concentración de riquezas y poder. No resulta sorprendente en-tonces que Bitcoin ya tenga su propia élite ultra rica. Para julio de 2011, el 97% de las cuentas en Bitcoin contenían menos de diez de estas monedas, mientras que un total de 78 entidades29
acaparaban 10.000 Bitcoins cada una. Stanislas Jourdan hacía la pregunta30 correcta en respuesta a esta cuestión: ¿Cómo es
posible que una forma monetaria altamente concentrada y de-flacionaria sirva de ayuda a los griegos?
El financiamiento colectivo no es “el
es-tado de bienestar anarquista”
Al escuchar a algunas de las participantes de MoneyLab, creo que hay otro peligro del que tenemos que estar alertas, que es el de la romantización del financimiento colectivo (crowdfun-ding) como un modelo de financiamiento revolucionario, que
29http://eprint.iacr.org/2012/584.pdf
30http://magazine.ouishare.net/2013/05/bitcoin-human-based-digital-c
de alguna forma liberará a artistas y otras creativas de la ne-cesidad de becas, regalos y préstamos. Una participante, auto-declarada “consultora en crowdfunding”, no paró de hablar de “crowdfundear tus sueños31”, mientras que otra hacía
referen-cia a Kickstarter32como el “estado de bienestar anarquista”. El
peligro de todo esto es que terminamos idealizando las necesida-des y confundiéndolas con soluciones. En la era de la austeridad, donde las becas y los subsidios son recortados y el dinero que todavía está disponible se concentra cada vez más en proyectos con mayor valor de mercado y reconocimiento de nombre, el crowdfunding es la única opción disponible para los proyectos creativos que no poseen un obvio valor de cambio y por lo tan-to son incapaces de competir por subsidios o inversiones que de entrada son escasos.
Otro riesgo es que al enfatizar sólo los éxitos del financia-miento colectivo, terminamos reproduciendo ciertos mecanismos ideológicos que sostienen la definición hegemónica del éxito, en tanto virtud emprendedora que oscurece la explotación que in-terviene en el proceso. ¿Acaso la visión idealizada de “crowd-fundear tus sueños” no es una manera brillante de reinventar el Sueño Americano para la clase creativa emergente? Un rá-pido vistazo al sitio de IndieGoGo33 revela la triste realidad
detrás del financimiento colectivo: en la página principal se nos presentan los proyectos exitosos, generando expectativa entre las posibles participantes (“si ellas pudieron yo también”). Sin embargo, al navegar por las diferentes categorías podemos en-contrar otros tantos proyectos que nunca alcanzarán su objetivo. Mientras estos proyectos generen ganancias, están efectivamen-te juntando dinero para la plataforma. En el fondo, aquellas que no poseen capacidad de marketing y acceso a redes ricas
31http://www.teach2fish.nl/#lb4813/impossible-leef-je-droom
32Uno de los primeros sitios de financiamiento colectivo. Casi todos
co-bran comisión del dinero recolectado. (Nota de la traducción.)
son de inicio marginadas. El “estado de bienestar anarquista”, entonces, no es tan igualitario y el plusvalor que genera termina en los bolsillos de los dueños de la plataforma.
Además, resulta que la “multitud” del crowdfunding muchas veces ni siquiera existe. La vasta mayoría de las ganancias de Kickstarter34no proviene de los “grandes éxitos” (que
meramen-te atraen ameramen-tención hacia su marca, en una forma de estrameramen-tegia de marketing) sino de la gran cantidad de proyectos más peque-ños. Estos proyectos pequeños dependen de familiares y amigas para alcanzar sus objetivos. Esto significa que el así llamado “estado de bienestar anarquista” es de hecho el soporte comu-nitario transformado en fuente de lucro de las plataformas de crowdfunding. La ayuda mutua de familiares y amigas termina siendo subsumida en el proceso de acumulación de capital. El crowdfunding, en definitiva, explota una necesidad (la de las creativas por encontrar nuevas formas de financiarse en la era de la austeridad) para capturar una solución comunal (la ayuda mutua) y convertirla en una mercancía. Donde el estado de bie-nestar tradicional retrocede, la comunidad avanza y la empresa privada se las arregla para lucrar con nuestro altruismo.
