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an adjustment of the ref weights by the omitted variables aPProach

aPPendix a5.1: diagnosic cost grouP classification Table A5.1: Diagnostic Cost Group (DCG) classification by diagnosis group (DxG) a,b

6.2 an adjustment of the ref weights by the omitted variables aPProach

Otro factor que se ha relacionado con la asimetría cerebral es el sexo. En especies no huma- nas, está demostrada una clara influencia hormonal en la presencia de diferencias conduc- tuales y en el funcionamiento cerebral de ambos sexos. No es extraño, por tanto, el interés en estudiar si hombres y mujeres difieren en una característica tan básica de su organización cerebral como es la asimetría hemisférica. Entre las diferentes propuestas sobre divergencias en lateralización funcional relacionadas con el sexo destacan las formuladas por dos auto- ras: Jeannette McGlone y Doreen Kimura. Estas propuestas reflejan, además, dos perspec- tivas diferentes en la interpretación de los resultados sobre diferencias sexuales.

A comienzos de los años ochenta, McGlone presentó una extensa revisión de la biblio- grafía al respecto (McGlone, 1980). Las evidencias clínicas recogidas por esta autora seña- laban que las lesiones izquierdas producían mayores efectos sobre el lenguaje en el caso de los hombres. Además, las mujeres se recuperaban más rápidamente y de forma más com- pleta. Por otro lado, algunos datos indicaban que en las mujeres había una mayor probabi-

lidad de que lesiones derechas produjeran alteraciones verbales. A partir de esta revisión, y de sus propios estudios, McGlone concluye que las mujeres presentan un patrón de asime- tría cerebral diferente al de los hombres, en el sentido de una menor lateralización funcio- nal. Los estudios con sujetos neurológicamente normales también daban apoyo a su pro- puesta: las diferencias entre campos visuales o en la audición dicótica suelen ser menos pronunciadas en mujeres, o incluso invertir su dirección. Hay que señalar que, en este caso, las diferencias sexuales descritas no siempre han sido confirmadas; generalmente, se trata de pequeñas diferencias y aparecen, especialmente, en tareas verbales a nivel receptivo.

D. Kimura presenta una propuesta diferente. En sus estudios confirmó las conclusio- nes de McGlone, en el sentido de que la afasia es proporcionalmente más frecuente en hombres. Pero observó, además, que las alteraciones del lenguaje en las mujeres eran más frecuentes tras lesiones anteriores que tras lesiones posteriores. En los hombres no apa- recían estas diferencias o, en todo caso, se observaba un ligero predominio de las zonas posteriores. Por otro lado, la incidencia de afasia tras lesiones derechas era muy baja, sin diferencias entre sexos. A partir de estos datos, Kimura concluye que las diferencias en la incidencia de afasia tras lesiones izquierdas no implica que las mujeres sean menos asi- métricas. Propone que en las mujeres el lenguaje y las praxias manuales están más focal- mente representadas, siendo especialmente importantes las regiones anteriores izquierdas. En hombres, la representación del lenguaje es más difusa, con un ligero predominio de las zonas posteriores. Dado que la patología vascular tiende a afectar a las zonas posterio- res más que a las anteriores, se observará una menor incidencia de la afasia en las muje- res. Por tanto, las diferencias sexuales no estarían en la tendencia a la bilateralización de las mujeres, sino en la existencia de una organización intrahemisférica diferente entre hom- bres y mujeres (Kimura, 1987).

Uno de los principales problemas que nos encontramos para definir las posibles dife- rencias entre los sexos en asimetría cerebral es la probable y compleja interacción entre sexo, preferencia lateral, estrategias y habilidades cognitivas. Los datos de una menor lateraliza- ción en las mujeres son similares a los obtenidos para los zurdos. En este sentido, parece que zurdos y mujeres comparten una tendencia a la bilateralización. Sin embargo, la zurdera es menos frecuente entre las mujeres y, en los cuestionarios de preferencia manual, las muje- res diestras suelen puntuar de forma más extrema (hay más diestras extremas que diestros extremos). Aunque esto ha sido relacionado con una tendencia a la conformidad social en las mujeres, o simplemente con una tendencia a elegir las puntuaciones extremas, parece evidente que la relación sexo-preferencia lateral-asimetría cerebral no es sencilla.

Por otro lado, se atribuyen a las mujeres unas mejores habilidades verbales y a los hom- bres un mejor rendimiento en tareas visuoespaciales. A pesar de que las diferencias en habi- lidades cognitivas han sido objeto de numerosas controversias, podríamos plantearnos si la mayor habilidad verbal de las mujeres se relaciona con su tendencia a una menor lateraliza- ción verbal. Si fuera así, cabría esperar que los zurdos, que comparten con las mujeres esta tendencia, presentaran también una mayor habilidad verbal. Esta expectativa, sin embargo, no cuenta con ningún apoyo. Por el contrario, la zurdera se ha relacionado con retraso en el habla, dificultades de aprendizaje, mayor incidencia de trastornos disléxicos, etc. Al mis-

mo tiempo, se ha propuesto que existe una incidencia desproporcionada de zurdos entre profesionales o estudiantes de arquitectura y matemáticas. Aunque la interpretación de esta incidencia es muy discutida, hay que señalar que son los hombres los que tienden a rendir mejor en tareas espaciales y en la resolución de problemas matemáticos.

En general, las diferencias entre los sexos en habilidades cognitivas son pequeñas y sólo suelen ponerse de manifiesto cuando se estudian grandes muestras. Si comparamos muje- res y hombres con habilidades cognitivas equivalentes, ¿se mantendrían las diferencias des- critas en lateralización funcional? Si igualamos a unos y otros en dirección y grado de su lateralización funcional, ¿se mantendrían las diferencias cognitivas? Finalmente, ¿son los zur- dos y las mujeres menos lateralizados o hay más zurdos y mujeres que presentan una late- ralización inversa, plasmándose este hecho individual en una tendencia a la bilateralización como grupo? Posiblemente, la solución para gran parte de la confusión y contradicción que encontramos en los datos experimentales dependa de nuestra capacidad para resolver estas complejas interacciones.