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7.4 About project synchronization

Debido a sus condiciones de extensión tanto a lo largo como a lo ancho y su posición predominante en el piedemonte del flanco occidental de la Cordillera Central, la geomorfología del Abanico es diversa; si bien puede predominar un aspecto típico de piedemonte, es posible identificar unidades de paisaje características de montaña hacia las partes altas y medias de los ríos Otún, Consota, Barbas y Quindío, así como unidades onduladas y planas en sectores de los valles del río Verde, río la Vieja y el río Cauca. Para comprender el Abanico en distintas escalas de aproximación, se ha retomado la sectorización macro realizada con base en expresiones geomorfológicas, sedimentológicas y climáticas en tres grandes sectores, a saber: Sector Proximal, Sector Medial y Sector Distal (Guarín, 2008; Guarín, et al., 2004; Lalinde, 2004; Lalinde & Toro, 2004) (Foto 15, Foto 16, Foto 17, Figura 6).

Sector proximal: hacia el piedemonte de la Cordillera Central donde predominan unas áreas muy disectadas que se caracterizan por la formación de colinas en forma de media naranja, con valles asociados relativamente amplios y con una estabilidad bastante buena, en un rango de alturas entre 1500 a 2000 msnm (Guarín, 2008; Guarín, et al., 2004; Lalinde, 2004; Lalinde & Toro, 2004) (Foto 15)

137 Foto 15. Sector proximal (Unidad 1) del Abanico en el sector del Centro de Atención al Usuario “Tambo de Filandia” de la Autopista del Café desde donde se tiene una amplia panorámica del Paisaje de Montaña y piedemonte.

Sector medial: predominan los restos de planos inclinados, remanentes de la formación de la superficie del Abanico que va descendiendo con pendientes suaves; presencia de valles profundos que cortan en forma de V, entre alturas ca. 1300 a 1500 msnm (Guarín, 2008; Guarín, et al., 2004; Lalinde, 2004; Lalinde & Toro, 2004) (Foto 16).

Foto 16. Sector medial (Unidad 12) del Abanico en inmediaciones de Pereira en el año 2006, área de expansión urbana occidental (1400 msnm). Hoy día el paisaje se modificó con rellenos y otras modificaciones, y todo este sector está construido.

Sector distal: alturas por debajo de los 1300 msnm, hacia el occidente, con drenaje hacia los ríos la Vieja o hacia el Cauca; los planos inclinados ya son mucho más suaves, predominan terrazas onduladas y planas (Guarín, 2008; Guarín, et al., 2004; Lalinde, 2004; Lalinde & Toro, 2004) (Foto 17).

138 Foto 17. Lomeríos del sector distal del Abanico Fluvio-Volcánico Pereira-Armenia (Unidad 11) en su transición hacia el paisaje plano del valle del río Cauca. Nótese el escalonamiento y las pequeñas cimas de colinas que se forman.

Figura 6. Esquema de los sectores diferenciados en el Abanico Fluvio-Volcánico Pereira- Armenia según Guarín (2008).

Reiterando que el Abanico se considera como una Unidad de Paisaje dentro del Gran Paisaje de Piedemonte, así mismo es posible subdividirlo a escala de Subunidades de Paisaje o Subpaisajes. Considerando los resultados obtenidos por la geóloga Claudia Patricia Lalinde (2004) para su Maestría en Ciencias de la Tierra, se tomará su propuesta de mapa de unidades morfológicas de terreno. Cada una de las unidades morfológicas - citadas por números en la Tabla 10- es descrita por Lalinde de acuerdo a los rasgos más importantes.

