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3. Research Process Design

3.5. Data analysis

3.5.2. Abstracting and Comparing

“La iglesia se reúne como familia de Dios para encontrarse con su Padre en adoración, confesión y gratitud, así como para dedicarse al servicio y la oración”.

Perseveraban... en el partimiento del pan y en las oraciones... alabando a Dios. (Hch. 2: 42, 47a)

Los primeros cristianos perseveraban también en el partimiento del pan, en las oraciones y en las alabanzas.

John Stott, en su obra “Señales de una iglesia viva”, nos recuerda que en nuestra adoración debe existir un equilibrio entre lo formal y lo informal, entre lo gozoso y lo reverente.

1. La adoración y la siembra de iglesias

Para la mayoría de los estudiosos del iglecrecimiento y la siembra de iglesias, la adoración es de primera importancia en lo que respecta a medir el progreso en una congregación una vez que esta se está estableciendo. Es cuando se reúne el pueblo de Dios para adorarlo y escuchar su Palabra. Aunque la adoración como tal no está limitada al tiempo ni al espacio del culto público, es en ese momento que podemos calibrar cómo van las cosas en la iglesia. Aquí podemos tomar algunas de las medidas más importantes en cuanto al

ministerio. Observamos la asistencia al culto y podemos considerar el nivel de compromiso de la gente. Vemos las ofrendas y deducimos cómo marchan las finanzas. Vemos la cantidad de visitantes nuevos y notamos los resultados del evangelismo, etc.

La adoración es clave también en la siembra de iglesias. Primero el sembrador comienza con contactos evangelísticos, luego reúne a los convertidos en grupos de estudio bíblico, busca el compromiso de los nuevos creyentes y va identificando y formando líderes. Eventualmente comienza a celebrar cultos. Cuando el sembrador comienza cultos de adoración una de las mejores cosas que puede hacer es formar un equipo de planificación. Este equipo se asegurará que los cultos estén diseñados para lograr cumplir con los propósitos y el estilo que se propusieron.

El culto de adoración debe ser algo que eleve e inspire. El culto informa, pero también recuerda y celebra. Debemos cuidar de no intentar competir con la cultura de entretenimiento y atención inmediata que nos rodea. Pero sí aprovechar la música, la poesía, el drama y las diversas manifestaciones artísticas para enriquecer nuestra liturgia. Las iglesias tienen diversos tipos de parámetros y marcos que definen su flexibilidad con relación a la adoración. Pero todas deben buscar un diálogo que integre lo siguiente:

• Dios llama a la adoración. La congregación responde con júbilo.

• Dios llama al arrepentimiento. Todos responden confesando en oración. • Dios habla por su Palabra. La comunidad de fe responde con cánticos y

ofrendas.

• Dios da su bendición. El Cuerpo responde saliendo a servir. 2. Estilo de culto

Hay muchos factores que afectan el tipo de adoración que escogen las iglesias. Por ejemplo, algunas iglesias enfatizan más lo transcendente de Dios (su grandeza y cuánto más es Él que nosotros) y otras lo inmanente de Dios (su identificación con y cercanía al ser humano). Es bueno tener un equilibrio entre los dos polos y enfatizar ambos aspectos según las diferentes épocas del año de la iglesia. Enriquece la experiencia de culto cuando hay variedad de acercamiento al acto litúrgico.

De la misma manera que las Sagradas Escrituras contienen una variedad inmensa de estilos literarios, así también los cultos de adoración deben buscar llenar y proveer, en el transcurso del tiempo, toda la gama posible de experiencias sanas y bíblicas. Lo importante es recordar que el estilo de ministerio emana de la misión y visión que tiene la iglesia.

3. Preguntas acerca del estilo de adoración

¿Cómo vemos el estilo de adoración que usamos actualmente?, ¿cuáles aspectos nos gustan de nuestro estilo de culto?, ¿cuáles aspectos queremos cambiar o modificar?, ¿qué tendríamos que hacer para lograr estos cambios? 4. El culto y la cultura

La adoración no es la misma en todas partes, ya que es mediada a través de la cultura en la que uno participa. La adoración debe ser:

a. Contextual. Dios puede ser adorado en todas las culturas del mundo. Siempre y cuando los elementos y valores de la cultura que se usan sean cónsonos con el evangelio, éstos deben usarse para glorificar a Dios. Un ejemplo clásico fue el uso del charango y el bombo en los países andinos para alabar a Dios. ¿Qué aspectos de nuestro culto demuestran que estamos tomando en cuenta nuestro contexto cultural?

b. Contracultural. El culto de adoración a Dios se expresa confrontando los aspectos de la cultura que van en contra de los valores del evangelio. Jesucristo vino a transformar todas las culturas. En la adoración también se debe recurrir a los elementos bíblicos y proféticos del culto como los llamados al arrepentimiento, a la justicia y a la conciencia social y comunitaria. ¿Cuáles son los aspectos de nuestra cultura que debemos rechazar? ¿En qué forma nos ayuda nuestro culto de adoración a recordar que somos un pueblo diferente?

