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CHAPTER 5: DISCUSSION 5.1 Introduction

5.4 Clinical Implications

5.4.4 A Relational Approach

De la gran cantidad de planteamientos y conceptos teóricos relacionados con la

sistematización señalamos a continuación aquellos que constituyen el marco de referencia y que se enfocan a las dinámicas de la CPI para el desarrollo de esta investigación.

Esta sistematización, aunque está orientada por la interculturalidad retoma elementos de la cultura puesto que no podemos hablar de interculturalidad dejando de lado las concepciones de cultura; por ello, se tienen en cuenta en primera medida la cultura como un conjunto de

significaciones que le dan sentido a las formas de entender la realidad física, social y espiritual, luego se habla de la re significación de saberes a través de la diferencia que permite la

construcción de identidades que da paso a la interculturalidad e interacción.

La cultura es entendida como los conjuntos de significaciones de acciones, costumbres y creencias que un grupo tiene sobre el mundo económico, social y político en un momento y lugar específico, que se crean y modifican con las actividades que a diario desarrolla ese grupo. Por lo tanto, no podemos hablar de cultura sino de culturas. (Geertz, 2001)

De tal manera que las culturas se van transformando a través de acontecimientos, procesos sociales, diferencias, contrastes, modos de conducta e instituciones a través del tiempo y del

73 espacio y por medio de la socialización.

De acuerdo con Rafael Sáenz (2006) la cultura es aprendizaje, es aquello que ha sido construido por un colectivo y se va trasmitiendo. La cultura tiene un carácter contextual e histórico, es dinámica y se adquiere a través de procesos de socialización.

La cultura es resultado de la interculturalidad puesto que no hay cultura que evolucione sin otras. Todos nacemos y nos configuramos en una matriz cultural determinada, adquirimos una identidad cultural que resignificamos y nos da sentido. Todos pensamos, sentimos, actuamos, crecemos desde una identidad cultural, siendo la identidad cultural una realidad dinámica que se construye y a su vez nos construye. Somos una identidad construida a partir de múltiples culturas, somos la expresión de las culturas.

De acuerdo con Stuart Hall (2010) la identidad es un elemento de continuidad y a su vez se asume como un punto fijo de pensamiento y de ser, relacionado con la autenticidad de la experiencia propia teniendo en cuenta que toda persona se forma a través de unas prácticas sociales constituidas colectivamente.

La identidad hace parte de la interacción entre patrones y prácticas en el fortalecimiento y re significación de culturas conllevando a reafirmar procesos sociales en colectivo puesto que surge y se forma a partir de construcciones que se tejen con el otro, en un determinado entorno o

contexto.

Se pueden distinguir dos formas de conceptualizar la cultura. La primera, la conecta con la suma de todas las descripciones disponibles a través de las cuales se presenta como las

74 significados, propósitos y actividades comunes y además se comparan nuevos significados que conllevan a tensiones y logros de crecimiento y cambio. La segunda, se refiera a las prácticas sociales, a un modo de vida, allí se relaciona con las interrelaciones activas entre elementos y todas las prácticas sociales. Entonces, el análisis de la cultura es captar como las interacciones entre patrones y prácticas son vividas como un todo en cualquier tiempo determinado. (Stuart Hall, 2006)

Estos autores coinciden en que la cultura es un conjunto de significaciones socialmente establecidas que se van transformando a medida que se enriquece en la diferencia y en los aportes dados por otras culturas, por ello es importante la interacción entre culturas como otros modos de relación que dan paso a procesos interculturales y que a su vez permite enriquecer y transformar conocimientos en la medida que se resignifican saberes y prácticas culturales.

El interés de esta sistematización es describir las prácticas formativas y culturales de la comunidad Kichwa de Bogotá en la casa de pensamiento. El énfasis por cultura estará aquí dado desde los conceptos de interculturalidad y educación intercultural, siendo estos el enfoque de las casas de pensamiento intercultural.