¡Resulta crucial no fetichizar el dinero!
Las observaciones previas parecen apuntar en la misma direc-ción: mientras que las monedas alternativas a la forma-dinero capitalista serán esenciales para la construcción de la autono-mía del nexo estado-finanzas y la recuperación del control so-bre nuestras vidas, existe un grave riesgo de que las soluciones que profesamos terminen circunscriptas en la lógica del sistema monetario y financiero presente y por lo tanto convertidas en
34http://qz.com/184019/how-kickstarter-users-raised-nearly-1-billion-t
otra forma de especulación, apropiación y acumulación. Resul-ta crucial, por lo Resul-tanto, no fetichizar las monedas alternativas y los modelos de ganancias. Construir autonomía y desafiar el ne-xo estado-finanzas requiere de una lucha multidimensional que tenga por objetivo atacar todos los niveles de relación social capitalista. Si fallamos en retomar los medios de producción, llevar la democracia a los lugares de trabajo, organizarnos a ni-vel nacional y global, desarrollar nuevos modelos de toma de decisión, reconstruir confianza en nuestras comunidades y más allá, encontrar formas de defendernos de la represión estatal, etc., las monedas alternativas se convertirán en poco más que una impotente expresión de un admirable pero inofensivo deseo por el cambio social. Nuestro proyecto político de largo plazo es romper el poder del capital y democratizar radicalmente la sociedad desde abajo. Si perdemos de vista este horizonte más amplio en el que la búsqueda de alternativas monetarias está en última instancia imbuida, estamos condenadas al fracaso.
El verdadero desafío es redefinir el
va-lor
aborda en su próximo libro35). No puedo enfatizar lo
suficien-te que el dinero es sólo uno de los elementos (ciertamensuficien-te uno de los principales, pero sólo uno de ellos) dentro de un proceso de valorización y un modo de producción y acumulación que es extremadamente complejo y que no puede ser simplemente reducido a sus partes constituyentes. Un desafío crucial –que siempre medra detrás de las formas superficiales del dinero– es el que presentó Max Haiven en MoneyLab y en su nuevo libro,
Crisis de imaginación, crisis de poder36: necesitamos empezar
a re-imaginar colectivamente y re-definir materialmente no sólo lo que es el valor, sino también qué es lo que valoramos.
Aquí llegamos finalmente al terreno de la política: ¿Cómo podemos llegar a decisiones comunes sobre lo que ha de ser valorado? ¿Valoramos lazos personales o el anonimato? ¿Valo-ramos comunidad o individualidad? ¿Hay una forma de unir estos opuestos aparentes o disolver sus contradicciones inheren-tes, o estarán siempre en conflicto? ¿Qué es lo que valoramos de nosotras mismas? ¿Qué valoramos de las demás? ¿Qué es lo que valoramos en la naturaleza, en el trabajo, en el placer? ¿Y cómo podemos imbuir estos valores –tanto morales como económicos– en la misma forma-dinero? En última instancia, si estamos hablando de crear una sociedad radicalmente diferente, la cuestión del valor tendrá que estar de alguna manera disocia-da del dinero. El valor de cambio es una cosa; el valor de uso, como apuntaba Marx, es otra muy distinta (sin mencionar la importancia cultural, estética y ecológica del valor de no-uso). ¿Será posible organizar una sociedad basada en el valor de uso (y no-uso), antes que en los valores de cambio? ¿Cómo será tal sociedad? ¿Cómo llegamos ahí? ¿Seremos capaces de confiar en las buenas intenciones de cada una y en nuestro sentido de pro-pósito común mientras disputamos y luchamos en relación a las
35http://roarmag.org/2014/03/david-harvey-seventeen-contradiction
s-excerpt/
posibles respuestas?
M - C - LOL: Circuitos de
valor en la economía de los
lulz
—Dmytri Kleiner—
“M - C - LOL: Circuits of value in the Lulz economy”1 por Dmytri Kleiner. Traducción por
fauno, correcciones por mep, midraed y sísifo, enero de 2015.