c. Intercultural. Hay un solo Señor y un solo bautismo y un solo evangelio. Pero existen diferentes expresiones culturales de esta realidad. Nuestro culto de adoración también puede reflejar la universalidad del evangelio y hacer uso de recursos de arte, música, arquitectura y costumbres de otras culturas para enriquecer el acto litúrgico. ¿Cómo expresamos en nuestra iglesia la universalidad y lo intercultural del evangelio?

d. Transcultural. El trino Dios y todas sus obras (creación, redención, santificación, etc.) exceden la comprensión humana y superan la posibilidad de que una cultura o aun todas juntas lleguen a expresar la fe de forma completa y perfecta. El elemento de misterio en la fe cristiana también debe ser provisto de un lugar en nuestro culto de adoración. ¿Qué aspectos de nuestra adoración nos ayudan a conectar con un Dios que transciende toda cultura humana?

El sembrador que tome en cuenta estos cuatro elementos de la relación entre culto y cultura podrá enriquecer la experiencia del culto de adoración con las personas que trabaja. También será más efectivo al buscar el fin deseado: que a través de la experiencia de adoración los adoradores salgan a transformar la cultura para Cristo. Lo más importante es que el culto de adoración refleje que Dios está vivo, presente y en comunión con su pueblo.

5. Consideraciones básicas

La bienvenida que se les da a los visitantes y congregantes al culto de adoración es esencial. Esa es parte relevante de las funciones del ministerio de ujieres. Muchas iglesias crecientes descubren la importancia de ese ministerio. Debemos esforzarnos para que el visitante sienta el calor de la comunidad cristiana y escuche con claridad las buenas nuevas de salvación.

El equipo de seguimiento es el encargado de reconocer y aprovechar cada oportunidad posible para fijar una fecha y visitar a los recién llegados.

Otra consideración es el tamaño del santuario y la capacidad de asientos disponible. Lamentablemente muchos templos o lugares de reunión se construyen con muy poca visión futurística.

Muchas iglesias que agregan servicios experimentan un crecimiento significativo en los primeros meses posteriores al cambio. No permita que la falta de espacio sofoque el crecimiento de su iglesia.

La predicación bíblica y sólida es esencial para una iglesia saludable. Los mensajes deben llegar tanto a la cabeza como al corazón. Los desafíos desde el púlpito deben ser aplicables a la vida cotidiana y fortalecer a la familia de hoy con la sana doctrina. Adapte la programación a su estilo litúrgico, y brinde oportunidades para instar a dar un paso de fe en respuesta a la transformación espiritual que Dios lleva a cabo en los creyentes.

Promueva una participación amplia por parte de los líderes y miembros de la grey. Use los talentos y los dones de ellos para la edificación del cuerpo durante el culto de adoración.

6. El Bautismo y la Santa Cena

Los sacramentos son parte integral de los cultos de adoración. El sembrador debe conseguir los libros y la literatura que recomienda su denominación para conocer la teología y práctica del bautismo y la Santa Cena. Los sacramentos deben ir acompañados de enseñanza. También se deben conocer las variadas formas del ritual permitidas en el contexto local. El sembrador debe saber crear experiencias de significado que profundicen la fe del creyente y abran oportunidades de dar testimonio con estos sacramentos. El bautismo presenta una excelente oportunidad para celebrar la entrada de un nuevo miembro a la familia de fe, explicar su importancia y también hacer un llamado a los que todavía no han dado ese paso. Cuando pueda acompañar esta ceremonia de un testimonio tanto mejor. Con la Santa Cena también tiene la oportunidad de explicar el profundo significado de la obra de Jesús y la comunión de los santos que esta permite.

7. La oración

El trabajo de cualquier ministerio comienza en reposo y luego pasa a la acción. No obstante, ¡antes de marchar hay que ponerse de rodillas!

Primero, la oración nos recuerda a diario que la obra le pertenece a Dios y no a nosotros. Nuestra adoración, confesión, gratitud y ruegos aseguran que la base sobre la cual se construye la iglesia es el Dios trino y verdadero.

Segundo, la oración es el aceite lubricante que permite que toda “la maquinaria” funcione bien. Poéticamente podemos decir: “La oración mueve la mano de Dios”. Pero en la realidad, la oración no cambia a Dios, ¡nos cambia a nosotros!

Tercero, la oración une a los líderes y a la congregación. Es difícil que los conflictos, enojos, celos, desacuerdos, molestias y roces se arraiguen en los corazones si se riega el terreno con oración constante.

Cuarto, la oración fortalece a la iglesia para alcanzar a la comunidad. Todo proyecto evangelístico debe empaparse con oración.