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4. Empirical Findings

4.3. Accenture

Entre los fenómenos que acompañan a las transformaciones fonéticas que, por razones obvias, se dan únicamente en las voces hereditarias, se pueden enumerar cambios tales como: disimilación, asimilación, metátesis, trueque de líquidas, voca-

lización o cambios por cruce con otra palabra u otra infl uencia exterior. Cada uno de los mencionados casos lo ilustramos, dentro de lo posible, con los ejemplos extraídos de nuestro corpus.

3.1. Disimilación

Uno de los tipos de disimilación se puede considerar el trueque entre las líquidas

r / l, fenómeno muy común en la lengua española.

Como el español no toleró dos sonidos laterales l, r o nasales dentro de la misma palabra, son éstos los casos más comunes de la disimilación: arbitrium > arbitrio,

alvedrío, albedrío, aldrío; ancoram > áncora, ancla; armārium > armario, alma- rio; armero; crīnem > crin, clin; charactērem > carácter, carater, caletre; corian- drum > culantro, cilantro; līminārem > lumbral, umbral; pecūliārem > peculiar, pagujar, pegujal; *practicam > practica, práctica, pratica, platica. El cambio de estuaria > estela carece de una explicación convincente (cf. DCECEH II: 781).

El juego de formas con y sin disimilación, visible aun en los derivados se da en caso de: calcāneum > carcaño, calcaño y de ahí: calcañar, calcañal, carcañal.

También contamos con algunos ejemplos de lambdacismo: catēnātum > candado,

calnado; communicāre > comunicar, comulgar; animam > alma, al lado de ánima.

Como resultado se produce “equivalencia acústica de líquidas y nasales” ya que son estos dos grupos más propensos a intercambiar su posición.

3.2. Asimilación

La asimilación afecta el modo o lugar de articulación: computāre > computar,

contar, en esta última forma la preservación de la /t/ sorda explicada por el grupo

latino como el primer elemento consonántico del grupo romance (Menéndez Pidal 1992: 154) o como un resultado de una serie de fenómenos (lenición, síncopa, sim- plifi cación, apócope): koNputáre > koNpodáre > koNpdáre > koNptáre > koNtá- re > koNtár (Penny 1983a: 136), de la misma manera: līmitem > limite, límite, linde;

morbum > morbo; muermo, muermol; pītuītam > pituita, pepita.

La asimilación vocálica llamada también metafonía ha sido analizada en el párra- fo dedicado a los cambios de vocales.

3.3. Metátesis

Poseemos ejemplos tanto de una metátesis simple como recíproca: ace-

rem > acer, azre, arce, arze; animalia > animalia, alimaña; crustam > crusta, cos- tra; cumulāre > cumular, colmar, cogolmar; titulum > título, titulo, tilde.

En el caso de los verbos terminados en -ifi cāre se da una metátesis “especial” (v. Lathrop 1985: 136) cuando la f sonoriza en b, después vocaliza en u y es cuando aparece la metátesis: santif(i)cāre > santibgar > santiugar > santiguar;

136

curioso: fabricam > fabriga > fábrega > frábega > frabga > frauga > fragua de ahí que en nuestro corpus está documentado el doblete: fabrica > fábrica, fabrica,

fragua.

3.4. Epéntesis

La adición de un elemento nuevo en el interior de la palabra se da sobre todo tras la pérdida de la vocal postónica cuando se ponen en contacto la consonantes m y r que para facilitar el paso de una nasal a la vibrante introduce un fonema oclusivo bilabial

b (el mecanismo articulatorio p.ej en Lloyd 1993: 15): humerum > humero, hombro; nominem > nombre; nomina > nomina, nómina. A veces esta “consonante intrusa”,

como se la suele llamar, puede ser una r (después de las oclusivas) o una n. De hecho, la nasalización es un fenómeno bastante común en nuestro corpus: catalēctum > ca-

taleto, cadalecho, candelecho; cibōrium > ciborio, cimborio, cimborrio, zimborio, zimborrio; fi gicāre > fi ncar, hincar; hībernum > hiberno, hibérnio, invierno; ma- culam > macula, mancha; multitūdinem > multitud, muchedumbre, munchedumbre; potiōnem > poción, pocion, ponzoña.