Ni el software libre ni el financiamiento colectivo [multitu-dinario] nos salvarán del capitalismo. No podemos derrocar al capitalismo trabajando por loslulz2. Lo que necesitamos es crear
nuevos circuitos de valor que nos permitan construir los nuevos medios de supervivencia en el planeta. Sólo en ese momento podremos librarnos del capitalismo.
En los estadíos de la producción capitalista, el Capitalista acude al mercado dos veces. La primera vez como comprador y
1http://www.dmytri.info/m-c-lol/
la segunda como vendedor.
Marx lo describió como M - C - M’.
En el primer estadío el capitalista compra bienes y tiempo de trabajo. En el segundo, los bienes y el trabajo adquirido son puestos a producir. El resultado es una mercancía de mayor valor que la de los elementos combinados en su producción. En el tercer estadío, el capitalista regresa al mercado como vendedor. Las nuevas mercancías son convertidas en más dinero.
Como el capitalista termina con más dinero a raíz del proceso productivo, puede comprar más tiempo de trabajo y mercancías para repetir el proceso una y otra vez.
Al invertir en la producción el capitalista puede reprodu-cir, incrementar y acumular capital. Este ciclo reproductivo es lo que hace al capitalismo un sistema vivo y dinámico que se expande.
Este mismo proceso de producción capitalista tiene muchos negativos, muchos de los cuales se derivan de la explotación inherente a la conversión de tiempo de trabajo en mercancía, o de la práctica por la que los bienes productivos están puestos en el interés lucrativo, en lugar del bien social y todavía muchos más a partir de la desposesión y cerramiento requeridos para crear las condiciones sociales de la producción capitalista.
Aun así, el capitalismo nos sustenta. A pesar de sus costos sociales, sus fábricas e instituciones proveen los medios de su-pervivencia sobre los que depende el mundo, aun cuando sus contradicciones pongan en peligro nuestra supervivencia.
Para que estas estrategias productivas alternativas pueden alcanzar una escala en la que se conviertan en alternativas via-bles al capitalismo, deben, como este, ser sistemas vivos y diná-micos capaces de crecer. Necesitan ser capaces de reproducir su producción. Las economías alternativas deben poseer circuitos de valor sostenibles para poder ser verdaderamente viables.
El Software Libre tanto como los bienes financiados a través de Kickstarter y sitios similares parecen o simulan una forma de producción, ya que después de todo hay cosas que están siendo producidas. Es posible usar software libre, así como se consume una película, un libro o el último chirimbolo financiado en Kickstarter.
Aun así, la forma en que se financia la creación de estos bienes no es capaz de reproducirse a sí misma.
En la creación de software libre y en el financiamiento de pro-yectos a través de Kickstarter, el dinero que sustenta el primer estadío proviene de donaciones, ya sean donaciones de dinero en el caso del financiamiento multitudinario, o en especie, en forma de trabajo gratuito para el caso del software libre. Estas donacio-nes y contribuciodonacio-nes en especie se hacen voluntariamente. Aún así esta producción voluntarista es diferente de la producción capitalista.
M – C – LOL
Entonces, como los capitalistas, los productores voluntarios acuden al mercado dos veces. La primera vez como comprado-res, la segunda por los lulz. Sin embargo, a diferencia de los capitalistas el círculo no se completa, porque loslulz no los ha-bilitan para volver a ser compradores, no les permiten adquirir los bienes que necesitan para repetir tal producción.
trata entonces de consumo capitalista, ya que no necesitan lu-crar del software libre en forma directa, sino usándolo en su proceso productivo y ganar dinero cuando regresan al mercado con el producto resultante, el cual es distribuido por más dinero, no por loslulz.
La fuente de este dinero no es un nuevo modo de producción, sino que es capitalismo. Es simplemente parte de la inversión que el capital debe hacer en sus medios de producción. Se trata de consumo, no de producción.
