Pese a que por una u otra razón la legalización de los predios colonizados no ha mostra- do un intenso dinamismo en los últimos años, de todas formas la figura jurídica del AMEM y la Ley 160 de 1996 han permitido la titulación en municipios como San Juan de Arama. En este municipio se expidieron 439 títulos de propiedad entre el año 2000 y el año 2005, mientras que en los últimos 18 años tuvo un ritmo promedio de 48 predios por año.
De otra parte, no de ahora sino desde hace varios años, en algunas de las áreas rurales del departamento del Meta se viene reproduciendo el modelo de concentración de la tierra prevaleciente en el país. Sin embargo, en la mayoría de los municipios del AMEM, parecie- ra que este proceso se ha desacelerado a lo largo de las dos últimas décadas.
Al margen de que en el IGAC exista actualmente un subregistro de la tierra colonizada por múltiples razones, entre ellas la imposibilidad jurídica de reconocer y otorgar títulos legales de propiedad en zonas vedadas a los asentamientos humanos, esta tendencia podría tener al menos tres determinantes a saber:
Es probable que los recursos de la coca hayan contribuido a detener la descomposición –
de la economía campesina y, en consecuencia, a desestimular el mercado de tierras. También es posible que la limitación del tamaño predial mediante la figura de Unidad –
Agrícola Familiar (UAF), contemplada en la Ley 160 para la titulación de tierras, haya actuado a favor de una mayor equidad en la distribución de la propiedad rural. Es igualmente probable que los grandes empresarios cocaleros hayan optado por uti- –
lizar los fundos de los colonos amparados en su condición de arrendatarios, con el fin de ponerse a salvo del riesgo penal que implica cultivar coca en sus propios predios. En la mayoría de los municipios de la UEF Vistahermosa-Granada, la evolución y las características actuales del coeficiente de Gini dan cuenta de este proceso. En primer lugar,
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el valor de este indicador correspondiente a la subregión es apenas 5 puntos superior al que se registraba en la zona de colonización en 1988 y 20% inferior al que existía en el área consolidada en ese mismo año.
cuadro 28. diStribucióndelatierraruraltituladaenelSurdel Meta, 2005
municipioS de laS uef: Superficie predioS TamaÑo
promedio gini (%)
viSTaHermoSa-granada Ha % nro. % Ha
Mesetas 59.249,80 3,70 2.180 17,06 27,18 44
Puerto Lleras 242.763,81 15,14 2.477 19,38 98,01 57
Puerto Rico 264.665,60 16,51 1.177 9,21 224,86 77
San Juan de Arama 92.222,00 5,75 2.024 15,84 45,56 54
Uribe 57.102,30 3,56 865 6,77 66,01 27
Vistahermosa 82.226,50 5,13 1.415 11,07 58,11 42
Subtotal 798.230,01 49,79 10.138 79,33 86,62 50
mapiripán-San joSé del guaviare
Mapiripán 599.789,30 37,41 848 6,64 707,30 60 Puerto Concordia 103.416,00 6,45 934 7,31 110,72 55 Subtotal 703.205,30 43,86 1.782 13,95 409,01 58 la macarena-San vicenTe del caguán La Macarena 101.747,10 6,35 859 6,72 118,45 56 Subtotal 101.747,10 6,35 859 6,72 118,45 56 Total 1.603.182,41 100,00 12.779 100,00 161,80 52
Fuente: Con base en tabulados del IGAC, 2006.
En segundo lugar, el tamaño promedio de los predios rurales registrados en el IGAC es de 86.62 hectáreas en esta subregión, y en el caso de Mesetas cada propietario rural contro- la predios cuya extensión promedio es de 27 hectáreas (véase el Cuadro 28).
Tercero, los niveles dramáticos de concentración predial que en San Juan de Arama llegaban al 97% en los años ochenta, en el presente se han reducido más de treinta puntos porcentuales. Algo similar ocurrió en Vistahermosa en donde el coeficiente de Gini involu- cionó del 60% al 42% en el transcurso de los últimos veinte años.
En cuarto lugar, en Uribe pareciera que se hubiera llevado a cabo un proceso de reforma agraria vía farmer37 hasta situar este indicador de concentración predial en el 27% en la
actualidad.
37 El concepto marxista de “vía farmer” hace referencia al desarrollo rural sustentado en las medianas propiedades de gran- jeros franceses y estadounidenses, en contraposición a la “vía yunquer”, término acuñado por Carlos Marx para referirse al desarrollo del capitalismo agrario alemán de tipo terrateniente, es decir, con base en la gran propiedad rural.
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La excepción de esta tendencia de equidistribución predial en la UEF Vistahermosa- Granada la constituye Puerto Rico: el coeficiente de Gini de la propiedad rural, además de ser superior al existente en 1988, es el más alto de la subregión al superar en veinte puntos porcentuales al de Puerto Lleras que se ubica en el 54%.
Al respecto hay que anotar, que el proceso de concentración de la tierra en Puerto Rico tiene tres causas principales que se apalancan mutuamente: de una parte, la presencia de un activo mercado de tierras al margen del Estado, a favor de los especuladores y de los pro- pietarios ausentistas y en detrimento de los colonos pioneros. De otra, lo atractivo que para dichos especuladores resulta la situación estratégica de este municipio en relación con San José del Guaviare y, a la vez, con Granada. Y tercera, la supuesta perspectiva paramilitar de establecer plantaciones de palma africana en la ribera oriental del río Ariari que, de suyo, exige contar con grandes extensiones de tierra para la viabilidad económica del proyecto.
A lo anterior hay que sumar la presencia de la ganadería extensiva en la margen izquierda del Ariari en la jurisdicción de Puerto Rico. Mientras que en la ribera opuesta de este río, los predios dominados por los colonos tienen extensiones mucho más modestas -entre las 100 y las 200 hectáreas- dedicadas a la ganadería y a la producción de coca de donde pro- venía, hasta el pasado reciente, el grueso de su ingreso económico, en el área consolidada 14 propietarios asentados en la ribera izquierda del río Ariari ejercen el derecho de propiedad sobre cerca de 160.000 hectáreas, que representan más de las tres quintas partes de la tierra titulada de Puerto Rico y el 11% del área rural legalizada perteneciente a los municipios objeto del presente estudio.
El modelo de propiedad vigente que concentra en pocos propietarios grandes extensio- nes territoriales, explica el porqué el coeficiente de Gini de la tierra rural de este municipio no sólo es el más alto de la región, sino que asciende al 77%. Este guarismo es siete puntos porcentuales más grande que el calculado en 1988 para la superficie en colonato, y un in- dicador adicional de la intensidad del proceso de concentración de la tierra que desde hace unos años se viene dando en este municipio.
Estas son algunas de las razones que permiten entender porqué los 1.177 propietarios registrados en el IGAC, con predios cuya extensión promedio supera las 224 hectáreas, controlan más de 264.000 hectáreas que tienen títulos en el municipio de Puerto Rico.