La interculturalidad es posible mediante el dialogo entre varias culturas, al establecerse relaciones vivenciadas creadas desde la valoración y el respeto de lo propio para el

reconocimiento y valoración del otro en su diferencia. Siendo así que la interculturalidad es un proyecto político que trasciende lo educativo para pensar en la construcción de sociedades diferentes.

Eduardo Restrepo (2014:16) diferencia el prefijo Inter, refiriéndose a éste como varias entidades, aspectos o procesos que entran en relación o en interacción. Para esto, propone cinco

75 modelos que contrastan esa interacción: El encuentro, es la interacción entre varios que expresan sus diferencias para el enriquecimiento de todos. El dialógico, allí se modifican las

significaciones por la interacción con el otro. En la Hegemonía-articulación se presenta una relación de entidades diferenciadas desde una que contiene carácter de dominante.

Heterogeneidad histórico cultural, se refiere a tiempos y espacios históricamente heterogéneos que tienen relaciones de discontinuidad, incoherencia y conflictividad entre sí. La teoría queer que tiene en cuenta las subjetividades, prácticas calificadas como desviadas y abyectas.

La interculturalidad se presenta en la interacción de diversas culturas, que posibilite el intercambio, la re significación y el reconocimiento de otros saberes; un saber propio que se enriquece en la medida que otras culturas le puedan aportar. Por ejemplo en la Casa de

Pensamiento Intercultural Wawakunapaka Yachahuna Wasi (casa donde aprenden los niños) la interacción de las diferentes culturas (Kichwas, Pijaos, Nasa, Afrocolombianos, entre otras) permite que se reconozca otro tipo de saberes que se van resignificando y, a partir de ello empiezan hacer parte de la formación de niños y niñas.

Según Eduardo Restrepo (2014: 25) "la interculturalidad radica en que puede remitir a enfatizar la lógica de la heterogeneidad como constitutiva de las formaciones sociales, es decir, nos invita a pensar en clave de la comunalidad-en-diferencie. Abandonar las pretensiones totalitaristas de la homogenización, de erróneamente suponer que una formación social se constituye desde el borramiento autoritario de la heterogeneidad. Al contrario, es desde la lógica de la heterogeneidad que se producen las formaciones sociales."

En este sentido Maritza Díaz (2010:87) señala que la interculturalidad cobra protagonismo en cuanto haya diversidad de visiones, concepciones, cosmovisiones y formas de organización que

76 aporta cada cultura. Ahora bien, la diversidad cultural amplia las perspectivas y miradas frente a las múltiples realidades, dejándonos afectar por los pensamientos que más resuenan, que le dan un sentido a cada acción, a la subjetividad y a la manera en que se tejen los conocimientos.

La interacción entre varias culturas posibilita la re significación de saberes que a su vez enriquece el saber propio y la identidad de cada cultura, donde prevalece el respeto y la valoración del otro en su diferencia conllevando al reconocimiento que permite la transformación de sociedades a través de procesos interculturales.

Maritza Díaz (2010:42), en su explicación de interculturalidad, dice que en contextos

multiculturales como Bogotá, por medio de relaciones interculturales y de reconocimiento propio, toda persona debe ser valorada y aceptada por su existencia. Según la autora, niños y niñas se pueden instalar desde el reconocimiento, el respeto a otros y a sí mismos sin importar las diferencias. Siendo la diferencia imprescindible para la transformación y re significación de cada cultura.

Es importante situarse en medio de la heterogeneidad como en la concepción de las culturas hibridas, que propone Néstor García Canclini (1989), para quien la interculturalidad se da en una coexistencia de culturas permeadas por las transformaciones y los procesos sociales; obteniendo, como resultado, procesos políticos: una democracia moderna y relaciones arcaicas de poder que se van remodelando una y otra vez a medida que se van resignificando las prácticas culturales.