Paisaje Abanico Fluvio- Volcánico Pereira-Armenia

139 Es importante anotar que la mirada de análisis desde la geomorfología tiene un alto componente en los mismos aspectos geológicos, en particular lo que se refiere al impacto de la caída de cenizas volcánicas vistas como oportunidades ambientales. Al ser cruzadas las distintas variables que afectan la cantidad de ceniza emitida, su distribución regional y la depositación final de los sedimentos (fuerza de gravedad, lluvias y pendientes), se proyecta un escenario potencial para el desarrollo de nuevas oportunidades ambientales para los seres vivos que repoblarán el área afectada. En algunos sectores se inician rápidos procesos de erosión del manto superficial depositado, en otros sectores se darán condiciones estables para el desarrollo de suelos, los cuales con el tiempo podrán conseguir una buena fertilidad relativa y buen drenaje, lo cual favorecerá la proliferación de diversos organismos, además del asentamiento humano (Cano, et al., 2013; Cano, et al., 2001; López & Cano, 2009; López, et al., 2016; Posada, et al., 2010; Salgado, 1998) (Salgado & Gómez, 2000).

De acuerdo a las secciones del Abanico trabajadas por Guarín (2008) y retrabajadas por la autora, incorporando otros escenarios de contraste geomorfológico, como son las vegas de los ríos Cauca, La Vieja y Risaralda, y la Serranía de Santa Bárbara (Figura 7) se puede observar que la tendencia general del Abanico de oriente a occidente es de pendientes fuertes en la parte proximal, mientras que en su parte media presenta una suave inclinación interrumpida por la disección de ríos y quebradas, los cuales cortan fácilmente los suelos formados de las cenizas volcánicas. Se reitera que este sector presenta la mayor cantidad de hallazgos arqueológicos e igualmente la mayor ocupación humana actualmente. En su parte distal se dan pendientes suaves a planas que concluyen principalmente en la unidad definida como Vegas de los ríos Cauca, La Vieja y Risaralda. En contraste, la Serranía de Santa Bárbara presenta una sección muy escarpada, propia de su litología y su composición diferencial del Abanico en sí mismo (Guarín, 2008).

140 Figura 7. Perfiles transversales del Abanico basado en Guarín (2008). Elaborado por J.D. Arango.

El Abanico Fluvio-Volcánico Pereira-Armenia es en términos generales una extensa planicie inclinada hacia el occidente, en los cuales los procesos neotectónicos y de erosión han influido permanentemente en su formación (Lalinde, 2004; Lalinde & Toro, 2004; Toro, 2006). Estamos entonces ante un sistema dinámico y activo que ha sido responsable de la formación del paisaje por una parte, y por la otra, de la estructuración de los recursos naturales disponibles, previo a la llegada del ser humano, hace aproximadamente 11.000 años (ver entre otros (Cano, 2004; Cano, 2008; Cano & López, 2006; Cano, et al., 2001; Cano, et al., 2013) (Cano, et al., 2016; López & Cano, 2009; López & Cano, 2011; Dickau, et al., 2015).

En los procesos subsecuentes de la actividad volcánica se puede hacer seguimiento a los efectos de destrucción y modificación de paisajes a corto y mediano plazo; en particular se tienen situaciones relacionadas directamente en el impacto de los lahares y la dispersión de cenizas volcánicas que producen deterioro en las coberturas vegetales y

141 contaminación de las aguas, lo cual a su vez afecta directamente la presencia humana (Grattan & Torrence, 2007; López, et al., 2016; Mothes, 1998; Sheets & Grayson, 1979). Con posterioridad a las erupciones, pueden removilizarse en los drenajes los materiales depositados, por efectos por ejemplo de fuertes épcoas lluviosas. Como lo demuestran las excavaciones arqueológicas en la región, estos eventos con distintas magnitudes han sido secuenciales durante todo el Holoceno (Cano, 2008; Cano, et al., 2016; Cano, et al., 2013; Cano, et al., 2001; López, et al., 2016; Proyecto AEROCAFÉ, 2011; Proyecto UTP-GTZ, 2001) (Restrepo, 2013). Es muy posible que algunos grupos humanos hayan muerto o hayan sido desplazados por los impactos volcánicos directos o indirectos en las distintas erupciones, durante los últimos 10.000 años (Cano, et al., 2016; Cano, et al., 2013; López & Cano, 2011; Orozco, 2001b; Orozco & González, 1992). Al efecto recurrente de la actividad volcánica se atribuye la evolución de suelos jóvenes a nivel regional, caracterizados hoy día por una buena productividad agrícola pudiendo soportar importantes densidades poblacionales, así como la biodiversidad y dispersión muy amplia de plantas pioneras (Botero, 2012; Camargo, et al., 2001; Cano, et al., 2001; Henao, 2001; Hermelin, 2001; Proyecto AEROCAFÉ, 2011).

