3. Research Process Design
3.5. Data analysis
3.5.1. Coding
“Los miembros se ayudan mutuamente en sus cargas mostrando así el amor y la compasión de Cristo”.
Perseveraban... en la comunión unos con otros... Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas... Y perseverando unánimes... comían juntos con alegría y sencillez de corazón (Hch. 2:42, 44, 46)
La unidad de la iglesia se basa en el vínculo entre Jesús y el Padre. Ese testimonio de unidad constituiría la fuerza misionera que impulsaría a la iglesia del primer siglo. Ese mismo testimonio sigue siendo la fuerza misionera que impulsa a la iglesia de hoy.
Gran parte de la vida cristiana es compartir con otros en amor fraternal. Lo importante es nunca olvidar su propósito misionero, como lo pidió Jesús: Para que el mundo conozca que tú me enviaste (Jn. 17:23).
Sin duda, una de las mayores razones por las que un recién convertido se integra y permanece en una congregación es que siente el compañerismo de los hermanos en Cristo. Si no hay una fraternidad auténtica, las personas se retiran y buscan alternativas que puedan satisfacer esas necesidades básicas. Por lo tanto, el estudio de la plantación de iglesias también toma con seriedad el aspecto no solo evangelizador de la iglesia, sino también la integración de la persona a una verdadera comunidad y hermandad centrada en Cristo Jesús.
1. “Unos a otros”
Es evidente que la fe cristiana no se debe vivir en soledad ni aislado de los hermanos de nuestra comunidad (Heb. 10:25). Lamentablemente vivimos en una época en que la cultura individualista occidental pretende hacernos autosuficientes y, con las nuevas tecnologías, aislarnos tanto en el entretenimiento como en las comunicaciones. El individuo gasta más tiempo produciendo y consumiendo, y menos en relacionarse con los demás.
El sembrador de iglesias debe tomar estos asuntos en cuenta y asegurar en enseñanza y práctica la buena comunión en su naciente congregación.
2. Movimiento de ministerio
Parte de la sana comunión es saber incorporar adecuadamente a los nuevos allegados a la iglesia. Cuando uno está sembrando una obra debe tener
pensado cuál va a ser el proceso por el que las personas van a pasar para ser aceptados como miembros y para ser activados en algún ministerio.
a. Puertas de entrada. Son todos los ministerios, formales o informales, que la iglesia tiene para poder entrar en contacto con alguna persona que potencialmente se incorpore a la comunión con Dios y su grey. Estas puertas de entrada podrán ser cultos especiales, conciertos, servicios a la comunidad, o simplemente los contactos que se hacen con las amistades de las personas que son miembros de la iglesia.
b. Puntos de recepción. Son todos los ministerios, formales o informales, que la iglesia tiene para poder recibir e incorporar a una nueva persona a la congregación. Algunos ejemplos pudieran ser: un grupo de discipulado, una clase de doctrina básica con el pastor, una comida compartida con parejas discipuladoras, etc.
c. Puntos de entrenamiento. Son todos los ministerios de la iglesia que ayudan a preparar mejor a la gente para desarrollar algún servicio. Algunos ejemplos incluyen: clases de discipulado, talleres del Proyecto Felipe, clases de guitarra, seminarios de finanzas en la familia, cursos bíblicos o clases de predicación.
d. Puntos de servicio y ministerio. Son todos los ministerios de la iglesia que proveen una posición de servicio para el nuevo creyente. Puede ser que una dama prepara comida en la iglesia para los pobres o que un joven se prepara en el uso de la palabra para dirigir estudios bíblicos.
3. Membresía
Al unirse al Cuerpo de Cristo la persona decide hacerse miembro de esa comunidad de fe. Esta membresía implica ciertos privilegios y ciertas responsabilidades.
Es importante que la iglesia defina claramente cuáles son las expectativas para los nuevos miembros y los pasos a dar para el proceso.
4. Grupos pequeños o células
Muchas iglesias están reconociendo la necesidad de seguir discipulando a los nuevos miembros a través de los grupos pequeños para lograr una mayor madurez en la fe y seguir nutriendo al nuevo creyente.
Ventajas de los grupos pequeños • Flexibilidad de horario
• Flexibilidad de lugar de reunión
• Menos necesidad de infraestructura (edificio, mobiliario, etc.) • Más compañerismo y sentido de pertenencia
• Más comunicación y participación • Más posibilidades de intercesión • Mejor proceso de enseñanza
• Capacidad para responder a necesidades específicas • Más atención personal
• Mayor alcance geográfico en la zona • ¿Cuáles otras sugiere usted?