El reconocimiento por la diferencia es importante en tanto permite resignificar culturas en la medida que se interactúa, se comparte, se dialoga y se respeta entre culturas para así transformar

77 las mismas y construir otros modos de relaciones con el otro y la otredad.

La interculturalidad configura otros modos de comprender el mundo, formando otras relaciones sociales y culturales, involucrando la historia, el territorio, la cosmogonía y las prácticas culturales donde la diferencia cobra importancia para involucrar y resignificar saberes, trascendiendo en toda estructura social.

La interculturalidad transforma la sociedad en el sentido que crea una articulación democrática entre diferentes sociedades y pueblos que integran un determinado país, desde el reconocimiento por las diferencias étnicas, culturales y lingüísticas; conllevando a nuevo modos de relación social, basados en la aceptación por la diversidad, el respeto mutuo y el consenso (Sacavino, S- Candau, M, 2015)

Asumir la diferencia como constitutiva de la democracia conduce a construir nuevas

relaciones y escuchar la voz de todos e incluso de aquellos que eran excluidos, es por esto, que la interculturalidad empieza a trascender en ámbitos políticos, éticos, sociales, jurídicos,

epistemológicos y educacionales.

Por otra parte la interculturalidad contribuye a la conciencia de la propia identidad cultural, dinamizada con el contraste del otro, con la diferencia; promoviendo al dialogo con bases

igualitarias; empoderando a grupos que necesitan afirmar su identidad para que la igualdad pueda construirse y consolidarse en la interacción intercultural. (Sacavino, S- Candau, M, 2015)

La interculturalidad permite transformar sociedades dado que se construyen y se resignifican prácticas, saberes, conocimientos entre otros, en la medida que asumimos la diferencia como la posibilidad de construir nuevas relaciones desde el respeto, conllevando al intercambio de

78 prácticas culturales.

El proceso dinámico de comunicación, interacción, diálogo y aprendizaje entre culturas debe dar lugar al respeto e igualdad, con la finalidad de intercambiar saberes y prácticas culturales que conduzcan a la re significación y a la ampliación de perspectivas que conllevan a otros modos de relacionarse con el otro y su entorno.

Para Catherine Walsh, la interculturalidad se relaciona a un proyecto social, cultural,

educacional, ético y epistémico que va hacia la descolonización y transformación denotando otras formas de pensar y de colocarse frente a la diferencia colonial, dentro de una perspectiva de un mundo justo produciendo nuevos conocimientos y otra comprensión simbólica del mundo.

La interculturalidad derriba estructuras sociales, políticas y epistémicas de la sociedad construyendo otros modos de relación y de conocimiento, desde una actitud dialógica y de respeto, donde se aprende de lo propio y del otro que conllevan a una crítica social y una permanente construcción.

La interculturalidad da paso a la construcción de nuevos procesos en ámbitos políticos, sociales, epistémicos y educativos dado que permite la re significación y ampliación de

perspectivas en la manera que todo ser humano se relaciona con el otro y a su vez enriquece las prácticas sociales, culturales, conllevando a la construcción y transformación de conocimientos.

La interculturalidad es un proceso que aún está en construcción y reflexión, sin embargo invita a otras maneras de relación a partir del respeto, el dialogo, el reconocimiento y la interacción, enriqueciendo prácticas culturales y sociales, conllevando a movilizar el pensamiento. La interculturalidad dada desde el respeto, el reconocimiento y la diferencia permite pensar en el

79 otro y en colectivo, considerando que posibilita relaciones igualitarias que conlleva a servirse de la diferencia para resignificar el conocimiento, sin tener que asimilar o acogerse a otras culturas.

Como docentes se deben generar espacios que posibiliten el reconocimiento del otro en su diferencia; para esto, las políticas públicas de educación inicial apoyan una educación

incluyente, es decir una educación intercultural. Al ser la educación intercultural el enfoque de las casas de pensamiento nos servimos de ella para describir las prácticas formativas y culturales de la comunidad Kichwa en Bogotá.