A partir de las observaciones en campo, las preguntas de investigación y los resultados de los análisis de C. Lalinde (Lalinde, 2004; Lalinde & Toro, 2004) se ha estructurado el esquema por unidades geomorfológicas que se presenta a continuación (Mapa 7, Tabla 10)14.

Cada unidad se refiere a una forma del relieve o a un complejo homogéneo de formas del relieve. Estas formas se relacionan con una característica particular del terreno o un patrón de componentes de éste. Reflejan características, tanto externas como internas, diferentes a las de las unidades que la rodean y con las que pueden encontrarse genéticamente relacionadas (Lalinde, 2004, p. 11).

14 Elaborada de acuerdo a la metodología del International Institute for Geo-Information Science and Earth Observation (ITC) (Lalinde, 2004).

142 Mapa 7. Unidades morfológicas de terreno basadas en Lalinde (2004) y Lalinde y Toro (2004). Elaborado por J.D. Arango.

143 UNIDADES Y ALTURAS GEOFORMAS PREDOMINANTES PRINCIPALES RIOS Y QUEBRADAS OBSERVACIONES Unidad 1: Ápice del

Abanico. 2000-1800 msnm

Colinas bajas y relieve suavemente ondulado. Cubierta de cenizas volcánicas de caída con espesor visible superior a los 10 m.

Nacimiento de quebrada Cestillal y río Robles. Drenajes presentan incisión moderada.

Sector estable, conservación de cenizas y vestigios de antiguos lagos con niveles de turba. Visibles distintas secuencias de depositación, acumulaciones de cenizas color amarillo o rojizo en la parte inferior (antiguas) y cenizas más grises o pálidas en parte superior. Procesos de coluviación.

Unidad 2: Sector medial del Abanico Pereira- Armenia. 1600-1300 msnm

Relieve moderado con incisión de drenajes en el sector medial del Abanico. Predominan formas irregulares, no muy continuas, longitudes menores de 200 m y alturas superiores a los 50 m.

Parte alta y media de la cuenca de la quebrada Cestillal y parte alta cuenca del río Espejo. Los drenajes presentan incisión moderada a fuerte.

Rasgos geomorfológicos corresponden a fallas que cruzan el Abanico; controlan y favorecen una mayor incisión de los drenajes. Se destacan depósitos de flujos de lodo, depósitos de flujos de escombros, ignimbritas y flujos de ceniza. Unidad 3: Sector distal

del Abanico Pereira- Armenia. 1200-1000 msnm

Relieve plano y suavemente ondulado; las ondulaciones no alcanzan los 50 m de altura.

Terrenos localizados en inmediaciones del río La Vieja, entre la quebrada Cestillal y el río Robles. Drenajes de moderados a levemente incisados.

Morfología sobre depósitos esencialmente de flujos de lodo antiguos. Sector levantado, generando conservación de relieve plano y suavemente ondulado; no estaría directamente asociada a los procesos actuales. Clima más seco y cálido que en el sector de piedemonte. Unidad 4: Valles

amplios. 1300-1000 msnm

Valles con amplitud superior a los 500 m, con suaves colinas y ondulaciones del orden de los 10 m de altura.

Partes cuenca media del río Consota, desembocadura al río La Vieja; parte baja cuenca río Robles y cuenca río Espejo por La Tebaida.

Posibles remanentes de geomorfología terciaria con poco o nada de recubrimiento de material volcánico.

Unidad 5: Basamento Terciario y Frente de erosión del río La Vieja. 1100-900 msnm

Relieve abrupto, valles en V, vertientes empinadas.