5. ¿Qué hago en el grupo pequeño?
La Liga Bíblica provee material y entrenamiento en unos cincuenta países alrededor del mundo y enseña una agenda de grupo pequeño muy sencilla pero eficaz, la cual integra cinco pasos:
a. Rompehielos. Es una actividad breve, no amenazante, que sirve para que los asistentes se integren al grupo, participen inmediatamente y dejen a un lado las posibles distracciones de su vida cotidiana. La razón primordial para el rompehielos es que cada persona tenga la oportunidad de hablar en los primeros minutos de la reunión. Los estudios demuestran que esto hará que la persona esté más dispuesta a compartir a la hora del estudio bíblico.
b. Oración breve. Tomando en cuenta que los asistentes pueden desconocer la oración, esta debe llenar tres requisitos. Debe ser: Audible, Breve y Cristocéntrica. ¡Esto es el ABC de la oración! Recuerde que la persona nueva lo imitará a usted en la oración. La idea es hacerlo lo más breve y sencillo posible para que la persona nueva piense que es fácil y que también lo puede hacer.
c. Canto o testimonio. Prepare este tiempo con anticipación escogiendo algún canto sencillo o compartiendo un testimonio breve que enseñe a valorar la obra de Dios en su vida. Si deciden cantar, debe pensar en la persona nueva que no conoce estas canciones.
d. Estudio bíblico. Es generalmente la parte más importante de la reunión y por lo tanto puede tomarse de media hora a una hora. Recomendamos que toda la reunión no pase más de una hora y media para que los nuevos puedan asimilar esta nueva costumbre.
e. Oración de intercesión. Dedique un tiempo antes de terminar para orar por cada persona en el grupo, esto fortalecerá la reunión y dará un sentido de pertenencia a quienes asisten. Recuerde las peticiones durante la semana y averigüe entre sus visitas si el Señor las ha contestado.
6. Consejería o cuido pastoral
Cuando hay grupos pequeños, gran parte del trabajo que normalmente tiene que realizar el pastor se reparte entre los líderes. Muchos problemas se solucionan a nivel de grupo pequeño. Esto permite un cuidado intensivo y adecuado entre los integrantes de la célula debido a la estrecha relación que tienen con sus líderes. Debemos recordar, sin embargo, que hay casos que solo los pastores o consejeros preparados deben tratar. La atención en situaciones específicas como casos de consejería clínica o problemas entre líderes deben tratarse a nivel superior o recomendados a especialistas.
El sembrador debe, desde el principio, entrenar a otras personas de confianza a realizar visitas de seguimiento. Cuando la iglesia comienza de esta manera no se trabaja en contra de la expectativa de gente que solo quiere la visita del pastor y no acepta la de otro.
7. Solución de conflictos
Otro tema importante en el marco del compañerismo y el cuidado pastoral de la iglesia es la realidad de los conflictos. Toda congregación experimenta problemas en algún momento de su ministerio.
Cada persona tiene su propia forma de ver las cosas, de trabajar, de comunicarse; su filosofía de vida, sus valores y sus prioridades. Cuando hay muchas personas, cada una con su perspectiva, seguro que existe potencial para los conflictos. Nadie puede negar que los habrá. La diferencia radica en la manera en que se lidia con el conflicto para solucionarlo de una forma ética, constructiva y cristiana.
Hay ciertos casos en los que se presentan personas intransigentes que solo buscan destruir el trabajo de la iglesia. A ellas hay que tratarlas con mucho respeto y amor, pero con firmeza. Si después de resolver los conflictos varias veces siguen en su rumbo destructivo y divisorio, hay que permitirles que sigan su camino para que no estorben la obra y la visión de la congregación. Uno de los mejores recursos que he visto para comprender el tema de la solución de conflictos es el libro titulado El Pacificador: Una Guía Bíblica a la Solución de Conflictos Personales, por Ken Sande (2000).
“El conflicto puede hacer la vida muy incómoda. Nos toma por sorpresa y nos hace decir o realizar cosas de las cuales más tarde nos arrepentiremos. Cuando alguien nos ofende, podemos reaccionar sin pensarlo.
a. RESPUESTAS DE ESCAPE: Negación, Huida, Suicidio. b. RESPUESTAS DE ATAQUE: Litigio, Agresión, Asesinato.
c. RESPUESTAS DE CONCILIACIÓN: Pasar por alto una ofensa, Dialogar, Negociar, Mediación, Arbitraje, Disciplina de la Iglesia”.