La educación intercultural inicia con el afán de superar las limitaciones tanto políticas como pedagógicas de la anterior educación indígena bilingüe donde la finalidad era "civilizar" y homogeneizar con el saber occidental a las comunidades indígenas.

La educación ha tenido un carácter funcional donde se limita a introducir contenidos relativos de diferentes culturas sin que se afecte el currículo, ni la predominancia de la “cultura común” y de los conocimientos “universales” (Sacavino, S- Candau, M, 2015)

Hay que repensar las formulaciones curriculares con la finalidad de que la educación intercultural se ocupe de integrar los diferentes saberes y cosmogonías inherentes a diversos grupos socioculturales, reivindicando el fortalecimiento de la identidad bajo condiciones de respeto, dialogo e interacción, contribuyendo a la construcción de nuevos conocimientos y perspectivas del mundo.

La educación intercultural permite reconocer la diferencia y entrar en dialogo con está para la construcción de nuevos conocimientos y nuevas relaciones, que a su vez permiten, fortalecer la identidad y ampliar perspectivas del entorno y otras comprensiones simbólicas del mundo desde

80 una mirada en la que se respeta, se comparte y se valora la diferencia.

La educación intercultural le da importancia a las dinámicas de convivencia bajo los términos de reconocimiento y respeto mutuo, entre la educación propia y la de otras culturas. En cuanto al reconocimiento y el respeto mutuo, vale la pena destacar el trabajo realizado por el Plan Andaluz de Educación de Inmigrantes (Citado por Rafael Sáenz, 2006) donde se desarrolla el concepto de diversidad cultural en el marco de la educación.

La noción de educación por el Plan Andaluz de Educación de Inmigrantes, que reseña Rafael Sáenz (2006), comprende la educación como una función significativa que posibilita el dialogo entre culturas. Según esto, contribuye a movilizar pensamientos, a dar sentido y transformar conocimiento, a entrar en dialogo y de esta manera reconocer y valorar al otro en sus diferencias.

Por su parte, Rafael Sáenz (2006:871) plantea la educación intercultural como “el reconocimiento de los valores y de los estilos de vida de todas las personas, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de las mismas. Se trata de una educación centrada en la diferencia, diversidad y pluralidad culturales más que una educación para los que son

culturalmente diferentes.”

Una educación que se basa en la interacción aprovecha la diferencia existente en el aula para generar entre niños y niñas mecanismos de interacción, negociación, concesión y resolución de conflictos conllevando a un aprendizaje cooperativo, para esto maestros deben generar

experiencias que permitan vivir la diferencia como otros modos de relación que enriquece y re significa saberes (Selene M, Gunther Dietz, 2013)

81 conocimientos, en este sentido se buscan espacios que posibiliten la interacción, el dialogo, el respeto y de esta manera poder construir otras formas de conocimientos y de relación con el entorno desde una perspectiva incluyente que le da sentido a la identidad de cada sujeto.

De esta manera, la educación intercultural está determinada por el dialogo que se genere entre niños, niñas y las relaciones con otras culturas, teniendo como principio el respeto por la otredad y permitiendo significar otro tipo de conocimientos que surgen de la diferencia.

La educación intercultural parte de la diferencia como riqueza; promoviendo procesos sistemáticos de dialogo entre diversos sujetos, saberes y prácticas, dentro de una perspectiva de afirmación de la justicia social, cognitiva y cultural, conllevando a una construcción de relaciones igualitarias entre grupos socio culturales articulando los derechos de la igualdad y los de la diferencia. (Sacavino, S- Candau, M, 2015)

Articular la igualdad y la diferencia construye nuevos saberes y prácticas que conllevan al fortalecimiento de la democracia, la emancipación social y a su vez a las identidades de cada cultura dado que así como dan a conocer su saber para qué sé que se les reconozca y se sirvan del mismo, resignifican el suyo a través de otros al encontrase con otros saberes y otras prácticas culturales.

