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END OF ARTEFACT 10
3.7.9 Academic Reporting and Artefact 11
Si bien el cine puede estudiarse a través de las producciones
,
los directores y los desarrollos tecnológicos,
la historia ha demostrado que no solo lo audiovisual se preocupa por este arte.
Desde sus inicios,
como ya se ha demostrado,
los medios de comunicación vieron la necesidad de reportar sobre este invento,
y más adelante las ciencias humanas y sociales se preocuparon por entender lo que estaba naciendo y creciendo entre ellos.
De esta forma
,
se crearon cada vez más espacios dedicados a hablar sobre el cine y más campos de estudio centraron su atención en este fenómeno.
A pesar de que en los periódicos existía la tradición de escribir y reportar sobre los más recientes estrenos cinematográficos,
las dinámicas propias de estas publicaciones redujeron sus espacios y limitaron el número de escritores que se dedicaban al cine.
Esta tendencia,
desafortunadamente,
sigue siendo una constante en los periódicos y diarios de todo el mundo,
y cada vez más críticos y comentaristas deben abandonar sus páginas o limitarse a informar al público lector sobre películas en menos de quinientos caracteres.
Teniendo en cuenta este panorama
,
y motivados con la posibilidad de profundizar sobre el cine y sus implicaciones,
se crearon las revistas especializadas de cine.
Estas publicaciones son,
en su mayoría,
productos extensos y cuidados cuyo contenido y línea editorial están claramente orientados alrededor del cine,
y sus artículos,
reseñas y críticas giran alrededor de la producción y realización,
tanto nacional como internacional.
Las revistas especializadas no son un fenómeno específico del cine europeo o norteamericano
,
son un producto casi que entrelazado a cualquier país en el que exista un grupo de personas interesadas por la existencia del cine.
En el caso colombiano,
estas publicaciones empezaron como catálogos producidos por los dueños de los teatros para promocionar las funciones que se llevaban a cabo.
Hernando Martínez Pardo,
investigador e historiador del cine colombiano,
explica en su libroHistoria del cine colombiano que éstas nacieron a la par con la actividad cinematográfica en el país
.
Y que inicialmente se centraron en la relación entre el cine y el espectador,
la censura,
los gustos propios de la época y los comienzos de la producción en Colombia.
Luego,
y como se ve retratado en el texto de Pedro Adrián Zuluaga,
Revistas de cine en Colombia,
la otra misma historia,
la crítica cinematográfica se hizo cada vez más especializada y esto se reflejó en la calidad en cuanto al contenido de las revistas.
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En la primera década del siglo XX se encuentran las primeras revistas especializadas del país
.
De acuerdo con Martínez Pardo la primera de ellas fue El cinematógrafo,
de 1908 y editada en Bogotá.
Pero a esta le siguieron una serie de revistas publicadas por teatros o empresas de producción,
distribución y exhibición que determinaron el tono,
el estilo y el contenido mismo de las publicaciones,
como bien explica Pedro Adrián Zuluaga.
De este primer período de publicaciones cabe resaltar que las revistas no solo surgieron en las principales ciudades del país.
Cúcuta y Sincelejo son ejemplos de ciudades más pequeñas en las que el interés por escribir acerca del cine también era una constante.
Sin embargo,
Bogotá y Cali eran las ciudades que marcaban la parada en este tema.
A medida que el cine se fue desarrollando y nacieron las productoras nacionales
,
que impulsaron la producción cinematográfica propia y se alejaron de la simple exhibición,
las publicaciones empezaron a definir una línea crítica cada vez más independiente.
Más adelante,
en la segunda mitad del siglo XX aparecieron revistas de una alta calidad en las que intelectuales presentaban sus interpretaciones sobre el tema.
De este período
,
vale rescatar las publicaciones de los años 60,
época en la que se fundó una cantidad considerable de cineclubes y las primeras entidades nacionales que promueven la protección y el fomento del material fílmico (Cineclub de Colombia,
Cinemateca Colombiana),
y se da un proceso de aceptación del cine como un tipo de arte respetado por nuestra aristocracia cultural Zuluaga P.A.,
2005,
p.
35).
Es a partir de los años sesenta que en Colombia pueden clasificarse las primeras revistas especializadas como tal de cine
,
con políticas editoriales claras y con un cuerpo de textos que sobrepasaban el simple espectáculo del cine para estudiar el fenómeno cultural que se estaba presentando.
Así mismo,
en estas revistas es posible encontrar estilos críticos cada vez más marcados e independientes de los designios publicitarios o inmediatistas de las breves reseñas con las que se promocionaban los estrenos.
Haciendo un recorrido a lo largo de los años
,
desde cuando llegó el cine a Colombia,
puede encontrarse un elemento adicional que ha acompañado,
a su vez,
la producción de estas publicaciones.
A medida que el cine se fue popularizando,
y más personas pudieron disfrutar del espectáculo,
surgió la necesidad de reunir a aquellos cinéfilos en espacios de discusión y tertulia.
Así
,
surgieron cineforos,
cineclubes y espacios en las principales ciudades del país donde frecuentemente se llevaban a cabo reuniones y donde se formaron gran parte de los críticos y cinéfilos del país.
En estos espacios de difusión de cine se redactaban catálogos que recogían las impresiones sobre las películas emitidas en los ciclos y eventos,
pero,
usualmente,
aquellas personas que dirigían o coordinaban estos espacios se interesaban por profundizar en ciertos autores,
en sus propuestas visuales,
y los textos se encargaban de ampliar la experiencia de ver una película o un ciclo específico con elementos de análisis y comprensión.