3.5. Prótesis

Contamos apenas con un ejemplo de la e protética delante de un grupo consonán- tico, fenómeno común en español: spathulam > espatula, espátula, espalda. Es el único, al parecer, fenómeno de los comentados en este párrafo que afecta tanto a la vocal culta como popular.

3.6. Cruce con otra palabra

A continuación presentamos algunos ejemplos, en los que un resultado inesperado se puede explicar por la infl uencia de otra palabra, relacionada semántica- o formal- mente:

• addormiscere > adormecer, adormecer, atormecer, este último posible cruce con entumecer (DCECEH II: 518);

• arum > aarón, aaron, aron, aro, yaro – y por contaminación o cruce (DCECEH I: 343); attonitum > atonito, atónito, atuendo, atruendo, estruendo cruce con

attonare ‘tronar’ y estrépito (DCECEH I: 407, v. tamb. Glosario);

• la voz estruendo proviene de un cruce de atuendo y trueno; como apara- to signifi ca ‘pompa, fausto, instrumento’, de ahí su acepción de ‘utensilio’

o por infl uencia de estrépito en caso de estruendo o trueno en el de atruendo (DCECEH I: 407);

• cibōrium > ciborio, ciborrio, cimborio, cimborrio, zimborio, zimborrio donde observamos una /m/ ajena al étimon y una /r/ vibrante en vez de la simple: Co- rominas (DCECH II: 78) explica la aparición de la /m/ antietimológica como

posible infl ujo de cat. cim, cima ‘cumbre’ o cimbra ‘tipo de armazón’, así las palabras relacionas semánticamente infl uyen entre sí a nivel de fonética; • cumulāre > cumular, colmar, cogolmar cruce con cogollo ‘cima del pino,

cabeza, remate’ (DCECEH II: 139);

• huraño (< foraneus) por hurón (DCECEH III: 429, s.v. huraño);

• grūmum > grumo, gromo para gromo Corominas (DCECEH III: 227) sugiere el cruce con el port. goma, gomo;

• tronar de tonāre por infl uencia de tronido.

A veces la infl uencia sobre un vocablo la tienen los verbos relacionados con ellos, de ahí los cambios que a primera vista puden parecer inexplicables. Así: agrio, al lado de acre, agro < LC acer, acris, LV acer, -a, -um proviene del ant. agro por infl uencia del verbo agriar (DCECEH I: 77), aunque Alvar y Pottier (1983: 314) cita agriar, limpiar como ejemplo de formación deadjetival con valor causativo, lo que corroboran las primeras documentaciones extraídas de CORDE: 1489 para agrio y 1754 para agriar. Otro ejemplo es: ñudo de nudus infl uenciado por añudar; in-

cienso por encender (1ª sg. enciendo), potiōnem > poción, pocion, ponzoña donde ponzoña, antiguamente pozón, adquirió su forma bajo infl ujo del verbo ponzoñar

(DCECEH IV: 610), aunque hay otras teorías sobre el elemento nasal inserto: la for- ma no documentada *potionea (por potione) (Menéndez Pidal 1992: 189) o la forma

poçoña como intermedia entre poción (ant. poçón) y mod. ponzoña (Lloyd 1993:

417). En el doblete ventilāre > ventilar, ventillar, bieldar, vieldár, veldar la forma actual beldar, no encontrada en el material de la época y las demás formas populares infl uenciadas por bieldo (DCECEH IV: 713).

3.7. Vocalización de una consonante

Aunque ya aludimos a este fenómeno al analizar los grupos consonánticos, citamos algunos ejemplos de este proceso que se da en varias ocasiones, sobre todo en caso de una labial y dental, donde la consonante que se vocaliza es la b: capitālem > capital,

caudal; *recapitare > racabdar, recabar, recauar, recuadar; pero también es la l la

que puede padecer semejante proceso: calicem > cálice, cáliz, caliz, cauce, caz (ana- lizado en el apartado dedicado a las consonantes).

In document Factors in Cloud Computing Adoption (Page 40-45)

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