Comprende terrenos en inmediaciones del río La Vieja.

Es común sectores descubiertos del basamento: origen estructural, estratificación, plegamiento y fallamiento.

Unidad 6: Flujos del río Quindío. 1600-1400 msnm

Relieve suave y ondulado con colinas alargadas con longitud de ~ 500 m.

En inmediaciones de Armenia entre los ríos Espejo y Quindío. Drenaje poco incisado.

Origen asociado al emplazamiento de flujos de lodo y escombros a lo largo del río. Colinas alargadas con drenaje sobre estos depósitos y paralelo al sentido de la depositación. Unidad 7: Relieve plano

en Montenegro. 1300- 900 msnm

Relieve plano, drenaje de poca incisión. Más alto que Unidad 6, separadas por escarpe de Falla Montenegro.

Río Robles Posible control litológico. En Montenegro depósito de flujo de cenizas, posiblemente más resistente a la erosión o de edad más reciente.

144 Unidad 8: Colinas

alargadas entre los ríos Consota y Cestillal. 1400-1200 msnm

Paisaje ondulado, predominan geoformas redondeadas en ceniza volcánica con disección relativamente profunda. Valles amplios quebradas el Oso y Cundina.

Entre el río Consota y la quebrada Cestillal, en la parte alta y media de sus cuencas. Drenaje presenta incisión de moderada a fuerte.

Origen estructural de geoformas generadas por fallas durante el Cuaternario. Predominan colinas con ancho inferior a los 200 m y longitud de ~ 1 km con deflexión noroccidente. Unidad 9: Altos

topográficos. 1600 msnm

Afloramientos remanentes de rocas cretácicas. Coincide con quiebre del Abanico en dos sectores: oriental con pendiente 2° hacia occidente; el occidental de 4° hacia el occidente.

Entre los ríos Consota y Barbas se localiza un cuerpo alargado de dirección norte-sur.

Rasgo geomorfológico importante. Unidades aisladas que sobresalen estructuralmente al oriente de Pereira; separa las cuencas del Otún y Consota. Cima estrecha, con formaciones coluviales como terrazas en sus laderas Unidad 10: Relieve

plano a levemente ondulado. 1300-1200 msnm

Zonas con relieves aplanados con suaves colinas en general con alturas menores de 10 m.

Área entre el río Consota y la quebrada Cestillal, en la parte media a baja de su cuenca

Se originaron por el represamiento de los ríos asociado al levantamiento de la parte distal del Abanico. Presenta zonas pantanosas y anegadas y algunos lagos por drenajes bloqueados. Unidad 11: Relieve

plano con inclinación oriental al occidente del Abanico. 1200 msnm

Unidad distal relacionada con terrenos planos con algunas ondulaciones de ~ 5 m de altura.

Arroyos menores de primer orden que desembocan en el río La Vieja

Inclinación 5° al oriente a diferencia del Abanico que tiene inclinación al occidente. Origen asociado con la formación de lagos generados por el represamiento de los ríos. Unidad 12: Colinas tipo

media naranja partes bajas ríos Consota y Otún. 1400-1200 msnm

Colinas cóncavas de ~ 10 m de alto, tipo media naranja. Relieve suave a

moderadamente ondulado.

Partes bajas entre los ríos Consota y Otún.

Basamento Terciario. Posible vestigio de morfología del Terciario previo a la formación del Abanico. Suelos maduros bien

desarrollados. Unidad 13: Cañones

estrechos y profundos. 1400-1000 msnm

Cañones estrechos y profundos ~ 150 m con un ancho entre 300 y 500 m y una amplitud en el fondo menor de 100 m.

Cuenca alta y baja del río Consota. Río Barbas a lo largo de todo su recorrido.

Morfología asociada a rasgo estructural Falla Consota y lineamiento río Barbas, paralelo a la Falla Cestillal.

Unidad 14: Cañones estrechos con fondo amplio. 1400-1200 msnm

Cauces con profundidades de 150 m, ancho de 300-500 m; amplitud en el fondo mayor a 150 m, confinados meándricos.