Estos personajes pueden clasificarse como los primeros críticos de cine
,
y su formación fue autodidacta.
Una de las grandes críticas de cine estadounidense,
Pauline Kael,
explica que es un gusto que nació en la curiosidad y en el interés personal de cada uno por ver y entender lo que sucede en la pantalla.
Kael,
1995,
p.
11).
Con el paso del tiempo
,
la formación profesional en cine se ha hecho cada vez más especializada,
y las revistas han contado con técnicos,
directores,
libretistas y actores en todos los campos de la producción cinematográfica.
Pero también hay unos personajes que se han dedicado a desarrollar la crítica como una profesión.
De todas formas,
esta formación no está aún estandarizada,
y sigue siendo altamente autodidacta.
No existen manuales o métodos determinados para formarse como crítico de cine,
aunque hay carreras profesionales afines con la apreciación cinematográfica.
Sin embargo
,
a partir del estudio de la vida de aquellos que son considerados como importantes críticos del país ha sido posible realizar generalizaciones sobre su labor.
En el Editorial del Cuaderno de Cine Colombiano de la Cinemateca Distrital,
Efraín Bahamón explica queel crítico no debe ser un fichero ambulante plagado de fechas y datos que poco o nada dicen sobre el
contenido o interpretación de una película
.
Todo lo contrario,
vivimos tiempos en que la construcción de modelos e interpretaciones culturales obedece a conceptos industriales o de masificación,
así que el crítico de cine debe aprovechar la falta de argumentos de quienes imponen el consumo y la desidia para comprometerse en la tarea de recuperar el reino de las ideas,
la crítica,
y promover la reflexión a través de sus escritos.
Bahamón,
2005,
p.
3)Como se mencionó
,
los cineclubes también hacen parte de esta historia del cine colombiano.
Estos espacios surgieron espontáneamente a medida que los cinéfilos aumentaron en el país.
En estos lugares se formaron algunos de los cineastas del país,
así como los críticos y cinéfilos que se han50
preocupado por la producción nacional e internacional
.
En cuanto a su existencia,
todavía está vigente,
y no es exclusiva de las grandes ciudades.
El valor de estos espacios a la hora de fomentar una cultura cinematográfica está definida por el crítico peruano Milton Calopiña en su texto Cine Fórum y Crítica: encuentro necesario
,
como una ventana importante para dar a conocer el lenguaje y la crítica cinematográfica.
Por esta razón,
los críticos no deberían despreciar a esta actividad porque les permite llegar a un público diferente,
que normalmente no tiene acceso al buen cine,
y lo que es peor,
a veces cree estar apreciando films de calidad,
cuando en realidad sólo está viendo productos inflados por el marketing,
la publicidad u otros elementos extracinematográficos.
Calopiña,
2007,
p.
86)En las décadas de los setenta y ochenta se fundaron las grandes revistas especializadas del país
.
Entre ellas,
cabe destacar Ojo al Cine,
Cuadernos de cine colombiano,
Arcadia va al cine yKinetoscopio
,
entre muchas otras,
que establecieron un estilo característico de crítica cinematográfica.
A partir de esta época,
los críticos y expertos que comentaban el cine nacional eran también amantes del cine,
eran personas que tenían gran conocimiento técnico e histórico sobre el tema.
Eran,
sobre todo,
cinéfilos que pretendían acercar al público a este tipo de arte.
Las revistas de gran importancia para la historia del cine en el país se desarrollaron en Bogotá
,
Cali y Medellín.
Estas grandes ciudades fueron centros de producción y distribución claves tanto para el desarrollo cinematográfico como para la distribución y promoción.
En el caso de la capital,
la revista Cuadernos de cine colombiano,
publicación de la Cinemateca Distrital,
se empezó a editar en 1981 y logró un archivo de 25 números.
… son números monográficos sobre las principales figuras de cine colombianas en un período que cubre hasta entrados los años ochenta,
y que mantienen viva,
para los investigadores y los amantes del cine,
la memoria de directores,
técnicos o pioneros … (Zuluaga,
2005,
p.
42).
Luego de esta primera etapa,
y ya entrando en el siglo XXI,
la Cinemateca editó nuevos cuadernos,
aunque mantienen el interés por hacer documentos monográficos y con contenido histórico.
Otra de las revistas publicadas en Bogotá es Arcadia va al Cine
.
Este proyecto nació en 1982 y su interés,
durante los 19 números que se publicaron,
fue hacia el cine colombiano de ese período (Zuluaga P.A.,
2005,
p.
44).
Hasta 1990 en las páginas de Arcadia se presentaron directores jóvenesy nuevos
,
y se redescubrieron algunos que estaban olvidados.
Así mismo,
la revista realizó números especiales sobre cine antioqueño,
cine costeño y cine caleño que permitieron ampliar el espectro de los nuevos realizadores colombianos en cada de una de estas regiones,
apoyados en la tesis ya esgrimida: el cine colombiano es una cinematografía de regiones sin identidad nacional.
Bernal,
2005).
De esta revista también vale destacar el interés por los eventos que se desarrollaban en el ámbito cinematográfico
.
Festivales,
encuentros,
premiaciones y en general espacios donde el cine colombiano fuera protagonista,
eran temas recurrentes de la publicación.
Así mismo,
en su búsqueda de aquel cine colombiano que se estaba consolidando,
el tema del Súper-8 como alternativa,
y la ley del sobreprecio como gestora de una cantidad considerable de cortometrajes,
fueron temas que ocuparon las páginas de la revista.
En el caso de la ciudad de Cali