Y sí, los receptores del financiamiento por Kickstarter pue-den usarlo para hacer dinero, pero ese ingreso no fluye de vuelta a aquellos que hicieron la donación original. Los donantes, en su mayor parte, deben regresar al trabajo para ganar un salario y volver a donar. Por lo tanto ese dinero proviene de sus em-pleadores capitalistas y es gastado de su salario neto disponible, o en otras palabras y de nuevo, es consumo y no producción.
Tanto el software libre como el financiamiento colectivo son meras formas nóveles de distribución dentro del modo de pro-ducción capitalista y por lo tanto no son un nuevo modo de producción potencialmente disruptivo.
Para transformar estas prácticas en formas genuinamente revolucionarias, debemos poseer colectivamente los medios de producción que creamos, por lo que el software no solo debe ser libre sino que además debemos poseer colectivamente la rique-za que resulta de ponerlo a producir. Debemos poseer colectiva-mente los productos que se generan a través del financiamiento colectivo, para que podamos utilizarla en la reproducción de este ciclo, una y otra vez.
Las hackers no pueden
solu-cionar la vigilancia
—Dmytri Kleiner—
Traducción deHackers can’t solve surveillance1por
minitrue, fauno y max. Liberado bajo la Licencia de Producción de Pares2
Médecins Sans Frontières (MSF), también conocidas como Médicos Sin Fronteras, es una organización que salva vidas en regiones en guerra o no desarrolladas, proveyendo salud y en-trenamiento en más de setenta países. MSF salva vidas. Aun así, nadie piensa que las médicas deban “solucionar” la salud. Se entiende ampliamente que la salud es un problema social y que la salud universal no puede lograrse mediante el trabajo voluntario de las médicas o con donaciones y obras de caridad.
Así como las médicas no pueden solucionar la salud, las hac-kers no pueden solucionar la vigilancia. Las médicas no pueden hacer desaparecer la fragilidad humana con algun truco médico.
Pueden ayudar a mitigar los problemas, atacar las emergen-cias, pueden ser desinteresadas, heroicas, pero no pueden, por su cuenta, solucionar la salud.
Una de las formas en que las hackers pueden resistir la vigi-lancia es desarrollando mejores herramientas de comunicación criptográfica y entrenando a las personas en cómo usarlas. Cier-tamente este es un trabajo a la que las hackers podemos contri-buir, pero no podemos por nuestra cuenta solucionar la vigilan-cia.
Nada que las hackers hagamos por nuestra cuenta puede eli-minar la vigilancia. Así como la salud universal solo puede ser alcanzada por medios sociales, las plataformas de comunicación masiva que respeten nuestra privacidad también. Las platafor-mas de comunicacion platafor-masiva seguras no pueden ser creadas por intereses privados, ni comercial, ni voluntariamente.
Como bien sabemos, la salud privada provee salud desigual-mente. La razón es obvia, usualmente la necesidad de servicios de salud no se correlaciona con la capacidad de pagarlos. La salud privada significa que a aquellas personas que no puedan pagarla no les será provista por las instituciones con fines de lucro y aunque este problema pueda ser mitigado por el volun-tarismo y la caridad, no puede ser resuelto completamente.
Del mismo modo, las comunicaciones masivas que son cons-truidas con fines de lucro, necesitan cobrar una cuota y por lo tanto ser excluyentes o financiarse mediante publicidad. Pue-den coexistir otras opciones para usuarias con experticia técnica, pero son aplicaciones de nicho. Para las masas, las principales opciones disponibles son siempre plataformas bien financiadas con empleadas que hacen mantenimiento, desarrollo y marketi-neo, sin los cuales es imposible construir una base de usuarias masiva.
que sea difícil competir con ellas, inclusive para los sistemas basados en cuotas, ya que generalmente no producen suficien-tes ingresos para invertir significativamente en mantenimiento, desarrollo y marketineo, lo que los hace menos atractivos a las usuarias que podrían o quisieran pagar. Pero el mayor problema que liquida a esas plataformas es que la exigencia de la cuota significa que habrá gente que no va a ser capaz de usarla para nada.