Parte alta y media del río Robles; río La Vieja cuando toma dirección norte-sur; río Otún pasando por Pereira; afluentes del río Consota como la quebrada El Oso.

Origen posiblemente tectónico asociados a principales sistemas de fallas, control litológico por diferencia de materiales. Acumulación de sedimentos en la base por cambios en capacidad de transporte de la corriente, restringidos sólo al sector entre Filandia y Cuba (Pereira).

Unidad 15: Valles ríos Cauca, La Vieja y Risaralda. 1000- 900 msnm

Tierras bajas inundables, madreviejas, terrazas aluviales, relieve colinado suave a plano, drenajes cortos que llegan a los ríos, suelos jóvenes

Quebradas de poco recorrido principalmente de primer orden

Sector con dinámicas altamente susceptibles a temporadas de sequía o altas precipitaciones.

145 6.2.3. Apuntes sobre las principales cuencas en el Abanico Fluvio-Volcánico Pereira-Armenia

Además de las unidades geomorfológicas antes descritas, es importante considerar otro tipo de enfoques, por ejemplo la visión que considera una zonificación por cuencas hidrográficas. Estas incluyen e incluso se sobreponen a la zonificación por unidades de paisajes y de terreno. Es posible tener como referente la escala macro de las cuencas limitadas por sus divisorias de aguas, pero para el caso de nuestro análisis arqueológico, se llama la atención sobre los corredores que constituyen los valles, cañones y llanuras aluviales (Tabla 11).

Cuenca Long. Altitud

nacimiento y desemb.

Características

Otún 78 km 4000 - 950 msnm

Presenta anomalías topográficas (peldaños, quiebres, pliegues) de activa tectónica. Ausencia de meandros. Geoformas con valles en U, circos, orlas, lagunas, depósitos asociados a lahares, depósitos glaciares y fluvio-glaciares.

Consota 47,7 km

2150 - 940 msnm

Predominan paisajes de piedemonte con alta disección del terreno. Levantamiento tectónico pleistocénico con actividad actual por presencia de fallas geológicas, formando bloques.

Barbas 52,49 km

2200 - 960 msnm

Rocas de origen volcánico, secuencia de vulcanitas básicas (diabasas y basaltos) con intercalaciones sedimentarias, secuencia de flujos de lodo y depósitos semiconsolidados de cenizas. Zonas de pendientes fuertes que disectan el Abanico. Algunos sectores con relieve ondulado de cimas amplias redondeadas y laderas cortas separadas por valles angostos

Quindío 65,35 km

3780 - 1130 msnm

Terrazas diluviales, coluvio-aluviales y aluviales, en sectores más altos, con suelos evolucionados de depósitos piroclásticos glacifluviales y aluviones recientes. Constituidos por esquistos del complejo Cajamarca, recubiertos por cenizas volcánicas. Donde el valle se ensancha hay depósitos de sedimentos aluvial y coluvial generando geoformas de relieve ligeramente plano.

Tabla 11. Cuencas de los ríos comprometidos con este estudio en el Abanico Fluvio- Volcánico Pereira-Armenia.

El considerar las cuencas como unidades complementarias de análisis se fundamenta en que estas pudieron ser rutas de movilidad de distintas especies, incluidos los seres humanos. Allí se dieron cambios permanentes a lo largo del tiempo en escala geomorfológica debido a las deglaciaciones y la actividad volcánica. Algunas transformaciones debieron ser colosales y catastróficas, incluyendo depósitos de alturas de decenas de metros de materiales, así como en las dinámicas de los ríos, desde

146 manifestaciones torrenciales con dinámicas de alta energía, hasta ríos trenzados e incluso meándricos o dejando sectores enlagunados. Por consiguiente podría afirmarse, que estos corredores, además de su dimensión espacial, constituyen “túneles del tiempo”, pues pueden presentar cronologías diferenciadas en unidades de subpaisajes distintas en sectores cercanos dentro de la misma cuenca.

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