El reconocimiento en la educación se da desde un proceso en que se valore, se respete y se dialogue con ese otro y así mismo se tenga en cuenta el contexto, el territorio, la identidad y la historia de cada uno y con ello se resignifiquen y construyan conocimientos que a su vez fortalezcan identidades.

82 saberes, el territorio, la identidad, el contexto de cada sujeto, sirviéndose de estos para

resignificar y construir nuevos conocimientos que a su vez permiten generar otros modos de relación con el otro, teniendo otra comprensión de su propio entorno.

Por su parte Maritza Díaz (2010:46) comenta que “Para desarrollar proyectos de educación intercultural en la educación inicial, es indispensable adentrarse en el conocimiento y

comprensión de las culturas que se reúnen en torno a los proyectos pedagógicos indígenas y en este caso en el contexto de la ciudad. Este conocimiento será la base para dar contenido y forma a los procesos pedagógicos”.

La educación intercultural se convierte entonces en un reto a la hora de seleccionar los conocimientos y herramientas que niños y niñas requieren para participar en condiciones de igualdad en un espacio en el que hay diversidad culturas donde se reconoce el territorio, el contexto, la historia de vida, las costumbres, las pautas de crianza, las particularidades que tiene cada niño y niña en comunidades indígenas o étnicas.

La educación intercultural debe aprovechar la diferencia o particularidades de niños y niñas para ampliar sus perspectivas, sus modos de relación y su conocimiento. Docentes deben tener en cuenta la diferencia, el contexto, los intereses y la historia de vida de niños y niñas, para

potenciar aquello que ya conocen y darles a conocer otros conocimientos desde diferentes practicas pedagógicas.

Aprovechar la diferencia existente en las aulas le permite a docentes enriquecer el

conocimiento propio y el de los niños y las niñas; hay que reconocer que hay múltiples realidades sociales las cuales los docentes deben asumir y reconocer para resignificar conocimientos y posibilitar otros modos de relación, dejando de lado aquella homogenización que conlleva a

83 pensar individualmente y se limita únicamente a una perspectiva, desconociendo otros saberes sin darse la oportunidad de resignificar conocimientos.

La interculturalidad debe estar presente en las universidades puesto que hay que reconocer las múltiples realidades sociales y los maestros deben estar dispuestos a enfrentar estás, con el fin de buscar otras prácticas pedagógicas que permita enriquecer prácticas culturales y movilizar el conocimiento de niños y niñas, fomentando el reconocimiento de otros saberes y enriqueciendo el conocimiento de los niños y las niñas, que de tal manera se amplíen sus perspectivas, dando a conocer otros modos de relación.

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ANTECEDENTES

Para situar esta sistematización dentro de la Línea de Investigación Naturaleza, Memoria y Poder fue necesario revisar 43 investigaciones del contexto local y latinoamericano en relación con tres categorías: Interculturalidad, experiencias educativas y formación de niños y niñas que se consideraran antecedentes de este trabajo en su orientación teórica y metodológica. De las 43 investigaciones revisadas se decidió profundizar en diez que presentan un mayor desarrollo de los conceptos de interculturalidad, experiencias educativas y formación de niños y niñas en relación con la educación intercultural en la Casa de Pensamiento.

En relación con la interculturalidad algunas investigaciones la refieren como la particularidad de pueblos o comunidades que enriquecen la cultura en la diferencia y en el reconocimiento del otro por interacciones dadas. Además de ser leída como los diferentes modos de vida que constituyen una sociedad o nación.

En cuanto a las experiencias educativas se encontraron posturas que proponen una educación que propicia y construye una sociedad incluyente, participativa e intercultural desde la equidad, el enfoque diferencial y la participación de todos los ciudadanos.

Finalmente, en lo relacionado con la formación de los niños y niñas la investigación revisada comenta que los primeros meses y años de vida son fundamentales para el desarrollo de un sujeto a lo largo de su vida puesto que, en los tres primeros años de vida, aprenden lo más elemental de