Por lo tanto, las plataformas comerciales tienden a manejar-se con publicidad. Esto significa que el negocio de las operadoras de plataformas es vender uncommodity, su audiencia. Las com-modities se venden por medida y graduación. Podés comprar 5 kilos de manzanas Smith Premium, o dos docenas de huevos de corral. O 2 millones de clicks de hombres blancos en el rango de edad de 18 a 35.
La commodity “audiencia”, las usuarias de una plataforma, se vende a los publicistas, medidos en clicks o conversiones y por graduación. Para los publicistas, la audiencia esta graduada por especificaciones que incluyen edad, sexo, nivel de ingresos, composición familiar, ubicación, grupo étnico, propiedad sobre una casa o auto, estatus de la tarjeta de crédito, etc. Como lo suelen llamar, su Demografía.
Dado que una plataforma financiada por publicidad debe clasificar su audiencia como una commodity, debe recaudar in-formación sobre sus usuarias para poder clasificarlas. Esto sig-nifica que la única cosa que una plataforma no puede ofrecerle a sus usuarias es su privacidad. Al menos no privacidad de los operadores de la plataforma y sus anunciantes. A su vez mien-tras el operador de la plataforma recaude esta información, no hay forma de que esta información no sea facilitada a agencias de inteligencia locales y extranjeras.
reino, como John Perry Barlow escribió en la Declaracion de la Independencia del Cyberespacio:3 “Estamos creando un mundo
donde cualquiera, en cualquier lugar pueda expresar sus creen-cias, sin importar cuan singulares, sin miedo a ser coaccionada al silencio o comformidad”. Su colega, John Gilmore, proclama-ba “La red interpreta la censura como un error y la evade.”
Esas dos citas, nacidas en el apogeo de lanet.culturede los ’90, contrastan áridamente con lo que Adam Curtis describe en su documental de la BBC All Watched Over By Machines of Loving Grace:
La promesa original de la Ideología Californiana fue que las computadoras nos liberarían de todas las ar-caicas formas de control político y que nos volvería-mos héroes randianos,4en control de nuestro propio
destino. Sin embargo hoy en día sentimos lo opues-to, que somos componentes indefensos en un sistema global, un sistema controlado por una lógica rígida que no podemos desafiar o cambiar.
Extrañamente, el film no da crédito a Richard Barbrook y Andy Cameron quienes acuñaron el término “Ideología Califor-niana” en su influyente texto de 1995 que estuvo entre los pri-meros en identificar la ideología ultraliberal5 endémica en la
cultura de Sillicon Valley.
La visión de un ciberespacio libre e incensurable de Barlow, Gilmore y otras era incompatible con la necesidad del Capital, por ende los impulsos ultraliberales que conducen a Sillicon Va-lley causaron un cambio de tono. El Ciberespacio dejó de ser una palabra nueva, declarada independiente con sus derechos inalienables, ahora era una frontera por domar, un lejano oeste
3https://es.wikisource.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_independenci
a_del_ciberespacio
4Por Ayn Rand. (Nota de la Traducción).
donde servicios y cypherpunks combaten y tu valor se mide por tus capacidades para traficar criptografía y seguridad operacio-nal. En lugar de residentes unidas de un nuevo terreno, somos ahora criptoindividualistas autosustentándonos en un territorio hostil.
Esto, como Seda Gurses argumenta, lleva a la responsibili-zación, es decir a “sistemas de información que median comuni-caciones de forma tal que también recopilan cantidades masivas de información personal y que pueden estar propensos a exter-nalizar algunos de los riesgos asociados con estos sistemas hacia las usuarias”.
Las usuarias son responsables ellas mismas de su privacidad y seguridad en línea. No hay más derechos inalienables, no más resistencia a la censura de las redes de masas, no más expresión de creencias sin miedo a ser silenciadas. Hackea o sé hackeada.
Dado que la ideología ultraliberal está a menudo en desacuer-do con las soluciones sociales, sosteniendesacuer-do sobre ellas a la em-presa e iniciativa privadas, las soluciones presentadas apuntan a menudo a más emprendedorismo y voluntarismo y más que nunca a la responsabilizacion. ¡Solo necesitamos un nuevo em-prendimiento, o un poco de código nuevo, o algún nuevo modelo mágico de negocios! Esto es lo que Evgeny Morozov llama “Solu-cionismo”, la creencia de que todas las dificultades tienen solu-ciones benignas, a menudo de naturaleza tecnocrática. Morozov provee un ejemplo “cuando las compañías de Sillicon Valley tra-tan de solucionar el problema de la obesidad construyendo un tenedor inteligente que nos dirá que estamos comiendo dema-siado rápido, esto […] pone la responsabilidad de la reforma en el individuo.”
Karl Marx da un argumento similar en el 18 Brumario de Luis Bonaparte6:
El proletariado […] renuncia a la tarea de revolucio-nar el viejo mundo con sus propias armas colectivas y por el contrario, busca dar lugar a su emancipa-ción a espaldas de la sociedad y de forma privada, dentro de los angostos límites de su propia condición de clase y en consecuencia, falla inevitablemente.
El solucionismo subestima los costos sociales y asume que los problemas sociales pueden ser resueltos por individuos e in-tereses privados y aunque algunos quizá puedan serlo, no es el caso cuando la universalidad, igualdad y la justicia necesitan ser provistas sin considerar las capacidades o fortunas individuales. Este tipo de cosas solo pueden ser provistas socialmente, como un bien público.
Muchas hackers siempre lo supieron. En un excelente ensayo delJournal of Peer Production7 Maxigas cita a Simon Yiull:
Los primeros hacklabs se desarrollaron en Europa, comúnmente en la tradición de los centros sociales okupas y los medialabs comunitarios. En Italia es-tuvieron conectados con los centros sociales autono-mistas y en España, Alemania y Holanda con los movimientos okupas anarquistas.
Los primeros hacklabs no veían su rol limitado al solucionis-mo. Aunque las hackers siempre ayudaron a la gente a entender cómo funcionan las comunicaciones en línea y cómo usarlas de forma segura, las hackers estaban involucradas en movimien-tos sociales, parte de la lucha por una sociedad más justa. Las hackers se vieron como parte de los grupos de afinidad que esta-ban peleando contra la privatización, la guerra, el colonialismo, la austeridad, la desigualdad, el patriarcado y el capitalismo. Entendieron que éste era el camino hacia una sociedad nueva, trabajando hombro con hombro con movimientos masivos que
7https://github.com/edsl/articulos/blob/traduccion/hacklabs-y-hacke
luchan por esa misma sociedad nueva y que su conocimiento de redes y sistemas de comunicación podía ser de ayuda para estos movimientos.
Sin embargo, como Maxigas argumenta “los hackerspaces no están embebidos y no están concientemente comprometidos hacia un proyecto o idea abiertamente políticos”.8 En cambio,
los hackerspaces a menudo se concentran en el empoderamiento tecnológico, que es ciertamente beneficioso e importante, pero como los centros de salud comunitarios que enseñan practicas de mantenimiento de la salud son beneficiosas, tampoco pueden solucionar problemas sociales mayores. Estos proyectos de “en-señar a pescar” no pueden por su cuenta solucionar problemas sociales como la privacidad o la salud.
Las hackers necesitamos entender que no hay un modelo de negocio para las comunicaciones masivas seguras. Para llegar a una sociedad donde podamos esperar privacidad necesitamos más hackers y hackerspaces que abracen los desafíos políticos de construir una sociedad más igualitaria.
8El artículo al que se hace referencia distingue entre Hacklabs y
Hacklabs y hackerspaces:
rastreando dos genealogías
—Maxigas—
Traducción de “Hacklabs and Hackerspaces - Tra-cing two genealogies”1 de Maxigas, por maxpower.
Corrección por stf, fauno y minitrue. Liberado bajo la Licencia de Producción de Pares2.
Introducción
Resulta muy prometedor trazar la genealogía de los hackers-paces desde la perspectiva de los hacklabs, ya que la relación entre estas escenas es raramente discutida y en gran parte per-manece inexplorada. Una aproximación metodológica resaltará muchas diferencias y conexiones interesantes que pueden ser úti-les para las practicantes que busquen nutrir y difundir la cultura
1http://peerproduction.net